-La exitosa y periodística muerte de Ninasqui

“¡Mándenme el maldito dinero…!” gritó en el teléfono el perturbado Ninasqui. El coronel Carlos Remy, (¿el experto en negociaciones de la policía?) debió recordar alguna película, una serie de TV donde un secuestrador cinematográfico decía lo mismo.
Debió también imaginar que enfrentaban a un enfermo mental cuando le dictó la absurda lista de exigencias: 60 marrocas, dos millones de dólares, una moto lineal (“tanqueada con gasolina de 90”), un helicóptero para seis personas…
Todos fuimos testigos del tumulto que armaron las autoridades durante las siete largas horas, la mayoría “en vivo y en directo”. Fueron 500 policías o quizá más, todos los serenos del barrio, guachimanes privados, periodistas, curiosos, vecinos, armando un bolondrón. Ni siquiera pudieron armar los guardias un perímetro que mantuviera a raya a los curiosos y, como decimos por aquí, a los hueleguisos de siempre.
Los generales fueron llegando para no perder cámara y finalmente hizo su ingreso con estrépito criollo el mismísimo Ministro del Interior.
La solución al drama llegó cuando un policía logró ingresar al Banco y muy de cerca disparó a la nuca de Ninasqui quien quedó tendido, agonizante, dado por muerto apresuradamente. Aquello de “francotirador” es una exageración.
Luego vinieron las declaraciones de los generales para todas las emisoras, todos los Canales. “No podemos permitir que un delincuente ponga en jaque a la sociedad” dijo el Director General, en rotunda frase televisiva.
Los coleguitas concluyeron lo mismo, que el Operativo había sido eficiente pero, sobre todo, que la muerte del infortunado Ninasque había sido “exitosa”.
Pobre Ruiz Wilfredo Ninasqui, chiflado de barrio que decía en la red social Hi5 que había inventado cosas que no habían en la fas (sic) de la Tierra. Seguramente veía mucha televisión, cine, noticieros con hombres-bomba.
Los noticieros de televisión y los diarios le dieron preferencia absoluta al drama y hasta el solemne El Comercio, nuestro diario de referencia, se despeinó al proclamar como noticia principal de primera página “Siete horas de terror” y al día siguiente “De uno en uno los voy a matar a todos”, uniéndose al aquelarre y al “qué bueno que lo mataron”.
La celebración de la muerte de Ninasqui continuará seguramente unos días más y veremos cómo los programas dominicales se disputan a la madre que asegura que su hijo era bueno.
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