La bonita familia del coleguita Bayly

“…Fue un cabrón de mala entraña”.
Así describe a su padre Jaime Bayly, futuro presidente del Perú, en uno de sus textos más notables pues lleva la irreverencia filial a extremos que solo había rozado antes Mario Vargas Llosa.
Recordarán que en sus memorias (“El Pez en el Agua”) Vargas Llosa se quejó con amargura de su padre describiéndolo como autoritario, injusto, irracional, y relatando encuentros de auténtico terror infantil. Pero no extendió sus recuerdos amargos a la familia, lo que sí hizo Bayly en su última columna.
“Mi familia está llena de cabrones de mala entraña (incluyéndome por supuesto). Es mi familia pero no por eso me impide ver las cosas con claridad y reconocer a un cachafaz, a un crápula, a un gaznápiro, a un memo mentecato, a un fantoche y facineroso”.
En la revisión del álbum de familia aporrea a su tío Bobby: “…uno de los tipos más miserables, avaros, despóticos y malvados que conozco”. Le da durísimo a su tía Lucy: “…mujercilla intrigante, chismosa, envidiosa, siempre sembrando cizaña y deseándole desgracias a los demás”.
De su padrino, el tío Carlos, comenta que es un alcohólico y que sus hijos son “ambiciosos, trepadores, vulgares y matones, algunos parecen subnormales o contrahechos o con fallas genéticas”.
A su hermano Miguel lo saluda con “es un subnormal, un oligofrénico, un loco maluco, un macho vacuno castrado. De niño le dieron tantas pastillas y palizas que ahora es un asno que rebuzna o un buey que arroja saliva espumosa. Ha robado todo lo que ha podido…”.
Y así sucesivamente pero hay que resaltar que extiende sus adjetivos a la familia Vargas Llosa, en particular al hijo, Alvaro. Le dice, por ejemplo, que es un “mal bicho, culebra escamosa, desleal, traidor, rencoroso, fariseo, vengativo….”. Y su padre le asesta un “premio Nobel del Incesto” que debe haber hecho saltar las teclas de la PC..
Pero así es Jaimito, qué le vamos a hacer. Su última novela, aquella del cojo y el loco, es una colección tal de groserías extremas que debía llevar un cintillo de advertencia que diga algo así como lo que dicen las cajetillas de cigarrillos.
Cuidado. De pronto Bayly es el “outsider” que el país necesita o el candidato cabeza de lista que requieren algunos verdaderos cabrones de mala entraña para entrar al próximo Parlamento.
Porque después de Susy Díaz, Edgard Núñez, Giampietri, Keiko y un largo etcétera, la palabra “imposible” no existe en el diccionario político peruano

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