Archivo mensual: noviembre 2013

¿Por qué recordaremos al gran Alfonso Tealdo?

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Una enorme cantidad de talento literario se esconde en las colecciones de periódicos que solo visitan los historiadores que buscan contextos. En algunos casos magníficas piezas periodísticas son salvadas del olvido porque sus autores han llegado a la fama y los biógrafos hurgan su pasado y  las rescatan.

Pero la academia periodística  no debe esperar tanto porque hay necesidad de evidenciar que hemos tenido siempre un gran periodismo. Y es el caso de Alfonso Tealdo Simi (1914-1988) quien si bien comenzó su carrera como articulista de opinión pasó luego a la entrevista escrita, luego a la radio y finalmente a la televisión con éxito notable debido tanto a su talento y cultura como a la pasión contagiante que entregaba en cada proyecto que emprendía.

Dedicó al periodismo toda su vida, a excepción de unos pocos años de diplomático, y en todas las áreas de la profesión marcó estilos que merecen ser conocidos y enseñados a las nuevas generaciones de periodistas como ejemplo de que la mezcla de trabajo, vocación, entusiasmo y elección oportuna dan siempre grandes resultados.

Así eran las entrevistas de Alfonso Tealdo, por ejemplo, que publicó en su ya legendaria revista “Gala” de los años cuarenta y que suelen ser mostradas como modelos a los nuevos reporteros. Igualmente su columna “Mirador”, sus comentarios radiales “La  Voz y la Pluma” y, por supuesto sus famosas entrevistas en  “Turismo”, o televisivas ya sea con paneles de colegas en  “Pulso” o en los dinámicos enfrentamientos de “Tealdo Pregunta” del programa de noticias “24 Horas”.

 Se preguntará alguien si Tealdo hizo docencia y quizá se dirá que nunca dictó una clase formal. No hizo falta  porque sus textos y reportajes fueron, y son, la mejor lección imaginable.

Fue alumno de nuestra PUCP en Letras y Derecho y destacó tanto en sus primeros meses que el fundador elpadre Jorge Dintilhac lo eligió para integrar una delegación de estudiantes a un congreso en Chile.

En sus últimos años fue muy reconocido por sus colegas y ha sido quizá el periodista más entrevistado por sus colegas para arrancarle sus secretos de entrevistador. Escribió sobre sus técnicas una rara vez: “Lo que más me interesa de la entrevista es el aspecto psicológico. El tema que se trata se convierte en un pretexto” (…) “La entrevista ha sido para mí una forma violenta de entablar amistad con personajes de la política y de la cultura. Después de la entrevista el personaje tiene que ser tu amigo”. (La Entrevista. MasComunicación. Lima. 1983).

La Especialidad de Periodismo de nuestra Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación ha elegido a Alfonso Tealdo como primer personaje de la serie de “Recuerdos” de grandes entrevistadores cuya obra estamos planificando publicar. A don Alfonso lo recordaremos en el homenaje que le dedicaremos al próximo martes 10 de diciembre en el Centro Cultural, a las 7.30 pm.

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¡Flash! ¡Flash!¡Han matado a Kennedy!!

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Gargu en la entrada de Museo dedicado a la memoria de Kennedy, en la hostil Dallas.

Gargu en la entrada de Museo dedicado a la memoria de Kennedy, en la hostil Dallas.


-¡Preparen edición extraordinaria!!!!
Los viejos teletipos del pequeño recinto del segundo piso de “Expreso” parecían saltar de tanto que repiqueteaban sus pequeñas campanitas que clamaban atención. El tañido breve y apagado de “Urgente” era común pero la insistencia del ¡Flash! hizo que todos corrieran al rincón de la sección de Internacionales
Eran tres de esas máquinas de propiedad de las agencias de noticias que nos vendían servicios, United Press International (UPI), Associated Press ( AP) y France Press (AFP).
En ese momento las tres coincidían en una sola línea encabezada por el insistente“Flash”: “Dallas: El presidente Kennedy ha sido herido”. Y luego el definitivo “El presidente Kennedy ha muerto asesinado de varios disparos…”.
No había sitio para los emocionados redactores que nos agolpábamos para seguir de cerca las letras que iban apareciendo en los rollos de los teletipos formando párrafos y textos que alguien arrancaba y organizaba con alfileres.
Regresando de almorzar se abrió paso el gran Efraín Ruiz Caro, nuestro inolvidable jefe de redacción, reclamó los textos y no dudó en ordenar: “Esta noticia se merece una edición extraordinaria.. ¡llamen al director, al Regente del taller, a todos…”.
Era ya la media tarde del 22 de noviembre del 63 y yo trabajaba en “Expreso” encargado de la revista dominical “Estampa” y recién llegaba cuando encontré a la redacción alborotada. Ruiz Caro me llamó a unirme al grupo que redactaba titulares y organizaba los textos que iban llegando a raudales. El director José Antonio Encinas llegó raudo y aprobó la edición.
Felizmente había personal en el Taller y no fue difícil armar la edición que un par de horas más tarde gritaba “Asesinan a Kennedy”.

-En el lugar de los hechos…
Muchos años después estuve en Dallas para una cita académica y por un problema de reservas solo conseguí habitación en el modesto Hotel “Lawrence” alejado de la sede del congreso pero a solo una cuadra del lugar del trágico suceso del 63. Y desde mi ventana veía el edificio rojo, el local que almacenaba libros escolares y desde donde –presuntamente- Lee Harvey Oswald realizó los certeros disparos que dejaron atónito al mundo entero.
Allí en el sexto piso está el gran museo dedicado al crimen, Libros, fotos, la célebre camarita de Zapruder, proyecciones de escenas del crimen y por supuesto la ventana ahora cubierta de plástico para que los turistas no arranquen astillas para el recuerdo. “Aquí” nos dijo el guía “el asesino apoyó el rifle … espero, apuntó, hizo los disparos mortales…”.
Con los historiadores Celia del Palacio de México y Patricio Bernedo de Chile, recorrimos despacio el museo y luego fuimos al Memorial, un monumento en una gran plaza que en los sesentas era zona central pero que hoy es un barrio que solo animan los turistas, como nosotros, que nos tomamos las fotos de rigor para que conste.
Y luego, en un Mac Donald cercano, les conté mi historia de la edición extraordinaria.

Recordando a Lorena Chauca, la Chica Huracán

Lorena Chauca en su rincón de trabajo

Lorena Chauca en su rincón de trabajo

La noticia de la muerte de Lorena Chauca, nuestra exalumna, amiga, colega, provocó una enorme conmoción en la Facultad. Hace ya un año.
Primero rumores y luego la certeza pues su cadáver había sido encontrado en el fondo de una quebrada, en un río cercano a Chanchamayo. Murieron también tres colegas más, como el veterano Javier Ascue al que sus amigos le decían “el sobreviviente” porque a último momento y por razones de salud, no pudo integrar la trágica expedición periodística a Uchucaray en enero de 1983.
No es fácil describir a Lorena pero aquel cariñoso apodo de “chica huracán” puede adelantar quién era, cómo era.
Había asumido al periodismo con vocación y pasión y muy pronto, desde su ingreso a la Especialidad ya en la Facultad fue reconocida como la mejor alumna.
Por supuesto no esperó a terminar para redactar, entrevistar, viajar, apoyar a los profesores como asistente de la profesora Margarita Ramírez, jefe de práctica del curso de Registro de Imagen y Audio, editora de la revista digital “Número Zero” (asesorada por la profesora Jacqueline Fowks), con blogs de altos niveles de lectura, como el promotor del quechua “Alli llanchu”, de deportes “La chauca”, etc.
Quizá sus mejores reportajes los realizó para el diario “Publimetro”.
Y robando tiempo a sus agitadas tareas reporteriles hizo la investigación para su Tesis de Licenciatura sustentada en el 2011 titulada “Construcción de redes de opinión en la web 2.0: ‘Adopta un congresista’ y ‘D’Onofrio, lejos de ti”, aprobada con Sobresaliente y aplausos en ceremonia académica en la que tuvimos el privilegio de participar.
¿Cómo era Lorena? Hay muchas fotos en Google pero ninguna puede representar a cabalidad la energía y entusiasmo de Lorena. Alta, guapa, morena, de sonrisa generosa, anteojos gruesos que a veces abandonaba para acercarse a la PC, siempre dispuesta para embarcarse en la aventura periodística que le ofrecieran y atenta a escuchar consejos de sus colegas mayores.
Lorena encarnaba el ideal espiritual de los estudiantes de periodismo de la PUCP pues a su excelencia profesional unía su compromiso social, patentizado en muchos de sus reportajes.
Aquí les paso un breve texto de Lorena:

¿GENERACIÓN PERDIDA?

Por Lorena Chauca Amado (noviembre del 2009)

“Los jóvenes de ahora no somos como los de antes. Eso dicen. Somos apolíticos, ateos, leemos menos y dormimos más. Nos llaman aburridos porque vivimos prendidos del Facebook, del Twitter y los más freaks, del Second Life. No hacemos deporte, ni comemos bien. Es más, a veces ni comemos.
También dicen que nos hemos olvidado la historia.Que no tenemos brújula y andamos perdidos.Dicen que no sabemos amar a la familia y que queremos mucho a los amores de una noche. Dicen que somos una generación perdida. Una generación que no cuenta, que no sirve. Dicen mucho.Lo cierto es que vivimos desencantados de esta ciudad, y quizá por eso viajamos. Visitamos otros países, conocemos gente y nos enamoramos.También viajamos al ciberespacio y aprendemos.Nos sentimos libres cuando estamos lejos de la “ciudad de asfalto y de rejas”, como cantaba Loquillo.
Pero al final del día, siempre volvemos a casa. “There‟s no place like home”, decía Judy Garland en „El Mago de Oz‟. Y tiene razón. Cuando la travesía acaba, volvemos a nuestra ciudad. La miramos y la criticamos. No porque seamos amargados, sino porque no hemos perdido la esperanza. Y eso es ser joven”.

-Homenaje de la Facultad

Para recordarla hemos decidido que los Premios a las Mejores Investigaciones de cada Especialidad se llamarán a partir de ahora “Premio Lorena Chauca a la Investigación” y los entregaremos por primera vez el próximo martes 5, a las 6 pm. en el Auditorio de Derecho.