-Los directores olvidados (1974-1980)

Cuando Arturo Salazar Larraín asumió aquel 28 de julio de 1980 la dirección de “La Prensa”, ordenó la preparación de la edición siguiente pero continuando con la numeración del día previo a la intervención militar. Es decir, don Arturo quiso borrar seis años de historia de un solo plumazo.
No ha sido el único caso. “El Comercio” también llama a la etapa “los años embargados” y niega que alguien lo dirigió en ese lapso; y además los nombres de “aquellos” no fueron más recordados en sus letras de imprenta.
Este recuerdo viene a cuento porque hace uso días falleció el distinguido abogado Alfredo Quispe Correa y en sus obituarios nadie recordó que había sido director de “La Prensa” de la Etapa Olvidada en la No Existencia del diario de Baquíjano.
Cuando los militares irrumpieron en el edificio del diario de la familia Miró Quesada, en 1974, se hizo cargo de la dirección el famoso abogado Héctor Cornejo Chávez, líder de la Democracia Cristiana y colaborador por entonces del Gobierno de la Fuerza Armada. Y llamó de inmediato a los líderes campesinos porque según el Proyecto de Socialización de la prensa, “El Comercio” debía ser manejado por los trabajadores del campo.
Cuando el general Velasco fue reemplazado por el general Morales Bermúdez, el abogado renunció al instante y fue nombrado el gran periodista Alfonso Tealdo, quien asumió el cargo con la ayuda de Mario Herrera Gray, otro profesional de valía. Más adelante se nombró al historiador Juan José Vega y finalmente, a pocos meses de la devolución de 1980, a Héctor López Martínez, ligado a la familia (escribió después la historia del diario).
En “La Prensa” ingresó el primer día el notable educador Walter Peñaloza, quien también se retiró al caer Velasco, reemplazándolo el lingüista Luis Jaime Cisneros. Le siguieron Gilberto Escudero y el citado Quispe Correa.
Hugo Neira se hizo cargo de “Correo” expropiado y Augusto Rázuri de “Ojo”. Serían reemplazados después por los venerables Antenor del Pozo y César Miró. En “La Crónica” estuvo Guillermo Thorndike en la primera hora, haciendo cambios históricos y luego José Luis Brousset, entre otros.
Es, en fin, toda una historia digna de ser mejor contada porque fueron seis largos años en que se hizo periodismo desigual pero rescatable. Y debe recordarse esfuerzos realmente heroicos como aquel de los trabajadores de “Correo” y “Ojo” por salvar sus instalaciones de la agresión e incendio de sus instalaciones en el 5 de febrero de 1975.
Al final los trabajadores reclamaron la propiedad de los diarios pero ya el presidente Belaunde había decidido devolverlos a sus antiguos propietarios.

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