Archivo mensual: marzo 2013

¿Los antiguos asesinos también aprendieron de los medios??

-El caso de la descuartizada en el baúl

El baul con el cadáver. Foto de "Mundial".

El baul con el cadáver. Foto de “Mundial”.


“Ya después de lo que ha ocurrido, nadie puede negar la influencia perniciosa de las novelas de veinticinco centavos que a vista y paciencia de los encargados de velar por la moralidad pública se venden en calles y plazas, y de las películas cinematográficas de aventuras donde nuestro pueblo recibe lecciones de alta criminalidad. Gracias a ellas nuestro pueblo sabe ya cómo puede aplicarse el cloroformo y el éter, el uso del soplete oxídrico, la potencia del aire líquido y una infinidad de linduras por el estilo”.
El parrafazo es el inicio de una extensa crónica titulada “Información completa del último crimen” y fue publicada en la famosa y aparentemente recatada revista “Mundial” que pertenecía al elegante Andresito Aramburú. Siete páginas de texto y macabras fotografías que incluían la del serrucho que sirvió para descuartizar a la víctima… cuyos restos también fueron mostrados sin reparos. Fotografías que ni siquiera la prensa chicha de hoy se atrevería a exhibir.
(El ejemplar de “Mundial” del que rescato la crónica citada lo encontré en mi cacería quincenal de libros y periódicos viejos y corresponde al nro. 93 del 24 de febrero de 1922).
El caso fue así: el chofer Benjamín Franco asesinó a su pareja, madre de sus dos hijos y luego la descuartizó con un enorme serrucho. Después compró un baúl donde acomodó las partes del cadáver y lo llevó a la estación del tren donde lo dejó etiquetándolo para Cerro de Pasco.
Era un baúl enorme y maloliente. Los empleados llamaron a la policía que luego del hallazgo se lanzó a buscar al asesino. La cacería duró poco porque los trapos que envolvían al cadáver estaban marcados por una lavandería de chinos del Rímac que usaban, como todos los limeños, las pepas de palta.
Capturado en una chacra, Franco confesó el crimen, delató a sus cómplices y todos fueron entrevistados, fotografiados, para escándalo limeño.
Y de paso "Mundial" aprovechó el crimen para hacer humor.. macabro...

Y de paso “Mundial” aprovechó el crimen para hacer humor.. macabro…


La política también aprovechó el crimen porque en esos días –era presidente Leguía- se discutía el presupuesto nacional y “Mundial” publicó en el mismo ejemplar una caricatura a toda página en que se ve a varios diputados rodeando un cadáver mutilado que lleva en el pecho las palabras “Presupuesto general de 1922” y debajo un versito titulado “EL CRIMEN DE ANOCHE! : En el Congreso, anoche,/se ha descubierto/otro baúl macabro/con otro muerto/ y al abrirlo encontraron/con gran sorpresa/que tampoco tenía/ pies ni cabeza…”.

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Historia de La Crónica (Final)

-Fujimori decidió que no circulara más
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En los años que siguieron desde el fin del gobierno militar hasta el cierre definitivo del diario, en 1990, poco queda por contar de La Crónica, salvo el paso fugaz de Ricardo Ramos Tremolada, nombrado Director a los 23 años escasos, en 1986.
Ramos había sido testigo del asesinato de su padre, dirigente histórico del Apra, por sicarios de Sendero Luminoso y era un intelectual que hizo esfuerzos por mejorar el diario, editando, por ejemplo el excelente suplemento “Hipocampo”. Pocos meses después se marchó a los Estados Unidos, donde reside.
Recordemos que cuando el presidente Belaunde fue elegido no desactivó el aparato informativo estatal militar sino que lo reemplazó por el “Sistema Nacional de Comunicación Social” (Sinacoso) que encargó a Miguel Alva Orlandini, y éste nombró director de La Crónica al distinguido literato Augusto Tamayo Vargas.
Cuando Alan García asumió el poder en 1985 prometió solemnemente desactivar el Sinacoso lo que, por supuesto, no cumplió y lo encargó a Hugo Otero.
En 1989 La Crónica tuvo una directora, la militante aprista Janet Gamarra y finalmente, el nuevo gobierno de Alberto Fujimori decidió el cierre en la Navidad de 1990, siguiéndole pocos años después la otrora exitosa La Tercera, que nació el 9 de diciembre de 1953 y circuló hasta 26 de octubre de 1992. Su último director fue Luis Arista.
¿Volverá a circular La Crónica? Hace poco se supo, y se publicó con amplitud, que el nombre, el logotipo, había sido declarado en abandono en Indecopi y recogido por personas que finalmente lo vendieron a la Universidad San Martín de Porres y más específicamente a su rector, el militante aprista Chang.
Se especula a partir de entonces que el Apra relanzaría La Crónica para la próxima campaña electoral y en la que, con seguridad, Alan García tentará la Presidencia nuevamente.
Pero el Apra y el periodismo nunca fueron buena pareja. Los diarios que editaron fracasaron.. pero esa es otra historia para contar.

–FIN–

Historia de La Crónica (Cinco)

-Un huracán llamado Guillermo

Primera página de La Crónica dirigida por Guiller Thorndike, en julio de 1974.

Primera página de La Crónica dirigida por Guiller Thorndike, en julio de 1974.


La llegada de Guillermo Thorndike y su batallón de periodistas a La Crónica fue como si un verdadero huracán hubiera sacudido las instalaciones improvisadas en el jirón Andahuaylas, el viejo predio de la empresa de tejidos Santa Catalina, una de las joyas del extinto Imperio Prado.
Los Prado, abrumados por la crisis, vendieron el gran edificio de la av. Tacna al hotel Crillón, que lo convirtió en Centro de Convenciones.
Antes había instalado una poderosa rotativa Metro Goss en Andahuaylas y luego se llevaron allá la redacción.
Los militares libraban una dura pelea con los medios privados y La Crónica y La Tercera –de la tarde- les pareció útil para la propaganda y decidieron conservarlos. Nombraron un directorio presidido por Javier Aramburú Menchaca y ahí estuvo todavía Gustavito Prado Montero, hijo del antiguo dueño Gustavo Prado Heudebert, soberbio e indiferente, que jamás contestaba un saludo y al que motejaban “huelecaca”. El director era el notablemente ubicuo Augusto Rázuri.
En 1971 Velasco envió a La Crónica a Luis Gonzales Posada, hermano de su mujer, apodado por ello “Cuñadísimo” y que dejaría como único aporte el nuevo nombre, “La Nueva Crónica”. También llegaron al diario el anecdótico Ismael Frías, Hernando Aguirre Gamio y otros.
Cuando el gobierno decidió la expropiación de la llamada “gran prensa” dispuso que La Crónica y La Tercera fueron renovadas y llamaron a Thorndike, uno de los periodistas más notables de la época.
Thorndike.

Thorndike.


Así, a la vez que nuevos directores y redactores entraban en la noche del 27 de Julio a los edificios de los diarios confiscados, Guillermo ingresaba a una redacción silenciosa, ante un grupo de veteranos redactores preocupados y temerosos.
Ya había convocado al equipo de periodistas que se harían cargo. Tomaría personalmente La Crónica y entregaría La Tercera a Domingo Tamariz.
¿Quiénes estuvieron en esa redacción que sacudió la historia del periodismo nacional? El Chino Domínguez, José Luis Vargas, José Adolph, Mirko Lauer, Humberto Castillo Anselmi, Alejandro Sakuda, Manuel Alcántara, Abelardo Oquendo, Lucho Delboy, Maruja Barrig, Ricardo Muller, Jesús Ruiz Durand y otros, una treintena.
Y hasta se dio el lujo de despedir a Pocho Rospigliosi y su team deportivo de La Tercera sin que se perdiera un solo ejemplar de venta.
Cambiaron el formato de tabloide a estándar, reactivaron Variedades, lanzaron Mundial, y hasta una versión en quechua, “Cronicawan” manejada por Angel Avendaño.
La primera edición, cuenta Tamariz, tardó en salir, pero su titular principal atrajo a más de cien mil lectores pues proclamaba “Sin Patrones Ni Mordaza” sin disimular el tono de lo que vendría en ese año, el mejor de toda la historia de La Crónica y La Tercera, que llegó a vender más de 200 mil ejemplares.
La hazaña duró poco, un año exacto. El propio Velasco, días antes de ser defenestrado por Morales Bermúdez despidió a Thorndike reemplazándolo por Gonzales Posada. Pero a las pocas horas el nuevo Presidente nombraría sucesivamente a Aguirre Gamo, Luis Silva Santisteban, José Luis Brousset…
El gran equipo periodístico fue reemplazado. Alguno se quedaron, otros fueron despedidos en 1976.
Total, cuando La Crónica y La Tercera pasaron a control del nuevo gobierno de Fernando Belaunde, en 1980, habían vuelto a ser los viejos diarios de siempre, sin ánimo ni imaginación.
Página editorial de La Crónica en quechua.

Página editorial de La Crónica en quechua.

Mañana: Epílogo sin pena ni gloria

Historia de La Crónica (Cuatro)

Mario Vargas Llosa y Carlos Ney Barrionuevo en  La Crónicas en 1952. Todavía estaban en la calle Pando h reinaban los bohemios que pronto serían desplazados.

Mario Vargas Llosa y Carlos Ney Barrionuevo en La Crónicas en 1952. Todavía estaban en la calle Pando h reinaban los bohemios que pronto serían desplazados.

Cuando el quinceañero Mario Vargas Llosa entró a trabajar a La Crónica en el verano de 1952 no sabía que justo entonces se libraba una dura batalla en el diario porque los Prado auspiciaban a una nueva generación de periodistas que pugnaba por ocupar el lugar de los viejos cronistas, aquellos que habían sostenido el diario a duras penas en el mediocre decenio de los años cuarenta.

La Crónica estuvo en esta casona casi cuarenta años. Ya no existe. En su lugar se abrió las Galerías Boza.

La Crónica estuvo en esta casona casi cuarenta años. Ya no existe. En su lugar se abrió las Galerías Boza.


Desde que La Crónica había pasado a manos del ya poderoso y llamado “Imperio Prado”, en 1942, la familia se había desentendido un poco de la empresa periodística que era manejada por la Papelera Peruana y cuyos ingresos eran elementales en comparación a, por ejemplo, “Santa Catalina” y otras.Banco Popular Uno
El “Imperio Prado”, recordemos, estaba formado por un centenar de empresas lideradas por el Banco Popular. La fortuna provenía de los bienes del controvertido general y expresidente Mariano Ignacio Prado quien tuvo siete hijos, Grocio, Justo y Leoncio que murieron durante la Guerra con Chile y Mariano que se hizo empresario y banquero, Javier que fue el intelectual y Jorge y Manuel que se lanzaron a la caza de la Presidencia.
Demás está decir que luego de poseer el principal Banco limeño, haber tenido un Presidente en la familia y un largo etc. los Prado eran probablemente la familia más poderosa e influyente del Perú.
Decidieron mantener La Crónica que languidecía allá en la vieja casona de la calle Pando (jirón Carabaya, a la vuelta de la Plaza San Martín) porque Manuel Prado podría tentar nuevamente la Presidencia luego del retiro del dictador Odría (1948-1956).
El diario, los Prado, se quedaron quietos en el Ochenio, aguardando, reuniendo fuerzas y tomando la decisión política de invertir y mejorar La Crónica a partir de 1952.
En aquel año el Presidente del Directorio llamó a un sobrino de su mujer para renovar el diario. Así fue como el trujillano Pedro Morales Blondet abrió fuegos contra la vieja generación de crónica roja, pisco, burdel y putas de fin de semana, de bohemia de viejo estilo y en poco tiempo desplazó a los “históricos” para liderar el cambio que coincidió con el traslado del diario al grande y nuevo edificio en la avenida Tacna.
Para 1954, más o menos, La Crónica había cambiado y Morales Blondet apostaba más por los deportes que por la venerada crónica roja del famoso “Becerrita” que Vargas Llosa recordó en sus memorias.
El Imperio logró éxito por segunda vez. Manuel Prado fue elegido Presidente en 1956 y ocuparía Palacio hasta 1962, año que fue derrocado por los militares.
(Para seguir la historia de los Prado, auge y debacle, hay mucha bibliografía. Pero hay varios textos indispensables: “El Imperio Prado” de Felipe Portocarrero y “Historia de tres familias” de Dennis L. Gilbert. Para los avatares periodísticos es obligaría la lectura de “Memorias de una Pasión” de Domingo Tamariz” y de yapa… “Vargas Llosa, Reportero a los 15 años” de Juan Gargurevich).
Cuando los militares liderados por el general Velasco Alvarado tomaron el poder derrocando al presidente Belaunde, el “Imperio Prado” agonizaba. Y cuando Mariano y Marianito negociaban su venta al Chase Manhattan Bank (vía el Banco Continental), el gobierno nacionalizó el Banco.
Y fue así como a partir del 12 de junio de 1970, las empresas Prado pasaron a control gubernamental, incluidas La Crónica, La Tercera y Radio La Crónica.
Habría que añadir el dramático final del otrora poderoso Mariano, el gerente del Banco. Murió en 1974, preso en el Hospital de Policía, enjuiciado por fraude y otros delitos. El heredero, Marianito, logró fugar a España.
La avenida Tacna de los años 50. El mejor edificio, La Crónica.

La avenida Tacna de los años 50. El mejor edificio, La Crónica.

Mañana: La Crónica en el aparato estatal militar (1970-1980).