La prueba toxicológica


Si las cosas siguen así, es probable que el gran debate sea reemplazado por un concurso de baile en el que Gisela o Magaly serían Moderadoras y las preguntas serían reemplazadas por “¡… Ahora bolero… huayno… tango… salsa…!”.(Keiko saldría a escena con Panda Raffo, por ejemplo).
Y la famosa prueba toxicológica deberían aplicarla a nosotros, espectadores y votantes, a todos los que nos vemos obligados a sufrir una campaña electoral absolutamente delirante por lo ramplona y farandulesca. Y seguro que el resultado sería “Intoxicación electoral”.
Los especialistas de algunos candidatos, la mayoría, han elegido la superficialidad de la exhibición mediática, en especial televisiva, como puede muy bien apreciarse en los espacios dedicados a las Elecciones. En todos los horarios y en todos los canales, los candidatos lanzan acusaciones, responden ataques y bailan, todos bailan y hasta cantan.
¿Cuándo apareció en el Perú ese modelo de campaña electoral que sin duda apunta a los sectores amplios de la población procurando fijar imágenes de presidenciables cariñosos, alegres, bailarines, a veces muy machos, que adoran al pueblo y comen la chanfainita que come el pueblo, en un estilo en que las ideas son lo de menos?.
(¿Se imaginan a Fernando Belaunde, a Luis Bedoya Reyes, Armando Villanueva, bailoteando mambo?)
En 1970 un grupo de periodistas fuimos invitados por el gobierno de Eduardo Frei Montalva para espectar el proceso electoral chileno; y asistimos a un par de mitines; y nos sorprendió que los discursos de los candidatos eran precedidos por grupos musicales, lo que llamaríamos aquí “teloneros” en la jerga del espectáculo. Con poderosos parlantes y mucha música llamaban la atención del público creando un ambiente de alegría que culminaba cuando hacía su aparición el presidenciable.
Pero la batalla electoral chilena de entonces tenía una enorme diferencia con la peruana de hoy porque los medios seguían con atención el debate ideológico, las opciones que planteaban las derechas y las izquierdas. En suma, se trataba de elegir un gobierno que, o continuaba con el modelo o sistema tradicional (Arturo Alessandri) o escogía su ruptura (Salvador Allende).
El show, entonces, terminaba cuando se iniciaba el debate serio lo que no ocurre aquí, todavía por lo menos pues aún estamos esperando ideas serias sobre la minería, los derechos humanos, el narcotráfico, el gas, la extrema inseguridad, las relaciones con la vecindad, los tratados de libre comercio y sus desigualdades extremas, etc.,
Pero lo más probable es que esto empeore, porque estamos en época de carnavales.

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