Archivo mensual: febrero 2016

-¡Sí! ¡Maté al gato… era un pericote!!

Cuando un gato muerto hizo noticia en “Ultima Hora”

El asesinato a balazos de un gato ha hecho las delicias de la TV sensacionalista de las mañanas, en días pasados. Un poco menos en la prensa.
La historia es confusa. Aída Smith se presentó compungida a la Comisaría de la Perla y luego a la Fiscalía del Callao acusando a su hermano Luis Humberto de haber matado a balazos a su gato. Y luego llamó a los medios y varios reporteros acudieron volando para entrevistarla, para más detalles.
Luego el hermano reconoció el crimen, fue detenido y luego a la Carceleta. Pero ha salido en libertad un par de días después. Entonces Aída, temerosa de la venganza anunció que pedirá garantías para su vida y la de sus hijos… “No es la primera vez que mata a un felino” dijo a “El Chino”
Un gato también hizo noticia en el vespertino “Ultima Hora” en su mejor época, cuando era dirigido por el legendario periodista Raúl Villarán y sus primeras planas causaban conmoción.
El occiso se llamaba “Charles” y era propiedad de doña Delia Espinoza. Blanco, gordo, conchudo, se pasaba a la casa del vecino que tenía pollitos en la azotea y provocaba el terror de las gallinas. Hasta que un día don Juan Uceda pidió prestada un arma de cacería y de un solo escopetazo acabó con Charles.
La vecina armó un escándalo, llevó al muerto a la Comisaria de Lince y pidió justicia logrando que el Comisario mandara apresar al asesino.
La noticia, en apariencia intrascendente, no pasó desapercibida para el fino olfato noticioso de Villarán y envió a su mejor reportero policial, nada menos que al veterano Emilio Bobbio.
Al día siguiente “Ultima Hora” lanzó en primera página el titular PIDEN SANCION PARA EL QUE ABALEO AL GATO”, contando detalles.
Siguió luego la entrevista al asesino: LA SOCIEDAD NO PUEDE CONDENARME: ESE GATO ERA UN PERICOTE, alegando que Charles le robaba comida de su cocina y perseguía a sus pollitos.
Siguieron entrevistando personajes, como el gringazo y buenón Elmer Faucett que era presidente de la Sociedad Protectora de Animales y que también condenó el crimen .
Total, a la semana el caso no daba para más y entonces “Ultima Hora” se despidió del caso con una gatuna y ridícula historia de amor:
“26 de enero de 1951. Charles ya es un gato adulto. Desde días atrás corteja a la gata del vecino. Como es muy bien plantado le han dado el sí. Sale a dar sus rondas. Su amada lo espera en la azotea de la señora Doris. Escenas de ternura y efusión (…) Fue en una de éstas. Una más, la última, Juan Uceda, con una escopeta prestada cumplió con su criminal designio. Un estampido que profana el silencio de la noche. Cae Charles (..) Lágrimas y flores para su sepultura”.
¿Por qué olvidaron a Charles? Porque se acercaba a Lima Dámaso Pérez Prado y el gato solo sirvió para un par de días en que no tenían buenas noticias. Así es el periodismo, qué le vamos a hacer…

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¡Expreso se defiende! (Final)

-Aquel 5 de febrero de 1975

Esta fue quizá la ultima vez que el Frente Unico de Trabajadores de Expreso y Extra salió a las calles a defender a Velasco. Fue el 7 de Junio de 1975

Esta fue quizá la ultima vez que el Frente Unico de Trabajadores de Expreso y Extra salió a las calles a defender a Velasco. Fue el 7 de Junio de 1975

Aquella tarde del 5 de febrero en que la turba acosaba a los trabajadores de Expreso y Extra y se acercaba peligrosamente portando latas de gasolina, los defensores se hacían la misma pregunta: “¿Porqué no vienen los militares a protegernos?” y pedían a Paco Moncloa que llamara a Palacio de Gobierno porque la situación era desesperada.
La respuesta del General Graham fue sorprendente: “-No se preocupen, no les va a pasar nada… estamos viendo qué solución le damos a todo esto”. (Olórtegui, ob. Cit. P. 309)
El problema era que los asaltantes ya dominaban la plazuela Sebastián, a unos 50 metros del pequeño edificio y pese a la resistencia de palos y piedras de los defensores se hacía ya probable que lograran ingresar por alguna de las puertas.
La alarma creció cuando se supo que el líder sindical Antonio Laynez había sido herido y capturado aunque poco después logró zafarse y correr hasta una puerta lateral. Allí fue atendido con un simple torniquete. Pero también había heridos en el bando contrario pues las pedradas eran eficaces y además surgiendo aliados inesperados: varios vecinos decidieron apoyar a los de Expreso y lanzaban proyectiles y hasta agua caliente que hacían retroceder a los sediciosos.
A las tres de la tarde el griterío era general, la turba avanzaba y retrocedía ante la inesperada resistencia de los periodistas y gráficos que ya se veían agotados.
De pronto resonaron disparos en la avenida Tacna, a una cuadra escasa. Desde la azotea de Expreso distinguieron a soldados que disparaban sus fusiles pero al aire, no querían matar a nadie, lo que hizo que los asaltantes persistieran pero pocos minutos después apareció un “jeep” con oficiales que también disparaban y detrás un enorme tanque de aquellos nuevos que enfiló su temible cañón hacia el grupo central.. Ahora sí, la masa se dispersó, todos corrieron, se ocultaron…
Y sucedió algo insólito: los oficiales del “jeep” dispararon sus ametralladoras contra la puerta y fachada del diario haciendo saltar vidrios hiriendo seriamente el fotógrafo Otto Díaz.
Los militares tenían órdenes precisas y ciegas: evacuar el edificio, que todos se vayan a sus casas, sin importar que los sitiados alegaran que defendían al Régimen. Y no valieron las razones del Director. Así, levantando los brazos, salieron todos a la calle, abandonando el edificio que acaban de proteger de la turba que ya había desaparecido.
En la noche volvieron al diario y prepararon una edición de emergencia contando los hechos.
El Gobierno declaró el Estado de Emergencia en todo el país y, sobre todo, dispuso el famoso Toque de Queda. Nadie podría circular entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana, horas en que la ciudad quedó totalmente en manos del Ejército.
¿Y el destino de Expreso y Extra? Recuérdese que el general Velasco fue reemplazado en agosto por el general Morales Bermúdez quien prometió “profundizar la revolución”. Fue una burla. En pocos meses todos los periodistas leales a la Revolución fueron despedidos de Expreso y Extra y algunos hasta deportados. En 1980 los diarios fueron devueltos a Manuel Ulloa y el Frente Único pasó a la historia.
(Hay pocos trabajos sobre este episodio. El más interesante es sin duda la tesis del conocido sociólogo Aldo Panfichi quien se graduó de bachiller en 1982 con el texto “”Los sucesos del 5 de febrero: una aproximación de estudio” que se puede consultar en la biblioteca de la PUCP. De sus Conclusiones tomamos un párrafo: “Los sucesos del 5 de febrero a pesar de originarse en un fisura de los aparatos coercitivos del estado, revela una serie de fracasos en la implementación del proyecto político reformista implantado por el Gobierno Militar que jefaturó el General Juan Velasco Alvarado. Los sucesos indican que, tras 7 años de gobierno, el régimen militar no logró, pese a sus múltiples intentos, plasmar un activo apoyo popular”. ).

FIN

¡Expreso se defiende! (Dos)

-Aquel 5 de febrero de 1975

Luego del ataque e incendio del diario Correo, la masa se dirigió por la avenida Tacna hacia el local de Extra y Expreso, en el jirón Ica. Era sin duda el blanco más preciado para la turbamulta dirigida por agitadores del Apra porque eran los periódicos que con más contundencia habían apoyado las reformas velasquistas desde su expropiación en marzo de 1970.

El viejo local de los diarios del jirón Ica.

El viejo local de los diarios del jirón Ica.

Para ese momento, pasado el mediodía, ya era claro que se lidiaba con varios frentes: las turbas lumpen con saqueadores que aprovechaban el desconcierto, asaltando y robando a manos llenas; los grupos dirigidos por el Apra con participación de extremistas de Bandera Roja, entre otros, y que tenían objetivos claros; los altos mandos militares divididos ante la falta de resolución del Presidente Velasco que dudaba en ordenar la salida de tropas para defender a la ciudad.

“La cuadra cinco de Ica, entre Tacna y Chancay, está desierta. Pero en la esquina de Chancay los de Expreso esperan a la turba desde hace rato. Han levantado una primera línea de barricadas con sus bobinas de papel, colocándolas en pleno cruce” (Olórtegui Ramírez, Elmer. El Señor de los Incendios. 5 de febrero de 1975. La última insurrección del APRA. Edición personal. Lima. 2001. P. 301).

El periodista Elmer Olórtegui, a quien desde temprano lo motejaron “Paiche”, ha contado en detalle el asalto de los diarios y la encarnizada resistencia que opusieron los trabajadores gráficos, periodistas, administrativos, hombres y mujeres que decidieron hacer frente al asalto sin más armas que piedras, alguna botellas de ácido sulfúrico y, sobre todo, con mucha decisión.
¿Quiénes estaban ahí? El director Alberto Ruiz Eldredge, los jefes Rafael Roncagliolo, Pierre de Zutter, Francisco Moncloa, Francisco “Paco”Landa, Owen Castillo, Hernán Zegarra, Enrique Paredes, Ernesto Chávez, Mario Campos, … entre los gráficos los líderes Antonio Laynez, Carlos Ramos, Carlos Linares, Salomón Orellana… Eran un centenar destacando un puñado de bravas reporteras encabezadas por Zoraida Portillo.
Expreso ya no era el mismo de antes, de cinco años atrás cuando luego de una intensa lucha sindical habían logrado que el Gobierno expropiara la empresa y la entregara en administración a sus trabajadores reunidos en un Frente Unico, que debían agruparse en la Cooperativa Prensa y Pueblo.
Pero en julio de 1974 el gobierno militar confiscó los diarios principales y los asignó a “sectores organizados de la sociedad” y los trabajadores de Expreso y Extra recibieron son sorpresa que ellos también habían sido expropiados y asignados a la inexistente “Comunidad Educativa”. Renunciaron al director Efraín Ruiz Caro y nombraron al citado Ruiz Eldredge. El general Velasco y su gobierno traicionaron así las expectativas de quienes durante cinco años habían sido los más decididos defensores del régimen.
Olórtegui comenta en su libro: “No obstante el desplante velasquista ahí estaban los trabajadores de Expreso-Extra dispuestos a defender los diarios con uñas y dientes, en vez de dejarlos a merced de los enemigos del gobierno y salvar primero su pellejo”.
Finalmente los asaltantes llegaron casi hasta la plazuela San Sebastián y los defensores de los diarios comenzaron a corear a gritos: -“!Expreso no se rinde, Expreso se defiende!” y los recibieron con una lluvia de piedras.

Mañana: “General ¿Por qué no vienen soldados?”

En pleno saqueo, en tiendas del jirón Emancipación

En pleno saqueo, en tiendas del jirón Emancipación

¡Expreso se defiende!!! (Uno)

-Aquel 5 de febrero de 1975

Correo
Cinco de febrero de 1975 y cien historias por contar. Por ejemplo, la huelga policial y el atrincheramiento de cientos de guardias en Radiopatrulla de la av. 28 de Julio y el salvaje asalto gubernamental con tanques y a cañonazos, la ciudad sin custodia, los enjambres lumpen avanzando y saqueando tiendas en el centro, el incendio de los diario Correo, el asalto a SINAMOS , la destrucción del nuevo teatro del Centro Cívico, la quemazón del Círculo Militar en la Plaza San Martín la violenta pero tardía respuesta del Ejército, los centenares de saqueadores acribillados por los nerviosos soldados pero, sobre todo, la responsabilidad del Apra que aprovechó los pleitos internos de las Fuerzas Armadas y condujo las turbas hacia blancos políticos bien seleccionados, como los diarios.
Fue una mañana terrible de miedo, de cierrapuertas al viejo estilo porque los rumores avanzaban como las turbas. A la Residencial San Felipe llegó el grito de ¡Ya vienen, ya vienen!” y todos nos refugiamos, cerramos, atrincheramos, aguardando…
El primer grito de los agitadores apristas fue marchar hacia el diario La Crónica, que dirigía Guillermo Thorndike. Pero tuvieron suerte de no llegar porque el famoso Gringo había previsto un ataque. Leamos lo que escribió el gran periodista Domingo Tamariz, jefe de La Tercera:

“Y a qué hora vendrán a La Crónica? Era la pregunta que flotaba en el ambiente. Se armó entonces un piquete de defensa premunido de pistolas y metralletas que Thorndike, previendo una situación de fuerza, había adquirido desde meses atrás para defender el diario de cualquier amenaza. Los que no tenían armas se habían provisto de fierros y hasta palos de escoba (…) Se vivían horas dramáticas, inciertas, plagadas de rumores. Como nunca, sin un policía en las calles, la ciudad a merced de las turbas que recorrían como alucinadas las principales plazas y avenidas, azuzadas por alguna gente que, todo parecía indicarlo, eran del Apra” (Tamariz Lúcar, Domingo. Memorias de una pasión. Tomo II (1965-1980). Jaime Campodónico/Editor. Lima. 2001. P. 284).

SaqueoThorndike no hubiera dudado en disparar a los agitadores que retrocedieron al encontrarse con militares en La Victoria.
El campo de batalla central fue entonces el Centro Cívico y luego el diario Correo. Hugo Neira, su director entonces, organizó una breve resistencia pero la turba era enorme y bien proveída de gasolina que no dudaron en arrojar contra las puertas y prenderle fuego.
Y luego: ¡A Expreso, a quemar a esos comunistas!!

Mañana: La resistencia