Archivo mensual: julio 2011

Esas Crónicas que se escriben solas…

“Hay muchas historias pero a veces aparece alguna tan buena que se escribe sola… y esa es una de ellas” .
La frase era de mi colega Milton von Hesse, hacia principios de 1956, consolándome por mis quejas de no lograr el párrafo inicial perfecto para describir el retorno a Lima de un grupo de audaces que habían fracasado en su intento de llegar a la Polinesia en balsa. Habían partido de Talara y en pocos días nadie sabía de su paradero hasta que semanas después los rescató un barco norteamericano cuando ya desfallecían de hambre y sed. La historia era buenísima y en verdad podía narrarse de cualquier manera pues siempre sería de primera.
No volví a tropezarme con otra igual hasta diciembre de 1971 cuando el corresponsal de Pucallpa llamó agitado a la redacción de “Expreso” para informar que la joven Juliana Koepcke era la única sobreviviente del avión de “Lansa” desaparecido en la selva. Luego de siete días había sido encontrada sana y salva, en un raro episodio digno de figurar en las primeras páginas de todo el mundo.
Todos querían entrevistarla, escribir detalles de la aventura pero papá Koepcke había arreglado exclusividad con la prensa alemana y Julianne solo habló con el reportero del “Bild Zeitung” que publicó su conmovedor testimonio.
Solo un año más tarde los teletipos de las agencias de prensa, repiquetearon en “Expreso” anunciando lo increíble: que un grupo de uruguayos deportistas había sobrevivido a un accidente aéreo ocurrido en octubre. Debemos imaginar el reto que significó para los periodistas encargados de la redacción de aquel primer párrafo pero la síntesis perfecta la logró aquel escritor que dijo simplemente “¡Viven!”.
Lima brindó al periodismo mundial una de esas historias cuando en diciembre de 1996 un grupo subversivo asaltó la embajada de Japón y tomó cientos de rehenes que fueron soltando hasta quedar varias decenas. El desenlace de abril del año siguiente fue contado de mil maneras y todas buenas porque era imposible equivocarse.
La última de esas noticias excepcionales es probablemente el rescate de los 33 mineros de Chile, en agosto del año pasado, una verdadera epopeya tecnológica que fue narrada en todos los estilos y ángulos imaginables en aquellos setenta días que duró el drama.
Todas esas historias tienen en común que luego de haber sido contadas con la rapidez que exige el periodismo cotidiano han pasado a ser objeto de libros, de narraciones completas por periodistas que se animaron a saltar de la nota informativa perecible al libro histórico.
Es por esto que los periodistas deben entrenarse en las técnicas narrativas para lograr que sus historias rápidas pasen a ser buenos libros.

Correa vs.la SIP… y va ganando Correa…

Son tres hermanos, los Pérez, dueños del diario El Universo de Guayaquil, quienes deberán ir a la cárcel por autorizar que en la página editorial del 6 de febrero pasado, el redactor Emilio Palacio escribiera lo siguiente:
“El dictador debería recordar, por último, y esto es muy importante, que con el indulto, en el futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría llevarlo ante una corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente…”.
Y de paso, agregó el juez, indemnizarán al presidente Correa con la suma de 40 millones de dólares.

Ante la sentencia que ha movilizado a la Sociedad Interamericana de Prensa lo menos que podría alguien preguntarse es: ¿Es Correa efectivamente un dictador? La respuesta es no. Sus actos, nos gusten o no, están legitimados por el voto y no por la fuerza de dictaduras reales, de aquellas que toman el poder por la fuerza.
El proceso político ecuatoriano es complejo y particular, es decir, no admite analogías en cuanto a la batalla que libra Correa contra la prensa adversa. Por ejemplo, aquí en el Perú le decimos “dictador” al presidente García y él ignora el epíteto y hasta se ríe. Es otro contexto producto de un proceso distinto.
Lo que sucede es que a lo largo de los últimos meses se ha acentuado el diferendo del mandatario ecuatoriano con los grupos de poder y presión de nuestros vecinos del norte y las susceptibilidades han aumentado de manera tal que el insultante vocablo “dictador” que García ignora… allá es un terrible insulto.
Correa no ha clausurado el diario como lo haría un real dictador. Ha elegido la vía judicial y es allí, en los tribunales, que se decidirán las apelaciones respectivas.
Pero lo interesante es el rol de la Sociedad Interamericana de Prensa que en el mejor estilo imperial envió una Misión para observar en el terreno la situación de la libertad de prensa en Ecuador y reunirse con el Presidente para hacerle saber la disconformidad de su organización. Correa ni los recibió y entonces la SIP ha expedido sentencia de muerte editorial al presidente ecuatoriano.
La SIP es una institución empresarial con sede en los Estados Unidos. Funciona con el sistema de Un diario Un voto y en consecuencia sus decisiones son muchas veces influidas por intereses ajenos a los latinoamericanos. Los empresarios que la componen suelen organizar campañas cuando alguno de sus socios considera afectados sus intereses. Estamos esta vez frente a uno de esos casos pero con una diferencia: el primer round lo ha ganado el presidente Correa.
(En la ilustración, la primera página de “El Universo” de Guayaquil al día sighuiente de la condena: en blanco).

Las Placas Conmemorativas… ¿nuevo mass media???

La hemorragia de inauguraciones del gobierno que develando decenas de placas conmemorativas, nos hace pensar sobre si éstas podrían definirse como un medio de comunicación. Y son tantas que bien deberían colocarse en la categoría de medio masivo, como los carteles de publicidad, por ejemplo.
El afán de perpetuarse o de por lo menos de pasar a la historia inmediata por las placas no es, por si acaso, una dudosa cualidad presidencial peruana, porque ahora mismo, en España por ejemplo, el Partido Socialista que sabe que se va, o que lo echan, ha desatado una fiebre parecida de inauguraciones de todo tipo.
El problema es que tal como aquí, se trata de inauguraciones… falsas. Escuelas sin baños, hospitales sin equipos, edificios sin servicios, postas médicas sin camillas, teatros a medias, en toda una farsa que va acompañada siempre de una placa que reza “Se inauguró siendo Presidente…”.
En nuestro Perú sobran anécdotas. Allá por el año 54 o 55, Manuel A.Odría inauguró el conjunto de viviendas Marcavalle, a la entrada de La Oroya, con una ceremonia solemne que incluyó el encendido de las luces de uno de los departamentos y la apertura de una canilla de la que fluyó abundante agua; pero le habían mentido porque no había conexiones de ningún servicio. La luz la puso prestada la Cerro de Pasco Copper por un día y el agua la enviaron con una bomba de mano mientras duró la velada. Ni siquiera había conexión para el desague, era una estafa. Cuando el General se marchó se acabó el agua y apagaron la luz. Y por años (me consta porque trabajé en La Oroya un año y los vecinos de Marcavalle robaban agua y luz de los departamentos asignados a la gran empresa minera).

Belaunde Terry era también muy afecto a las inauguraciones. Nada se echaba a andar si él no estaba para el discurso de rigor y el develamiento de la placa. Y se cuenta que una empresa que instaló el desagüe en Chorrillos hizo las conexiones sin avisarle lo que enfureció al mandatario y mandó detener todo para inaugurar el servicio ante la prensa.. Entonces los constructores cerraron dos partes del sistema, lo destaparon en una esquina, limpiaron y así pudo el Presidente decir su discurso… mientras las aguas servidas se rebalsaban e inundaban buena parte de Barranco y Chorrillos. Fue un alivio que Belaunde se marchara para que el desagüe transcurriera sin problemas…
Pero probablemente el ridículo más grande en materia de placas pertenece al exalcalde Castañeda quien en su campaña reinauguró decenas de cosas ya inauguradas, como el monumento a César Vallejo en la Plazuela del Teatro. Ni García ha logrado superarlo.

Cuando sus periodistas opinan en contrario…

Somos nuevamente testigos (los mayores) del raro espectáculo de periodistas que opinan con severidad crítica sobre las decisiones de los propietarios de los medios informativos en que trabajan.
Es el caso del Grupo El Comercio que controla Canal N y Canal 4 donde varios despidos de su personal periodístico han sido rechazados con dureza por sus propios periodistas, y en público. Los casos más relevantes de expresión de opinión contraria son probablemente los de Josefina Towsend y Raul Tola.
Y decía que éramos de nuevo testigos porque la modalidad de opinión de los periodistas discutiendo decisiones y opiniones patronales en el propio medio nació probablemente en los años previos al triunfo de los revolucionarios cubanos, y se le conoce como “la Coletilla”.
En la Cuba pre-castrista, años 58 y 59, los sindicatos de periodistas de oposición lograron imponer a las empresas de prensa o audiovisuales que al final de una noticia política se incluyera un párrafo, en negrita, que dijera que “…los periodistas y obreros gráficos (o locutores en el caso de la radio y la televisión) de este centro de trabajo expresan (…) que el contenido de la misma no se ajusta a la verdad ni a la más elemental ética periodística”.
Años más tarde, una versión más elaborada y por decisión de gobierno surgió durante los primeros años del General Velasco con la discutida “Ley del Periodista” de febrero de 1970 que concedía una serie de derechos, como la estabilidad laboral por ejemplo, pero sobre todo, legislaba el derecho de los periodistas a expresar puntos de vista distintos a los de los propietarios. Así, instituía la obligación de conceder ya sea en prensa, radio o TV una columna o “ espacio correspondiente”, etc. bajo el control de una comisión especial.
Aquel Decreto Ley 18139 tuvo efectos inmediatos en el diario El Comercio donde sus periodistas sostenían una dura batalla sindical y política con los dueños y exigieron su cumplimiento inmediato. En otros medios no hubo casi problemas pues fueron pocos los interesados en opinar pero los Miró Quesada resistieron y se negaron hasta que decisiones judiciales los obligaron a conceder aquel espacio presidido por un párrafo que decía: “Esta columna se publica en cumplimiento de la Ley 18139”.
Fue por poco tiempo pues el diario terminó siendo confiscado. La historia es larga y no es del caso repetirla ahora, salvo recordar que hubo ya ocasiones en que la familia propietaria enfrentó desacuerdos con sus periodistas y que resolvió, como ahora, con la carta de despido.

¡Más medios alternativos!

Si tuviéramos un canal de televisión comunitario, alternativo a los otros canales, abriríamos espacios para César Hildebrandt, Claudia Cisneros, Rosa María Palacios y otros periodistas que perdieron libertad de expresión porque resultan incómodos para el sistema.
Pero no hay licencias para la TV Comunitaria pues el dial de hoy está restringido a los antiguos dueños de la radio primero, y luego de la televisión, que ofrecen a sus consumidores visiones sesgadas de lo que pasa. A veces, claro, con plena aceptación de los profesionales que adhieren a sus puntos de vista. Pero otras por directivas precisas, amenazas de despido y hasta expulsiones, como en el lamentable caso de Canal N primero, y Canal 4 después.
Los medios alternativos son aquellos, en definición simple, que surgen por la necesidad de expresión, de difusión de noticias y puntos de vista que no son recogidos por los medios tradicionales, los llamados “grandes medios”.
Todos sabemos que los medios que se sustentan por la inversión publicitaria están ligados quieran o no a los poderes económicos y políticos, lo que en el sistema que nos rige está debidamente consentido y se ampara en los postulados básicos de la libertad de prensa.
Entonces ¿cómo hace un grupo minoritario, débil, para hacerse oír, para que los grandes públicos escuchen sus voces? La respuesta está en los medios alternativos, a los que el Estado debe promover para asegurar que la libertad de expresión no sea un concepto a merced de grupos minoritarios.

No es fácil la construcción de un aparato informativo capaz de hacer frente a los gigantes de la información que monopolizan la noticia internacional pero felizmente está desarrollándose un vigoroso movimiento de información alternativa en la radio, que continúa siendo el más eficaz y grande medio de información en el mundo.
Es verdad que la tecnología ha venido en ayuda de la “otra” información pero las masas tardarán todavía mucho tiempo en manejar computadoras y la señal de Internet sigue siendo cerrada y cara.
Imaginemos entonces un canal alternativo, que presente programas distintos con los periodistas citados arriba e incluso con la ayuda de Mario Vargas Llosa y otros intelectuales capaces de darnos otra mirada, una explicación distinta, de las cosas que pasan en el Perú y el mundo. Así sabríamos, por ejemplo, de la ley de medios audiovisuales en Argentina, del Consejo de Medios en Chile, de las propuestas venezolanas, del porqué de las quejas de Correa, del punto de vista de Al Jazeera, de Telesur, de Prensa Latina… en suma, de las otras voces que no encuentran eco en los canales de televisión que prefieren la violencia policial a la información para el desarrollo y la cultura.