Archivo mensual: julio 2017

Janet, la última periodista de Sendero

-“¡Ahí está la negra!” –avisó uno de los policías al comprobar que entre las reclusas que salían con los brazos en alto estaba la inconfundible Janet Talavera. Habían decidido rendirse luego de dos días de resistencia inútil pues el ataque policial era inclemente. “¡Salgan, no les pasará nada!” gritaban los policías.

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Janet Talavera “Camarada Ana”. Foto La República.

Varias mujeres asomaron entre la densa humareda y los escombros del enorme hueco que las bombas habían hecho en la pared del pabellón 4B, sucias, desgreñadas, pasando sobre cadáveres de compañeros de reclusión, gritando con desesperación: “¡No disparen, no disparen!” tratando de hacer oír en medio del estruendo que provocaban los proyectiles Instalaza perforando las paredes. Pero los policías antiterroristas conocían bien a los líderes y tenían órdenes precisas.

Entonces uno de los francotiradores que estaban en los techos de los pabellones vecinos apuntó cuidadosamente y disparó una sola vez. Fue suficiente para que Janet se desplomara con una enorme herida en el pecho mientras las demás lograban salir.

El patólogo del penal luego informaría: “… llaga perforante de tórax, por proyectil de arma de fuego… de calibre aproximado 7.62 mm. Y a larga distancia –mayor de 50 metros”, según versión recogida a un sobreviviente por la Comisión de Verdad y Reconciliación.

Así murió, asesinada, la última directora del periódico “El Diario”, Janet Talavera Sánchez, que purgaba pena de cárcel por el delito de apología del terrorismo. Y junto con ella fueron muertos decenas de presos más en la brutal matanza perpetrada por el gobierno de Alberto Fujimori en el penal “Miguel Castro Castro”.

-Del “Diario Marka” a “El Diario”

Ya no tenía nada que ver “El Diario” con el ya antiguo “Diario Marka” fundado en 1980 y que fue un encomiable proyecto empresarial pues juntó a periodistas, partidos políticos de izquierda y a los propietarios de la revista “Marka” (1975). En sus primeros años fue un importante vocero popular y tuvo como directores, entre otros, a Jorge Flores, Carlos Urrutia, Guillermo Thorndike, José María Salcedo, Sinesio López. Se recordará que Antonio Cisneros dirigió el histórico suplemento dominical, “El Caballo Rojo”.

La experiencia fracasó por las continuas divergencias políticas, los periodistas principales abandonaron la empresa para marchar a destinos más apacibles, los partidos propietarios fundadores se apartaron y el “Diario Marka” quedó en manos distintas hasta desaparecer formalmente en abril de 1986, en que pasó a llamarse “El Nuevo Diario” (La República”. 20.04.86).

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Con datos recogidos por los servicios de inteligencia el coronel de la policía Benedicto Jiménez relató la historia de El Diario hasta su cierre. Jiménez formó parte del grupo de la División contra el Terrorismo (Dincote) y del Grupo de Inteligencia Antiterrorista (Gein) que hizo posible la captura de Abimael Guzmán.

El libro de Jiménez, “Inicio, Desarrollo y Ocaso del Terrorismo en el Perú” publicado por el autor en el 2000, contiene abundante información sobre el periódico en su etapa senderista, que procuraremos abreviar.

Informaremos antes que al iniciarse 1985 Carlos Angulo Rivas había logrado finalmente asumir la dirección luego de ser el gerente general de la empresa que había entrado ya en severa crisis, con disensiones severas en el personal y en franca situación de quiebra.

En mayo de 1985 un grupo de periodistas y trabajadores tomó el local de la avenida Salaverry y llamaron para dirigir el periódico al periodista Juan Gargurevich, luego de impedir el ingreso a la otra facción.

Carlos Angulo por su parte, sacó de manera paralela una edición propia de El Diario. Circularon brevemente por Lima entonces dos Diarios de Marka, uno con la portada a dos colores, rojo y negro (el de los trabajadores) y otro solamente negro (el de Angulo).  Este cisma marcó el final de una etapa. No duró mucho esta situación. Unas semanas después el diario de los trabajadores desapareció y Carlos Angulo se quedó con los restos del aún existente periódico. Cambió entonces a “El Nuevo Diario.

(Historia de El Diario de Marka, 1980-1992. José Carlos Agüero Solórzano. Ponencia presentada a la IV Jornada de Historia de las Izquierdas, Buenos Aires, 14-16 de noviembre del 2007).

La revista Sí ofreció una versión de la etapa siguiente: “Desde que la Unidad Democrática Popular dejó la administración  del diario a fines de 1986, El Diario pasó a manos de la Asociación Democrática de Presos Políticos, vinculada a Socorro Popular y a través de ella a Sendero”.

Añade la crónica que Carlos Angulo no habría soportado las presiones para radicalizar la línea editorial y que cuando viajó a Canadá invitado para dar conferencias sobre derechos humanos la dirección fue asumida por Arce Borja el 14 de enero de 1988 “sin ofrecer explicación alguna a Angulo, que sigue en el extranjero”. (Brazos Legales. Semanario Sí., Lima, 1.02.88)

Jiménez relata que al iniciar 1987 la dirigente senderista Yovanka Pardavé inició las conversaciones para comprar El Nuevo Diario logrando finalmente que se inscriba en los Registros Públicos la Empresa Editora El Diario S.A., apareciendo como accionistas Oswaldo Travezaño Valle (210 acciones), Carlos Angulo Rivas (30 acciones), Luis Arce Borja (30 acciones) y Félix Arias Schereiber (30 acciones).

Carlos Angulo desapareció de la escena a finales de 1987 al viajar a Canadá y no retornar al Perú. En su blog personal indica en su biografía: “Su activa beligerancia en defensa de los derechos sociales y humanos casi le cuesta la vida. En octubre de 1987 sufrió un atentado a manos de elementos del Ministerio del Interior. Exiliado en Canadá, a fines de ese mismo año, continuó la lucha por un mundo justo y equitativo”.

Al renunciar Carlos Angulo, prosigue Jiménez, se formó una dirección colectiva con Arce Borja como administrador y Janet Talavera (a) “Ana”, como jefa de redacción.  Estaban también Danilo Desiderio Blanco Cabezas “Alberto”, Jorge Tulich Moreno (Julio”, Carlos Banda “Edy” y otros.

En su importante libro “Prensa y subversión” (Hipatia, 1979), Carlos Oviedo trabaja el tema de El Nuevo Diario y El Diario y da detalles del caso Angulo:

El 20 de noviembre (1987) Carlos Angulo viaja a Estados Unidos y Canadá para dictar conferencias, en jun viaje que oculta un auto exilio. Logra salir del país tras ser detenido escandalosamente en el aeropuerto mientras se aclara su situación por estar requisitoriado por varios juzgados por casos de difamación y desacato.  Al respecto, diversas voces acusan al gobierno de atentar contra la libertad de expresión y el propio periódico despliega en su primera página: “Detención de Director de El Diario es atentado a la libertad de expresión”. El Jefe del SINACOSO, o vocero del régimen, Víctor Tirado, señala que lo de Carlos Angulo resulta un lamentable suceso que nada tiene que ver con el respeto a la noticia.  Luis Arce Borja asume la dirección interinamente y a los pocos días conduce el periódico como titular”.

Añadiremos a la historia que más tarde Arias Schereiber se retiró de la empresa cediendo sus acciones a Blanco Cabezas y Tulich Morales. Sigue leyendo

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“Han sido seis años de logros y satisfacciones”

Balo Sánchez León dejó la Jefatura del Departamento de Comunicaciones. Y yo, dejé el Decanato.

Juan Gargurevich ha sido por seis años Decano de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación. CONEXIÓN le ha pedido a Gargurevich que nos cuente y converse de manera informal sobre su gestión, problemas, logros, aciertos, lo que se hizo y lo que no se pudo hacer, etc.

-¿Ha preparado un balance de su gestión, una memoria formal?

Algunos decanos salientes, como yo, han preparado documentos para testimoniar qué hicieron, qué pasó en su gestión. Y poco antes de la elección de la profesora Rubina alguien me preguntó si leería una memoria. Les dije a los asistentes que no los aburriría con una lista de realizaciones pero que les pedía que hicieran memoria… Parece un mal chiste pero lo que estaba pidiendo realmente era que me bastaba con que recordaran, que, repito, hicieran memoria de estos últimos años en la Facultad, porque ese recuerdo era, al final, más duradero e importante que un texto que casi nadie conservaría.

Pero existen memorias formales por supuesto, que reúnen decisiones administrativas, cifras, toda una serie de documentos archivados que sirven además para la memoria anual del rectorado. La transparencia más absoluta es una tradición en esta Facultad.

¿Cuál es el balance personal de su gestión, en pocas palabras…?

Al comenzar la reunión para la elección decanal dije que había recibido una perfecta y bien afinada Facultad del profesor Rómulo Franco y que mis esfuerzos se habían dirigido a mantenerla y devolverla tal cual. He cumplido y con creces, me parece. Con una Facultad no más grande porque eso no es posible debido a muchos problemas pero sí enriquecida por la experiencia, con profesores mejor preparados, equipos nuevos, renovación de cursos para adaptarnos a las exigencias laborales porque nuestras especialidades son profesionalizantes. Con algunas cosas no pude porque estuvieron siempre fuera de mi alcance como la ampliación de espacios porque dependemos de un Plan Maestro de la Universidad que maneja proyectos que están más allá de nuestros requerimientos inmediatos. Pero así y todo hemos funcionado.

Quisiera detenerme para explicar algo. El Decanato es un sistema que el decano de turno articula, organiza y procura que funcione en armonía. Está de un lado la Secretaría Académica en la que tuve la suerte de contar con la ayuda de Víctor Casallo, Lucho Ancajima  y su equipo secretarial ; de otro la Administración donde José Carlos Cano y Silvia del Aguila manejan presupuestos y espacios, luego están los informáticos a cargo del experimentado Marco Lazo. Y por supuesto los Coordinadores de Especialidad, claves para el sistema. Todo esto coordinado con el Consejo de Facultad en el que participan los alumnos. Sigue leyendo