Archivo mensual: enero 2015

¿Caricatura? No vale picarse… y menos rectificar

Cuando los políticos pierden la paciencia… pierden

Patricia Juárez, la hoy todopoderosa tenientealcaldesa de Lima, hizo uno de los mayores ridículos de la historia del humor peruano al pedirle a Alonso Núñez que rectificara una caricatura aparecida en marzo del 2013 en El Comercio.
Como puede verse en el fragmento que adjuntamos, una dama muuuuuy parecida a la Juárez recibe un fajo de billetes. La rodea un numeroso grupo de caballeros muuuuuy parecidos a políticos en el dibujo que lleva por título “Qué tal mancha”. Eran tiempos de La Parada, la Revocatoria, etc.
Por supuesto, Núñez que, insistimos, es un caballero arequipeño, contestó que si ella creía que la dama aquella era ella… pues se disculpaba. Y listo. ¿Rectificar? Ni hablar.

La doña de los  billetes ¿era Patricia Juárez?

La doña de los billetes ¿era Patricia Juárez?

El ahora exFiscal José Peláez fue una víctima frecuente del famoso Carlín de La República debido a su exagerada protección a los excesos apristas (como los indultos a los narcos, por ejemplo). Pero un día de diciembre del 2013 Peláez se calentó porque Carlín incluyó en la caricatura imágenes de familiares.
No pidió rectificación pero anunció que dado que lo publicado “daña mi honra y buen nombre”, etc. y “haré valer los derechos que me amparan en resguardo de mi honra”.
No sabemos si lavó su honra en los tribunales pero sí sabemos que Carlín no se amilanó y lo siguió aporreando hasta que Peláez pasó al retiro.

Pobre Peláez

Pobre Peláez

Las caricaturas siempre han sacado roncha y por eso los dibujantes Alonso Núñez, Maro Molina y Javier Prado organizaron en mayo del 2010 una muestra de trabajos titulada precisamente “No vale picarse”.

-Pero hay quienes “rectifican”
El ecuatoriano Xavier Bonil protagonizó un caso de rectificación de caricatura que se convirtió en emblemático para los defensores de la libertad de expresión cuando satirizó en El Universo de Guayaquil, el 28 de diciembre del 2014, una incursión policial a la casa de un diputado de oposición.
El dibujo –que también adjuntamos- mostraba a los policías irrumpiendo con brutalidad y luego cargando, muertos de risa, computadoras y otros artefactos eléctricos que no tenían nada que ver con la política.

El gobierno pidió recitificación..

El gobierno pidió recitificación..

El gobierno reaccionó con violencia multando al periódico y exigiendo a Bonil que rectificara la caricatura.
El lío es largo de contar pero lo definitivo es que semanas después el dibujante “rectificó” la caricatura convirtiendo la entrada policial en una visita amable y consentida por el diputado, como podemos ver.
¿Aquello fue una “rectificación”? Fue al final una tomadura de pelo que el Gobierno debió aceptar y seguramente con la certeza de que había salido perdiendo.

¿Esto fue una "rectificación"?

¿Esto fue una “rectificación”?

¿Lecciones? Caer en manos de un buen caricaturista es lo peor que le puede pasar a uno y es por eso que el título del libro “¡Basta ya Carlín!” no pudo ser más acertado.

Radio y TV Martí: Parque Jurásico de la propaganda politica

Al fracaso de Radio Martí siguió otro: TV Martí

¿Quiénes escucharon Radio Martí en Cuba en el tiempo en que no fue interferida? Será muy difícil saberlo pero se coincidía en que lo más entretenido era el horóscopo y uno que otro programa de la zona de la melancolía como “La Tremenda Corte” y alguna radionovela. Para el resto, la música, era mejor sintonizar las emisoras privadas de Miami cuyas señales llegaban fuertes y claras.

Redacción unificada para ambos esfuerzos.

Redacción unificada para ambos esfuerzos.

Y si deseaban escuchar algo más agresivo podían buscar “La Voz de la Fundación” de la Fundación Cubano-Americana que dirigía el paladín de la disidencia de entonces, Jorge Mas Canosa (ya fallecido, su liderato no ha sido reemplazado).
Es imposible imaginar que los especialistas norteamericanos no supieran de la inutilidad política de la emisora que, se evidenció pronto, era un gesto generoso de apoyo y sostén al sector ultraderechista republicano de La Florida, que aseguraba así los votos disidentes para su supervivencia. Entonces ya podían hacer de Radio Martí lo que quisieran siempre y cuando se contentara a la extrema disidencia miamense que, por lo demás, rentabilizaba bien su anticastrismo.
Finalmente, el martes 8 de mayo de 1990 el gobierno de Cuba anunció oficialmente que Radio Martí sería interferida. Era de una de las primeras reacciones al lanzamiento de Tv Martí, el 27 de marzo de 1990 y cuya señal fue interferida a los ocho minutos de iniciada la transmisión, situación que persiste hasta hoy.
Para cerrar el paso a las transmisiones de Radio Martí los técnicos cubanos movieron su emisora turística Radio Taíno hacia los 1180 kc. , haciendo desaparecer a la emisora norteamericana del dial común. Los interesados podrían, sin embargo, seguirla en la señal de onda corta en la banda de 31 metros. Pero el oyente cubano común y corriente no estuvo nunca interesado en la búsqueda de la radio que “les decía la verdad”.
Fidel Castro habló pocos días después sobre el tema de ambas señales: “Desde el punto de vista moral y político no hay ninguna diferencia. Toda la concepción de Radio Martí, con amargura pronuncia ese nombre, era una concepción agresiva, de propósito subversivo contra nuestro país” (Granma. 22.04.90).
Y añadió: “No hemos dado por resuelto el problema de Radio Martí. Ese es un problema que está pendiente y que puede implicarse en esta situación nueva que se ha creado con la TV Martí”.

Sin palabras

Sin palabras

-Del Parque Jurásico de propaganda política

Radio Martí y TV Martí pertenecen al rincón de trastos de la Guerra Fría. Apenas caído el Muro, en 1989, los Estadios Unidos desmantelaron sus poderosas transmisiones hacia el Este y en respuesta la legendaria Radio Moscú cesó su propaganda antimperialista.
Hoy, que las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos se reinician ¿qué sentido tendrá “decirle la verdad al pueblo cubano?”.
–FIN–