Archivo mensual: marzo 2016

La primera canallada de Fujimori: el “Ojo” falso

La Gran Final del debate de 1990

Ilustración de "Página Lbre" del lunes 4 de junio de 1990

Ilustración de “Página Lbre” del lunes 4 de junio de 1990

Las palabras finales del debate le correspondían a Alberto Fujimori. Habían sido casi tres horas en las que Mario Vargas Llosa se había defendido académicamente y con firmeza de las acusaciones de que su gobierno planeaba un “shock aterrador”.
Fue el domingo 3 de junio de 1990 cuando debatieron los candidatos que habían pasado a la segunda vuelta, Fujimori y Vargas Llosa, actuando como moderador Guido Lombardi.
Y al final el público no pudo menos que sorprenderse, y seguro que Vargas Llosa más todavía, cuando Fujimori dijo:
“…Voy a tener que hacer una denuncia muy grave que echará por tierra la seriedad política de mi oponente. Tengo aquí una publicación, una especie de encarte con el logotipo del diario Ojo, que ha sido impreso, hasta donde sabemos, en número de quinientos mil ejemplares para ser distribuidos el día de mañana. Aquí se dice que el doctor Vargas ha ganado este debate…”.
Y levantó dos hojas del presunto diario “Ojo” ante el desconcierto de Vargas Llosa y sus asesores que nada pudiera idear, replicar, porque ahí nomás Lombardi dio por terminada la confrontación que había acaparado la atención nacional.
Apenas terminado el debate los directivos de “Ojo” desmintieron con energía que existiera aquel periódico exhibido por Fujimori, y se aprestaron a denunciarlo judicialmente. Solidariamente la mayoría de diarios protestaron por el engaño, como ”El Comercio” por ejemplo, que editorializó diciendo “Un caso indigno y bochornoso”. El Colegio de Periodistas también se unió a la denuncia pero sin duda el efecto televisivo había sido devastador.
Pocos días después Alberto Fujimori ganó ampliamente las elecciones asegurándose la impunidad y dejando para el recuerdo su primera canallada, lo mismo que a quien ideó la estratagema que no fue otro, con seguridad, que Vladimiro Montesinos.
La verdad es que nunca existió tal edición, eran solo un par de hojas mal impresas destinadas a llamar la atención y que fueron destruidas inmediatamente por el entorno fujimorista que contaba con el diario “Página Libre” para elevar el tema a primeras planas y que al día siguiente del debate lanzó: “Debate acaba en escándalo. Fujimori descubre fraude. Edición extraordinaria de Ojo inventa triunfo de MVLL”.
Nada pudo hacer el Fredemo, el partido de Vargas Llosa para revertir el impacto del canallesco invento de Fujimori.
Ha pasado muchos años pero siempre habrá tiempo para recordarlo como uno de los operativos sicosociales más exitosos de la pareja Fujimori-Montesinos.

El director de “Ojo” era por entonces Fernando Viaña y los dueños la familia Agois Bnchero que no disimulaban su fervir por el Fredemo, tal como “Página Libre” y “Novedades” lo hacían por Fujimori. Y para mejor prueba aquí agrego la primera página auténtica de “Ojo” de aquel domingo.

Verdadera

 

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Y “La República” se burló de “El Comercio”…

Las páginas Dos y Tres de "La República", del 14 de marzo

Las páginas Dos y Tres de “La República”, del 14 de marzo

“El Comercio” anunció con la solemnidad de siempre que asumía el formato “Berliner” y “La República” le tomó el pelo haciéndole recordar que ese formato lo asumió hace ya años, aunque no agregó (para no incordiarlos más) que la mayoría del periodismo mundial hace mucho que se trasladó a ese tamaño que no es otra cosa que la media entre el viejo tamaño “standard” y el pequeño “tabloide”.
En la actualidad la prensa impresa que lucha por sobrevivir al tsunami digital “on line”, se presenta en cuatro formatos básicos, a saber, el Standard, antiguo, legendario que hasta hace poco mantenía diariamente “El Comercio” (al que volverán los fines de semana según anunciaron).
Le sigue en popularidad el Tabloide, creación de principios del siglo 19 y que fue llamado así porque apareció como un intento de condensar las noticias acompañándolas de fotos. Pero pronto los tabloides, que tenían menor precio, se inclinaron hacia el sensacionalismo naciendo así el “tabloidismo” como estilo de hacer periodismo (en nuestro caso encajan en la descripción los diarios “Trome”, “Extra”, “El Chino”, etc.).
Pero hubo una nueva opción, el Tabloide Serio, de los que abandonaron el gran formato para reducirse y pidieron ser llamados “Compactos” (como “Perú21”, “Gestión”, “El Peruano”, etc.).
Y finalmente apareció la opción del tamaño Berliner o “Berlinés” que “El Comercio” anunció que adoptaba justificando la decisión con sesudas reflexiones.
Así entonces, “El Comercio” se puso a tiro de su adversario en el tema de la concentración que no desperdició la ocasión de tomarle el pelo aunque muy bien hubiera podido señalarle que el Complejo de Adán no es ajeno al periodismo criollo.
El mismo día en que “El Comercio” apareció con formato nuevo, el 14 de marzo, “La República” dedicó sus páginas Dos y Tres a comparar el viejo tamaño del diario de La Familia con el que ellos asumieron hace ya años y no solo en tamaño sino en estilo noticioso.
Y para rematar la burla el famoso “Carlín” caricaturizó al analista Arellano en escena que nuestros lectores apreciarán aquí abajo…

Una buena caricatura vale más que mil palabras...

Una buena caricatura vale más que mil palabras…

Erratas, Errores y… Horrores!

-Qué cosas que pasan en el periodismo..

Imaginamos que el monito siguió el consejo de El Comercio...

Imaginamos que el monito siguió el consejo de El Comercio…

Un reciente error de logotipo en la sección de Normas Legales del diario Oficial El Peruano, ha provocado sonrisas en los periodistas… ¿Por qué? Porque los que estamos e este oficio hemos visto ya de todo y para todos los gustos. Y buscando en viejos archivos (en diskettes) encontré esta nota sobre Joaquín Edwards publicada en mi desaparecida “Cucú Press Agency”. Que repito. Y de paso recojo de mi buena colección algunos primores del Decano, el mejor repositorio de erratas y errores y gazapos de nuestro periodismo.

Siin comentarios

Siin comentarios

Don Joaquín y las erratas

A Don Joaquín le gustaba espiar a sus lectores. Iba a las librerías del centro de Santiago y vigilaba a los clientes. Un día notó con sorpresa que en un extranjero de aspecto distinguido pidió uno de sus títulos, “En el viejo almendral”, que tenía una cantidad enorme de erratas. Así que lo siguió y abordó:
-Disculpe caballero pero veo que acaba de comprar un libro de Joaquín Edwards..
-Bueno (sorprendido) sí, aquí está…
-Mire usted, yo soy el autor, Edwards Bello, y ese libro tiene tantas erratas que quisiera que me permita corregirlo. Dígame en qué hotel está y mañana se lo devuelvo.
-Caramba (más sorprendido todavía). Si usted insiste, aquí está mi tarjeta.
Estoy en el Savoy.
A la mañana siguiente don Joaquín Edwards retornó el libro corregido al amable nuevo lector de una de sus novelas.
Imaginarán que cito la anécdota (contada por el mismo escritor) porque circula desde hace pocas semanas la novela “El inútil de la familia” de Jorge Edwards en la que cuenta la historia de su tío escritor, periodista, timbero,
iconoclasta y , al final, suicida. Durante 50 años escribió una columna semanal en La Nación habiendo redactado la última pocas horas antes del pistoletazo definitivo cuando había cumplido 81 años.
La novela es muy entretenida aunque me parece desigual pues alterna momentos
brillantes de gran maestría narrativa con parrafazos excesivos y aburridos. Me gustaron los momentos en que relata la historia del Marqués de Cuevas, simpático vividor y sinvergüenza y uno de los mejores amigos de Don Joaquín.
Pero mi interés es contarles que en 1970 compré en Santiago un libro de este gran personaje, titulado “En torno al periodismo y otros asuntos” donde recopiló columnas, artículos pero por sobre todo, una bella colección de erratas espigadas en diarios sureños.
Cito algunas que Edwards recogió a su vez de otro amigo coleccionista que rastreaba diarios en busca de perlas:
-Dice: “El obispo padecía una encefalitis litúrgica”;
Debió decir que “padecía una encefalitis letárgica”
-Dice : “El ministro es un brujo para el país”
Debió decir que “es un lujo para el país”
-Dice: “Chile adhirió al Pacto con salvavidas”
Debió decir que adhirió “con salvedades”
-Dice: “El hacendado conoce bien la flojera”
Debió decir que conoce bien “la filoxera”
-Dice: “Zabaleta es el mejor aprista del mundo”
Debió decir que era “el mejor arpista”
-Dice: “España trajo el cerdo católico”
Debió decir: “el credo católico”
-Dice: “En momentos de peligro los militares deben empeñar la espada”
Debió decir que los militares “deben empuñar la espada…”.
.Dice: “Apelaron al Código del Horno”
Debió decir que apelaron al Código del Honor…

Recogió Edwards en este libro un poema dedicada a las Erratas, del poeta Emilio Frugone: “Es un duende maligno y solapado. Salta en medio de las frases que el ingenio combina, y con una terrible voluntad asesina, hunde en plena belleza el puñal de una falta. La construcción magnífica asalta… al globo del estilo clava traidora espina”…
Y es verdad, porque al reseñar la desaparición de un distinguida santiaguina
el diario debió decir: “Falleció de hidropesía” y dijo “Falleció de hipocresía…”.
Joaquín Edwards Bello ganó el Premio Nacional de Literatura y el de Periodismo
y obtuvo fama y reconocimiento pero no pudo derrotar a sus dos principales enemigos, las carreras de caballos… y los correctores de pruebas.
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