Archivo mensual: febrero 2010

Desacuerdo con premio periodístico


El video premiado se puede ver en Youtube con advertencia previa de violencia. Y en efecto la escena es terrible: una joven delgada que viste jeans y que está en medio de un mitin es abatida de un disparo cayendo al suelo ante el estupor de sus acompañantes. El camarógrafo los aparta un poco y busca espacio para enfocar mejor.
Tendida, rodeada de un grupo vociferante, la mujer entorna y blanquea los ojos y parece mirar a la cámara mientras la sangre le brota profusamente por la boca y la nariz. Alguien le presiona el cuello tratando de taponar una herida… otro se lanza a una inútil respiración boca a boca… Todos gritan, desesperados… y el breve video acaba.
(Pueden verlo en Youtube en “Neda Agha Soltan shot in Iran”).
El caso es que fue presentado a los prestigiosos premios de periodismo “George Polk” de la Universidad de Long Island, en Nueva York, y el jurado decidió conceder el primer premio a la “videography” que muestra la muerte de la joven activista antigubernamental Neda Agha Soltan en una manifestación en Junio del 2009, en Teherán. Protestaba contra el gobierno y un soldado la eligió como blanco.
El Jurado dijo que “este video fue visto por millones y se convirtió en una imagen icónica de la resistencia iraní”.
Y agregó, y aquí viene nuestra objeción: “No sabemos quién lo tomó o quién lo ‘bajó’ pero sabemos su valor de noticia”.
El Jurado del premio (que honra a un periodista asesinado en Grecia en 1948) dio así reconocimiento a un ciudadano anónimo que, como miles que ahora portan pequeñas cámaras y teléfonos móviles, graban de todo otorgándole calidad de periodista.
Nadie discutirá el gran valor político de la dramática grabación que acusa al gobierno de Irán ahora en conflicto con los Estados Unidos, entre otros, por la construcción de una central nuclear. La bella Neda es ahora un símbolo de la resistencia contra el gobierno de su país.
Pero los premios deben ser para honrar y alentar, incentivar a los periodistas a ser mejores y cumplir con mayor eficiencia el deber que tienen con el público. Las fotos o videos del estilo de la muerte de Neda son muy valiosos auxiliares del periodismo pero esto no debiera convertirlos en objeto de premio.
El llamado periodismo ciudadano es una corriente muy estimada en muchos países y consiste, en breve, en la interacción, participación pública con los medios, que han visto enriquecido su material con esta inesperada presencia que lleva la cobertura de la noticia a niveles tan dramáticos como el citado.
Ojalá los “George Polk Awards” abran una categoría aparte para premiar a los ciudadanos que abren sus aparatos para filmar escenas como aquellas y luego las envían para que los medios las conviertan en noticia.

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Kapuscinsky, el “agente secreto”


El nombre de Richard Kapuscinsky, tal como en la película “La vida de los otros”, figura entre los informantes de los servicios secretos de Polonia de los tiempos comunistas que hoy son abominados.
Es historia, es verdad y por eso la biografía que se publicará en estos días sobre el gran periodista se titula precisamente “Kapuscinsky No Ficción”. Ha sido escrita por un colega suyo, Domoslawsky, quien alega que los datos referentes a su colaboración con las autoridades rojas y prosoviéticas figuran en los archivos del “Instituto de Memoria Nacional”.
Pero su viuda Alicja, no quiere que se publiquen esos datos seguramente porque considera que se mancharía su memoria, etc. y ha planteado una interdicción judicial para que tal texto no circule.
Pero ¿acaso esos datos mancharán la memoria del formidable reportero Kapuscinsky?
Nada más ridículo. El periodista dejó tal legado de sabiduría, valores y experiencia que no habrá dato que empañe su memoria y su pensamiento plasmado en los 19 libros que publicó, las lecciones que dictó y el ejemplo que nos obsequió.
Los propios polacos habían ya reconocido antes que los corresponsales de la agencia de noticias gubernamental ”Polish Press” (PP) enviaban copia de sus informes a las autoridades correspondientes. Todo el mundo sabía que los corresponsales de los países detrás de la Cortina actuaban también de informantes de sus gobiernos. Era una cuestión ineludible; era así, más allá de creer si estaba bien o mal..
Richard Kapuscinsky estuvo en Lima en 1969 en el tiempo en que la Revolución de la Fuerza Armada con Velasco a la cabeza parecía tomar rumbo socialista. Y acompañó a nuestro amigo Efraín Ruiz Caro a varias expropiaciones de haciendas en el Cusco, entusiasmándose con los Andes y el proceso aunque debió interrumpir su viaje porque un soroche imbatible lo obligó a bajar a Lima.
¿Informaría el reportero sobre la Revolución Peruana? ¿Contaría que esta era una revolución que se desdibujaba porque los generales decían que hasta ahí nomás atemorizados por el rumbo que tomaban las cosas?
Ojalá conozcamos algún día los despachos y crónicas que envió sobre su experiencia en el Perú. Y que su familia no se preocupe: nos importa un pepino que se haya descubierto que sus despachos los hacía con copia.
Nadie se ha escandalizado con, por ejemplo, Gunter Grass y su experiencia juvenil hitleriana o que, sin ir muy lejos, más de un importante escritor peruano fue militante de la Juventud Comunista.
A estos, como a Richard Kapuscinsky, los juzgaremos por lo escrito.

Homenaje a Tamariz, periodista cabal

Domingo Tamariz, periodista profesional, apasionado de su profesión, es representante cabal de la generación de periodistas del 50, es decir, de aquellos que asumieron al periodismo como trabajo y forma de vida en esa década.
Domingo Tamariz
Ha hecho muchas cosas, que se contarán en parte más adelante, pero sobre todo logró lo que parecía imposible, esto es, reunir a periodistas de distintas vertientes políticas, ideológicas, apostando por la consigna “amistad y reconocimiento” a través del Club de Periodistas del Perú, institución que presidió hasta hace poco..
El Club fue fundado en año que parece tan lejano como 1963 y significó un esfuerzo de unidad en un gremio que siempre fue muy difícil de reunir. Ha supervivido gracias a que sus sucesivos presidentes insistieron en el espíritu que animó a la fundación.
“Nada de política, sindicatos, debates, sólo la amistad y el reconocimiento” insiste Tamariz señalando que esa puede ser la clave para unir al gremio desperdigados en instituciones que antagonizan y que al final no resuelven el problema central, es decir, la unidad.
Luego de dos años de Presidente del Club de Periodistas, Tamariz no solo ha cumplió a cabalidad con el mandato institucional y moral de los fundadores sino que la afirmado como una organización influyente capaz de realizarse sueño de convocar a los colegas.

-Periodista de la Católica
Tamariz es de aquellos que ingresaron a la primera institución de forjadora de periodistas, el Instituto de Periodismo, luego Escuela, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la PUCP, que había sido fundada en 1945 por la porfiada Matilde Pérez Palacio. Dos años más tarde la Universidad de San Marcos fundaría su propio Instituto, en 1947, marcando líneas distintas. En una la escuela americana, en la otra la influencia europea.
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Los maestros de periodismo de García Márquez

Sófocles y Daniel Defoe fueron algunos de los maestros principales de periodismo de Gabriel García Márquez, según se relata en la última biografía del gran escritor colombiano, y que ya circula en Lima. Otro colombiano, Saldívar, ha reconstruido con precisión de cirujano los pasos personales, estudiantiles, académicos, profesionales de “Gabo” pasando por su extensa familia. Y ha rescatado de conversaciones con los amigos del autor cuáles eran los libros que leía y que contribuyeron a su formación de periodista primero, y luego o paralelamente, escritor de ficción.
Allí están Hemingway, Capote, Faulkner y muchos otros libros que incluyen las tragedias griegas del Sófocles. En lugar preferente, mencionado muchas veces, resalta el nombre del autor inglés Daniel Defoe.
Los estudiantes de periodismo, en particular los que asumen seriamente la asignatura de “Nuevo periodismo”, son enviados a las páginas de Defoe por sus profesores. Porque nadie puede negar la enorme influencia que significó para la formación del periodismo de su tiempo el irreverente inglés y su igualmente indiscutible universalidad. Leer a Defoe, hoy, sigue siendo indispensable.
Daniel Defoe nació y murió en Londres, entre 1660 y 1731. Durante su larga vida escribió libros de ficción y de testimonio, editó revistas, redactó centenares de panfletos, la mayoría obras maestras de la literatura.
Hasta nosotros han llegado en castellano por lo menos tres de sus obras, a saber, “Robinson Crusoe”, “Moll Flanders” y la favorita de García Márquez “Diario del año de la peste”.

Habrá que relatar que Defoe era un personaje controvertido. amado por sus lectores y seguidores y odiado por sus víctimas panfletarias. Sumergido en la política fue arrestado en 1703 y condenado a permanecer tres días en la vergonzante picota, expuesto al público con la cabeza y los brazos metidos en la clásica madera. Pero no pudieron impedir que en la primera noche redactara el poema-panfleto “Himno a la picota” que se vendía de manera incontenible en los alrededores del suplicio del autor. Tampoco pudieron las autoridades contener a los londinenses que pasaban frente a la picota y arrojaban flores a Defoe, en la más evidente reivindicación popular.
En 1719 publicó su libro más célebre, “Robinson Crusoe”, una historia de naufragio basada en las aventuras del marinero Alexander Selkirk y que le dio motivo para crear uno de los personajes más fuertes y famosos de la historia de la literatura. Pocos ignoran este relato, que causó conmoción en su tiempo tanto por su estilo (en primera persona) como por las reflexiones del náufrago solitario.
Pocos años después, en 1722, publicó el “Diario del año de la peste” en el que reunió sus hallazgos en materia de herramientas literarias y brindó así una lección universal de cómo debía afrontarse el reto de contar una historia tan formidable como la desolación de Londres a causa de una plaga de peste bubónica, desde sus inicios, su dramático y trágico desarrollo y finalmente su final luego de haber causado miles de muertos.
Defoe no fue testigo directo del drama, que había ocurrido cuando él era pequeño. Pero conocía muchas personas que le contaron lo sucedido; y así, uniendo testimonios, registros oficiales, armó el formidable reportaje que oscila entre la verdad y la ficción pero que está basado por sobre todo en un hecho dramáticamente verdadero. Allí están la lucha por la vida, las miserias humanas al descubierto, las descripciones casi obsesivas, diálogos como manera de contar y de informar. Defoe era ya un maestro de la narración cuando escribió este texto que no fue el último pues todavía publicaría su novela “Roxana”, que no conocemos.

¿Qué encontró García Márquez en el tumultuoso londinense que lo hizo leerlo y releerlo? Es probable que se interesara en primer lugar por sus esfuerzos en el alma humana, descubrir sus secretos, aprender a contarlos; también debió apreciar las técnicas de redactar de Defoe, la apelación constante a vívidos episodios que impiden descontinuar la lectura (en aplicación plena de la regla de oro del interés, que estudian los literatos) el uso libre de diálogos, y en general de formas de expresión que sólo se hacían concebibles para las novelas y no para el relato de algo que había pasado y que presuntamente debía estar el chato terreno del periodismo de entonces.
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¿Asesinar a un periodista? Fácil…

-Otra notificación judicial para el periodismo

Ya estamos notificados: la Justicia peruana no ha olvidado los tiempos montesinistas que creíamos superados y ha vuelto a las andadas con la insólita absolución de quien todo indica que mandó eliminar al colega Alberto Rivera.
El 21 de abril del 2004 Rivera estaba en la puerta de su tienda en Pucallpa. El periodismo no daba lo suficiente para solventar los gastos familiares y debía por tanto compartir un pequeño negocio con su programa radial, lo que es común en el periodismo provinciano.
Lito Fasabi Pisando (a) Chino Lito portaba el arma en esa mañana y siguió la indicación que le hizo Alex Pandero Ventura (a) Trotón, quien señaló al colega. Sin vacilar Fasabi disparó y mató al joven periodista.
Fueron capturados relativamente rápido y desde el primer momento dijeron que ellos solo habían contratados para el crimen. Más tarde capturaron a otros implicados, como el mototaxista Edwin Pérez y el hampón Angel Mendoza (a) Gatillo.
Todos fueron condenados a severas penas, de 20 a 35 años de cárcel, como bien lo merecían.
Pero la pregunta clave era: ¿Quién mandó matar a Alberto Rivera? Desde los primeros interrogatorios fue claro que el sospechoso principal era el Alcalde de Pucallpa Luis Valdez Villacorta, junto con su gerente municipal Solio Ramírez Garay.
La historia es conocida. El alcalde Valdez se habían enriquecido de manera sorprendente y tanto y tan rápido que tales ingresos solo podían provenir del negocios ligados al narcotráfico.
Rivera insistía en las irregularidades de la gestión de Valdez y lo señalaba como parte de redes de negocios ilícitos. Al final pagó con vida su persistencia por acusar al poderoso personaje.
El Alcalde Valdez ha sido ya absuelto en dos oportunidades pese a las numerosas y aparentemente abrumadoras pruebas de su culpabilidad. Los juicios han estado saturados de irregularidades inconcebibles, como aquella vez en Pucallpa, en noviembre del año pasado, en que se le permitió que antes de escuchar la sentencia absolutoria, hablara durante 45 minutos para explicar que él era un hombre honesto, bueno, dadivoso, etc.
El clamor del gremio peruano por la insólita sentencia ha traspasado ya fronteras y numerosas organizaciones observan el proceso y la escandalosa absolución. Todavía queda la Corte Suprema para una decisión final pero los colegas son pesimistas porque todo indica que si los periodistas no presentan pruebas que los jueces llaman “concluyentes” no habrá justicia. Declaraciones de los sicarios, grabaciones, opiniones unánimes, testigos, nada ha sido considerado “concluyente” y han pasado a ser “meras suposiciones”.
Con esa jurisprudencia no habrá manera de hacer justicia en casos como éste. En suma, la libertad de prensa está en duelo en el Perú ante la tumba de Alberto Rivera.

El misterio de una crónica

Ricardo Roca Rey¿Porqué razón esta breve crónica sobre una desconocida obra de teatro está batiendo mis modestos records de lecturas en la Red? Mis textos se difunden en “Crónica Viva” de la ANP y en mi blog de \”Historias de Periodistas\”. En cada uno las “visitas” han pasado largamente las dos mil. Data del 2005, por si acaso
y es para mí todo un best seller.

“La muerte de Atahualpa”, cuyo autor, Bernardo Roca Rey, acaba de morir, fue el más bello y espectacular montaje del teatro peruano. Y tanto, que probablemente superó a la obra misma (que ha pasado discretamente al olvido).
Poca justicia ha hecho “El Comercio” a su autor, Bernardo Roca Rey, que estuvo casado con ese torbellino con faldas que era “Viruca” Miró Quesada. La pareja era realmente desigual. Amable, fino, casi delicado, Bernardo pronunciaba las palabras justas y con cuidado y vestía como se espera de todo un diplomático
aunque a veces, en las noches, más parecía un poeta parisino arrebujado en una gruesa chalina.
“Viruca”, en cambio, era una verdadera agitadora que bailaba, cantaba, coqueteaba, rajaba y reía de todo. No eran el uno para el otro y pronto se divorciaron.
En la Asociación de Artistas Aficionados de los años 50 brillaba su hermano Ricardo, que había elegido la exótica ingeniería civil para el sustento y la dirección teatral para el alma.
Ya Bernardo había revelado su talento de dramaturgo y hasta de cineasta con el film “La Lunareja” y ganado un Premio Nacional de Teatro con el drama “Loys”.
Pero mi historia va hacia 1957. Por segunda vez Bernardo había obtenido el Premio Nacional con su drama “La Muerte de Atahualpa” y esta vez su talentoso hermano Ricardo asumió escenificarla en las hermosas ruinas recién recuperadas de Puruchuco por Arturo Jiménez Borja.
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Periodistas: ¿Kindle o Ipad??

Los periodistas, y el resto del personal, debemos hacer frente a los nuevos aparatos que ofrece una industria que no cesa de sorprendernos. Y cuidarnos de caer en la tentación si no estamos bien informados. Por eso me pareció pertinente sustraer este artículo de la página de mi amigo Abraham Santibáñez, Decano del Colegio de Periodistas de Chile. Aquí se hace el diagnóstico de los novísimos artilugios que miles se han precipitado a comprar. Leamos.

Kindle v/s iPad
Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez
Un lector me sugirió revisar el Kindle, el lector electrónico de Amazon. Y estando reciente el lanzamiento del “tablet” de Apple, el iPad, la comparación es obligatoria.
Kindle
Es el lector interactivo de Amazon, y para quienes no contamos con los US$260 (precio en USA para la versión de seis pulgadas o 15 cm; US$490 para la versión de 9,7 pulgadas, casi 25 cm) existe la posibilidad de instalar Kindle for PC (o para iPhone y próximamente para Mac, o para BlackBerry) una aplicación capaz de convertir su computador o celular en un lector de libros “descargables”. Y aunque la publicidad menciona que son más de 400.000 libros los disponibles, al menos mi experiencia buscando libros en español (sin previa preferencia, sólo “mirando como en librerías”) resultó un poco deprimente: no hay como buscar, fácilmente, libros en español.
Punto a favor, son los libros gratis, así que bajé un par para revisar. La aplicación es parecida a un lector de PDF, sólo que se ve “a pantalla completa”, y de carga bastante rápida. Punto a favor de la lectura: cuando se vuelve a abrir la aplicación, recuerda en que página uno estaba. También tiene soporte para hacer anotaciones (el Kindle real, incluye teclado para comentarios)
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