-Lúcar y su periodismo “chicharrón”

“No, tú no haces televisión… tú haces chicharrón” le dijo una vez César Hildebrandt a Nicolás Lúcar en una entrevista. Y probablemente esa es hasta hoy la mejor definición del periodismo que propone don Nicolás a sus televidentes en el Canal Dos.
Es ni más ni menos que la práctica de exponer como espectáculo miserias y desgracias ajenas disfrazándolas de noticias y sin tener en cuenta intimidades, privacidad, respeto, en busca del rating que lo haga sobrevivir en la selva de noticieros que siempre tienen un crimen para abrir la jornada. El “chicharrón”, que decía don César.
Y he aquí que de pronto el propio Lúcar se ve colocado en el otro lado de la cámara, es decir, en el lugar de sus propias víctimas y se siente obligado a proclamar que han sido violadas su privacidad, intimidad, etc. Es decir, como si Magaly Medina protestara por un ampay, como si Laura Bozzo se quejara porque le llaman al marido en un talk-show…
La historia de la infidelidad conyugal del periodista no ha sido revelada por la prensa sino por los caminos extraordinarios de las nuevas tecnologías que han cambiado el concepto de espacio público. Las escenas de abrazos y besos que se prodigaba la pareja en el ascensor del hotel sansidrino fueron “filtradas” (esa es la palabra que utilizan los periodistas) o expuestas al público por medio de ese invento extraordinario que es Youtube, una plataforma de videos de Internet donde cualquiera puede poner (“subir”) lo que desee, incluso de forma anónima. En minutos fueron recogidas por los blogueros de medio mundo.
Las escenas son lo suficientemente explícitas a la vez que románticas y podrían ser calificadas de candorosas sino fuera porque constituyen prueba de infidelidad. Y no nos estamos escandalizando sino interrogándonos sobre porqué han provocado escándalo en un medio en el que Medina insiste en que develar intimidades es una práctica periodística lícita cuando el personaje expuesto es una figura pública. Como Lúcar.
¿Qué sigue? No perderá seguramente el presidente Bayly la oportunidad y llamará al colega de Canal para una entrevista complaciente (una lágrima no estaría demás); y el propio Lúcar, ya perdonado por su familia a través de “Enemigos Intimos”, aprovechará la racha de popularidad para seguir con sus esfuerzos, exitosos hasta ahora, de convertir a parte de nuestra TV en un basural donde no hay el respeto ni la intimidad que tiene la infinita frescura de reclamar.
Salir en primera página de “Caretas” no es poca cosa como tampoco haber logrado elevar un chisme de pasillo de hotel a noticia de primera. ¿Eso es periodismo? No. Eso es chicharrón.

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