¡¡Coche a la vista!!! (II) -¿Quién recuerda al gran Cholo Huasaquiche?

-Primero, la Buenos Aires-Lima-Buenos Aires

Cuando los locutores anunciaban “¡Ya viene el cholo Huasaquiche!” la emoción era nacional, todos salían a la calle para verlo, alzarlo en hombros aunque no hubiera ganado. Era el corredor de autos más popular y querido en el Perú en los años 30 porque significaba el esfuerzo de un mecánico andino, pobre, que con su casi destartalado Ford se igualaba con los poderosos limeños y argentinos de carros modernos y costosos.
Huasasquiche estuvo en la carrera previa a la gran justa que llamaban “La Caracas” y que tuvo características de ensayo pues recogió valiosas experiencias. Se llamó Gran Premio Internacional del Norte y fue Buenos Aires – Lima – Buenos Aires, del 27 de setiembre al 12 de octubre de 1940, y ganada por Juan Manuel Fangio quien iniciaba su camino hacia la fama mundial.
Partieron 92 pilotos y llegaron al final solo 32 y entre ellos el gran Huasaquiche, en el puesto 14. Cuando regresó a Lima fue recibido en triunfo y Abelardo Carmona le compuso una polquita que estrenó Jesús Vásquez. Y así, entre agasajos, entrevistas, se preparó para la siguiente carrera, el reto mayor.
La gran carrera Buenos Aires – Caracas comenzó el 20 de octubre y culminó el 8 de noviembre de aquel citado 1948. Fue un esfuerzo enorme de organización y coordinación internacional porque se atravesaba varios países, además de un gran costo para todos organizadores, patrocinadores y pilotos.
Cuando los argentinos hicieron la convocatoria se sorprendieron de la cantidad de inscritos, 141 en total, así que decidieron armas cuatro grupos o categorías que iban desde los ganadores de grandes premios hasta los novatos.
Los peruanos que estuvieron en la largada fueron Arnaldo Alvarado, Henry Bradley, Luis Astengo, los hermanos Román y Manuel Balta, Enrique Forno y, claro, el gran Cholo Huasaquiche.
Era notable la cobertura que hacía la radio. Las emisoras principales de todos los países involucrados, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, enviaron reporteros que seguían en caravana a los autos. Se instalaban los famosos Puestos de Control para avisar el paso y los programas regulares se interrumpían cuando llegaban novedades de choques, volcaduras, abandonos y llegadas.
Pronto fue claro que los mejores eran los argentinos tanto en máquinas como en experiencia. Fangio, los hermanos Oscar y Juan Gálvez, Domingo Marimón (que era español pero corría con los colores argentinos) y otros, marcaban el paso y estaban siempre entre los primeros. Era un duelo entre ellos aunque a veces se llevaban sorpresas como la arremetida de Arnaldo Alvarado en la etapa Arequipa Lima y en la que por poco no sobrepasa a la estrella máxima, Oscar Galvez.
Huasasquiche no llegó a Lima. En la etapa Potosí-La Paz fundió el motor y quedó abandonado en un paraje desolado sin posibilidad de ayuda. Llegaron Astengo, Román Balta y Henry Bradley que conducía un veterano Nash que solo él comprendía.
Cuando los supervivientes partieron hacia Tumbes, en la Sétima Etapa, la atención peruana estaba puesta en Arnaldo Alvarado, número 11, y su imbatible Ford color ladrillo.

Mañana: El burro más odiado de la historia del Perú

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