Ese mal periodismo chileno

Ese mal periodismo chileno

El periodista hispano-chileno Amaro Gómez Pablos parecía un exaltado Clark Kent a punto de defender los supermercados privados. Micrófono en mano, llevaba las cámaras a los lugares de saqueo y desorden, imponiendo con su casi histeria reporteril un tono y elección de cobertura del terremoto que los demás medios no tardaron en seguir.
Así y durante horas, los medios masivos chilenos se apropiaron del relato de la catástrofe convirtiéndolo en noticias de Interés Humano combinadas con violencia de pillaje.
Pero eso no era la única manera de apreciar lo que pasaba en Chile, como lo demostraban en paralelo, y sin el escándalo mediático masivo, las emisoras de radio y en especial las famosas Comunitarias. Una vez más quedó demostrado que la radio es imbatible como medio de información y cohesión en una emergencia que implique a muchas personas, como fue el caso chileno.
En Concepción la Radio Bio Bio salió al aire apenas pudo para lanzar pedidos de auxilio y de búsqueda de desaparecidos, en reacción largamente más rápida y eficaz que los medios estatales. Y en Santiago la primera estación que escuchamos por Internet fue Radio Tierra que entró en cadena para su “Noticiero Ciudadano” enlazado con Radiolaneta de Valparaíso y otras.
Todos esperaban que llegara la señal de “Picaflor Rojo”, la radio comunitaria de la isla Robinson Crusoe pero parece que los daños fueron tantos que no ha podido transmitir hasta ahora.
Las diferencias de puntos de vista fueron notables. Mientras los “masivos” cubrían el pillaje con lugares comunes trabajados por un periodismo que cada día apuesta más por la violencia, las Comunitarias también informaron pero adelantaron interrogantes sobre el fracaso de los planes de emergencia del Estado, las razones de las caídas de edificios nuevos en el propio Santiago, la tardanza en el diagnóstico, la comunicación telefónica colapsada, las titubeos en sacar al Ejército a defender a la sociedad civil, la reticencia a recibir ayuda internacional, etc.
Y se preguntaron también sobre la quiebra del control social, resaltando que muchos de los saqueadores eran gente “de cuello y corbata”.
La radio Comunitaria sigue entonces siendo un medio privilegiado para saber lo que realmente está pasando en Chile porque los medios privados, luego de la escandalosa andanada de imágenes de violencia de los primeros días han aceptado el llamado oficial al sosiego noticioso, pasando a contemplar lo que debieron hacer desde el primer momento, esto es, a los damnificados pero desde la entrega de ayuda y las historias dramáticas. Los temas de fondo, como las graves responsabilidades que han quedado expuestas, serán para después.

Aquí las imágenes:

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