Archivo mensual: octubre 2012

La gran crónica de La Parada del gringo Patch

Imagen de la vieja La Parada que difícilmente se repetirá


¿Vivirá todavía el antropólogo norteamericano Richard Wilbur Patch? De ser así le hubiera interesado saber que La Parada, aquel submundo limeño que describió como pocos (¿o como nadie?) ha desaparecido.
Vivió entre Lima y La Paz en los años cincuentas y sesentas y trabajó con apasionamiento científico diversos escenarios urbanos y rurales de ambas ciudades –como puede comprobarse en las bibliotecas.
Pero lo más interesante que hizo fue el breve estudio sobre La Parada, que publicó en los Estados Unidos bajo el título de “La Parada, Lima´s Market”, en 1967. En 1973 lo tradujo y publicó en Lima la editorial “Mosca Azul” de Mirko Lauer con el título de “La Parada. Un estudio de clases y asimilación”.
Cuando Patch se interesó en el gran mercado limeño y trató de recoger información tropezó con la desconfianza y hermetismo de todos, comerciantes, vigilantes, vecinos, estibadores… Nadie quería contarle nada, todos creían que un agente policial o sabe qué.
Entonces contrató personas del entorno para le averiguaran y luego, en la noche, los entrevistaba y armaba la información que le permitiría redactar su trabajo que sería, en nuestra opinión, una gran crónica de lo que era y representaba La Parada en la década de los sesentas. Nunca tuvo claro el origen del nombre y prefirió llamar al gran mercado “La Terminal”.
Son tres capítulos para un total de 82 páginas. Comienza con “Un aldeano que conoció el desastre”, luego “Serrano y criollo: una confusión de raza con clase” y finalmente “De serrano a criollo, un estudio de asimilación”.
Leamos algo de Patch, en el primer texto:
“… En medio del desorden de las actividades , que comprometen a miles de hombres, mujeres y niños en los extramuros de la vieja ciudad, se fijan los precios de los alimentos para todo el Perú. La Parada es el asilo de la clase más baja y del hampa de Lima. Es un punto de encuentro para criollos, negros, europeos del sur y asiáticos. Cada año La Parada es para decenas de miles de personas que vienen de pequeños poblados y del campo, fundamentalmente de la sierra, el centro de iniciación a la vida urbana…”.
Y así Patch compuso la historia del puneño Valentín Punarejo que creyó encontrar en Lima la fortuna y fracasó; el tema de la difícil movilidad de “serrano” a “criollo” ; la escuelita de hampones de Tacora; las estafas de los criollos a los “recién bajados”…
Busquen ese pequeño gran libro. No se arrepentirán.
(Patch. W. Richard. La Parada. Estudio de un mundo alucinante. Mosca Azul Editores. Lima. 1973).

Gran foto y gran caricatura de Carlín



–Imágenes para la historia
El joven periodista Alessandro Currarino tiene un lugar asegurado en la historia de nuestro fotoperiodismo con la serie de imágenes que captò del ataque a los policías, en la batalla de La Parada del jueves 25 de octubre.
Algún ingenuo se ha preguntado sobre el presuntamente desconocido origen de los disturbios atribuyendo responsabilidad a la Alcaldesa Susana Villarán.
La mejor respuesta la ha dado el popular dibujante Carlos “Carlín” Tovar en el diario “La República” con una caricatura magistral, imitando la dramática escena del policía arrastrado por los hampones contratados: “Susana Villarán” arrastrada por el exalcalde Castañeda y los Revocadores…
Pronto se conocerá quiénes estuvieron detrás de estos disturbios y del afán de desprestigiar y demoler la gestión de la Alcaldesa a quien, dicho sea de paso, debemos apoyar con firmeza.

El periodismo que supera a la telenovela

Rosario, Eva, Elita… el periodismo como telenovela

¿Qué tienen común Rosario Ponce, Eva Bracamonte, Elita Espino? Todos lo sabemos: son las mujeres más mediáticas de los últimos años, es decir, son las que han acaparado más portadas y notas de diarios de bajo precio.
Y todavía más: sus historias, ciertamente dramáticas, han superado el rating de cualquier telenovela pues los lectores que siguen sus tristezas son ya muchos más que los telespectadores.
Agrego una tercera: las tres han sido víctimas del peor periodismo amarillo de la comarca y en particular la primera, la pareja del infortunado Ciro Castillo.

Eva Bracamonte


El periodismo sensacionalista se nutre de las noticias policiales pero en particular de aquellas que llamamos “de seguimiento” y que los gringos nombran de “follow up”. Son aquellas que reúnen elementos noticiosos que despiertan atención en el público por los personajes involucrados y que los periodistas nutren, alimentan, para fomentar el interés, atraer lectores.
Hay “seguimientos” históricos, como la muerte de Marita Alpaca, por ejemplo, que se inició cuando el Hotel Sheraton avisó del hallazgo del cadáver de una mujer, “quizá una empleada de limpieza”, al lado de la piscina. Fueron cuatro años largos de notas cotidianas que culminaron con la sentencia de Leandro Proaño, el hombre que la arrojó por la ventana.
El caso de Elita acusada de instigar el asesinato de su madre ha culminado con una sentencia de 30 años. Eva Bracamonte ha recibido una condena igual. Y mucho tememos que la fiscal de Arequipa decida abrir proceso penal contra Rosario Ponce, con lo cual se iniciaría una segunda etapa del drama.

Rosario Ponce


El periodismo amarillo acecha, buscando personajes dignos de convertirse en actores o mejor, actrices, de historias que deben hacerlas durar no menos de un año. Ha aprendido ese mal periodismo a tocar puntos sensibles que harán “vibrar”, como sexo, dinero de por medio, homofobia, machismo, racismo… Cuando es posible juntar esos elementos el éxito estará asegurado.
Las universidades no enseñan ese periodismo. Lo imponen editores no periodistas que no aceptan que el periodismo es un invalorable bien social que transmite cultura, experiencias que imitar y que debe ser un arma poderosa de promoción de valores.
Disculpa Rosario, cuánto lo lamento Eva, qué lástima Elita.

Tirón de orejas a “La República”

¿No les parece ofensiva esta presunta gracia del personaje?


Algún editor del importante diario “La República” se merece un tirón de orejas por no leer el discutible texto de la tira ¿cómica? de hoy. Pero claro, hay que respetar opiniones pero francamente por lo menos debemos reconocer que el gusto es muy dudoso…

Los periodistas… qué tal historia (Final)

-El Colegio era la esperanza

Después de la oportunista promoción de la “Asociación de Prensa” de 1891 los empresarios, los dueños de la prensa no se interesaron más por los periodistas pues, como lo es hasta ahora, pues los reclamos eran distintos y solo los unía el interés por la libertad de prensa.
Todavía en 1908 “La Prensa” pierolista promovió otra institución, el “Círculo de Periodistas” liderado, con claras intenciones políticas, por Luis Fernán Cisneros. Pero debe rescatarse del esfuerzo que ya había más periodistas como el citado Abelardo Gamarra y algunos mas, medio centenar en total. No hizo nada por el gremio y se extinguió al poco tiempo.
La siguiente, el “Círculo de Cronistas” (luego “de Periodistas”), fue la más importante de esa etapa. En 1915 jóvenes colegas animaron su fundación y ahí encontramos a José Carlos Mariátegui (entonces en “La Prensa”) y otros importantes como Walter Stubbs, Meza, Yerovi, Valdelomar e incluso personal de “El Comercio” que antes había sido renuente a participar.

José Carlos Mariátegui impulsò el Círculo


Los temas que plantearon alarmaron a los editores. Por ejemplo se comenzó a hablar formalmente de “la defensa de los derechos del reporterismo limeño” insistiéndose en que los tiempos de bohemia e improvisación ya quedaban atrás.
Pero el famoso episodio de Norka Rouskaya bailando en el cementerio con la presencia de varios periodistas (Mariátegui entre ellos) en noviembre de 1917 provocó una intensa discusión entre colegas y la separación. Así, el Círculo se deshizo solo porque renunciaron todos… menos Valdelomar, que intentó salvarlo sin éxito.

Norka Rouskaya


En 1928 surgió otra institución, que todavía existe y prospera, la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) cuando Leguía todavía ejercía poder dictatorial. La institución logró sobrevivir a los rudos embates de la política de aquellos agitados años pero al llegar los años 50 era de poco peso gremial, muy ligada a “El Comercio” y entonces el legendario Genaro Carnero Checa promovió la fundación de la “Federación de Periodistas del Perú”(FPP) en plena dictadora de Odría.
Los planteamientos de la flamante Federación fueron ya palabras mayores y el gremio se inclinó hacia el sindicalismo y debe enfatizarse que tuvo amplia acogida en provincias.
Debemos recordar que recién en 1965 la ley reconoció la profesión de “Periodista” (antes, en los documentos se figuraba como “empleado”).
El siguiente anhelo fue el “Colegio de Periodistas”. El gobierno de Belaunde Terry autorizó a las Universidades a otorgar Título de Periodista Profesional a todos quienes justificaran más de ocho años de ejercicio de la profesión. Y así, con varios millares de titulados se avanzó hacia la fundación del “Colegio” que recién se concretaría el 1ro. de Oct ubre de 1980.
El Colegio nació como una institución fuerte, que daba a los periodistas la oportunidad de la unidad y servicios para los menos favorecidos. Tenía además rentas que le otorgaba la ley, esto es, el uno por ciento de la inversión publicitaria en los medios masivos.

Colegio de Periodistas del Perú


Pero en 1992 el “Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional” del golpista Albero Fujimori, suspendió las rentas a los Colegios… dejando a los periodistas sin un centavo.
El Colegio de Periodistas del Perú, el de Lima, no se han repuesto y sus actividades son reducidas. Pocos colegas asisten a sus convocatorias y más bien prefieren la fraternidad sin compromiso del “Club de Periodistas del Perú” que hoy preside Alejandro Sakuda.
Finalmente…
Nuestra historia es frondosa, repleta de episodios gratos o dramáticos. La unidad sigue siendo el anhelo y el reclamo y es tarea de los mayores interesar a los jóvenes a integrarse a cualquier institución que defienda y reclame por los intereses de los periodistas.
(Para detalles, recomendamos leer, de Juan Gargurevich “Los Periodistas, historia del gremio en el Perú” editado en el 2003 por la ANP).

¡Un nuevo diario por el Día del Periodista””!

¿Cómo lo traducimos? “Los putos tiempos”, “Los tiempos jodidos”, “Los tiempo de mierda”… escojan.. pero eso sí, todos sabemos lo que esos jóvenes quieren decir…

-Qué buen Día del Periodista

Ahora sí tenemos un buen y real motivo de celebrar en este Día del Periodista: la aparición en los quioscos del nuevo diario “The Fucking Times”.
De entrada, desde el título que eligieron, los jóvenes que se han lanzado a esta muy riesgosa aventura (recuérdese que “El Nacional”, de hace poco, solo aguantó pocas semanas) anuncian su irreverencia. La verdad es que ya es muy difícil ser irreverente a estas alturas del partido pero vale.
¿Consejos? Ninguno por supuesto: hagan lo que diga su corazón, intuición, vocación por el fucking periodismo peruano…
¡Un abrazo de felicitación! (¿admiten viejitos irreverentes en la redacción?).

Los periodistas… qué tal historia (III)

RicardoPalma, el mejor ejemplo de periodista del siglo XIX: literato, político… y hombre de prensa.


-Del discutido Bausate para acá…

Desde aquel histórico 1ro de octubre de 1790 en que el aventurero (pero periodista al fin) Antonio Cabello y Mesa asumió el seudónimo de “Jaime Bausate y Meza” y puso a la venta el “Diario de Lima”, se ha publicado en nuestro país miles de periódicos de todo tamaño, intención, calidad, pobres y prósperos, buenos y malos; hay los que duraron muchos años, los que han pasado los cien años y los que solo resistieron un día. Incluso algunos que confeccionaron su “edición cero” y nunca salieron a la calle.
Todos esos periódicos fueron confeccionados por quienes urgidos por la política o la vocación decidieron hacerse periodistas, escribir, estampar su firma.
Un “periodista” de los tiempos de Bausate era lo que hoy llamaríamos un panfletario. Pero así eran los ardorosos franceses de la Revolución allá en Europa cuya influencia llegaba hasta estas lejanísimas tierras sin que la censura pudiera impedirlo.
“Periodistas” también fueron los editores y redactores que aprovecharon la Ley de Imprenta de las Cortes de Cádiz y lanzaron los periódicos que no requerían censura previa ni aprobación eclesial.
También eran “periodistas” los independentistas que en Paracas desembarcaron caballos, cañones y dos imprentas, al igual que los oficiales a quienes Bolívar encargó editar “El Peruano”.
¿Cuándo llegaría la diferenciación entre aquellos periodistas ocasionales y los que abrazaban el oficio como medio de vida? Sin duda cuando los diarios se hicieron ya grandes, de muchas páginas por llenar incluyendo la vida social, los sucesos policiales y deportivos y, sobre todo, la política.
La primera referencia formal al gremio data recién de 1891 cuando Luis Carranza y José Antonio Miró Quesada, dueños y codirectores de “El Comercio” convocan a fundar la “Prensa Asociada del Perú” que en su estatuto decía, por ejemplo, que los fines eran “Enaltecer la profesión de periodista” y más adelante el dramático “Proteger y procurar todo lo que tienda a asegurar a los periodistas y a sus familias contra la miseria”.

Abelardo Gamarra


No era verdad, como lo reconoce la historia oficial del diario. Era la formación de un clásico grupo de presión para defenderse del cacerismo y por eso en la lista de asociados solo figuran propietarios, editores, con la excepción solitaria del famoso Abelardo Gamarra, periodista y editor a la vez.
La sociedad fue tan frágil e interesada que se olvidó apenas cayó Cáceres. Llegaron Piérola, López de Romaña y “El Comercio” dejó de promover el auxilio “a los periodistas de profesión que se inutilicen en el trabajo y a sus familias que quedasen en pobreza evidenciada”. Hoy ¿Nos hace falta una asociación así?

Mañana terminamos.