Archivo mensual: mayo 2010

Lágrimas y sombras de Uchuraccay

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha encontrado mérito suficiente en los reclamos de algunos de los familiares de los periodistas asesinados en Uchuraccay en 1983 y ha dispuesto ver el caso.
Todos con seguridad recuerdan el drama de los ocho colegas que fueron muertos con crueldad por un grupo de campesinos que esperaban ser recompensados como lo habían sido sus paisanos de la comunidad de Huaychao, unos días antes. Esta es la versión formal, oficial del caso que conmovió al mundo entero.
Pero han quedado sombras en la investigación, aspectos oscuros no aclarados por las Fuerzas Armadas que fueron, sin duda alguna, autores intelectuales del crimen en que los campesinos fueron meros ejecutores de un error que meses después pagarían con su vida y la práctica desaparición de su comunidad.
Por ejemplo, apenas conocida la noticia y cuando un grupo de periodistas asediaba al general Clemente Noel Moral, se hizo evidente que el Gobierno había armado la versión de que los periodistas llevaban una bandera roja –que incluso mostraron los militares. Y lo mismo repitieron hasta el cansancio los asustados comuneros que hasta llegaron a decir que “traían bandera roja… símbolo de Rusia”.
La historia fue desbaratada porque era sencillamente inverosímil pero era un buen pretexto para justificar la aparente confusión de los comuneros.
Luego la Comisión Vargas Llosa enfrentó dificultades para cumplir con el encargo de investigación que le hizo el Gobierno del presidente Belaunde y no pudo avanzar más allá de la Historia Oficial que negaba además que había personal militar en Uchuraccay el día de la masacre.
La Comisión de la Verdad tuvo acceso a más y mejor información que la Comisión Vargas y su informe nos dio valiosos datos sobre el complejo proceso que culminó con las muertes. Pero no hemos visto allí esta parte de la sentencia del Octavo Tribunal Correccional, publicada el 10 de marzo de 1987 en el diario “Hoy”:
“Los periodistas fueron asesinados en Uchuraccay por haber descubierto entre los campesinos a sinchis e infantes de Marina. Ese fue el móvil, porque ha quedado descartada totalmente que la tesis de la confusión con terroristas nunca existió y mucho menos hubo banderas con la hoz y el martillo”.
Dicha sentencia, que condenó a cárcel a solo tres comuneros sobrevivientes, fue suscrita por los jueces Serpa Segura, CésarTineo, y Arsenio Oré, magistrados que sin duda tienen mucho para contar sobre el caso.
Como fuere, los periodistas y las familias de los asesinados no están satisfechos con las explicaciones vigentes; y quieren que se agote la búsqueda de la verdad. Están en su derecho.

¡Se vienen los debates por TV!

Algunos especialistas insisten en que un debate por Tv puede decidir una elección. Puede ser. Y para eso se recuerdan algunos ejemplos ya clásicos. El primero, claro, es aquel entre Richard Nixon y John Kennedy en 1962 en que la apostura y seguridad derrotaron ampliamente al nerviosismo y mal aspecto.
Poco después, en 1966 y disputando la Alcaldía de Lima Luis Bedoya Reyes daría una verdadera paliza a Jorge Grieve, incluso tomándole el pelo (“Ajá, faltoncito y además mudo”) pero no le fue tan bien cuando se enfrentó a Héctor Cornejo Chávez, en 1977. Se dijeron “vela verde” y no hubo ganador claro.
Histórica también fue la insólita derrota de Mario Vargas Llosa ante el poco experimentado Alberto Fujimori y que resultó vencedor gracias a las mañas de su asesor Montesinos. Vargas Llosa debía -suponíamos todos- demoler al desconocido pero éste sacó de la manga el tema de la marihuana (“usted ha fumado marihuana!”) y exhibió al final un ejemplar de “Ojo” del día siguiente en que se aseguraba que el escritor lo había derrotado. Era falso pero causó impacto y debilitó a Vargas Llosa.
Ahora se vienen ya los debates municipales y cuando todavía no se han inscrito formalmente los candidatos ya surgen voces reclamando debate entre Lourdes Flores y Alex Kouri.
Hace unos días se realizó en Bogotá un gran debate entre candidatos a la presidencia y que tuvo como novedad la llamada interactividad, es decir, la participación del público en las preguntas mediante las novedosas herramientas que proporciona Internet. A lo largo de dos horas pudimos seguir la confrontación en un canal colombiano y también -y más interesante- en http://www.lasillavacia.com, organizadora del evento. Allí se transmitía también el debate pero mostraban las opiniones que iba haciendo el público vía twitter, el reino de los 140 caracteres.
El método era original aunque quizá muy rápido para un candidato que requiere tiempo para explicar. Aquí el político disparaba respuestas; si dudaba se vencían los segundos y le apagaban el micro. Luego de una explicación inicial los candidatos elegían un interlocutor ciudadano que había colocado antes su pregunta mediante Youtube.
Eran seis, entre los que destacaban por su liderazgo (en las encuestas) Juan Manuel Santos y Anastas Mockus, al parecer imbatible. Pero éste no pudo aparentemente seguir la velocidad que imponía un formato que llegó al extremo de dar diez segundos para la última intervención.
La verdad es que resultó algo confuso y poco ilustrativo para el espectador pues se supone que los debates deben servir para ayudar al votante a decidir su opción. A esa velocidad solo impresionaron los más rápidos, no los mejores.

Qué alivio: ¡Lunita vive!

Por obra y gracia del periodismo una pequeña perrita de raza Yorshire Terrie saltó a la celebridad hace unos días, ocupando buenos lugares en primeras páginas y espacios preferenciales en noticieros de televisión. Y es que “Luna” no era una perra cualquiera: era (es) la engreída del solemne General Otto Guibovich, Comandante General del Ejército Peruano quien ha demostrado aquí que en el fondo tiene un corazón de oro.
Hace unos días la noticia conmovió a las redacciones y un importante sector del público. ¡Han secuestrado a Lunita y probablemente pedirán rescate! Una clásica crónica de Interés Humano. La historia era siniestra. La llevaron a bañar donde el veterinario que ya había advertido que Lunita padecía de insuficiencia cardíaca, o sea que una fuerte impresión podía provocarle daños severos y quizá hasta la muerte
Es pequeña, graciosa, peludita y ha conquistado el corazón del aguerrido militar que pidió por su vida pero felizmente la historia ya terminó. Un joven drogadicto se la robó de la Veterinaria para cambiarla por drogas, el nuevo dueño la vio en los diarios y la soltó a la calle sin más trámite. Hoy Luna reposa en el regazo del guerrero, terminando así con la angustia de no pocos amigos de los animales.
Las mascotas siempre han sido de interés de los periodistas que conocen bien el oficio, porque una buena historia de animales puede atraer la atención del público si se sabe llevarlo al terreno del drama y la expectativa.
Una historia clásica es la del gato de Raul Villarán y “Ultima Hora”. Una mañana del año 52, el mítico periodista clamaba por una noticia de primera página para cerrar el vespertino. Y lo único que el redactor de policiales tenía anotado es que una vecina de Lince había denunciado en la Comisaría que le habían asesinado a su gato.
Villarán no lo pensó dos veces y elevó el caso a categoría de noticia importante durante casi una semana. Movilizó a sus reporteros y consiguió testimonios de vecinos sobre el gato, hizo llorar a la dueña, obtuvo declaraciones condenatorias de Elmer Faucett que era Presidente de la Sociedad Protectora de Animales. Y finalmente entrevistaron al asesino quien dijo simplemente que estaba harto de que ese gato se metiera a su casa a robar comida y decidió meterle un escopetazo.
La historia terminó con un gracioso titular que decía: “Sí, yo maté a ese gato… porque era un pericote”.
Los perros hacen noticia en la Casa Blanca, en Washington, porque todos los presidentes lucen a sus mascotas, que pasan a formar parte de la vida política. Pero no tenemos noticia de que nuestros presidentes hayan tenido engreídos como los norteamericanos y menos nuestro actual mandatario.

¡Pronto, desarmen las rotativas!!

El periodismo “on line” también tiene sus extremistas, como un destacado periodista que lanzó el grito de arriba añadiendo que hay reciclar a la industria periodística. Pero no fue el único que bajó el pulgar a la prensa impresa en el importante Simposio Internacional del Periodismo en Línea, realizado en Austin hace poco.
Claro, no había casi periodistas de los llamados “tradicionales” (como nosotros, los antiguos…) porque la cita era para apostar que el futuro del periodismo ya no está más en estas vetustas hojas de papel con noticias impresas con tinta, sino en los nuevas propuestas de contenido y soporte vía Internet.
Eran más de 300 participantes que llevaban en el bolso una computadora pequeña, un IPhone, el flamante Ipad de Apple y que se lanzaban mensajes vía Twitter, creaban Grupos en Facebook y “posteaban” en sus blogs lo que iba pasando en el Simposio.
Al leer sobre lo que pasó en aquellos dos días de Texas, podría pensarse que se trataba de un grupo de chiflados que jugueteaban con sus flamantes artilugios , “gadgets”, que aseguran cambiará el periodismo como lo conocemos hoy porque está en marcha un proceso de cambio que se augura irreversible.
Los que hemos tenido la suerte de iniciarnos en la llamada Edad de Plomo fuimos espectadores , y actores, de un periodismo de máquinas de escribir pesadas y ruidosas , escuchamos muchas veces el tintineo de los teletipos anunciando noticias importantes, y nos familiarizamos con los grandes talleres donde reinaban el plomo derretido y una máquina maravillosa, un ingenio de relojería llamado “linotipo”.
El salto a la impresión en off-set y la composición de textos en película derrumbó aquel viejo reino y los otrora intocables linotipistas (que podían boicotear un periódico con solo detenerse) pasaron a ser reliquias, junto con sus preciadas máquinas.
Pero el periodismo no se alteró demasiado, salvo en mejor presentación pues cambiaron los estilos de diagramado, de uso de fotos en color, etc. aunque el concepto de interactividad siguió limitado a las Cartas de los Lectores.
En pocos años el cambio se ha acelerado, la Edad de Plomo, la Edad del Off-set.. y ahora la Edad de Internet, que tiene como propuesta al parecer imbatible las Noticias en Línea y la cercanía estrecha, antes inimaginable, de los lectores.
Entre muchas otras cosas quedó claro en Austin que los nuevos periodistas ya no piensan en el Viejo Periodismo pues son Nativos Digitales, de aquellos que aprendieron a estar informados por la vía virtual. Sus propuestas ignoran la ya vieja herencia y hasta se escribe distinto. El extremo de las 140 palabras de los twitteros es un buen ejemplo.

¿Libertad de prensa en el Perú?

¿Hay plena libertad de prensa en el Perú? Mi respuesta es rotunda. No.
Si la definición del concepto aludiera simplemente a la libertad de publicar, es verdad que aquí se publica mucho y de todo. Y es por eso que, por ejemplo, César Hildebrandt lanza su semanario político, que La Razón proclama barbaridades, que El Chino nos distrae con la farándula, o que Extra nos asusta con el fin del mundo tres veces a la semana.
Pero eso no es la plena libertad de prensa.
La definición de las NN.UU., de 1948, nos enseña que tal libertad incluye Buscar, Recibir y Difundir información y nuestra Constitución lo garantiza en la letra. Pero ¿es posible obtener toda la información que se desee, tal como manda la ley de Información Pública, garantiza el Habeas Data y exige la Transparencia? La respuesta es negativa.
Es por el periodismo de investigación que surgen pruebas de la corrupción y debemos agradecer la persistencia de periodistas que buscan y encuentran caminos informativos que la corrupción trata de ocultar. Advertimos sin embargo que no se publica todo lo que se descubre.
¿Tenemos plena libertad de Recibir la información necesaria para asegurar educación, bienestar, ejercicio de valores, advertencias de malas prácticas empresariales, actuaciones internacionales, etc..? La respuesta también es negativa porque los medios masivos de información y comunicación, en especial la televisión, están estrechamente unidos a la rentabilidad, al comercio y al poder en cuanto que el Gobierno es el principal anunciante del país.
Finalmente ¿podemos Difundir libremente? Para grupos pequeños no habrá problema pero a nivel masivo los grupos de poder y de presión se encargan de limitar esa libertad pues, como se dijo antes, es la búsqueda de rentabilidad lo que distorsiona cualquiera buena intención.
Los medios son privados, públicos y comunitarios. Los primeros privilegian el negocio; los segundos las conveniencias del Gobierno; los terceros sufren las limitaciones que impone la Ley a las emisoras comunitarias, por ejemplo.
Así entonces, es difícil dar una respuesta rotunda a la interrogante inicial que me hizo un periodista radial que exigía una respuesta rápida pues “en el aire es tiempo es oro”. Cuando le anuncié que haría falta una reflexión pues el concepto de libertad de prensa, o de expresión, es un proceso dinámico, ligado al
contexto, etc. Me dijo “ya lo llamo más tarde”. Y se olvidó de mis reflexiones académicas.

Lima,3 de Mayo del 2010. Día de la Libertad de Prensa.

Tiempo de periodismo electoral

Dicen que hacer periodismo es como navegar: lo normal es surcar por mares mansos, con una mayoría de noticias previsibles y entonces el oficio es fácil, accesible a todos Pero cuando el mar se encrespa, o peor cuando hay braveza, los pilotos y periodistas entran en tensión y sacan a relucir su experiencia y habilidad.
Eso es lo que sucede desde hace unas pocas semanas en nuestro periodismo: las primeras páginas han comenzado a abandonar las notas policiales y los dramas humanos en general para enfrascarse en los preludios de la borrasca electoral que se avecina.
La historia de nuestro periodismo demuestra que el mejor escenario para tentar suerte con un periódico es el tiempo electoral. Decenas, quizá cientos de hojas periodísticas han aparecido en cuanto proceso electoral hemos tenido y la mayoría ha desaparecido apenas finalizado el evento.
Hay muchos ejemplos y valdría citar algunos. En 1915, repetimos, Leguía promovió con testaferros “El Tiempo” para sostener su candidatura a las elecciones siguientes y socavar el gobierno de su archienemigo Pardo. El director era Pedro Ruiz Bravo y se llevó a los mejores jóvenes de “La Prensa” que había sido vendido por el pierolismo para acompañar las aventuras políticas de Augusto Durand.
“El Tiempo” fue decisivo para el triunfo de Leguía en el 19 y la justificación de su golpe cívico militar. Igual hizo “La Crónica” que era su incondicional.
En 1918, por ejemplo, circuló “El Día” para promover la candidatura civilista de José Pardo –que ganaría finalmente. El diario lo dirigía Octavio Espinoza y fue atacado con humor caústico por “El Tiempo”, fundado por partidarios de Leguía. Para tomarles el pelo José Carlos Mariátegui lanzó “La Noche” –del que no se conserva ningún ejemplar.
“La Prensa”, que había expropiada por Leguía para promocionar su gobierno y devuelta a la familia Durand en 1930, fue convertida en diario electoral por Pedro Beltrán para promover a Manuel Vicente Villarán, y luego lo utilizó para sus propias ambiciones pues quería ser Presidente.
Para apoyar a Fernando Belaunde Terry, el entonces magnate Manuel Mujica Gallo solventó la fundación de “Expreso” en 1961, logrando éxito en 1963 cuado el diario se había hecho popular.
En 1980 las izquierdas lanzaron “El Diario Marka”, en meses previos a las elecciones con que Belaunde volvió a ser Presidente luego de los doce años de gobierno militar. Era un diario político y tuvo momentos de gloria periodística.
Fujimori y Montesinos prefirieron la prensa Chicha para atacar a sus oponentes pues ya habían capturado a la televisión mediante el soborno simple a sus propietarios.
Finalmente ¿qué prensa se nos viene ahora? ¿Podrán las Redes Sociales de Internet más que la prensa impresa?