Archivo mensual: noviembre 2011

El humor, arma política infalible

Dicen que definir el humor es tan difícil como describir el hambre: nadie sabe hacerlo pero todos lo reconocemos cuando se presenta. ¿Y un chiste? Es la expresión más conocida del humor, igualmente espinoso de explicar. Los tiempos difíciles son propicios para el humor político y cuando el chiste es bueno recorre el mundo entero, encajándolo una y otra vez con nombres cambiados. Hay algunos célebres, como aquel antisoviético de los años veinte:
-Un conejito es detenido en la frontera, huyendo de la Unión Soviética. “Estoy escapando porque han dado orden de matar a todos los elefantes” alega. “Pero tú eres un conejo” le dice el guardafrontera”. Y el conejo replica. “¿Ah, sí? A ver, explícale eso a la KGB…”.
En todos los países del mundo socialista circularon los mismos chistes, cómo éste que escuchamos en Praga: “Camarada. ¿Por qué no asistió a la última reunión del partido? Y el militante contesta: “De haber sabido que era la última hubiera ido de todos modos..”.
Los rusos producían chistes que retumbaban en toda la URSS. Hubo muchos pero éste gozó de gran fortuna. Un trío de viejitos está en la Plaza Roja. Uno suspira profundamente, luego otro emite un suspiro más hondo todavía… y el tercera exhala otro suspiro que interrumpe el primero”: “Camaradas, estamos hablando mucho de política, mejor vámonos”.

Los españoles disfrutaban de los chistes de oposición que circulaban en secreto y el objeto, u objetivo principal era el inacabable Franco. Cuando agonizaba cuentan que una multitud franquista estaba reunida ante su palacio aguardando el anuncio de su muerte y entonces pregunta: “Siento voces… ¿quiénes son? Los médicos le contestan: “Son sus admiradores que vienen a despedirse, Generalísimo” a lo que el dictador replica: “¿Y adónde se van?”.
En Cuba (y en Miami) ha nacido o adaptado muchos chistes que deben ser cientos y que ha saltado a Venezuela, Ecuador, etc. Como aquel juego de palabras: “A partir de ahora, la Revolución decreta el consumismo” y un militante asombrado dice “¿Consumismo al estilo capitalista?”… “No compañero, con su mismo pantalón, con sus mismos zapatos, con su misma camisa…”.
En Argentina les dan duro a los gobiernos. Hay uno muy antiguo, fino: “Ché, como afrontás la crisis, lográs dormir?”. Y suspira el otro “Duermo como un bebé… me despierto llorando cada tres horas”.
¿Y en el Perú? Los tiempos velasquistas fueron propicios para el chiste, como los de Alan García y Del Castillo, Toledo, pero todos fueron reciclados, adaptados, no hubo casi ninguno original. Quizá el adjudicado al General Artola que le ordena a su secretaria: “Tráigame los sobres redondos… para enviar una circular”.
……

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¿Podrá el humor derrotar a la Gran Minería?


“Yo, Miss Cerro de Pasco, la Ultima Reina de la Villa Minera y Ciudad Opulenta (…) Decreto: que el Tajo Raul Rojas de Cerro de Pasco sea declarado Maravilla Universal y Paisaje Cultural Histórico de la Nación…”.
Pero quienes han pasado en los últimos años por la legendaria ciudad andina saben que tal “decreto” es un dardo feroz de humor a la empresa que la ha convertido en víctima de la minería y a las autoridades que han permitido que aquel enorme agujero, o “tajo abierto” la devore, literalmente.
“La Ultima Reina” es una actriz cerreña que cuenta que hasta los cinco años creía que era normal que al lado de las ciudades hubiera un agujero enorme. Y que las explosiones cotidianas, nubes de polvo, aire enrarecido, agua contaminada… eran parte de la vida. Sabría luego que había tenido la infinita mala suerte de nacer en una casa que en poco tiempo más sería demolida para ampliar el agujero.
Hace unos años Elizabeth Lino Cornejo decidió abrir batalla por su terruño sin más armas que las palabras y el humor. Y entonces se vistió de Reina y abrió su página web “laultimareina.com” para contar lo que pasaba en Cerro de Pasco.
Así abre su Página:
“Cerro de Pasco es una ciudad del centro del Perú, situada a 4338 msnm en el Altiplano de la Cordillera de los Andes. El año 1956 se dio inicio a la extracción de minerales bajo la modalidad de “tajo abierto”. El que en la actualidad tiene una dimensión de 400 metros de profundidad y 2 kilómetros de diámetro, de dónde se extrae plomo, cobre, zinc y plata,
El año 2008 el Estado peruano promulgó la ley 29293 que declara de necesidad pública e interés nacional el traslado de la ciudad de Cerro de Pasco debido a los altos índices de contaminación.
Yo soy Miss Cerro de Pasco “La última reina” de esta ciudad que se muda y desde este espacio les presentaré mi ciudad y mi propuesta para que el “Tajo Raúl Rojas” sea declarado” Maravilla Universal y Patrimonio de la Humanidad”.
Pero ya un barrio de la ciudad, Yanacancha, había sido demolido por la Cerro de Pasco Corp. en los años años setenta para dejar crecer la mina; y ahora, quizá dentro de poco, desaparecerá a bombazos la viejísima Plaza Chaupimarca (donde mi bisabuelo croata tenía una tienda Comercial fundada en 1870, o por ahí).
La última y cruel broma de la Reina fue difundir que Cerro de Pasco había sido elegido “mejor destino ecológico de Sudamérica”. Y no dejó de informar que el Alcalde firmó con la empresa minera un convenio que “garantizaría a los cerreños un lugar de armonía, modernidad y espacios verdes, aire fresco, agua pura y tierra sana”.
Más chistoso, imposible.

¿El Vicepresidente reemplaza al Presidente? No siempre…

Si el Presidente del país se ausenta… ¿lo reemplaza el Primer Vicepresidente? En teoría sí, claro, pero hubo excepciones en el Perú, como veremos en la siguiente historia:

Rafael Larco Herrera era un millonario norteño, codueño de la gran hacienda Chiclín (junto con sus hermanos Carlos, Rafael y María) que tenía pasión por estar siempre presente; y el dinero que tenía lo hacía realmente… omnipresente. Congresos, recepciones, viajes, inauguraciones, todo era poco para su afán de estar ahí y brillar como inteligente y generoso.
Nada le hubiera gustado más que ser Presidente y pronto se dio cuenta de que la prensa podía ser un poderoso aliado así que en 1931, aprovechando que los partidarios del caído Leguía abandonaban el barco se compró a precio vil “La Crónica y Variedades” que había fundado Clemente Palma en 1912 y puesto al servicio del dictador civil.
Por fin tuvo entonces un diario en Lima para relevar sus virtudes, reseñar sus viajes, actividades y exaltar su incursión en la política.
Fue así como logró colarse en la plancha presidencial de Manuel Prado Ugarteche y ser elegido vicepresidente en 1939. Solo tenía entonces que esperar un poco, y en el próximo viaje se ceñiría -aunque sea por poco tiempo- la banda presidencial.
Y llegó la ocasión. En abril de 1942 el propio Prado le anunció que el Presidente Roosevelt lo había invitado a Washington.
Pero al día siguiente un senador le reveló que el astuto y desconfiado mandatario había encargado la Presidencia al Consejo de Ministros, lo que fue confirmado días después por “El Comercio”. Enfurecido, Larco Herrera lanzó un editorial contra Prado denunciando que se vulneraba la Constitución, logrando que retrocediera.
Prado entonces pidió permiso a las Cámaras para viajar reteniendo sus facultades presidenciales y se marchó a los Estados Unidos sin hacer ningún caso de los reclamos del terrateniente, que insistió en criticarlo en su diario.
Cometió un grave error pues los Prado era largamente más poderosos y le abrieron una ofensiva policial, sus periodistas lo denunciaron en el fuero laboral y sobre todo la empresa que le facilitaba el papel –y que era de la familia- le inició un proceso coactivo de cobranza avalado por autoridades y jueces que llegaron al extremo de revivir una denuncia ¡del embajador de Alemania! de haberse “vendido a una potencia extranjera”.
Entonces Larco Herrera hizo una de las pocas cosas sensatas de su vida: le entregó el diario a una empresa de los Prado en agosto de 1942 a precio de inventario y se olvidó del periodismo dedicando sus esfuerzos a pleitear con su pintoresco hermano Carlos por las herencias de la familia.

¿Hubo ejecuciones en la casa del Embajador japonés?

“A veces hay que matar…”

Fue la congresista Cuculiza la que dirigiéndose al ministro Eguiguren pronunció la frase “A veces hay que matar”, confirmando la vocación por la violencia de su facción política y representando de paso al pensamiento de ultraderecha que aboga por la pena de muerte.
El contexto era la discusión sobre el reclamo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de insistir en el juicio de los responsables de las presuntas ejecuciones ilegales (“extrajudiciales” es el eufemismo) de varios de los miembros del MRTA que se habían rendido luego del asalto
Es una historia sin terminar porque todavía, como dicen los periodistas, no sale la verdad a flote… pese a que se han publicado, que conozcamos, por lo menos cinco libros sobre el famoso caso que se inició con la toma de la residencia del embajador de Japòn el 17 de diciembre de 1996 y culminó, en apariencia, el 22 de abril del año siguiente.
Aquellos cinco trabajos presentan la historia con sesgos distintos. Federico Prieto Celi (“Rescate en Lima”, 1997), conspicuo miembro del Opus Dei, mostró la visión más complaciente con el fujimorismo. Más interesante fue el testimonio del embajador Moríhisa Aoki (“La casa del Embajador”, 1998) que publicó primero en Japón porque tenía que explicar y justificar conductas, como su empecinada oposición a la solución militar pero no fue suficiente para permanecer en el servicio diplomático. Al año siguiente circuló otra versión más inquietante todavía porque era el testimonio de Yusuke Murakami, asesor político de la embajada (“El espejo del otro”, 1999) que reveló las fricciones entre los rehenes y denunció las tibiezas niponas finales.

En este año circuló la versión en castellano del texto del marino ex-rehén Luis Giampietri (“Rehén por siempre”, 2011) que ya había sido publicado en inglés y en dos ediciones (“41 Seconds for Freedom”, 2007) y que, por supuesto, justifica absolutamente la decisión fujimorista y relata que el último emerretista que combatía “fue neutralizado”.
El mejor trabajo es el de David Hidalgo (“Sombras de un Rescate”, 2007) producto de una investigación seria, acuciosa, respaldada por documentos y que no solo es el mejor relato de la peripecia sino que recoge la versión de que, efectivamente, varios emerretistas fueron capturados con vida y luego ejecutados.
Hidalgo recoge el testimonio del primer secretario Hidetaka Ogura (pp. 154-155) que escuchó que la “Gringa” se rendía y pedía que no la maten. Y vio a “Tito” con vida cuando lo arrastraban al interior de la residencia. Luego sería mostrado muerto.
Es pues una historia incompleta, sin terminar, porque todavía –e insisto en un lugar común- hay muchos cabos sueltos…
Aquí un breve video para recordar: