Evo Morales vs. la CIA: Snowden no estaba en el avión boliviano (Tres)

-“Nadie va revisar mi avión”

¿Cómo terminó la historia de Evo Morales, el espía Snowden, la CIA, el pérfido Mariano Rajoy y su lamentable embajador?
Recordarán que el Presidente de Bolivia se negó de manera rotunda a que alguien subiese a registrar su pequeño avión, un Dassault para doce pasajeros, porque los Estados Unidos creían que ocultaba a un antiguo empleado suyo, un experto informático de la Agencia Central de Inteligencia que había filtrado miles de datos de operaciones secretas a Julian Assange.
Cuando Evo estaba en un salón especial del aeropuerto de Viena, cansado, luego de muchas horas sin dormir, llegó por fin, a las 9 de la mañana, el presidente de Austria, el grandulón Heinz Fisher y en son de paz.
Parece que llegaron a un acuerdo razonable que salvaba la dignidad boliviana: nadie registraría el avión pero un técnico del aeropuerto subiría a revisar la presunta falla técnica que decidió que Austria aceptara el aterrizaje del avión.

Los Presidentes de Bolivia y Austria en el aeropuertode Viena.

Los Presidentes de Bolivia y Austria en el aeropuertode Viena.


Así fue. Mientras conversaban, un especialista subió al aparato, revisó los controles, al salir señaló “allí no hay nadie” y entonces Fisher le dijo a Evo Morales que no había problema, que partiera de regreso a su país.
Y así, tan rápido como le bloqueó los cielos de Europa, la OTAN indicó a Francia, España, Portugal, que dieran pase al avión boliviano que luego de escalas técnicas en Las Canarias, En España y en Fortaleza, Brasil, llegó finalmente al aeropuerto de El Alto, en La Paz. Era casi la medianoche del miércoles 3 de julio del 2013 y lo esperaba una multitud.
Poco le importó a la OTAN y a los Estados Unidos, la tormenta diplomática que provocaron en América Latina pues se convocó a una reunión de urgencia de UNASUR y las críticas arreciaron sobre los gobiernos europeos.
También se protestó con energía en la OEA en sesión en que la mayoría se solidarizaron con Bolivia mientras la embajadora norteamericana, Carmen Llomellín, escuchaba impávida los reclamos. No tuvo más remedio, al final, que pedir la palabra para decir en menos de un minuto que el incidente había sido bilateral, es decir de Bolivia con los países que le cancelaron el permiso de paso o aterrizaje. Y no habló más.
Fue un triunfo político de Evo Morales porque la protesta, la indignación, unió a los bolivianos en torno a su figura y tanto que será difícil disputarle su rol de líder en las próximas elecciones. Rajoy y Hollande ratificaron su cinismo, Portugal hizo un papel lamentable y los italianos se disculparon.
El libro que cuenta esta historia, del boliviano Jorge Cuba Akiyama.

El libro que cuenta esta historia, del boliviano Jorge Cuba Akiyama.


Dos meses después Evo Morales volvió a Europa y no se hizo problemas. “Los andinos no somos vengativos” dijo y guardando las formas saludó a Rajoy y al Presidente de Italia, es decir, a quienes le cerraron el espacio aéreo por indicación de los Estados Unidos.
¿Y Richard Snowden? Rusia le concedió asilo, salió del aeropuerto y ahora vive en Moscú donde seguramente pasará el resto de su vida.

FIN

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