Archivo mensual: diciembre 2012

Los fantasmas de “La Prensa”

Así era "La Prensa" de Pedro Beltrán en los años sesenta.

Así era “La Prensa” de Pedro Beltrán en los años sesenta.


-Pero ¿de qué “La Prensa” estamos hablando?

“En ese logotipo deben penar de lo lindo..!” reía un colega al comprobar que había reaparecido “La Prensa” pero esta vez en edición “virtual” y, gracias a un curioso guiño de la historia, como propiedad de su antiguo enemigo “El Comercio” de la familia Miró Quesada.
El lema de la nueva versión del diario fundado en 1903 es “Periodismo digital para el nuevo siglo” indicando que una vez más el viejo periódico enarbolar estandartes de modernidad tal como lo hizo en varias etapas de su agitada vida.
Pero ¿qué versión de “La Prensa” podríamos comentar? Porque a diferencia de “El Comercio”, aquel diario estuvo en varias manos a veces antagónicas y que hacen necesario dividir su historia en etapas.
Otra diferencia importante con el diario de La Rifa es que éste fue el sostén de la familia y sus famosos bandazos de línea editorial fueron consecuencia de los intereses del sector dominante coyuntural de los Miró Quesada. Cada cambio fue muchas veces reacción de supervivencia ante el peligro y aunque inicialmente adhirió al civilismo nunca fue ni siquiera vocero oficioso del legendario partido de Pardo .
“La Prensa” en cambio siempre fue instrumento de presión política o económica y para apoyar al Partido Demócrata, esto es, al discutido Nicolás de Piérola, en 19093.
El millonario Pedro de Osma apoyaba al Caudillo de Cocharcas y su flamante periódico fue entregado a los pierolistas Ulloa, Cisneros, Belaúnde.Directores
En 1915 “La Prensa” fue vendida a Augusto Durand quien abandonó a Piérola y se hizo coyunturalmente civilista como su nuevo dueño que tenía reputación de “montonero liberal” de ambiciones presidenciales.
En 1921 el dictador civil Leguía expropió y arrebató la empresa a Durand y lo utilizó para su propaganda hasta su caída en que fue devuelta a la familia que no supo qué hacer con el diario que debió cerrar en 1932. Y entonces varios antiguos civilistas compraron “La Prensa” y entre aquellos la familia Miró Quesada que tuvo entonces la oportunidad de hacerse del periódico.
Aparece aquí Pedro Beltrán quien lo pondría al servicio de los intereses de los poderosos terratenientes peruanos organizados en la “Sociedad Nacional Agraria” para participar en las elecciones de 1936.
Cuando Benavides suspendió el proceso y se quedó de Presidente Beltrán se retiró de la empresa, los Miró Quesada vendieron su parte a José Quesada Larrea quien puso el diario a disposición de la candidatura de Manuel Prado, en 1939.
Los terratenientes exportadores volvieron a comprar el diario porque Prado se mostraba demasiado modernizante y había que hacer frente a la amenaza de aumento de impuesto.

Mañana: “La Prensa” de Beltrán

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“El Sol” se apagó el 31 de diciembre de 1999

La despedida de una gran redacción

La despedida de una gran redacción


-Era un gran diario pero también un capricho

“Andrés Marsano se ha ido, llamado por Dios. Y la voz de su diario se hace silencio junto con él. Esta es la última edición de EL SOL”.
El editorial lo redactó seguramente Federico Prieto Celi, director periodístico (sí, el mismo que redactó el último editorial de “La Prensa”, el 28 de julio de 1984).
“El Sol” había sido solventado por el acaudalado empresario minero Andrés Marsano Porras . propietario de la generosa mina “Retamas” en La Libertad que lo convirtió en el cuarto productor de oro del Perú.
Era un hombre corpulento, hiperactivo, vehemente, interesado en las organizaciones de grupos de presión pero sin deseo de actuar en la política directamente. Quizá por esto se interesó en el periodismo y fundó la empresa Editora La Gaceta que instaló en una envidiable sede en la calle Trinidad Morán, en San Isidro, concebida como un verdadero, y exagerado búnker. Allí decenas de periodistas (un cuerpo de redacción de lujo) se reunieron para lanzar el nuevo diario, tamaño standard, el 26 de marzo de 1996 bajo la dirección del experimentado periodista Alejandro Sakuda.
Aquella fue la fecha formal porque dos días antes la empresa repartió miles de ejemplares gratis a modo de promoción del flamante “El Sol – Informa al Perú”.
Marsano invirtió ingentes cantidades de dinero en su diario. Suplementos, revistas, libros, una gran cantidad de material periodístico salía de las mesas de redacción (el suplemento dominical era una estupenda revista llamada “Mira”, cuya última edición le rindió homenaje como empresario, abogado, promotor de la canción criolla pues editó dos libros importantes sobre el tema, aficionado al fútbol por lo que fundó el club “Marsa” que peleó lugares principales e n la Copa Perú del 96.La Republica
Era partidario acérrimo de Alberto Fujimori. Promovía a su gobierno, personajes y por eso no dudó en aceptar la invitación del Presidente para acompañarlo en un viaje oficial a Chile el 29 de noviembre.
En la madrugada del 29 de noviembre Marsano urgía a su chofer a ir más rápido al aeropuerto donde lo aguardaba con impaciencia el Presidente. Pero a pocas cuadras del Grupo Aéreo Ocho, el moderno y veloz Mercedes Benz se estrelló con violencia contra un gran camión que trató de ganarle el paso.
Murieron Marsano y el chofer. Se salvó el gerente del diario, Jorge Lazarte. Los dos autos de guardaespaldas del minero tuvieron que hacer maniobras desesperadas para no chocar con el auto del magnate quien, afirman, nunca aceptaba colocarse el cinturón de seguridad.
Fueron varias pérdidas importantes: La minería aurífera, un gran empresario; Fujimori un aliado periodístico que resultó irremplazable, el periodismo, una excelente fuente de empleo.
Sus herederos no quisieron o no pudieron afrontar la costosa edición del diario y decretaron su cierre, cumplido aquel aciago 31 de diciembre de 1999.
(Una emocionada y mejor historia que esta pueden leerla en el blog “A contraluz” de Juan Alvarez, en “La República”).

Los periodistas de la Guerra con Chile (Final)

Enemigo asaltando casas de Lima
Los diarios peruanos, en particular los de Lima publicaban extensos despachos de los corresponsales de guerra, a veces de página entera. Es de suponer que el público seguía con avidez las crónicas de Benito Neto, Horta, Julio Octavio Reyes y otros que firmaban sus textos con iniciales o seudónimos.
Horta era huachano y había sido enrolado como periodista por Andrés Avelino Aramburú para “La Opinión Nacional”, diario en que puede leerse la veintena de crónicas que alcanzó a publicar antes de que las tropas invasoras entraran a Lima. Era amigo de Grau y estuvo en el “Huáscar” .
Los chilenos lo detuvieron en Lima pero logró escapar y se unió a la resistencia en la sierra
Nuestro tesista Dampier Paredes, citado antes, recoge los nombres de Modesto Molina quien escribía para “El Comercio” de Iquique, del francés Horacio Vernet y Ernesto Casanova, autores de crónicas de las acciones de guerra del primer año.
¿Y los periódicos chilenos? También enviaron corresponsales, unos en sus barcos, otros con las tropas que avanzaban hacia Lima –aunque no eran gratos a los oficiales, según se relata.
Los historiadores de Chile rescatan los nombres de Eloy Caviedes, quizá el principal debido a que cronicaba para los “Mercurios” de Santiago y Valparaíso, y del ilustrador y retratista Luis Fernando Reyes, autor de una extensa iconografía de los más destacados militares de la contienda.Eloy Caviedes
Caviedes hizo un dramático relato de la toma de Chorrillos, del que leemos un fragmento del texto publicado publicado en Valparaíso el 22 de marzo de 1881:
(…)
“La noche iba cerrando, y las calles de Chorrillos, alumbradas por el fulgor de cien incendios, semejaban un fantástico cuadro de escenas del infierno… De pronto resonaron algunos tiros: eran de soldados chilenos que se disputaban entre sí… El siniestro resplandor de los incendios alumbraba solo repugnantes escenas de orjía y exterminio… Al día siguiente continuaron los desórdenes… Pero el General en Jefe no tomaba ninguna determinación seria, con el fin de que cesaran aquellos repugnantes desórdenes. Parecía que pensaba dejar marchar las cosas, y permitir que en la noche del 14 se repitieran las escenas de la del 13. El Ministro de la Guerra indicó entonces que sería conveniente reorganizar el ejército a fin de marchar inmediatamente sobre Lima, y que era necesario recoger por cualquier medio aquella gente desbandada”.
(…)

Todavía esperamos entonces que algún periodista-historiador profundice en el interesante tema y nos ofrezca un visión equilibrada de aquellos tiempos aciagos para el Perú y de triunfo para Chile.

(En la foto de arriba un grupo de soldados chilenos simula un combate para el fotógrafo. Mas abajo, Eloy Caviedes, el más destacado corresponsal del sur).
————-

Los periodistas de la Guerra con Chile (IV)

Infantería peruana en Tarapacá

Infantería peruana en Tarapacá, la gran batalla que ganaron y que Benito Neto describió con amplios detalles


Benito Neto, el apasionado uruguayo

El periodista Benito Neto era uruguayo y cuando llegó a Lima en 1870 ya tenía buena experiencia como cronista político porque había trabajado en “La Tribuna” de Montevideo y “La Nación Argentina” de Buenos Aires.
Hasta tenía experiencia militar porque había servido como oficial en la Guerra de la Triple Alianza en 1865.
En Lima conoció a Nicolás de Piérola, adhirió a sus ideas y fue por tanto ardoroso anticivilista acompañando al líder demócrata en sus aventuras.
Y cuando se declaró la guerra no dudó en sentar plaza de corresponsal de guerra en el diario “La Patria” marchando al sur apenas iniciadas las acciones bélicas.
Escribió muchos largos y apasionados despachos y le concedieron grado de oficial, asumiendo la responsabilidad del manejo de la información del gobierno sobre la guerra. Cuando cayó Lima siguió a Piérola a la sierra y escribió en “La Causa Nacional” y “La Patria” editados en Ayacucho.
Murió en Lima en 1884 siendo solamente reconocido en su sepelio que encabezaron Piérola y el general Buendía, con el que hizo la campaña del sur.
Entre sus muchos relatos elegimos un fragmento de su crónica del Combate de Iquique, aquel en que el “Huáscar” hundió al “Esmeralda” y los peruanos perdimos al “Independencia”.
Presenciaba las maniobras de los barcos desde el puerto cuando decidió, junto con un grupo de oficiales, saltar a una lancha y avanzar hacia la zona en que se enfrentaban los barcos combatientes. Un acto de audacia propio de Neto. Aquí el texto:

“Relación del Combate de Iquique enviada a “La Patria de Lima”, por su corresponsal don Benito Neto, Testigo presencial en la bahía
Iquique, mayo 23 de 1879
(…)
Media hora después, estábamos en plena mar y en pleno combate, conquistando el derecho de poder decir: “hemos visto de cerca los hechos”.
Confieso ingenuamente que una vez que me vi metido de bobilisbobilis en la safaboca, empecé como a sentir remordimiento, la lucha arreciaba de minuto en minuto; pero ¡qué diantres! ya era tarde para regresar a tierra. Con que así, no hubo mas que marchar adelante.
Próximos nos encontrábamos al Huáscar, y viendo la mejor manera de escapar el bulto a los fuegos de los nuestros y de la Esmeralda, cuando aquel se lanzó rápido sobre ésta, que le recibió presentándole la proa después de haber descargado todos sus cañones de babor.
El espolonazo fue recio pero no causó gran efecto.
La Esmeralda maniobró con dirección a la población, con el intento marcado de evitar que el Huáscar, ante el peligro de dañar a aquella, le hiciera fuego.
Pero no contaba con la huéspeda de los cañonazos certeros que descargó sobre ella nuestra artillería de tierra.
El buque chileno contestó con bombas y andanadas de metralla. Pero esto en vez de amilanar, avivó el entusiasmo de los soldados de las baterías, viéndose aquel en la necesidad de alejarse de la playa y afrontarse de nuevo con el monitor.
Después de cambiar algunos tiros, lanzóse otra vez impetuoso sobre el enemigo; la Esmeralda pretendió evitar el golpe del espolón, pero no anduvo tan feliz como en la primera, sin embargo, no fue grande el daño.
Trabóse entonces un terrible y encarnizado combate a boca de jarro de ametralladoras y fusilería, una densa nube de humo envolvía a los dos buques.
¡Qué momento de ansiedad y de angustia infinita para los que contemplábamos aquello!
De pronto de la torre del monitor salen dos fogonazos, al mismo tiempo que de la proa de la Esmeralda se levantan por los aires multitud de objetos que a primera vista parecen trozos de madera.
Inmediatamente de hacer estos dos disparos, sin retardo ni de un minuto, precipítase el Huáscar sobre el centro del costado de estribor del buque enemigo, cuyo caso cruje, su arboladura tiembla y bambolea…¡buques, cañones y tripulantes se hunden en el abismo!
Eran las doce y diez minutos pm. Lo último que desaparece en las aguas es el pabellón chileno. No se oye el más leve grito ni clamor alguno de socorro. Todo permanece mudo, tétrico, pavoroso; ni siquiera resuenan los vítores con que en los campos de batalla se saluda el triunfo, a todos nos tiene anonadados el horror de aquella tremenda escena.”

Mañana: Reyes, Molina… y los chilenos

Los periodistas de la Guerra con Chile (III)

Turistas peruanos y chilenos retornado luego de visitar el barco-museo "Huáscar" en Talcahuano

Turistas peruanos y chilenos retornado luego de visitar el barco-museo “Huáscar” en Talcahuano


Manuel Horta, el portugués de “El Nacional”

El diario “El Nacional” para el que Manuel Horta envió dramáticas crónicas había logrado fama y prestigio con ocasión de su campaña para la defensa del país en contra de las ambiciones españolas. Fundado en 1865 por partidarios de Manuel Pardo y el Civilismo en formación partidaria, llamó a las armas cuando la escuadra hispana atacó el Callo el 2 de mayo de 1866.
Horta era un portugués que adoptó al Perú como segunda patria; y no dudó en marchar al sur como corresponsal en “La Unión” cuando se iniciaron las hostilidades luego de la declaratoria de guerra.
Envió a Lima extensos y detallados relatos y al avance chileno sobre Lima se unió a la resistencia de Cáceres. Murió en 1908.
Sus textos son extensos y detallados y muchos han sido recogidos en el famoso trabajo de recopilación de Pascual Ahumada. Es difícil por tanto elegir un texto que nos muestre su prosa. Leamos el despacho que envió a Lima cuando fue testigo del retorno del monitor “Huáscar” a la guerra pero ya con bandera chilena bajo el mando del capitán Manuel Thompson quien moriría en el puesto de su antecesor peruano en el asedio a Arica en febrero de 1880.
Horta redactó su crónica el 20 de marzo de 1880 “a bordo de la corbeta “Unión” en el puerto del Callao”. Leamos este fragmento:
“… Se avistaron dos humos al Sur, que venían del lado del Morro recorriendo el trayecto que en la madrugada habíamos seguido para entrar. Un cuarto de hora después se divisaba en la embocadura del puerto dos buques enemigos que el comandante Lagomarsino reconoció ser el “Huáscar” y el “Matías Cousiño”.
El primero tiene pintado de amarillo la línea de agua y la torre; sus mástiles son demasiado largos, desplegando en el tope de mesana bandera chilena, enorme trapo de familia que parece fatigarlo con su peso. Ha perdido mucho de su belleza y nos pareció una nave pirata, nido de desalmados aventureros, según la expresión de su excorresponsal peruano….”

(…)
Toda una flota chilena se reunió para impedir la salida del “Manco Cápac” que comandaba Manuel Villavicencio. El combate fue intenso (murió el capitán del “Huáscar” chileno como dijimos arriba y cuya foto adjuntamos).200px-Capitán_Manuel_Thompson
Y sigue Horta:
“El comandante Villavicencio, después de despedirse de los jefes del ejército exclamó: ‘A jugar el todo por el todo muchachos, muchachos; que nos echen a pique, pero que sea en buena lid’. En seguida al puente y manda picar la cadena (…) La corbeta se estremeció desde la quilla hasta el tope y engolfándose en el mar, abrió paso por entre las olas, con la velocidad de una gaviota que se inclina oblicuamente desde un punto del horizonte para emprender su vuelo a otro…”
Finalmente el que estuvo más cerca de cortar la salida a “La Unión” fue el “Huáscar” pero la corbeta era más rápida y dejó muy atrás al monitor para enrumbar al Callao.
El periodista redactó una veintena de crónicas, que nuestra Marina debería publicar.

Mañana: Benito Neto, la mejor pluma

Los periodistas de la Guerra con Chile (II)

José Rodolfo del Campo, de “El Comercio”

José Rodolfo del Campo, corresponsal de "El Comercio" en el "Huáscar" y "La Unión"

José Rodolfo del Campo, corresponsal de “El Comercio” en el “Huáscar” y “La Unión”


El azar quiso que el joven corresponsal de guerra Del Campo no estuviera en el “Huáscar” aquel aciago 8 de octubre de 1879. Desde la corbeta “La Unión” contempló con desesperación el desigual combate del monitor de Grau contra la flota chilena
Era militar y se hizo periodista por su amistad con José Antonio Miró Quesada, codirector de “El Comercio” quien, apenas comenzada la guerra, le encomendó la corresponsalía en la Marina para tener así una fuente noticiosa directa. Y lo mismo hicieron los otros diarios importantes, sumándose a la flota o a las tropas del Sur como el uruguayo pierolista Benito Neto, la mejor pluma de los corresponsales.
Hermann Buse, historiador del mar y la marina redactó la biografía del corresponsal del decano prologando el libro que reunió sus despachos publicados (José Rodolfo del Campo. Campaña Naval 1879. Introducción por H. Buse. 1976), contando sus avatares durante la primera parte del gran conflicto. Del Campo combatió luego en Miraflores y después de la guerra no retornó al periodismo dedicándose a la gestión pública. Murió en Lima en 1928 con reconocimiento de ciudadano ejemplar
Aquí, un fragmento de la crónica que envió relatando los dramáticos sucesos:

“A bordo de La Unión – 12 de octubre de 1879
(…)
“… Nos creíamos ya fuera del alcance de los buques chilenos cuando se distinguió que del NO. Venían otros tres cortándonos por la proa. Era el otro blindado, la corbeta O´Higgins y uno de los vapores armados en guerra. Esta división fue a juntarse con la primera y el blindado y la corbeta seguían gobernando para cortarles por la proa rumbo al Huáscar.
Poco a poco iban estrechándose las distancias y el blindado le entraba ventajosamente a nuestro monitor, que, comprendiendo, por estar estrechado contra la costa, que no podía eludir un combate tan desigual, puso proa a tierra.
Creíamos por el momento que alguna descompostura en la máquina lo obligaba a apegarse a la playa para vararse. No había llegado ese caso, felizmente, sino que había sido una hábil maniobra del Contralmirante Grau quien, considerando inevitable el combate se pregó a tierra para proyectarse sobre ella y presentar menos blanco al enemigo.
Gallardo y majestuoso, presentó el Huáscar su torre al formidable blindado chileno; y le descargó sus dos cañones. Eran las 9 y media de la mañana..
(…)
Repentinamente vemos que el Huáscar pone proa al blindado y se larga sobre él para partirlo con el espolón; simultáneamente le dispara casi a boca de jarro los dos cañones de su torre. Inútil valentía pues el blindado con su doble hélice escapa al golpe y le dispara sus cañones…”.

Una hora más tarde “La Unión” estaba ya lejos del combate escapando de la persecución chilena aunque los blindados se habían quedado acosando al “Huáscar”.
Llegaron a duras penas a Arica en la madrugada del 9 sin saber el resultado del combate.
Añadió del Campo en su crónica:
“No se borra todavía de mis oídos el estruendo de los cañones de los blindados, ni se aparta de mi vista el grandioso espectáculo de ese desventajoso combate sostenido por el “Huáscar” contra el “Cochrane” y el “Blando Encalada”. ¡Ojalá que nuestro heroico monitor no haya desaparecido….!”.

La corbeta "La Unión"  que logró salir indemne del acoso de la flota chilena.

La corbeta “La Unión” que logró salir indemne del acoso de la flota chilena.

Mañana: Julio Octavio Reyes, de “El Nacional”

Los periodistas de la guerra con Chile (I)

Combate de Iquique: el "Huáscar" lanzándose sobre el "Esmeralda".

Combate de Iquique: el “Huáscar” cañoneando.


-Nuestros corresponsales de 1879

José Rodolfo del Campo de “El Comercio”, Julio Octavio de “La Opinión Nacional”, Manuel Horta de “El Nacional”, Benito Neto de “La Patria” fueron los cuatro periodistas que marcharon al frente de batalla en el primer año de la guerra con Chile y dejaron testimonio escrito en páginas que duermen en la Biblioteca Nacional y que deberían ser rescatadas con amplitud.
Son textos patrióticos, emocionados, quizá de poca objetividad pero veraces en cuanto describen lo que vieron y sintieron. Las alegrías de los escasos triunfos y las amarguras de las derrotas y en particular la tragedia del “Huáscar”.
La bibliografía sobre la también llamada “Guerra del Pacífico” es extensa pero no tenemos (que sepamos) un buen texto dedicado sólo al periodismo de aquellos cuatro años. Primero durante la campaña que culmina con la toma de Lima y luego el periodismo de resistencia en el interior –en el que destacará, por ejemplo, Luis Carranza, codirector y copropietario de “El Comercio”.
Debemos destacar el trabajo del joven periodista Dampier Paredes Obando quien acaba de graduarse en la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Perú defendiendo una excelente tesis titulado “La guerra del Pacífico. Corresponsales de diarios limeños en campaña (1879”.
Los cuatro periodistas mencionados arriba son los personajes del trabajo del joven exalumno de Periodismo, un texto que ojalá pasara a la prensa para conocer mejor a los corresponsales de aquella gesta que contemplada ahora desde lejos y con mayores datos… nunca habríamos ganado..
Tenemos sin embargo trabajos valiosos sobre Reyes y Horta (Héctor López Martínez), Neto (Manuel Zanutelli), Del Campo (Hermann Buse) . También sobre otros menos conocidos como Modesto Molina, etc. Y sobre la guerra misma, nos quedamos con Basadre por supuesto.
Pero no son suficientes las biografías porque hay que relatar cómo hacían su trabajo esos distinguidos colegas, sus esfuerzos por enviarlos, la publicación.

El "Huáscar" ha sido tomado: los chilenos en cubierta.

El “Huáscar” ha sido tomado: los chilenos en cubierta.


También debe buscarse los despachos de los otros corresponsales como el de la agencia Havas-Reuter, por ejemplo, establecido en Lima desde 1875 coincidiendo con la llegada a Chorrillos del telégrafo submarino inglés y que colocó al Perú en la agenda noticiosa mundial.
¿Y los chilenos? Ellos también tenían un puñado de corresponsales que marchaban junto sus tropas y sobre todo, fotógrafos. Por esto se conoce –vean la foto adjunta- como quedó la cubierta del “Huáscar” luego del combate de Angamos (Renzo Babilonia ha publicado libros magníficos de testimonios de la guerra).

-Mañana: Del Campo, corresponsal de “El Comercio”