Archivo mensual: enero 2016

UCHURACCAY, la más triste noticia

-El día en que lloraron todos los periodistas

Personajes del drama: los comuneros asesinos, el cadáver de un periodita. Al fondo un militar vigila..más allá un reporftero registra la escena.

Personajes del drama: los comuneros asesinos, el cadáver de un periodita. Al fondo un militar vigila..más allá un reporftero registra la escena.

Las redacciones de todo el mundo recibieron con asombro primero, con indignación y lágrimas luego, la insólita noticia de que en el Perú andino y lejano ocho periodistas habían sido asesinados el 26 de enero de 1983 cuando marchaban tras una noticia.
Desde entonces todos los años los periodistas recordamos con tristeza aquellos días que siguieron al drama de las familias afectadas, los colegas de las redacciones en que trabajaban y las versiones que circularon sobre quienes los asesinaron a golpes y pedradas.
Vuelven a la memoria, por ejemplo, la Comisión Vargas Llosa, el juez Ventura Huayhua, el juicio a los tres campesinos que fueron declarados culpables en Lima, los periodistas que recogieron testimonios cruentos como César Hildebrandt para su programa de TV, José María Salcedo director del diario Marka, el general Noel Moral, etc.
No debemos olvidar a Luis Morales corrresponsal de Marka en Ayacucho, quechua hablante perfecto, quien interrogó a los campesinos asesinos el día en que ellos mismos desenterraron los cadáveres de los periodistas; y tampoco debemos olvidar que Morales fue asesinado a balazos poco años más tarde.
Las entrevistas de Morales con los comuneros fueron largas y muy incómodas para los militares que vigilaban a todos y que más tarde impedirían nuevos interrogatorio como los agresivos que hizo nuestro amigo.
Aquí, un fragmento reproducido en el Diario Marka el 31 de enero de 1983, pág. 12.:

“-Vas a hablar claro porque también hablas castellano .
-No señor, no sé hablar castellano.
-¿Cómo te llamas?
-Saturnino Ayala.
-Hace un momento me has dicho que los sinchis vinieron y les dijeron que cualquier persona extraña que venga a este pueblo o pase por acá no debe ser de confianza y deben matarla-
-Sí.
-¿Quién les ha dicho eso?
-Los sinchis…
-¿Los sinchis les han dicho que deben matar?
-Han venido en helicóptero y se han sentado en esa pata (morro) y nos han dicho… sáquenle los ojos, la lengua a la gente que no conocen, que son enemios.
-¿Así les han dicho?
-Sí.
-Está bien señor, eso es lo que nosotros queríamos saber. ¿Cuándo fue eso?
-El 20 más o menos han venido los sinchis.
-¿En diciembre?
-En enero han venido los sinchis. Por eso nosotros, que somos ignorantes, hemos hecho caso a lo que nos han dicho.
-Cuéntame claro ¿cuántos días han pasado desde que les han dicho eso hasta que llegó esta gente? Los periodistas han venido el miércoles más o menos a la hora de la tojora (hora de chacchar la coca), a las 4 de la tarde..
-Sí.
-¿Qué día les han dicho eso los sinchis?
-Han venido casi terminando la semana, más o menos el jueves o viernes. No sabemos mucho, porque somos ignorantes…”.

Era evidente que los comuneros habían sido instruidos para que se refugiaran en su presunta ignorancia y así, pasados días y semanas creyeron estar a salvo. Pero más adelante casi todos fueron también asesinados en varias incursiones senderistas o militares.
En los años transcurridos se han hecho varias investigaciones importantes que permiten reconstruir lo que pasó aquel día luctuoso en un contexto complicado.
Pero ninguna mitigará el enorme pesar de aquel día en que la noticia llegó a las redacciones.
……

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Humberto Damonte, sindicalista, editor, político, amigo…

Humberto Damonte en foto de José Vidal. En La República.

Humberto Damonte en foto de José Vidal. En La República.

Semblanza de un gran editor

Ya no está con nosotros Humberto Damonte, quien fuera uno de los editores más importantes de las últimas décadas. Su sello “Horizonte” publicó decenas de títulos, enriqueciendo en particular a la historia del Perú -aquella que otros editores soslayaban- sobresaliendo la edición de la obras completas de José María Arguedas. Había dejado su librería “El Sótano” de la plaza San Martín para llevar sus libros a su hogar en San Miguel donde seguía recibiendo a sus buenos amigos, editando, distribuyendo y, como no podía ser de otro modo, interesándose en la política de izquierda. Allí lo sorprendió la muerte.
Lo conocimos en los avatares del diario “Expreso” del ya lejano año 1970 cuando fue llamado por nuestro amigo Efraín Ruiz Caro para que se hiciera cargo de la administración de la empresa que había sido confiscada por el gobierno militar presidido entonces por el general Velasco Alvarado. Eran tiempos de intensa batalla política, pugnas en la “Revolución”, reformas tan importantes y controversiales como la Educativa, la Agraria, la Industrial,
un conjunto de decisiones que nos obligaban a tomar posiciones. Buena parte de la izquierda se plegó al gobierno militar que parecía enrumbar al país hacia caminos que el socialismo había reclamado.
Damonte llegaba a “Expreso” como gerente –era economista y contador- pero su vocación habían sido desde temprano el sindicalismo y luego la política. Empleado bancario mientras estudiaba, muy rápido escaló posiciones en el sindicato, luego en la Federación de Empleados Bancarios llegando a ser su Presidente, participando a la vez en el “Movimiento Social Progresista” que reunía a importantes jóvenes intelectuales.
Era un verdadero veterano de las luchas sindicales como lo apreciamos desde la primera asamblea en que participó. Era un “Frente Unico” difícil, de obreros tipógrafos experimentados y periodistas divididos que debían llevar adelante una empresa editora pero Damonte imponía siempre su contundente sentido común y, sobre todo, sin perder nunca la calma. Impasible, pugnaba con tesón imperturbable por su punto de vista… que generalmente se imponía.
Al dejar “Expreso” volvió a la pequeña empresa de distribución y venta de libros que había fundado con Francisco Moncloa y que luego, ya manejada por él solamente, se convertiría en la gran editorial “Horizonte” que todos conocemos.
Pero no dejó la política. Lo acompañé en la fundación del semanario “Marka” en mayo de 1975 planteando ya la decepción por la “Revolución” y pocas semanas después fuimos detenidos y deportados a Buenos Aires. Allá estuvimos un par de meses con Carlos Malpica y otros dirigentes y regresamos cuando Morales Bermúdez reemplazó a Velasco.
El nuevo gobierno fue todavía más duro con la oposición de izquierda y en mayo de 1978 Damonte junto Javier Diez Canseco y otros fueron deportados a la Argentina de Videla, en el marco de la tenebrosa “Operación Cóndor”. Lograron salir y nuestro editor pasó a México por una buena temporada.
En fin, la biografía política y periodística de Humberto Damonte es extensa y no fácil de seguir por su actividad constante siempre en el marco de las izquierdas aunque solo había militado, como dijimos arriba, en el Social Progresismo.
A partir de los ochentas ya dedicaba la mayor parte a “Horizonte”, cambiando de local, de la Galería Gallos-Mogollón a la extensa del jirón Camaná hasta terminar en la plaza San Martín, en “El Sótano”. El local de ventas era relativamente pequeño pero una estrecha escalera llevaba a un gran sótano donde instaló oficina y depósito. Allí también trabajó la viuda de Arguedas, Sybila Arredondo, preparando la gran edición de la obra completa del famoso escritor. Sigue leyendo