Archivo mensual: noviembre 2010

-El Teniente que sabía la verdad de Uchuraccay


Ha muerto hace unos días el Capitán de Navío Ismael Bravo Reid, el mismo que cuando era Teniente fue testigo clave a la tragedia de Uchuraccay, aquella del atroz asesinato de ocho periodistas.
Leamos un fragmento del Informe de la Comisión de la Verdad”:

“El 28 de enero, la desaparición de los periodistas estaba en camino de convertirse en noticia, temiéndose lo peor. Dos patrullas de efectivos acantonados en Tambo y Huanta fueron comisionadas para ir hacia las comunidades en su búsqueda. La primera de ellas fue una patrulla mixta compuesta por dieciocho infantes de marina y diez guardias civiles, al mando del Teniente Armada Peruana Ismael Bravo Reid y el Teniente Guardia Civil Hugo Vidal Ulloa. Los miembros de esta patrulla viajaron en jeep desde Tambo hasta Chalhuamayo, y desde allí emprendieron la ruta a pie hasta Uchuraccay. En el trayecto, se encontraron con los comuneros Constantino Soto Aguilar y Mariano Ccunto, quienes habían sido destacados por la comunidad para ir hasta Tambo a informar a las autoridades sobre los hechos ocurridos. Estos comuneros guiaron a la patrulla hasta Uchuraccay, a donde llegaron alrededor de las nueve de la noche. Las autoridades comunales informaron a la patrulla sobre las muertes y detenciones de los supuestos terroristas, alojándolos en el local comunal. Al amanecer del día siguiente, muy temprano, alrededor de las 6:00 a.m., las autoridades les mostraron las cuatro tumbas y les entregaron los enseres de los muertos: una bandera roja, un teleobjetivo, doce rollos de películas y algunas prendas de vestir”.

Pero otros sostienen la versión de que fue el Teniente Bravo Reid quien realmente ordenó la muerte de los periodistas que habían sido capturados y encerrados por los comuneros. La hipótesis no tiene sustento formal y solo es un rumor que solo se sostiene en el dolor de los allegados a los colegas que cayeron en ese aciago día.
Al Teniente Bravo Reid fue imposible ubicarlo, entrevistarlo, en todos estos años, tal como a muchos de la temida Infantería de Marina que actuó en la zona de conflicto y dejó muy mal recuerdo (como “Camión” el oficial responsable de la muerte de Jaime Ayala).
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-Entonces, si el Twitter es periodismo….

El teléfono fue inventado como un artilugio para sordos, el cine de Edison para uso personal en salas con máquinas, y así muchas innovaciones fueron propuestas para una cosa… y terminaron siendo para otra.
Eso ha pasado con los Blogs, que fueron ideados como un espacio apacible, de comunicación para una comunidad familiar, amical, profesional. Y también con Facebook o Twitter que no perseguían otra cosa que contar cómo nos sentíamos y qué estábamos haciendo.
Pero hace poco el periodismo se percató de la capacidad de difusión de estas Redes Sociales y logró introducirse en ellas ya sea para noticiar o para proporcionar el enlace que lleva al lector a la información ampliada.
Los Blogs entonces se dividieron. De un lado los personales, de otro los personal – periodísticos, de comentario y análisis noticioso. En ese momento, cuando se abandonó la ruta original, los Blogs-Periodísticos pasaron a la zona de responsabilidad social que los blogueros nunca creyeron que iban a estar.
El mejor ejemplo es el reclamo y eventual triunfo judicial del antiguo congresista Mufarech que se sintió afectado por una publicación en un Blog de uno de los blogueros periodistas más conocidos, José Alejandro Godoy y su “Desde el Tercer Piso”.
Cuando la jueza aceptó la demanda y luego sentenció a favor de Mufarech se hizo claro que los Blogs periodísticos debían asumir que son pasibles de reclamo y eventual sanción por vía de los códigos que nos rigen. Y esta afirmación no tiene que ver con el reclamo de Godoy ampliamente reconocido de expresar crítica sino con el precedente que significa que a partir de ahora publicar en la Red debe ser tan responsable como hacerlo en papel y tinta.
La injusta y exagerada sentencia al periodista motivó reacción inmediata de rechazo, sobre todo, de crítica al exparlamentario y las voces más fuertes estuvieron en Facebook y en Twitter.
Ahora bien, si se insiste en que esta última herramienta, la de las rápidas y nerviosas 140 palabras se ha unido al periodismo… ¿tiene derecho Mufarech a enjuiciarnos en masa? Todo indica que sí, que con la persistencia que se le reconoce podemos ya recibir la Notificación de rigor. Si dijéramos que no, estaríamos afirmando que el Twitter no es todavía parte del periodismo.
El uso del Twitter ha crecido de manera exponencial en el Perú. El verbo “Tuitear” pasará tarde o temprano a ser aceptado por la Academia y hay quienes auguran que puede ser la herramienta que haga desaparecer al periodismo como lo conocemos hoy,. Puede ser. Pero mientras tanto, cuidado, puede haber un mufarech leyendo lo que tuiteamos…

-Los directores olvidados (1974-1980)

Cuando Arturo Salazar Larraín asumió aquel 28 de julio de 1980 la dirección de “La Prensa”, ordenó la preparación de la edición siguiente pero continuando con la numeración del día previo a la intervención militar. Es decir, don Arturo quiso borrar seis años de historia de un solo plumazo.
No ha sido el único caso. “El Comercio” también llama a la etapa “los años embargados” y niega que alguien lo dirigió en ese lapso; y además los nombres de “aquellos” no fueron más recordados en sus letras de imprenta.
Este recuerdo viene a cuento porque hace uso días falleció el distinguido abogado Alfredo Quispe Correa y en sus obituarios nadie recordó que había sido director de “La Prensa” de la Etapa Olvidada en la No Existencia del diario de Baquíjano.
Cuando los militares irrumpieron en el edificio del diario de la familia Miró Quesada, en 1974, se hizo cargo de la dirección el famoso abogado Héctor Cornejo Chávez, líder de la Democracia Cristiana y colaborador por entonces del Gobierno de la Fuerza Armada. Y llamó de inmediato a los líderes campesinos porque según el Proyecto de Socialización de la prensa, “El Comercio” debía ser manejado por los trabajadores del campo.
Cuando el general Velasco fue reemplazado por el general Morales Bermúdez, el abogado renunció al instante y fue nombrado el gran periodista Alfonso Tealdo, quien asumió el cargo con la ayuda de Mario Herrera Gray, otro profesional de valía. Más adelante se nombró al historiador Juan José Vega y finalmente, a pocos meses de la devolución de 1980, a Héctor López Martínez, ligado a la familia (escribió después la historia del diario).
En “La Prensa” ingresó el primer día el notable educador Walter Peñaloza, quien también se retiró al caer Velasco, reemplazándolo el lingüista Luis Jaime Cisneros. Le siguieron Gilberto Escudero y el citado Quispe Correa.
Hugo Neira se hizo cargo de “Correo” expropiado y Augusto Rázuri de “Ojo”. Serían reemplazados después por los venerables Antenor del Pozo y César Miró. En “La Crónica” estuvo Guillermo Thorndike en la primera hora, haciendo cambios históricos y luego José Luis Brousset, entre otros.
Es, en fin, toda una historia digna de ser mejor contada porque fueron seis largos años en que se hizo periodismo desigual pero rescatable. Y debe recordarse esfuerzos realmente heroicos como aquel de los trabajadores de “Correo” y “Ojo” por salvar sus instalaciones de la agresión e incendio de sus instalaciones en el 5 de febrero de 1975.
Al final los trabajadores reclamaron la propiedad de los diarios pero ya el presidente Belaunde había decidido devolverlos a sus antiguos propietarios.

-Hola, soy Kapuscinsky…

Efraín Ruiz Caro leyó en silencio el nombre impronunciable en la tarjeta de visita que le alargaba aquel gringo huesudo y fortachón, despeinado, de corbata torcida.
-(“Ryszard Kapuscinski”)…Ajá… ¿y cómo se pronuncia?” –preguntó, alargando la mano en señal de bienvenida.
El polaco se echó a reír y le contestó en perfecto castellano –“Richar nomás, así, a secas”.
Ruiz Caro era el jefe de la Oficina de Difusión de la Reforma Agraria, creada apenas dictado el famoso Decreto Ley 17716 que declaraba que la tierra sería en el Perú para quien la trabajara. Eran instalaciones improvisadas en Jesús María donde también estaban los periodistas Pedro Morote, José Adolph, Mirko Lauer, diseñadores como José Bracamonte, Jesús Ruiz Durand., autores de afiches ya legendarios.
Pero la oficina era sobre todo una fuente privilegiada de informaciones sobre los intríngulis de la Revolución liderada por el general Velasco. Con frecuencia “lo último” podía estar allí donde entraban y salían políticos, periodistas locales y extranjeros y militares (no era extraño ver de cuando en cuando al avispado capitán Montesinos).
Bien informado, Kapuscinsky prefirió visitar a Ruiz Caro y preguntarle sobre la Revolución y no a generales del régimen. Recuérdese que se había abierto la puerta grande a los países socialistas del Este y el Perú llamaba mucho la atención pues quizá, imaginaban algunos, que acá se precipitaba otra revolución socialista.
Ruiz Caro estaba a punto de viajar al Cusco para participar en el proceso de expropiación de latifundios y allí mismo invitó al polaco a viajar con su grupo: -“Vamos, Richar, para que veas la revolución de cerca y en mi tierra”.
No conocemos los despachos que envió Kapuscinsky sobre el Perú y la reforma agraria o sobre el proceso político. Y tampoco escribió nada sobre los Andes. Por alguna razón no fuimos objeto de su interés para un libro posterior.
Ruiz Caro contó que el periodista sufrió mucho con el soroche, el temible mal de altura; y tanto, que en uno de los recorridos le dieron a mascar coca para que se aliviara del malestar, pero ya no quiso regresar y desapareció, se marchó.
Años después, ya convertido en famoso y hasta candidadato al Premio Nobel de Literatura, recibió el Premio Príncipe de Asturias junto con el padre Gustavo Gutiérrez y entonces debió recordar su paso por el Perú.
O quizá el gran cronista no vino para cosechar noticias sino para recaudar información para su país sobre esta presunta Revolución peruana que pronto terminaría a remiendos y a capazos…

-El Colegio de Periodistas del Perú

El tema del Colegio de Periodistas del Perú (CPP) es ineludible para quienes, como yo, hemos participado de una u otra manera en el afán de construir una institución gremial unitaria (tengo el carnet 041).
“¿Para qué sirve un Colegio como ése”? me preguntó un alumno al que le ha llegado por casualidad un correo en que unos periodistas insultan a otros. La respuesta fue sencilla: Entre otras cosas, para reunirnos y así, unidos, enfrentar retos de diverso tipo, gremiales, profesionales, de protección y de prestigio y un largo etcétera.
El CPP fue fundado para eso pues en los años 50 quedó sancionada la división entre la Federación (FPP) y la Asociación (ANP) y que se ahondó con el tiempo. En los años siguientes fue claro para todos que solo un Colegio fuerte lograría que el gremio de periodistas obtuviera respeto empresarial y reconocimiento social.
Las primeras elecciones, aquellas de 1982, estuvieron teñidas de política. Ganó el Apra, con Mario Castro y Pablo Truel, y quedaron más atrás Carlos Paz (La Prensa) y Juan Gargurevich (sí, yo mismo) que postulé por las izquierdas.
El proceso de deterioro es largo de contar y tocó fondo cuando el gobierno de Fujimori suspendió el beneficio del uno por ciento de la publicidad en medios masivos, dejándonos sin más recursos que las cotizaciones de los colegiados. En la práctica quedamos en la pobreza y nos sumergimos en el abandono y la desorganización.
Ahora enfrentamos el desafío de intentar la salvación del Colegio y se ha convocado a elecciones. Pero ¿qué comicios vamos a hacer si hasta carecemos de padrones confiables?
Los organizadores han fijado la suma de 30 soles como requisito para votar y de más de 3 mil colegiados han pagado solo, hasta ahora, unos 150, que son los que decidirían la próxima directiva.
Francamente, creo –y advierto que este es un planteamiento personal que en nada involucra a otras personas o instituciones- que no se deberían realizar esas elecciones y que más bien deberíamos constituir una especie de grupo reorganizador que se llame Comisión, Junta o Comisión de Unión, no sé, pero que logre consenso para revitalizar en corto plazo a la institución.
¿Quiénes conformarían dicho Grupo? Podrían ser los exDecanos Nacionales, o los socios más antiguos, que deberían pedir el apoyo de instituciones como las universidades, por ejemplo, para funcionar administrativamente de manera mínima.
Si participamos en las elecciones del próximo domingo 14 nos corremos el riesgo de sostener el estado de cosas; y que me disculpen los colegas que compiten pero esas listas de promesas que están circulando solo arrancan sonrisas y no esperanza.