Historia de La Crónica (Cuatro)

Mario Vargas Llosa y Carlos Ney Barrionuevo en  La Crónicas en 1952. Todavía estaban en la calle Pando h reinaban los bohemios que pronto serían desplazados.

Mario Vargas Llosa y Carlos Ney Barrionuevo en La Crónicas en 1952. Todavía estaban en la calle Pando h reinaban los bohemios que pronto serían desplazados.

Cuando el quinceañero Mario Vargas Llosa entró a trabajar a La Crónica en el verano de 1952 no sabía que justo entonces se libraba una dura batalla en el diario porque los Prado auspiciaban a una nueva generación de periodistas que pugnaba por ocupar el lugar de los viejos cronistas, aquellos que habían sostenido el diario a duras penas en el mediocre decenio de los años cuarenta.

La Crónica estuvo en esta casona casi cuarenta años. Ya no existe. En su lugar se abrió las Galerías Boza.

La Crónica estuvo en esta casona casi cuarenta años. Ya no existe. En su lugar se abrió las Galerías Boza.


Desde que La Crónica había pasado a manos del ya poderoso y llamado “Imperio Prado”, en 1942, la familia se había desentendido un poco de la empresa periodística que era manejada por la Papelera Peruana y cuyos ingresos eran elementales en comparación a, por ejemplo, “Santa Catalina” y otras.Banco Popular Uno
El “Imperio Prado”, recordemos, estaba formado por un centenar de empresas lideradas por el Banco Popular. La fortuna provenía de los bienes del controvertido general y expresidente Mariano Ignacio Prado quien tuvo siete hijos, Grocio, Justo y Leoncio que murieron durante la Guerra con Chile y Mariano que se hizo empresario y banquero, Javier que fue el intelectual y Jorge y Manuel que se lanzaron a la caza de la Presidencia.
Demás está decir que luego de poseer el principal Banco limeño, haber tenido un Presidente en la familia y un largo etc. los Prado eran probablemente la familia más poderosa e influyente del Perú.
Decidieron mantener La Crónica que languidecía allá en la vieja casona de la calle Pando (jirón Carabaya, a la vuelta de la Plaza San Martín) porque Manuel Prado podría tentar nuevamente la Presidencia luego del retiro del dictador Odría (1948-1956).
El diario, los Prado, se quedaron quietos en el Ochenio, aguardando, reuniendo fuerzas y tomando la decisión política de invertir y mejorar La Crónica a partir de 1952.
En aquel año el Presidente del Directorio llamó a un sobrino de su mujer para renovar el diario. Así fue como el trujillano Pedro Morales Blondet abrió fuegos contra la vieja generación de crónica roja, pisco, burdel y putas de fin de semana, de bohemia de viejo estilo y en poco tiempo desplazó a los “históricos” para liderar el cambio que coincidió con el traslado del diario al grande y nuevo edificio en la avenida Tacna.
Para 1954, más o menos, La Crónica había cambiado y Morales Blondet apostaba más por los deportes que por la venerada crónica roja del famoso “Becerrita” que Vargas Llosa recordó en sus memorias.
El Imperio logró éxito por segunda vez. Manuel Prado fue elegido Presidente en 1956 y ocuparía Palacio hasta 1962, año que fue derrocado por los militares.
(Para seguir la historia de los Prado, auge y debacle, hay mucha bibliografía. Pero hay varios textos indispensables: “El Imperio Prado” de Felipe Portocarrero y “Historia de tres familias” de Dennis L. Gilbert. Para los avatares periodísticos es obligaría la lectura de “Memorias de una Pasión” de Domingo Tamariz” y de yapa… “Vargas Llosa, Reportero a los 15 años” de Juan Gargurevich).
Cuando los militares liderados por el general Velasco Alvarado tomaron el poder derrocando al presidente Belaunde, el “Imperio Prado” agonizaba. Y cuando Mariano y Marianito negociaban su venta al Chase Manhattan Bank (vía el Banco Continental), el gobierno nacionalizó el Banco.
Y fue así como a partir del 12 de junio de 1970, las empresas Prado pasaron a control gubernamental, incluidas La Crónica, La Tercera y Radio La Crónica.
Habría que añadir el dramático final del otrora poderoso Mariano, el gerente del Banco. Murió en 1974, preso en el Hospital de Policía, enjuiciado por fraude y otros delitos. El heredero, Marianito, logró fugar a España.
La avenida Tacna de los años 50. El mejor edificio, La Crónica.

La avenida Tacna de los años 50. El mejor edificio, La Crónica.

Mañana: La Crónica en el aparato estatal militar (1970-1980).

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