Janet, la última periodista de Sendero

-“¡Ahí está la negra!” –avisó uno de los policías al comprobar que entre las reclusas que salían con los brazos en alto estaba la inconfundible Janet Talavera. Habían decidido rendirse luego de dos días de resistencia inútil pues el ataque policial era inclemente. “¡Salgan, no les pasará nada!” gritaban los policías.

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Janet Talavera “Camarada Ana”. Foto La República.

Varias mujeres asomaron entre la densa humareda y los escombros del enorme hueco que las bombas habían hecho en la pared del pabellón 4B, sucias, desgreñadas, pasando sobre cadáveres de compañeros de reclusión, gritando con desesperación: “¡No disparen, no disparen!” tratando de hacer oír en medio del estruendo que provocaban los proyectiles Instalaza perforando las paredes. Pero los policías antiterroristas conocían bien a los líderes y tenían órdenes precisas.

Entonces uno de los francotiradores que estaban en los techos de los pabellones vecinos apuntó cuidadosamente y disparó una sola vez. Fue suficiente para que Janet se desplomara con una enorme herida en el pecho mientras las demás lograban salir.

El patólogo del penal luego informaría: “… llaga perforante de tórax, por proyectil de arma de fuego… de calibre aproximado 7.62 mm. Y a larga distancia –mayor de 50 metros”, según versión recogida a un sobreviviente por la Comisión de Verdad y Reconciliación.

Así murió, asesinada, la última directora del periódico “El Diario”, Janet Talavera Sánchez, que purgaba pena de cárcel por el delito de apología del terrorismo. Y junto con ella fueron muertos decenas de presos más en la brutal matanza perpetrada por el gobierno de Alberto Fujimori en el penal “Miguel Castro Castro”.

-Del “Diario Marka” a “El Diario”

Ya no tenía nada que ver “El Diario” con el ya antiguo “Diario Marka” fundado en 1980 y que fue un encomiable proyecto empresarial pues juntó a periodistas, partidos políticos de izquierda y a los propietarios de la revista “Marka” (1975). En sus primeros años fue un importante vocero popular y tuvo como directores, entre otros, a Jorge Flores, Carlos Urrutia, Guillermo Thorndike, José María Salcedo, Sinesio López. Se recordará que Antonio Cisneros dirigió el histórico suplemento dominical, “El Caballo Rojo”.

La experiencia fracasó por las continuas divergencias políticas, los periodistas principales abandonaron la empresa para marchar a destinos más apacibles, los partidos propietarios fundadores se apartaron y el “Diario Marka” quedó en manos distintas hasta desaparecer formalmente en abril de 1986, en que pasó a llamarse “El Nuevo Diario” (La República”. 20.04.86).

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Con datos recogidos por los servicios de inteligencia el coronel de la policía Benedicto Jiménez relató la historia de El Diario hasta su cierre. Jiménez formó parte del grupo de la División contra el Terrorismo (Dincote) y del Grupo de Inteligencia Antiterrorista (Gein) que hizo posible la captura de Abimael Guzmán.

El libro de Jiménez, “Inicio, Desarrollo y Ocaso del Terrorismo en el Perú” publicado por el autor en el 2000, contiene abundante información sobre el periódico en su etapa senderista, que procuraremos abreviar.

Informaremos antes que al iniciarse 1985 Carlos Angulo Rivas había logrado finalmente asumir la dirección luego de ser el gerente general de la empresa que había entrado ya en severa crisis, con disensiones severas en el personal y en franca situación de quiebra.

En mayo de 1985 un grupo de periodistas y trabajadores tomó el local de la avenida Salaverry y llamaron para dirigir el periódico al periodista Juan Gargurevich, luego de impedir el ingreso a la otra facción.

Carlos Angulo por su parte, sacó de manera paralela una edición propia de El Diario. Circularon brevemente por Lima entonces dos Diarios de Marka, uno con la portada a dos colores, rojo y negro (el de los trabajadores) y otro solamente negro (el de Angulo).  Este cisma marcó el final de una etapa. No duró mucho esta situación. Unas semanas después el diario de los trabajadores desapareció y Carlos Angulo se quedó con los restos del aún existente periódico. Cambió entonces a “El Nuevo Diario.

(Historia de El Diario de Marka, 1980-1992. José Carlos Agüero Solórzano. Ponencia presentada a la IV Jornada de Historia de las Izquierdas, Buenos Aires, 14-16 de noviembre del 2007).

La revista Sí ofreció una versión de la etapa siguiente: “Desde que la Unidad Democrática Popular dejó la administración  del diario a fines de 1986, El Diario pasó a manos de la Asociación Democrática de Presos Políticos, vinculada a Socorro Popular y a través de ella a Sendero”.

Añade la crónica que Carlos Angulo no habría soportado las presiones para radicalizar la línea editorial y que cuando viajó a Canadá invitado para dar conferencias sobre derechos humanos la dirección fue asumida por Arce Borja el 14 de enero de 1988 “sin ofrecer explicación alguna a Angulo, que sigue en el extranjero”. (Brazos Legales. Semanario Sí., Lima, 1.02.88)

Jiménez relata que al iniciar 1987 la dirigente senderista Yovanka Pardavé inició las conversaciones para comprar El Nuevo Diario logrando finalmente que se inscriba en los Registros Públicos la Empresa Editora El Diario S.A., apareciendo como accionistas Oswaldo Travezaño Valle (210 acciones), Carlos Angulo Rivas (30 acciones), Luis Arce Borja (30 acciones) y Félix Arias Schereiber (30 acciones).

Carlos Angulo desapareció de la escena a finales de 1987 al viajar a Canadá y no retornar al Perú. En su blog personal indica en su biografía: “Su activa beligerancia en defensa de los derechos sociales y humanos casi le cuesta la vida. En octubre de 1987 sufrió un atentado a manos de elementos del Ministerio del Interior. Exiliado en Canadá, a fines de ese mismo año, continuó la lucha por un mundo justo y equitativo”.

Al renunciar Carlos Angulo, prosigue Jiménez, se formó una dirección colectiva con Arce Borja como administrador y Janet Talavera (a) “Ana”, como jefa de redacción.  Estaban también Danilo Desiderio Blanco Cabezas “Alberto”, Jorge Tulich Moreno (Julio”, Carlos Banda “Edy” y otros.

En su importante libro “Prensa y subversión” (Hipatia, 1979), Carlos Oviedo trabaja el tema de El Nuevo Diario y El Diario y da detalles del caso Angulo:

El 20 de noviembre (1987) Carlos Angulo viaja a Estados Unidos y Canadá para dictar conferencias, en jun viaje que oculta un auto exilio. Logra salir del país tras ser detenido escandalosamente en el aeropuerto mientras se aclara su situación por estar requisitoriado por varios juzgados por casos de difamación y desacato.  Al respecto, diversas voces acusan al gobierno de atentar contra la libertad de expresión y el propio periódico despliega en su primera página: “Detención de Director de El Diario es atentado a la libertad de expresión”. El Jefe del SINACOSO, o vocero del régimen, Víctor Tirado, señala que lo de Carlos Angulo resulta un lamentable suceso que nada tiene que ver con el respeto a la noticia.  Luis Arce Borja asume la dirección interinamente y a los pocos días conduce el periódico como titular”.

Añadiremos a la historia que más tarde Arias Schereiber se retiró de la empresa cediendo sus acciones a Blanco Cabezas y Tulich Morales.

Recordemos que ya había cambiado su título de El Nuevo Diario a simplemente “El Diario” con el lema “Una necesidad histórica al servicio del Pueblo”.

No hay duda alguna de su relación con Sendero Luminoso. Basta una breve revisión de los ejemplares que se conservan del periódico para comprobarlo. En la edición del 21 de junio de 1987, por ejemplo, lanzaron un suplemento especial sobre la masacre del Frontón, en el primer gobierno de Alan García, con un largo mensaje del “Presidente Gonzalo” y llamando al 19 de junio del 86 el “Día de la Heroicidad” y convocando a  “Rematar el Gran Salto con Sello de Oro” y persistir en la lucha en “Las Tres Luminosas Trincheras de Combate”.

Con Arce Borja de Director, Janet Talavera era jefa de redacción de “El Diario” cuando lanzaron su conocida “Entrevista en la Clandestinidad – Presidente Gonzalo rompe el silencio” el domingo 24 de julio de 1988 y que reprodujeron varias veces.  Alegarían más tarde que habían vendido cientos de miles de ejemplares.

“El Diario” era ya el vocero oficioso de Sendero Luminoso, aun cuando ellos insistían en su independencia política. (El periódico vocero oficial llevaba inicialmente el nombre formal “Partido Comunista del Perú” y el lema “El marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución”. Más adelante el propio partido adoptó el título “PC del P-Sendero Luminoso”).

Pocos días después la policía detuvo a Arce Borja. “La República” informó al respecto: “La denuncia de la detención fue realizada por la jefa de redacción de El Diario, Janet Talavera, quien manifestó su extrañeza por este hecho ‘que se suma a la serie de amenazas para cerrar el diario” (La República, 24.08.92).

El lunes 25 de Julio de aquel 1988 Luis Arce Borja había regalado a varios corresponsales extranjeros, argentinos y norteamericanos, grabaciones con fragmentos de la “Entrevista del Siglo” que –presuntamente- él y Janet Talavera había realizado “en algún lugar del Perú” a Abimael Guzmán “Presidente Gonzalo”.

-“No, no hubo fotos, no llevamos cámara” dijo Janet a los periodistas y junto con Arce contó cómo había sido el contacto con el “Presidente” Resumimos la historia, que sonó poco verosímil pero así la contaron. Años más tarde se sabría que todo fue inventado porque Guzmán hacía ya años que no estaba en las serranías sino en una casa de Lima, donde finalmente sería capturado.

Fueron citados –dijeron- en el Museo de Arte el martes 12 de Julio a las 4 de la tarde.  A la hora indicada se les acercó un hombre de unos 32 años, blanco, de cabello castaño, que los invitó a subir a un auto Dodge blanco.

Fueron acomodados atrás y poco de partir los taparon con cartones. Viajaron unas dos horas y se detuvieron en un lugar desconocido. Hacía frío. Allí los esperaba una camioneta Land Rover, verde, que conducía un hombre vestido de oficial del Ejército. Pero antes les dieron agua minera y un par de pastillas tranquilizantes, “para que descansen y duerman…”

Ya no viajaron solos, dijeron. Subieron otras personas, entre ellas una mujer y emprendieron un viaje que duró hasta las cuatro de la mañana del miércoles 13, llegando a un lugar “de frío intenso, helado, propio de nuestras punas”. Era una casa serrana típica donde les ofrecieron “suculentos caldos de gallina y carne frita con arroz”. Les brindaron un cuarto con dos camas y los dejaron descansar todo el día.

A las cinco de la mañana del jueves 14 salieron nuevamente viajando hasta el mediodía en un clima ya seco y caluroso, para arribar al final a una casa rodeada por un cerco.

“El Presidente Gonzalo les concederá una entrevista” les dijeron. Luego lo vieron, hablaron con él, grabaron sus palabras y al terminar emprendieron el retorno, llegando a la Plaza de Acho el sábado 16 a las dos de la tarde. Allí los dejaron. (El Diario. 26.07.88).

Arce Borja rectificó la narración al día siguiente para explicar una confusión de fechas pero ratificando la historia del extraño viaje, que pocos admitieron como cierto. Y también se dudó de que la grabación repartida a la prensa extranjera fuera del mismo Guzmán y por eso el diario Expreso dijo que “solo faltaría que Arce Borja permitiera escucharla a algún o algunos compañeros de estudios o de cátedra de Abimael Guzmán que se crean capaces de verificar si la voz grabada puede ser la del “Presidente Gonzalo” (Expreso. 27.07.88).

Entre los principales incrédulos estuvieron los jefes policiales que ordenaron el arresto inmediato de Arce. El 23 de agosto Arce Borja fue capturado junto con el gerente Danilo Blanco y seis trabajadores más de la imprenta, donde encontraron una montaña de ejemplares de la “Entrevista del Siglo” que requisaron sin más trámite.

La Dircote pasó a la Fiscalía a los presuntos terroristas acusados de varios delitos y por habérsele encontrado un revólver de la antigua Guardia Republicana.

Pero la torpeza de la investigación policial y judicial hizo que los plazos previstos por ley se incumplieran y además el gremio de periodistas, nacional e internacional, salió en defensa de Arce Borja. El influyente Instituto Internacional de la Prensa (IPI) por ejemplo, emitió un comunicado firmado por Enrique Zileri: “…Si Arce Borja ha cometido delitos, debe ser sancionado por los conductos regulares. El ejercicio del periodismo no otorga impunidad alguna. Pero si a Arce Borja solo se le atribuyeran actitudes criticables, debe ser puesto en libertad de inmediato”. (Expreso. 29.09.88).

Total, el sábado 1ro. de Octubre Luis Arce Borja fue puesto en libertad y convocó a una conferencia de prensa para quejarse de la policía y del gobierno. El II Tribunal Correccional no encontró pruebas suficientes para enjuiciarlos por apología del terrorismo, pese a la amplísima divulgación de la “Entrevista”.

Arce no se quedó mucho tiempo en Lima y viajó a Europa, donde se escabulló saltando a varias capitales y pidiendo finalmente asilo político en Bélgica.  El periodista Jorge Salazar lo ubicó y entrevistó en Zurich , en noviembre de 1991, y entonces habló sin medias tintas: “Esta guerra…camina hacia la toma del poder… la miseria y la pobreza agudizada por el gobierno de Fujimori hace que el PCP del Perú se encamine hacia la toma del poder…” (Expreso. 20.11.1991).

Al anunciar su viaje a los redactores, Arce Borja designó a Janeth Talavera como “Directora a.i.”, prometiendo que volvería pronto.

-Janet Talavera Sánchez “Camarada Ana”

Janeth Talavera tenía 25 años al recibir el encargo de dirigir el “El Diario”. Era bajita, delgada, fuerte, de pronunciados rasgos andinos pero delicados en un singular rostro oscuro, y tanto, que le decían “La negra” Quizá su rasgo más llamativo era el pelo negro, denso, apretado y abundante que casi parecía una peluca postiza que solo le dejaba un corto espacio para la frente.  Apretaba los labios y endurecía la expresión cuando hablaba con los periodistas, creyendo seguramente que así evidenciaba mejor su firmeza de propósitos y fe senderista.

Cuando detuvieron al director Arce Borja y otros, algunos comentaristas los llamaron “seudoperiodistas”. Pero no se referían a la Talavera que era periodista graduada en el Instituto Jaime Bausate y Mesa, con experiencia editorial y que asumió, aparentemente, la responsabilidad del periódico que ante la persecución se tornó eventual.

(Unos años más tarde se comprobaría que el director real de “El Diario” era Jorge Luis Durán Araujo, que hacía tareas de enlace con el llamado “Comité Permanente” que le daba instrucciones. (La República. 24.04.92).

Pero la joven Talavera era la imagen pública. Y, como el resto de sus colegas, quedó expuesta a peligros mayores. Por ejemplo, desconocidos colocaron en la puerta de su casa una caja que contenía una poderosa carga de dinamita que no llegó a explotar. Menos suerte tuvieron Manuel Góngora y José Castro Pozo, a quienes les destruyeron las puertas de sus casas con cartuchos de dinamita (Expreso. 9 de Octubre de 1988).

“El Diario” estaba en la mira policial desde hacía mucho, así como también de los periodistas. La revista “Sí”, ya citada, por ejemplo, dedicó una extensa nota a “Socorro Popular” que era aparentemente una entidad de ayuda a presos políticos pero que coordinaba la relación de éstos con el partido. Y además enlazaba con otro organismo de fachada, la “Asociación de Abogados Democráticos” (“Sí”. 1 de febrero de 1988). En dicha crónica se describió el trabajo de “El Diario” como parte del aparato de propaganda senderista.

 

Para saber cuál es la organización de Sendero Luminoso no es necesario pertenecer al Servicio de Inteligencia Nacional. Basta darle una ojeada al último documento senderista “Bases de discusión” profusamente difundido por El Diario, para conocer cómo está articulado funcional y orgánicamente.

(…)

Pero Arce Borja (Luis) señala que El Diario no es un vocero de Sendero sino que ejerce su derecho a informar. “No podemos negar que existe una guerra popular, es inocultable. Informar sobre ésta no quiere decir que seamos apologistas de la violencia o de Sendero” dice.

Respecto a los documentos senderistas que edita en forma de suplementos, Arce dice que no lo hace con afán propagandístico sino periodístico “para que la gente conozca con mayor claridad a este partido”.

Por su parte Janeth, entusiasta y optimista, proclamó sin problemas su adhesión a Sendero Luminoso, como lo hizo en la última entrevista que concedió a Carlos Chávez Toro, reportero del diario La República el viernes 16 junio de 1989, dos días después de su captura. Se publicó en el suplemento VSD en la sección “Diálogos” con el título “Yo creo en la guerra popular”.

La conversación se inicia así:

“Estamos en guerra”. Janet Talavera mira al frente como quien ve un campo de batalla lleno de cadáveres e insiste: ‘Estamos en guerra’. Sobre su sencillo escritorio, el penúltimo número de ‘El Diario’ que ella dirige –interinamente- advierte a toda página que ‘FUE EL PCP’ (Sendero Luminoso) el que realizó el atentado contra la guardia presidencial –seis muertos.

‘El periodismo tiene sello de clase’ agrega y su mirada de mujer morena de 25 años podría tener un poco de espanto y un poco de vértigo”.

En una conversación amable, entre colegas, Janeth insistió en que hacía periodismo independiente, que se limitaban a informar.

-¿Los muertos también tendrán sello de clase?

-Eeeeee…no entiendo tu pregunta.

Le mostramos algunos ejemplares de su diario, allí los policías, los dirigentes apristas, los alcaldes… no son asesinados, ni siquiera muertos, son sencillamente “aniquilados”. Allí no hay una sola línea de repudio al crimen, ni siquiera al leve espanto que suele producir la muerte en los periodistas curtidos.

-En El Diario entendemos que se está desarrollando una guerra, una guerra popular. En esa guerra hay costos de ambas partes, tanto de parte del gobierno aprista,  fuerzas armadas y policiales como de los militantes del Pcp.  En este momento el gobierno y la prensa que sirve sus intereses dicen escandalosamente que han muerto siete personas que también son hijos del pueblo, pero también hay que recordar el genocidio que se dio en los penales. Hubo trescientos muertos,,, entonces sabemos que estamos en guerra y que hay costo, nosotros objetivamente recogemos eso.

-Entonces, para ti los muertos tienen sello de clase.

-¡Claro! Definitivamente.

(…)

-¿Y esas muertes no son dignas de repudio… el caso de la periodista Barbara D’Achille, por ejemplo?

-Bueno… nosotros no tomamos posición frente a esas cosas, nosotros informamos. Ahora, si usted se da cuenta, no hemos sacado ninguna información sobre la periodista porque no sabemos quién es responsable de esa muerte.

-No saben… ¿No saben?

-Nosotros no podemos sacar una información que no hemos confirmado. En todo caso si hubiera sido el partido comunista, hubiéramos sacado que fue una acción del partido comunista.

 Hay un momento de silencio. Sobre el escritorio están las páginas enrojecidas –y no es una metáfora- de El Diario. “Nueve años de guerra popular”. Bandera. Hoz y martillo. Abimael, Dibujos de gente con armas. Y los ojos marrones de Janet Talavera.Y su expresión de buena gente. Y su puño derecho cerradito escondiendo su pulgar adentro. Y toda una vida detrás de su sonrisa. Sus sueños de ser la mejor periodista. Sus estudios en la Escuela de Periodismo Bausate y Meza y sus cuadernos de letras apretadas. Sus esfuerzos de estudiante aplicada que asistía a todas las clases. Y el sueño de una casa bonita donde tendría todas las comodidades.

 -¿Cómo es que llegas a ser directora interina de “El Diario”?

-En una reunión de los directivos de esta empresa, como yo era la periodista de mayor responsabilidad dentro del diario era jefa de informaciones y trabajaba estrechamente con Luis Arce, se me entrega el cargo.

(…)

 La entrevista fue en la mañana y acordaron que un fotógrafo iría a El Diario a tomarle fotos. Pero Janet Talavera llamó a Chávez.

-Mira, quisiera ver la entrevista, antes de tomarme las fotos.

-Pero… hoy día cerramos y necesito esas fotos temprano.

-No, mira, antes quiero ver el texto, es por mi seguridad.

(…)

No tengo miedo de lo que creo, yo lo aceptado plenamente, si no, no estuviera plenamente al frente de El Diario, y por el dinamitazo que nos pusieron el lunes, ya hubiera dejado el cargo. Yo creo en algo, creo en la guerra popular, creo que solo a través de la guerra se va destruir un viejo orden y se construirá uno nuevo. Yo creo en eso. Si no, no estaría como directora de El Diario, me hubiera ido a otro periódico, o si fuera solo una persona de izquierda, estuviera ahora.. en…

-¿En el VSD haciendo entrevistas?

-Já, já, já…

Un par de horas después Carlos Chávez preguntaba ansioso si no había llegado la Talavera pues las fotos eran necesarias para acompañar la nota de dos páginas completas.

-“Carlos, Carlos, acaban de detener a Janet Talavera!” –le avisó alguien.

Y por eso la entrevista que publicó el Suplemento VSD aquel viernes solo llevaba algunas malas fotos de archivo de Janet.

La periodista estaba tan expuesta que la Dircote la seguía y vigilaba hasta que decidió que era el momento de capturarla. Y en la noche del miércoles 14 de junio, cuando se dirigía al local del diario en un auto conducido por un compañero de trabajo, un vehículo policial los obligó a detenerse en la esquina de la avenida Salaverry con  el jirón  Talara.

Pistolas en mano varios policías de civil los conminaron a descender: “¿Janet  Talavera?” preguntó uno de ellos a la joven que levantaba las manos al ver las armas. Cuando asintió, la empujaron hacia el automóvil. Subieron todos con rapidez y partieron raudos dejando al colega parado en medio de la pista, confundido y tembloroso. Ni siquiera le preguntaron su nombre, no le hicieron ningún caso.

Al día siguiente su reemplazo, Alicia Figueroa, envió un comunicado a las redacciones denunciando la captura como “un caso de violación de la libertad de prensa” agregando “es una detención arbitraria que está dentro del plan que desarrolla el gobierno para obligar a cerrar El Diario”.

Un reportero de El Comercio fue a la Dircote para averiguar y tuvo una explicación breve: “La directora interina de ese medio de comunicación ha sido intervenida por el delito de apología del terrorismo”. (El Comercio. 16.06.89)

-“Fue el PCP”

Aquel titular de “El Diario” a toda primera página, “Fue el PCP”, fue quizá lo que colmó el aguante gubernamental.

Recuérdese que el 3 de junio de aquel 1989 Sendero Luminoso cometió uno de sus atentados más crueles y resonantes al dinamitar el autobús que conducía a Palacio de Gobierno a un grupo de los famosos Húsares de Junín, la Guardia Presidencial.

Eran 27 soldados con uniforme de gala, que habían partido del cuartel Barbones para reemplazar a sus colegas de armas y cuando el vehículo estaba en el jirón Huánuco debió detenerse porque un auto presuntamente malogrado les cerraba el paso.

A las 12.45 pm. un falso carretillero que llevaba cajas de gaseosas vacías se acercó al autobús militar y lanzó debajo una caja que contenía unos cinco kilos de dinamita. Luego escapó corriendo junto con un grupo de militantes que lo acompañaban para cubrir su retirada.

La explosión hizo saltar por el aire al viejo vehículo y mató a siete soldados quedando malheridos a todos los demás. El Comercio hizo un relato terrible: “En el lugar de la explosión todo era dolor y desolación. Los cuerpos de los soldados estaban seccionados y esparcidos…” (4.06.89)

Cuando los asesinos escapaban se toparon con un agente policial de civil que sacó su revólver y se enfrentó con ellos, disparando e hiriendo a uno. Pero otro lo ultimó al paso de un certero disparo en la cabeza.

El atentado causó enorme impresión en Lima. Y aquel título “Fue el PCP” con  información que solo podían provenir de fuentes senderistas, decidió al gobierno a acallar “El Diario”. Pero antes optaron por la venganza tipo Grupo Colina colocando una potente bomba en su local del jirón Amazonas, en Magdalena.

“Ha sido el grupo Rodrigo Franco, que dirige Agustín Mantilla” dijo Janeth Talavera, al protestar ante la prensa por el atentado. Pero obviamente estaba ya advertida de que se avecinaba una reacción contra el periódico.

-La captura de Janet

La noticia de la captura de Talavera no sorprendió a nadie. Como tampoco la acusación fiscal una semanas más tarde por “delito de terrorismo en su modalidad de asociación para instigar, planificar, propiciar, organizar, difundir y cometer actos de terrorismo, asó como “exaltación y apología” (El Comercio. 4.07.89).

La policía proveyó a la Fiscalía de una montaña de documentos incriminatorios que presuntamente la Talavera llevaba consigo.

“Delito de terrorismo en la modalidad de asociación para instigar, planificar, propiciar, organizar, difundir y cometer actos de terrorismo” además de “exaltación y apología” fue la descarga que hizo el fiscal Héctor Zarate Rivera basándose en el voluminoso atestado que le proporcionó la Dircote. Para probar que Talavera tenía relación con Sendero Luminoso mostró al juez una serie de manuscritos de la periodista además de textos redactados con la máquina Olivetti que usaba para su trabajo.

El Comercio (04.07.89) informó que “Se menciona que dentro de El Diario están dirigiendo la orientación terrorista los conocidos como ´Lino´, ‘Mario’, ‘Gloria’ y ‘Susana’. ¨Precisamente en uno de los documentos decomisados existe una crítica de la propia Janet Talavera sobre su actuación.  Señala que a ella se le asignó la función de conseguir locales para las escuelas populares y que fracasó al no poder obtenerlos a tiempo”.

Janet Talavera no tenía escapatoria y el juez Luis Sánchez, del Trigésimo Segundo Juzgado de Instrucción de Lima, ordenó la apertura del proceso penal.

Tampoco fue extraña la intervención policial en “El Diario” la noche del 2 de noviembre, un día antes del Paro Armado decretado por Sendero que provocó un enfrentamiento sangriento en la avenida Manco Cápac en La Victoria, con muertos y heridos.

Numeroso personal del periódico fue capturado y unos pocos huyeron de la persecución.  La redactora Zoila Valera logró entrar a la embajada de Suecia en San Isidro pidiendo asilo pero fue expulsada por los propios suecos y luego capturada por la policía (El Comercio. 13.12.89).

Finalmente Janeth Talavera fue llevada a juicio y en noviembre de 1991 sentenciada a cinco años de cárcel por los cargos de apología e incitación al terrorismo por el Duodécimo Tribunal Correccional de Lima presidido por el juez José Rivas Manrique, atendiendo al pedido de la fiscal Luzmila Huamán Bringas, quien agregó en la acusación que también se le había incautado “una especie de manual terrorista” (El Comercio. 22.11.91). Había sido juzgada junto con Abimael Guzmán y Luis Arce Borja pero los jueces reservaron la sentencia contra éstos “por estar ausentes”.

Por supuesto, la defensa de Talavera anunció que apelaría la sentencia ante la Corte Suprema.

-Janet al penal “Castro Castro”

La periodista había estado meses detenida en el Centro de Detención Transitoria (Cedetran) de Magdalena del Mar y llevada luego de sentenciada al Penal “Castro Castro”, en Lurigancho, donde había una sección para mujeres.

Allí se unió al numeroso grupo de entusiastas militantes senderistas que no ocultaban su adhesión al Presidente Gonzalo sumergiéndose en el anonimato mediático pues ya nadie logró entrevistarla.

Y seguramente estuvo en el grupo que a comienzos de 1992 ofrecieron un espectáculo “revolucionario”, inútilmente provocador, a periodistas ingleses del Canal 4 de Londres que lograron ingresar a los pabellones 4B y 1A para filmarlos, y mostrarlas al mundo.

Fue una “verdadera ópera china. Correctamente uniformadas -blusas y gorras verdes, pantalón azul, pañuelo rojo a la mano- las militantes del Movimiento Femenino Popular paseaban como objetos sagrados los retratos de Marx, Engels, Lenin,y, por supuesto, “El Presidente Gonzalo” (José Luis Rénique. La voluntad encarcelada.  IEP. Lima.  2003).

El control que tenía Sendero Luminoso de parte del penal era ya inadmisible, aunque había sido consentido por Alcaides sucesivos, debido a que eran reclusos que no hacían problemas a los guardianes. Mario Vilcara, joven universitario que sobrevivíó a los ataques hizo un relato de las condiciones de vida de los reclusos:

En el 4B éramos unos 400 presos. Desde el amanecer estaba programado todo. Por turnos los presos practicaban deportes, cocinaban, enseñaban o aprendían a leer, escribir y todo lo que pudieran. Igualmente, se participaba en actividades culturales y por supuesto todos éramos adoctrinados y debíamos seguir una conducta estricta, de lo contrario no podíamos permanecer allí. Fui testigo de alguien que fue expulsado y los guardias lo llevaron donde los comunes. Todos los días se daba a conocer el “pensamiento del día”, se hacía ejercicios, se cumplía tareas, se estudiaba, se programaba esparcimiento , se escuchaba las noticias, se analizaba la situación, etc., etc. La limpieza del pabellón y personal eran estrictas. Teníamos tres depósitos de agua, almacén de alimentos, biblioteca, enfermería, cocina, huerto donde se criaba gallinas y cuyes. Todo logrado por los propios prisioneros, con lo que traían los parientes, con lo comprado a los policías y presos comunes.

-El autogolpe de Fujimori

La legalidad fue suspendida en el Perú la noche del 5 de abril de 1992 cuando el presidente Alberto Fujimori anunció la decisión de “disolver el Congreso Nacional”, inaugurando una férrea dictadura civil amparada en una cúpula de militares obsecuentes que orquestaba su asesor Vladimiro Montesinos. Una historia de sobra conocida, de consecuencias en muchos niveles de acción y decisión.

El nuevo “Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional” fue aplaudido por el autoritarismo criollo y hasta internacional porque prometió “sanciones drásticas a los terroristas”.

Y qué mejor lugar para comenzar que la reconquista del penal “Castro Castro” , en Canto Grande, donde más de 500 presos por subversión habían logrado armar una especie de cárcel propia que mantenían, pintaban,  reforzaban en previsión de ataques, administraban… Casi un pequeño país senderista con leyes propias, que la policía se limitaba a consentir porque no les hacían mayores problemas.  Las mujeres estaban en el pabellón 1A, los hombres en el 4B presuntamente separados pero los senderistas habían habilitado un túnel de conexión y se reunían sin problemas aunque debe advertirse que la rígida moral revolucionaria solo consentía relaciones amorosas con permiso de los líderes.

Pero el gobierno necesitaba publicitar, algo que mostrar sobre su decisión antiterrorista y el 6 de abril el Decreto Ley 25421 decidió la reorganización de Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) ordenando además que la policía asumiera el control de la seguridad de todos los penales.

Y cumpliendo con lo dispuesto las autoridades del penal todavía bajo la dirección de Gabino Cajahuanca, negociaron con las reclusas una inspección al 1B y entonces entraron varios fiscales, las internas delegadas y policías, informando luego que no habían encontrado arma alguna.

Pero los militares ya habían planificado el “Operativo Mudanza 1” que consistía en llevar a las mujeres al penal “Santa Mónica” en Chorrillos y del que no informaron siquiera al director del penal pues habían decidido que sería sorpresivo.

-La primera bomba a las 4 am.

A las cuatro de la mañana del miércoles 6 de mayo los vigías de los pabellones  observaron el movimiento policial y lanzaron la alarma, despertando a los  reclusos. Poco después una bomba abría un boquete en el techo del pabellón de mujeres, siguiendo una lluvia de gases lacrimógenos y vomitivos, disparos, ráfagas de ametralladora. No menos de 200 policías se lanzaron al ataque sin aviso, sin pedir que salgan. Dos o tres bombazos más abrieron huecos en las paredes.

Pero los senderistas habían previsto una ofensiva así quizá recordando las masacres del 86 ordenadas por el gobierno de Alan García.  Los rumores del traslado de las mujeres eran crecientes y todo indicaba que era cuestión de horas. Lo que no habían imaginado era la violencia desatada por escuadrones de UDEX, SUAT, UE, DINOES, todos policías.

En la tarde el pabellón estaba casi desecho y la policía logró entrar encontrando solamente a un grupo de reclusas tan malamente heridas que no habían podido arrastrarse por el ducto que comunicaba con el pabellón donde estaba mayoría de senderistas. Inmediatamente fueron llevadas a la zona llamada De Admisión y luego al penal “Santa Mónica” de Chorrillos.

La atención policial pasó entonces al otro pabellón. Pero los reclusos del 4B habían trabajado en las paredes reforzándolas con fierro y concreto, tenían bombas “molotov”, los conocidos “quesos rusos” y algunas armas de fuego, con lo que lograron resistir el primer el ataque e incluso pasar a la ofensiva.

Janet Talavera estuvo en el grupo de mujeres que abandonó el pabellón 1A para refugiarse con los hombres que defendían el 4B y atendían a los heridos en una enfermería improvisada. Resistieron todo el día pese a la violencia desmedida del asalto y muchos cayeron víctimas de los francotiradores que acechaban desde los techos cercanos.

El jueves 7 y viernes 8 ya participaba abiertamente el Ejército considerando que la policía no había tenido éxito y se trataba de negociar en medio de los ataques, sin éxito. Al anochecer del viernes los subversivos consintieron en rendirse pero con la presencia de la Cruz Roja y otras organizaciones, a lo que el Gobierno se negó de plano.

El final llegó el sábado 9 cuando a las 10 de la mañana el Ejército logró abrir un forado en el 4B con una enorme carga explosiva.  Entonces los senderistas comenzaron a salir, iniciándose una infame matanza y no solamente selectiva. Uno tras otro, los dirigentes listados eran reconocidos y ultimados pese a estar en el suelo, heridos o rendidos.

Salían en grupos mientras la policía anunciaba con parlantes “Ríndanse, no les pasará nada”; luego los separaban, reconocían y mataban.

En medio de ese horror quedaban todavía algunas mujeres en el 4B y salieron. Entre las últimas iba Janeth Talavera, todas con los brazos en alto en señal de rendición.

Pese al humo y la confusión fue reconocida.

-“¡Ahí está la negra, asegúrenla!” –dicen testigos que escucharon gritar a los policías.

Luego, un disparo le abrió el pecho y murió en el acto. La ráfaga de ametralladora que siguió no fue necesaria.

El citado arriba Mario Vilcara agrega en su dramático testimonio:

Desde afuera el alta voz dijo otra vez que a los siguientes no los matarían. Pasó largo rato y el segundo grupo salió agachado y corriendo, a esos no les pasó lo mismo, pero a ratos se escuchaban balazos. Al parecer alguien señalaba, separaban a los dirigentes conocidos y los llevaban a un rincón y los fusilaban. A otro grupo que salió corriendo también le dispararon, y así a unos disparaban, a otros no. Cuando me tocó salir corrí esperando la muerte en cualquier momento, en todo el camino había regueros de sangre, y en una esquina vi el cadáver de una mujer, el que estaba a mi lado me dijo que era la periodista Janet Talavera.

Al día siguiente los sobrevivientes estaban en el patio boca abajo en el patio luego de cuatro jornadas de resistencia, sin agua ni comida.  Entonces llegó el presidente Fujimori y se paseó entre ellos, mostrando satisfacción.

Total, según el informe final murieron un policía y 42 reclusos, entre hombres y mujeres.

Lo que siguió fue una verdadera pesadilla para los sobrevivientes y en especial para los heridos. Todos fueron maltratados con crueldad, hacinados en celdas mínimas sin atención médica

La Comisión de la Verdad y Reconciliación ha relatado la masacre y señalado con energía que se trató de crímenes comunes y no de “delitos de función” como alegaron los militares. Y la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló en el 2006 que el Estado peruano violó en ese mal llamado Operativo el derecho a la vida, a la integridad personal, faltó los derechos a las garantías judiciales y debía investigar para identificar a los responsables y sancionarlos, debiendo además indemnizar a los sobrevivientes de la masacre y a los familiares de los muertos.

Lo último que se sabe de Janet Talavera lo recogemos del libro del sobreviviente Julio Rondinel Campos “Los hijos del pueblo de las sombras”:

Recuerdo a una mujer de tez morena, periodista de nombre Janeth, ella tenía una radio portátil a baterías, cada cierto tiempo bajaba de piso en piso por los boquetes que habían hecho los muchachos en el pabellón, dando las ultimas noticias de radio, la opinión pública nacional e internacional sabía que se estaba produciendo la intervención policial del gobierno en la cárcel.

 –FIN–

 

 

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