Nuestros corresponsales en la guerra con Chile

HOMENAJE A LOS PERIODISTAS EN SU DIA: 1ro. DE OCTUBRE

-Dos peruanos, dos extranjeros

Rodolfo del Campo de “El Comercio”, Julio Octavio de “La Opinión Nacional”, Manuel Horta de “El Nacional”, Benito Neto de “La Patria” fueron cuatro periodistas que marcharon al frente de batalla en el primer año de la guerra con Chile y dejaron testimonio escrito en páginas que duermen en la Biblioteca Nacional y que deberían ser rescatadas con amplitud.
Son textos patrióticos, emocionados, quizá de poca objetividad pero veraces en cuanto describen lo que vieron y sintieron. Las alegrías de los escasos triunfos y las amarguras de las derrotas y en particular la tragedia del “Huáscar”.

El legendario Huáscar espolonea al Esmeralda.

El legendario Huáscar espolonea al Esmeralda.


La bibliografía sobre la también llamada “Guerra del Pacífico” es extensa pero no tenemos (que sepamos) un buen texto dedicado sólo al periodismo de aquellos cuatro años. Primero durante la campaña que culmina con la toma de Lima y luego el periodismo de resistencia en el interior –en el que destacará, por ejemplo, Luis Carranza, codirector y copropietario de “El Comercio”.
Tenemos trabajos valiosos sobre Reyes y Horta (Héctor López Martínez), Neto (Manuel Zanutelli), Del Campo (Hermann Buse) . También sobre otros menos conocidos como Modesto Molina, etc. Y sobre la guerra misma, nos quedamos con Basadre.

-José Rodolfo del Campo, de “El Comercio”

El azar quiso que el joven corresponsal de guerra Del Campo no estuviera en el “Huáscar” aquel aciago 8 de octubre de 1879. Desde la corbeta “La Unión” contempló con desesperación el desigual combate del monitor de Grau contra la flota chilena
Era militar y se hizo periodista por su amistad con José Antonio Miró Quesada, codirector de “El Comercio” quien, apenas comenzada la guerra, le encomendó la corresponsalía en la Marina para tener así una fuente noticiosa directa. Y lo mismo hicieron los otros diarios importantes, sumándose a la flota o a las tropas del Sur como el uruguayo pierolista Benito Neto, la mejor pluma de los corresponsales.
Hermann Buse, historiador del mar y la marina redactó la biografía del corresponsal del decano prologando el libro que reunió sus despachos publicados (José Rodolfo del Campo. Campaña Naval 1879. Introducción por H. Buse. 1976), contando sus avatares durante la primera parte del gran conflicto. Del Campo combatió luego en Miraflores y después de la guerra no retornó al periodismo. Aquí, un fragmento de la crónica que envió relatando los dramáticos sucesos de Angamos:
“A bordo de La Unión – 12 de octubre de 1879
(…)
“… Nos creíamos ya fuera del alcance de los buques chilenos cuando se distinguió que del NO. Venían otros tres cortándonos por la proa. Era el otro blindado, la corbeta O´Higgins y uno de los vapores armados en guerra. Esta división fue a juntarse con la primera y el blindado y la corbeta seguían gobernando para cortarles por la proa rumbo al Huáscar.
Poco a poco iban estrechándose las distancias y el blindado le entraba ventajosamente a nuestro monitor, que, comprendiendo, por estar estrechado contra la costa, que no podía eludir un combate tan desigual, puso proa a tierra.
Creíamos por el momento que alguna descompostura en la máquina lo obligaba a apegarse a la playa para vararse. No había llegado ese caso, felizmente, sino que había sido una hábil maniobra del Contralmirante Grau quien, considerando inevitable el combate se pegó a tierra para proyectarse sobre ella y presentar menos blanco al enemigo.
Gallardo y majestuoso, presentó el Huáscar su torre al formidable blindado chileno; y le descargó sus dos cañones. Eran las 9 y media de la mañana..
(…)
Repentinamente vemos que el Huáscar pone proa al blindado y se larga sobre él para partirlo con el espolón; simultáneamente le dispara casi a boca de jarro los dos cañones de su torre. Inútil valentía pues el blindado con su doble hélice escapa al golpe y le dispara sus cañones…”.
Una hora más tarde “La Unión” estaba ya lejos del combate escapando de la persecución chilena aunque los blindados se habían quedado acosando al “Huáscar”.
Llegaron a duras penas a Arica en la madrugada del 9 sin saber el resultado del combate.

-Manuel Horta, el portugués de “El Nacional”
El diario “El Nacional” para el que Manuel Horta envió dramáticas crónicas había logrado fama y prestigio con ocasión de su campaña para la defensa del país en contra de las ambiciones españolas. Fundado en 1865 por partidarios de Manuel Pardo y el Civilismo en formación partidaria, llamó a las armas cuando la escuadra hispana atacó el Callo el 2 de mayo de 1866.

Horta era un portugués que adoptó al Perú como segunda patria; y no dudó en marchar al sur como corresponsal en “La Unión” cuando se iniciaron las hostilidades luego de la declaratoria de guerra.
Envió a Lima extensos y detallados relatos y al avance chileno sobre Lima se unió a la resistencia de Cáceres. Murió en 1908.
Sus textos son extensos y detallados y muchos han sido recogidos en el famoso trabajo de recopilación de Pascual Ahumada. Es difícil por tanto elegir un texto que nos muestre su prosa. Leamos el despacho que envió a Lima cuando fue testigo del retorno del monitor “Huáscar” a la guerra pero ya con bandera chilena bajo el mando del capitán Manuel Thompson quien moriría en el puesto de su antecesor peruano en el asedio a Arica en febrero de 1880.
Horta redactó su crónica el 20 de marzo de 1880 “a bordo de la corbeta “Unión” en el puerto del Callao”. Leamos este fragmento:
“… Se avistaron dos humos al Sur, que venían del lado del Morro recorriendo el trayecto que en la madrugada habíamos seguido para entrar. Un cuarto de hora después se divisaba en la embocadura del puerto dos buques enemigos que el comandante Lagomarsino reconoció ser el “Huáscar” y el “Matías Cousiño”.
El primero tiene pintado de amarillo la línea de agua y la torre; sus mástiles son demasiado largos, desplegando en el tope de mesana bandera chilena, enorme trapo de familia que parece fatigarlo con su peso. Ha perdido mucho de su belleza y nos pareció una nave pirata, nido de desalmados aventureros, según la expresión de su excorresponsal peruano….”
(…)
Toda una flota chilena se reunió para impedir la salida del “Manco Cápac” que comandaba Manuel Villavicencio. El combate fue intenso (murió el capitán del “Huáscar” chileno como dijimos arriba.
Y sigue Horta:
“El comandante Villavicencio, después de despedirse de los jefes del ejército exclamó: ‘A jugar el todo por el todo muchachos, muchachos; que nos echen a pique, pero que sea en buena lid’. En seguida al puente y manda picar la cadena (…) La corbeta se estremeció desde la quilla hasta el tope y engolfándose en el mar, abrió paso por entre las olas, con la velocidad de una gaviota que se inclina oblicuamente desde un punto del horizonte para emprender su vuelo a otro…”
Finalmente el que estuvo más cerca de cortar la salida a “La Unión” fue el “Huáscar” pero la corbeta era más rápida y dejó muy atrás al monitor para enrumbar al Callao.
El periodista redactó una veintena de crónicas, que nuestra Marina debería publicar.
-Benito Neto, el apasionado uruguayo
El periodista Benito Neto era uruguayo y cuando llegó a Lima en 1870 ya tenía buena experiencia como cronista político porque había trabajado en “La Tribuna” de Montevideo y “La Nación Argentina” de Buenos Aires.
Hasta tenía experiencia militar porque había servido como oficial en la Guerra de la Triple Alianza en 1865.
En Lima conoció a Nicolás de Piérola, adhirió a sus ideas y fue por tanto ardoroso anticivilista acompañando al líder demócrata en sus aventuras.
Y cuando se declaró la guerra no dudó en sentar plaza de corresponsal de guerra en el diario “La Patria” marchando al sur apenas iniciadas las acciones bélicas.
Escribió muchos largos y apasionados despachos y le concedieron grado de oficial, asumiendo la responsabilidad del manejo de la información del gobierno sobre la guerra. Cuando cayó Lima siguió a Piérola a la sierra y escribió en “La Causa Nacional” y “La Patria” editados en Ayacucho.
Murió en Lima en 1884 siendo solamente reconocido en su sepelio que encabezaron Piérola y el general Buendía, con el que hizo la campaña del sur.
Entre sus muchos relatos elegimos un fragmento de su crónica del Combate de Iquique, aquel en que el “Huáscar” hundió al “Esmeralda” y los peruanos perdimos al “Independencia”.
Presenciaba las maniobras de los barcos desde el puerto cuando decidió, junto con un grupo de oficiales, saltar a una lancha y avanzar hacia la zona en que se enfrentaban los barcos combatientes. Un acto de audacia propio de Neto. Aquí el texto:
“Relación del Combate de Iquique enviada a “La Patria de Lima”, por su corresponsal don Benito Neto, Testigo presencial en la bahía
Iquique, mayo 23 de 1879
(…)
Próximos nos encontrábamos al Huáscar, y viendo la mejor manera de escapar el bulto a los fuegos de los nuestros y de la Esmeralda, cuando aquel se lanzó rápido sobre ésta, que le recibió presentándole la proa después de haber descargado todos sus cañones de babor.
El espolonazo fue recio pero no causó gran efecto.
La Esmeralda maniobró con dirección a la población, con el intento marcado de evitar que el Huáscar, ante el peligro de dañar a aquella, le hiciera fuego.
Pero no contaba con la huéspeda de los cañonazos certeros que descargó sobre ella nuestra artillería de tierra.
El buque chileno contestó con bombas y andanadas de metralla. Pero esto en vez de amilanar, avivó el entusiasmo de los soldados de las baterías, viéndose aquel en la necesidad de alejarse de la playa y afrontarse de nuevo con el monitor.
Después de cambiar algunos tiros, lanzóse otra vez impetuoso sobre el enemigo; la Esmeralda pretendió evitar el golpe del espolón, pero no anduvo tan feliz como en la primera, sin embargo, no fue grande el daño.
Trabóse entonces un terrible y encarnizado combate a boca de jarro de ametralladoras y fusilería, una densa nube de humo envolvía a los dos buques.
¡Qué momento de ansiedad y de angustia infinita para los que contemplábamos aquello!
De pronto de la torre del monitor salen dos fogonazos, al mismo tiempo que de la proa de la Esmeralda se levantan por los aires multitud de objetos que a primera vista parecen trozos de madera.
Inmediatamente de hacer estos dos disparos, sin retardo ni de un minuto, precipítase el Huáscar sobre el centro del costado de estribor del buque enemigo, cuyo caso cruje, su arboladura tiembla y bambolea…¡buques, cañones y tripulantes se hunden en el abismo!
Eran las doce y diez minutos pm. Lo último que desaparece en las aguas es el pabellón chileno.
……………………………..
Todavía esperamos entonces que algún periodista-historiador profundice en el interesante tema y nos ofrezca una visión equilibrada de aquellos tiempos aciagos para el Perú.

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