Qué alivio: ¡Lunita vive!

Por obra y gracia del periodismo una pequeña perrita de raza Yorshire Terrie saltó a la celebridad hace unos días, ocupando buenos lugares en primeras páginas y espacios preferenciales en noticieros de televisión. Y es que “Luna” no era una perra cualquiera: era (es) la engreída del solemne General Otto Guibovich, Comandante General del Ejército Peruano quien ha demostrado aquí que en el fondo tiene un corazón de oro.
Hace unos días la noticia conmovió a las redacciones y un importante sector del público. ¡Han secuestrado a Lunita y probablemente pedirán rescate! Una clásica crónica de Interés Humano. La historia era siniestra. La llevaron a bañar donde el veterinario que ya había advertido que Lunita padecía de insuficiencia cardíaca, o sea que una fuerte impresión podía provocarle daños severos y quizá hasta la muerte
Es pequeña, graciosa, peludita y ha conquistado el corazón del aguerrido militar que pidió por su vida pero felizmente la historia ya terminó. Un joven drogadicto se la robó de la Veterinaria para cambiarla por drogas, el nuevo dueño la vio en los diarios y la soltó a la calle sin más trámite. Hoy Luna reposa en el regazo del guerrero, terminando así con la angustia de no pocos amigos de los animales.
Las mascotas siempre han sido de interés de los periodistas que conocen bien el oficio, porque una buena historia de animales puede atraer la atención del público si se sabe llevarlo al terreno del drama y la expectativa.
Una historia clásica es la del gato de Raul Villarán y “Ultima Hora”. Una mañana del año 52, el mítico periodista clamaba por una noticia de primera página para cerrar el vespertino. Y lo único que el redactor de policiales tenía anotado es que una vecina de Lince había denunciado en la Comisaría que le habían asesinado a su gato.
Villarán no lo pensó dos veces y elevó el caso a categoría de noticia importante durante casi una semana. Movilizó a sus reporteros y consiguió testimonios de vecinos sobre el gato, hizo llorar a la dueña, obtuvo declaraciones condenatorias de Elmer Faucett que era Presidente de la Sociedad Protectora de Animales. Y finalmente entrevistaron al asesino quien dijo simplemente que estaba harto de que ese gato se metiera a su casa a robar comida y decidió meterle un escopetazo.
La historia terminó con un gracioso titular que decía: “Sí, yo maté a ese gato… porque era un pericote”.
Los perros hacen noticia en la Casa Blanca, en Washington, porque todos los presidentes lucen a sus mascotas, que pasan a formar parte de la vida política. Pero no tenemos noticia de que nuestros presidentes hayan tenido engreídos como los norteamericanos y menos nuestro actual mandatario.

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