Archivo mensual: mayo 2011

Comunicadores sociales nos pronunciamos

Pronunciamiento de comunicadores
y comunicadoras sociales ante las próximas elecciones

A la opinión pública:

O el retorno del fujimorismo o la posibilidad de avanzar en el fortalecimiento de la institucionalidad democrática son las opciones por las que debe decidir el pueblo peruano en la segunda vuelta electoral del próximo 5 de junio.
Las y los comunicadores sociales comprometidos con el cambio y desarrollo democráticos, no podemos permanecer ajenas y ajenos a esta disyuntiva y debemos señalar con claridad nuestra opción.
Debemos recordar que el fujimontesinismo, al que representa la candidata Keiko Fujimori, llevó la corrupción a extremos que no se habían conocido antes en el país, invadiendo instituciones como el Tribunal Constitucional, el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas, tomando universidades públicas, manipulando elecciones y, sobre todo, comprando las líneas editoriales de diversos medios de comunicación que pasaron a ser sus voceros oficiosos, renunciando a su independencia, a su sentido crítico y fiscalizador del poder.
La información y el derecho a la comunicación son dimensiones clave para el desarrollo democrático y deben ser, por tanto, cauteladas por la sociedad en todas sus manifestaciones, esto es, prensa en sus versiones impresas o electrónicas, radio sea comercial, educativa o comunitaria, televisión nacional y local, de señal abierta o por cable.
Hemos sido testigos durante la campaña que ya termina que han retornado las prácticas fujimontesinistas de manejo de los medios y nadie puede garantizar que el eventual gobierno de Keiko Fujimori no instaure un severo control oficioso de la información y opinión mediante prebendas o inclusive la amenaza y el hostigamiento a medios y periodistas independientes.
En cualquier caso, la comunicación social debe reforzar su rol de vigilancia del poder y cautelar el derecho ciudadano a informar y ser informado.

Lima, 31 de Mayo del 2011

Juan Gargurevich Regal PUCP 08237456
Izabel Cabrera UNMSM 08109405
Daniel Arakaki PUCP 07634815
Rolando Perez Vela PUCP 10476862
Rafael Goto Silva CCPS 06898308
Liliana Lizárraga C. U de Lima 10135555
Martha Paola Acosta Periodista 41228246
Carlos Aguilar del Carpio UNSA 41076736
Andrea Valencia Rivero UNMSM 70434912
Jorge Chiarella Kruger PUCP 08786185
Eduardo Adrianzén H. PUCP 07243932
Eder Sasieta UNMSM 42078052
José Paz Delgado UNMSM 07430065
Lesly Loza Arista UNMSM 45816237
Vanessa Torres C. UNMSM
Walter Romero Cuestas Periodista 08689820
Gladys Bernal B. Periodista 08475284
César A. Zamalloa S. U. de Lima 09139621
María Awapara F. PUCP 41208540
Twani Ortiz PUCP
Margarita Ramirez J. PUCP 06382575
Maria Angélica Sotil U. Bauzate 43478990
Tania Revollar R. PUCP 41323276
Agustin Cortegana G. PUCP 09126294
Javiera Alcázar PUCP
Carla Colona PUCP 06408563
Hugo Aguirre PUCP
Christian Wiener F. UNMSM 07706719
Hugo Ramírez H. ALER 29404491
Abelardo Sánchez León PUCP 08243940
Luciano Gorriti R. Periodista 40596249
Jorge Acevedo R. PUCP 17878737
Pierre Emile Vandoorme PUCP 10568644
Edmundo Cruz Periodista
Gloria Sedano UNMSM 43006881
Manuel Bonilla Rojas Periodista 42986291
Gabriela Velarde F. PUCP 41339995
Enzo Tomatis R. PUCP 41262829
José Aquije C. Periodista 07570216
Amelia Borjas Soriano Periodista
Jimena Palacios Chami Radio
Miriam Trinidad Ardiles Periodista
Carlos Castro Periodista
Eloy Jauregui U. de Lima 07224437
Paola Miglio Periodista 09344022
Richard Manrique La República 43691781
Magda Quispe La República 43128324
Enrique Larrea La República 42604046
Francisco Cruz La República
Luis Eduardo Podestá Periodista
Vanessa Torres C. UNMSM 41700305
Rosa Juárez Periodista 07719140
Sergio Rebaza Periodista 10263300
Belia Concha Radio Cutivalú 02819801
Denis Merino Pereda La Primera 07950259
Rumi Cevallos F. La República 08059279
Rosa Málaga G. Periodista 07247424
Samuel Adrianzén M. PUCP 07247808
Walter Romero C. Periodista 08689820
Alejandro Arce S. Periodista 25696942
Yajahda Guillinte A. PUCP 40998407
Antonio Camborda Periodista 06368644
David Pereda Z. PUCP 40408394
Gianmarco Farfán Periodista 10588565
Pedro Ortiz Barnuevo Periodista 07766971
Oscar Vargas Romero Periodista
Jorge Vergara C. FLACSO 18080113
Alondra Quiroz Periodista
Gabriela Flores Chávez Periodista 42135069
Rocio Burga PUCP 10806885
Javier Alejandro Ramos Periodista 06626666
Jenny Velapatiño Periodista
Teresina Muñoz Najar Periodista 06224445
Juan Antonio Rojas UNMSM 09640591
Nadia Morillo UNMSM 41425920
César Augusto Dávila Periodista
AMARC C – AL Comunicadores Sociales
María Elena Cornejo Caretas 08699751
Ralp León Arias UNMSM 41008095
Luisa Rosario H- Periodista 2145883
Eloy Seclén Periodista 41840383
Sonia Vidalón Periodista
Annie Morillo Cano Periodista 42160436
Luis Guerra Periodista
Segundo Armas C. Periodista 10268692
Emito Kun Ugarriza U. de Lima 45619875
Ricardo Verástegui Periodista 08557782
Edgard Lazo R. Periodista 08005361
Claudio Zavala G. Periodista 07916127
Daniela Huacles V. UNMSM 44532225
Eduardo Acate C. AMARCC ALC
Karina Rebatta D. PUCP 10624549
Arturo Núñez B. UNMSM 41117060
María José Castro Periodista 40106103
Blanca Rosales Periodista 07239326
Orlando Jara C. UNMSM 41290450
Judith Milla Periodista
Carlos Sotomayor W. Periodista 08190587
María Luisa Adrianzén Periodista 07256627
José Carlos Picón Periodista 40210847
Raul Zevallos Ortiz UNMSM 07941124
José Guillermo Guevara Periodista 00475690
Eduardo Cayo Cineasta 07246295
Chiara Varese Scotto Cineasta
Norma Aguilar A. UNMSM 10268225
Duber Gonzales UNMSM 70431316
Víctor Mendívil G. PUCP 41767421
Edgard Guerra Jave Periodista 08253416
Gabriel Quispe Periodista 10280581
Francisco Ticona Villa TV 45 08949830
Katherine Sanabria R. PUCP 09932311
Lenny Merino PUCP 09915579
Susana Pastor B. PUCP 07769188
Eduardo Lores Periodista 08265965

..Siguen firmas…

-El periodismo según Fujimori


¿Cómo podríamos definir al periodismo fujimorista? Quizá como el ejercicio de simular informar mintiendo, exagerando, ocultando noticias, deformando otras, sembrando rumores o alimentándolos, promoviendo el miedo, asegurando fidelidad de periodistas y de medios, eliminando competencia, urdiendo campañas para ser lanzadas en concierto por los medios bajo su control, amedrentando o despidiendo periodistas.
Y todo esto haciendo creer que se actúa con el debido respeto a los principios de la libertad de expresión y reclamándola con vehemencia para asegurar la impunidad. Pero esto no es novedad porque periodismos así han existido en varias etapas de nuestra historia, podría alegar un buen estudiante.
Es verdad. Por ejemplo, en los once años que fue presidente Augusto B. Leguía (legitimado democráticamente por elecciones, como Fujimori) se hizo exactamente lo mismo promoviendo un periodismo servil, expropiando diarios, persiguiendo periodistas pero al final, como en una buena lección de historia, la caída de su régimen provocó la aparición de un periodismo explosivo que demolió al leguiísmo para siempre.
El pensamiento Fujimori para el periodismo hizo su aparición en la escena política cuando el llamado autogolpe del 5 de abril de 1992. Esa noche, se recordará, ingresaron tropas al diario La República y un oficial censor corrigió varias informaciones. Los propietarios se negaron a aceptar las correcciones y la edición apareció con elocuentes espacios en blanco.
No tuvieron éxito los fujimoristas en la censura directa y debieron por tanto diseñar una manera distinta de intento de manejo de formación de opinión pública en frentes bien definidos y con la sistematización de prácticas perversas como el soborno a propietarios de prensa impresa, la fundación de periódicos de corte popular y la compra de línea editorial a los principales canales de televisión. La corrupción del régimen trasladada a nuestra profesión.
Esta operación mediática fue manejada por el presidente Fujimori, su asesor Vladimiro Montesinos y puesta en práctica por el puñado de publicistas que pagaba el régimen, esto es, Borobbio, Vinitsky, Mankevich, artífices reales de la llamada prensa chicha que sostuvieron hasta el año de la fuga presidencial. Y entonces muchos creyeron que tal como el leguiísmo, la pesadilla fujimorista había desaparecido para el periodismo y que las geishas (y “geishos”) no volverían jamás.
Fue un error porque retornaron; y las lecciones que dejaron sus promotores originales no han sido desaprovechadas porque la descripción que hicimos arriba ¿no se parece como gotas de agua al periodismo que está promoviendo el retorno de los antiguos barones del fujimorismo arropados por la candidatura de Keiko Fujimori?

¡Primero los chilenos que Piérola!

¿Será verdad que allá en el siglo 19 el diario El Comercio publicó la frase “Primero los chilenos que Piérola”? Es improbable, porque es tan groseramente antipatriótica que los Miró Quesada no se lo hubieran permitido pese a su inquina contra el caudillo del Partido Demócrata que dominó la escena política durante muchos años.
¿De dónde salió? ¿Cuándo se convirtió en frase popular? Es sin duda histórica pero su origen no ha sido determinado (como tampoco un distinguido lingüista sanmarquino pudo encontrar el origen real de la popular frase “Quien no tiene de inga, tiene de mandinga”. No fue Ricardo Palma, con seguridad).
Hay varias versiones. Una señala a la voz del pueblo indignado por la conducta de Piérola ante Prado, derrocándolo y acusándolo de traidor, y su posterior fracaso en la conducción de la guerra. Otra apunta a periodistas a sueldo de la burguesía guanera que había sido afectada por el leonino contrato que suscribió con la firma Dreyfus.
También se atribuye a la familia Miró Quesada pues el Dictador clausuró el diario en los meses previos a la toma de Lima por el ejército chileno. Podría haber nacido también en los días del gobierno de García Calderón en la Magdalena, cuando su principal enemigo no eran los chilenos sino peruanos liderados por Piérola.
¿Alguien la publicó, quizá Manuel Atanasio Fuentes uno de sus más feroces enemigos, o la lanzó el implacable Manuel Gonzales Prada? Quizá era una respuesta al vibrante grito de “Viva Piérola, carajo” de la rebelión pierolista del 95 para derrocar a Cáceres.
El hecho es que la frase ha tenido fortuna en el Perú y en lo que se conoce como “resemantización“ (creemos no equivocarnos) ha transferido su significado histórico real a escenarios de coyuntura en que se asegura que una facción prefiere sus intereses (“los chilenos”) que los de la nación (“Piérola”).
En este, repetimos, traslado de significado hemos escuchado la siguiente frase ”En Eisha prefieren los chilenos que a Piérola” queriendo decir, ni más ni menos, que determinado estratos sociales prefieren a los chilenos (los Fujimori) que a Piérola (Ollanta Humala).
La frase que surgió en el siglo 19 es falsa y pertenece al anecdotario de la historia política pero se repite con frecuencia y en estos días ha cobrado insólita vigencia porque la vemos circulando por las redes sociales. Nos parece también fea y excesiva para aplicarla en la coyuntura aun cuando reconocemos su eficacia como arma de propaganda.
Ni los Fujimori son “los chilenos” ni Humala es “Piérola” pero es interesante observar como la memoria histórica popular rescata una frase de no menos de 150 años atrás y la trae a la arena política.

“La Tradición” y el Arzobispo Lissón

El diálogo fue sin duda tenso y dramático: “Monseñor, aquí el cable por el cual el Papa acepta su renuncia al Arzobispado…” dijo el Nuncio Cicognani, , a lo que el Arzobispo Lissón contestó: “¿De qué renuncia me habla su Excelencia… si yo no hecho ninguna renuncia?”.

Pero ya estaba todo decidido y al día siguiente, el 22 de enero de 1931, el renunciado Arzobispo celebró su última misa en el Perú y marchó al barco “Orazio”, dándose con la sorpresa de que el Gobierno de Sánchez Cerro le había reservado pasaje en segunda clase, una afrenta a su condición de conductor de la grey católica limeña. Escandalizados, varios pasajeros hicieron una apresurada colecta y lo llevaron a primera clase.
Monseñor Emilio Lissón era un hombre culto, emprendedor, piadoso, bien intencionado… pero había cometido un pecado grave. Era partidario del dictador civil Augusto B. Leguía, acompañando en silencio sus tropelías.
La historiadora Vega Centeno lo describe así: “Ingenuamente acrítico, participó con aquel (Leguía) en cuanto acto público organizaba, apoyó sus iniciativas y calló ominosamente ante la persecución, arbitrariedad y conculcación de las libertades de todos aquellos que osaban pensar y criticar al régimen”.
Interesado en la promoción de las actividades de la Iglesia fundó el diario “La Tradición” en una moderna imprenta. Se declaró independiente pero resultó uniéndose al coro de periódicos que prodigaban elogios a Leguía.
Estaba tan cercano al poder que era imposible que no estuviera enterado de las injusticias que se cometían. Uno de sus biógrafos, José Antonio Benito, sostiene que Monseñor Lissón fue usado por el dictador Leguía en lo que llamó “un maridaje poco saludable entre la Iglesia y el Estado”.
Había sido nombrado Arzbispo de Lima en 1918 haciéndose notar de inmediato por su energía y audacia comercial e interés en la política partidaria, llegado incluso a promover un partido conservador-católico para participar en las elecciones. Pero su mayor traspiés político fue su intención de consagrar el Perú al Corazón de Jesús en 1923 retrocediendo ante la oposición popular. Pese a ello logró que el Vaticano nombrara a Leguía Caballero de la Suprema Orden Militar de Cristo.
Al derrumbarse el gobierno del Oncenio su posición era insostenible porque su cercanía al poder pesó más que sus importantes obras y el Vaticano cedió a la presión del nuevo gobierno renunciándolo sin más trámite.
Su diario “La Tradición” no circuló más. Pero Lissón no fue olvidado y hace pocos años el Cardenal Juan Luis Cipriani dispuso que se iniciara un proceso de beatificación que hoy está en la primera etapa, la diocesana.

Periodismo, periodistas, empresas, línea política…


Hacía mucho que no se discutía o planteaba con tanto ardor el tema de la libertad de expresión y su correlato más inmediato, es decir, los derechos de los periodistas mismos, de los profesionales de la información.
El gatillo fue disparado por la decisión de Canal N de despedir a dos importantes profesionales quienes, según ellos mismos afirmaron, se negaron a allanarse a las directivas políticas sesgadas sobre tratamiento de los candidatos a la presidencia.
Lo inusitado fue que importantes periodistas del grupo mediático propietario -la familia Miró Quesada principalmente- manifestaron explícitamente su solidaridad con los despedidos y reafirmaron su deseo de conservar su independencia de criterio –como en el caso de Raul Tola o la propia Rosa María Palacios, entre otros. No avanzó más el grupo propietario pues la siguiente decisión era, según se afirma, despedir a Laura Puertas, la periodista más importante de Canal 4.
Y entonces, en redacciones, aulas, charlas se plantearon interrogantes sobre el derecho de las empresas periodísticas a despedir a periodistas que expresan su desacuerdo con la línea editorial de coyuntura.
Los sectores “duros” del periodismo insisten en que sí, que hay derecho, que la ley faculta a las empresas a prescindir de quien desee respetando las formas legales, etc. Así lo hacen las fábricas de llantas, o de sillas, o de colchones…
Pero las empresas periodísticas tienen características especiales por su enorme responsabilidad social que aceptan y asumen desde su primer editorial aquel en que se proclama independencia, neutralidad, seriedad, excelencia profesional, apego estricto a la ética y a los valores fundamentales. Fue así como se autoproclamó el nuevo periodismo del siglo 19 y que todos aceptaron como “el deber ser” de un periódico.
Los periodistas, entonces, asumen la línea editorial empresarial pero tienen el derecho de conservar puntos de vista privados y de exigir que los empresarios no los involucren en líneas distintas a las que aceptaron cuando fueron contratados.
Las empresas periodísticas más importantes del país han decidido vulnerar esos principios manejando contenidos tan toscamente distorsionados que sus redactores tienen todo el derecho de cuestionarlos, por decir lo menos. Nadie está pidiendo que los medios no tomen posiciones pero cuando se trata de empresas que han propuesto una notable Declaración de Valores o Principios que aseguran deben regir su actuación, vemos que la conducta actual desdice de aquel “deber ser” que proclaman.
O, en todo caso, podría agregarse a esos sus “Valores” una cláusula que diga: “La empresa se reserva el derecho de cambiar de línea política cuando la coyuntura lo acredite y haga falta. Los periodistas en desacuerdo podrán ser despedidos”.