“Pornografía informativa”, una especialidad

“¿De veras necesitamos saber cuántas veces lo violó? ¿Dónde y cuándo? ¿Cómo disolvía el otro los cuerpos en ácido? ¿A qué olía? ¿Cómo quedó el reguero de sangre tras la balacera?” . En estas interrogantes queda bien definida lo que el colombiano Javier María Restrepo llamó “Pornografía Informativa” y que ha removido hace poco el diario El País en una estupenda crónica de Gabriela Warkentin.
Si se fijan, esta especialidad viene practicándose con mayor entusiasmo cada día en nuestra prensa pero, sobre todo, en la televisión, cuyos informativos prefieren los detalles cruentos a la exposición simple. Y si no hay imágenes, para eso están los actores.
En resumen, esta especialidad consiste en dar los detalles, reales o imaginarios, de los llamados Hechos de Sangre, tales como asesinatos, suicidios, atropellos y cualquier otra variable que a ustedes se les ocurra, incluyendo las violaciones.
La interrogante que viene al caso es: ¿era necesario contar así las cosas y llevar los relatos a extremos? ¿Eso es buen periodismo?
Y de la especialidad no se libra nadie. Recordemos, por ejemplo, los excesos fotográficos de nuestro principal semanario en el caso de Miriam Fefer, aquella que se presume fue mandada a matar por su propia hija. No vacilaron en exhibir en varias ediciones el cadáver, la ropa sangrienta, insistiendo en detalles.
Y para buena parte del periodismo tenemos casos recientes, como la muerte de la cantante folklórica Alicia Delgado, que manchó de sangre a varios cotidianos y por muchos días. Recordemos también los detalles con que se contó la trágica muerte de una empresaria abogada que fue hallada en la maletera de su auto y luego se supo que su hija había urdido el crimen, etc.
¿O será que en el fondo de todos nosotros se acurruca un sádico que disfruta viendo o imaginando como sufren los demás? Leamos esta descripción de nuestro viejo periodismo:
“…Se arrodilló, presentó la cabeza… Luego que el fatal hierro la dividió del cuerpo, la mostró el ejecutor en los cuatro ángulos del tablado. Gente del populacho, vendida a los tiranos para vitorear su triunfo, aplaudió entonces, como ya lo había hecho delante de la misma Soberana cuando se dio la sentencia, y cuando la conducían al suplicio, para que así no faltase ningún género de insulto. Apenas espiró, subieron al cadalso tres mozos y empaparon pañuelos en su sangre…”.
Así y con muchos detalles más, contó la “Gazeta de Lima” del viernes 11 de abril de 1794 la ejecución de María Antonia de Lorena, Archiduquesa de Austria, etc. relato que se publicó en Lima con retraso notable pues fue descuartizada en octubre de 1793.
Y dejamos para otro día el gusto con que contaron la muerte de Marat a manos de Carlota Corday…

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