-Los Retóricos de Quilca


¿Alternativos? ¿Marginales? ¿O habría que fundar la categoría de Lumpen-Comunicación? Pónganle el nombre que deseen, como hizo el periodista e investigador de la comunicación Eduardo “Lalo” Pérez que los ha bautizado como “Los Retóricos de Quilca”.
¿Qué hacen esos Retóricos? Hablan, discuten, vociferan como si estuvieran en el ágora griega apoderándose de dos bancas de mármol de la Plaza San Martín a partir de la seis de la tarde, evadiendo la persecución de los Serenos que los acusan de perturbar el orden público.
Esa extraña comunidad de conversadores y discutidores nació al amparo de la presunta marginalidad del Centro Cultural El Averno del jirón Quilca, fundado en 1998 en el corazón de nuestra ciudad y que se ha convertido en el ombligo de un conglomerado de tiendas de libros usados, videos, discos; y bares que tienen su mejor representante en la Bodega Queirolo, en la esquina con el jirón Camaná.
En 1986 Efraín Ruiz Caro fundó a la vuelta el diario “La Voz” en el noveno piso del edificio semiabandonado de la otrora poderosa Cooperativa Santa Elisa. Y los que trabajábamos allí sabíamos que pasar por Quilca luego del atardecer era asalto seguro pues tenía la mayor concentración de cantinas de Lima, una veintena, repletas de borrachos y de gente de mal vivir. Incluso el venerable “Hawai” debió cerrar porque ninguna familia se atrevía ya a ir tomar jugos o lonche, como en los viejos tiempos.
Pero el 98 fundaron El Averno y comenzó un proceso que no termina todavía de reconversión de la cuadra, uniéndola a la actividad cultural del jirón Camaná. Las grandes playas de estacionamiento fueron convertidas en galerías de venta de libros.
Los Retóricos tomaron las aceras para sus discusiones y fueron las primeras víctimas de la persecución de quienes veían actividades delincuenciales donde en realidad se reconocían grupos llamados marginales. Allí nacieron grupos de rock importantes, hubo (y hay) recitales de todo tipo y, es verdad, mucho trago y con frecuencia algún desorden que provocó incluso persecución oficial (como el sonado asalto policial del 7 de agosto del año pasado)
Al ser expulsados de Quilca los Retóricos se marcharon a la Plaza Francia pero también los hicieron salir apenas comenzaron a discutir con la vehemencia de costumbre. Entonces tomaron las bancas de la Plaza San Martín pese a que la Municipalidad intenta cerrarles el paso.
¿Quiénes son, qué hacen, qué los lleva a reunirse para discutir de cualquier cosa? Lo único que tienen en común es el afán de la discusión y de la expresión libre y, si los dejan, a gritos. Y a medianoche desaparecen, disolviéndose en esta nuestra Lima que tiene ya de todo y para todos.

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