Archivo mensual: agosto 2010

Candidatos municipales… ¡a bailar!

¿Cuándo se incorporó el baile a la propaganda o comunicación política peruana? Que recordemos, ninguno de los venerables políticos y candidatos históricos esbozaron ni un pasito de vals. No podemos imaginar a Haya de la Torre, Bedoya Reyes, Belaúnde Terry, Alfonso Barrantes, moviéndose al compás de alguna melodía pegajosa.
Incluso los grandes mitines eran austeros en cuanto a la música. Recuerdo que un grupo de periodistas estuvimos en Santiago en semanas previas al triunfo de Allende en 1970 y nos llamó la atención que las presentaciones de los candidatos eran precedidas por actuaciones de grupos musicales, algo que en el Perú era inimaginable todavía
Pero Fujimori, que desde el principio evidenció que carecía del sentido del ridículo y asesorado por Montesinos, lanzó el conocido Baile del Chino, que todavía está en youtube para quienes deseen asomarse a la historia de la propaganda política nacional.
Para ello contó con la valiosa participación de artistas tan conocidas como Rossy War y Ruth Karina en su mejor época y cuya carrera casi concluyó junto con la de sus clientes.
Fujimori obligó a bailar a todos, incluso al solemne y virreinal ministro Tudela, que intentó algunos pasitos de cumbia criolla, chicha. El fujimorismo incorporó la danza al abanico de recursos propagandísticos.
Hoy, los congresistas fujimoristas hasta organizan funciones teatrales en que bailan, como aquella insólita e indescriptible en que Raffo, Moyano, Chacón, etc. brincaban como muertos de Michel Jackson.
Alan García no se quedó atrás y bailó en todos los mitines de su última campaña y sin importarle el papelón. El “Baile del Teteo” es de su propiedad y de cuando en cuando lo diarios publican fotos en que parece haciendo muecas curiosas. Y Toledo ¿bailaba? Muy poco aunque cantaba con los Gaitán Castro “Amor, amor…”. Y Ollanta Humala, grave y seriote, menos, ni baila ni canta.
Quizá García ganó la elección en la pista de baile electoral y es probable que en estas elecciones municipales que se nos vienen y cuya campaña está en plena ebullición, el baile desempeñe un papel importante.
Por lo pronto, Alex Kouri no solo bailó sino que llevó a todos sus candidatos al estrado para que bailen una cumbia conjunta. No hemos visto todavía bailar a Lourdes Flores pero es probable que repita su rutina favorita, la marinera que alguna vez bailó con Alan García.
¿Y Susana Villarán? ¿Baila? Tampoco ha exhibido todavía sus dotes para la danza popular. Y nos faltan los bailes de Iberico, Canelo, ec. (Será difícil hacer bailar a Fernán Altuve, pero en la política todo vale y es probable que se anime a sacudir su antipático esqueleto…).

-Periodismo, paranoia y ultraderecha

Todo indica que los peruanos estamos divididos en tres grandes grupos: Delincuentes, No-Delincuentes… y Periodistas. Y son estos los que se encargan de enfatizar que los todavía somos No-Delincuentes estamos al borde de la muerte.
Cuando cometemos el error de retirar dinero del Cajero automático un “marca” nos está acechando para asaltarnos y eventualmente liquidarnos a balazos; si vamos al restorán en la noche un grupo armado nos asaltará antes del postre, si viajamos a Arequipa, seremos desvalijados en medio del desierto; si salimos a almorzar a la calle al retornar encontraremos nuestra casa saqueada; si subimos a un taxi, un pasajero oculto nos acogotará para que aflojemos la billetera; si exhibimos lo que llaman signos exteriores de riqueza solo es cuestión de tiempo para nos secuestren…
En fin, la lista de posibilidades de violencia delincuencial es enorme y, según el periodismo –especialmente el televisivo- en cualquier momento seremos víctimas de alguna especialidad afinada en las inagotables canteras académicas de Lurigancho.
Nosotros, simples No-Delincuentes, estamos aterrados de vivir en Lima. Cuando se hace encuestas la mayoría afirma que uno de los mayores problemas de que padecemos es la “inseguridad ciudadana”.
Pero ¿eso es verdad? ¿Estamos siempre al borde del rapto, la balacera, la cuchillada, el cogoteo, el desvalijamiento?
Por lo menos eso es lo que nos transmite y con eficacia el periodismo cotidiano y en particular, repetimos, el televisivo. Porque hacer zapping en las mañanas es enfrentarse a un mundo de violencia tal que nuestra paranoia va peligrosamente en aumento.
Imaginamos que la venta de armas de protección personal debe haber aumentado de manera exponencial en el mejor estilo norteamericano y que pronto las calles serán un campo de batalla entre Buenos y Malos, con presencia de los otros, los Periodistas.
Todo parece terminar con un pedido mayoritario: “hay que matarlos a todos”. Nuevamente la Pena de Muerte como solución, desempolvando una vez más un antiguo reclamo de sectores ultraconservadores que añoran el autoritarismo extremo y que verían el accionar de un ominoso Escuadrón de la Muerte como una solución adecuada. Incluso alguien ha planteado el absurdo de sacar al Ejército a las calles.
A este reclamo de oponer mayor violencia a la violencia delincuencial nos estaría llevando el periodismo que prefiere por sobre todo un crimen a una noticia política, por ejemplo, que al final es lo sustantivo.
Estamos seguros de que con menos sangre y más política, a la larga el debate general sería más fructuoso y útil para la educación de los electores.

Víctima inocente del tango

Todos los que nos internamos en Internet somos o hemos sido víctimas del temido “spam” o Correo-No-Deseado en sus interminables variables.
Pero algunos somos más víctimas que otros, como paso a contar.
Pero primero el marco teórico: el vocablo Spam es una invención norteamericana de la firma Hormel Foods que en 1937 lanzó a la venta la latita de carne de cerdo molida con la novedad de llevar adherida una llavecita que permitía abrirla.
La marca era SPAM, palabra creada a partir de “Spiced Ham” que en cristiano quiere decir jamón condimentado.
Su éxito llegó con la Segunda Guerra Mundial pues era económica, barata y hasta nutritiva. Los norteamericanos enviaron Spam a Inglaterra y la Unión Soviética en cantidades navegables haciéndose tan popular… como detestable para soldados y civiles. Fueron los ingleses los que convirtieron la palabra en algo no deseado.
Los insondables misterios del idioma y la presencia del nuevo fenómeno del mensaje vía Internet llevaron a que se bautice como Spam al correo electrónico indeseable, el email que no se quiere recibir.
Ofertas de todo tipo inundan nuestras direcciones. Desde hace unos meses, por ejemplo, recibo ofertas de presuntas viudas de magnates africanos que desean compartir herencias millonarias. La historia es la misma (nos preguntamos siempre si alguien caerá en el cuento…). También me anuncian que soy millonario gracias a una ignota lotería, y así sucesivamente.
Cuando insisten mucho coloco su dirección electrónica en el sistema de Filtros que tienen todos los programas de correo y listo: sus mensajes serán bloqueados por siempre.
Pero hay un correo que no puedo detener, que rompe todas las barreras que he intentado colocarle. “Perfiles del Tango”, un Grupo argentino de Yahoo, me ha derrotado.
Todos los días me llegan novedades de tangos y tanguistas y mis esfuerzos por detenerlos siguen siendo inútiles. Les he escrito, bloqueado cien veces… pero al día siguiente en la mañana ahí está diciéndome que se ha abierto nuevos cursos de tango, que la milonga La Torcacita ganó el concurso, que hay ofertas de fin de semana, que no me pierda nuevas versiones de tangos antiguos…
“Perfiles del Tango” es todo un reto para los expertos en Informática. He seguidos todos sus consejos pero el porteño que lo maneja debe ser un verdadero brujo del spam. Y solo nos queda, por tanto, contratarlo para que trabaje con nosotros o, lo que es más barato, que me sume con resignación a los amantes del tango y les escriba pidiendo una vacante en el próximo curso de verano…

Periodismo en tiempo eleccionario

La práctica habitual del periodismo es, dicen, como navegar en mar calmo. Para eso se estudia. Pero a veces sobrevienen tormentas que agitan a las redacciones y los otrora calmosos colegas deben afrontar nuevas situaciones. Esta analogía vale para lo que está pasando ahora mismo pues se ha desatado una tempestad que se veía venir: el periodismo eleccionario.
El fenómeno es histórico. En todos los procesos electorales republicanos se ha elegido el tiempo de campaña para publicación de títulos nuevos o bien se ha planificado con anticipación las fundaciones de diarios que se proclamaron como independientes pero que nunca lo fueron.
¿Ejemplos? Algunos sonados y nos remitimos solo al siglo 20. El famoso matutino La Prensa, fundado en 1903, tenía clara intención política y eleccionaria (y así lo fue a lo largo de toda su historia). Desde el principio estuvo al servicio de Nicolás de Piérola y su Partido Demócrata y todos los famosos de su redacción, Cisneros, Yerovi, Valdelomar, Mariátegui, Ulloa, acompañaron en su momento al Califa. No les fue bien y lo vendieron a otro aspirante al Sillón y así sucesivamente. Murió en 1984 precisamente porque ya no tenía auspiciador de pretensiones presidenciales.
En 1917 se fundó el combativo diario El Tiempo con la intención de demoler al presidente Pardo y preparar y sostener la candidatura de Augusto B. Leguía. Triunfó en sus dos propósitos pero después, su director Pedro Ruiz Bravo quiso hacer periodismo independiente y terminó deportado por el democrático dictador.
El general Manuel Odría también pretendió utilizar la prensa para promover su gobierno y futura candidatura y promovió La Nación, que nadie compraba porque se sabía su origen. Un fracaso.
En 1961 un grupo de belaundistas liderados por Manuel Mujica Gallo unieron esfuerzos para fundar Expreso primero y luego Extra. Lograron su propósito en las elecciones de 1963 llevando a Fernando Belaunde a la presidencia y a Mujica a una regia embajada europea.
Pero aparte de los diarios es interesante observar el intenso movimiento en la zona llamada Prensa Chica, aquella semanal, con frecuencia de combate y a veces hasta anónima. Ahora mismo en Lima, cuando se acercan las elecciones municipales, vemos en los quioscos periódicos desconocidos que seguramente morirán apenas depositemos nuestros votos. Nadie los persigue, les pide cuentas ni licencias. Es ni más ni menos que una suerte de periodismo pirata de mala calidad pero que merece ser observado pues, al final, son parte de nuestra tradición periodística.