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Y todo por culpa de Vargas Llosa…

Las poesías de Carlos Ney Barrionuevo

En algún rincón reposan los paquetes que contienen el libro de poemas de Carlos Ney Barrionuevo, “Las Siete Caras de la Muerte” & “El fracaso de Pigmalion” que nunca quiso sacar a circulación –aunque su editor, Javier García Márquez, alcanzó a enviar un  ejemplar a la Biblioteca Nacional.

Y yo tengo otro. Quizá por ahí esté alguno más pero el reputado crítico literario Carlos Aguirre lo describe como “inhallable”.

Carlitos Ney fue hecho famoso por Mario Vargas Llosa, primero en su gran “Conversación en la Catedral” y luego en sus memorias, “El Pez en el Agua” publicado en 1993. Y nuestro Nobel siempre lo recordó como su mentor literario, el amigo que le abrió los ojos a la literatura en aquel inolvidable verano de 1952 en que Vargas hizo prácticas de reportero en el diario La Crónica.

Desde que ingresó a La Crónica en 1951, flaco, alegre y sin rehusar nunca un buen brindis, Carlitos leía sus poemas a sus amigos. Eran todos poemas de amor que recitaba cuando alguna copa de más lo impulsaba a revelar que era un romántico sin remedio.

Por años sus amigos le pedían que publicara sus versos, un poemario que diera a conocer al poeta que se ocultaba tras la fachada de duro cronista policial de ojos, decía Guillermo Thorndike, que lo habían visto todo.

Javier García Márquez (no era pariente de don Gabriel) era uno de sus más fieles oyentes y lo apuraba para que publicara. Dudando, Carlitos le pasó sus textos al crítico y literato Ismael Pinto, colega en Expreso, quien lo alentó y ofreció el prólogo.

De ahí ¡a la imprenta!

Comenzaba el año 1993 y cuando Carlitos tenía sus ejemplares listos, con prólogo de Pinto, editado por García Márquez, impreso en una pequeña imprenta del jirón Callao, se anunció con estruendo publicitario la publicación de “El Pez en el Agua”, las memorias de Vargas Llosa quien dedicaba párrafos amables a su viejo mentor Carlitos.

“No puedo publicar mi libro, no puedo colgarme de la fama de Mario, lo guardaré” dijo Carlitos a sus amigos. Y arrinconó la edición en alguna parte.

Nadie pudo convencerlo. “No, Mario pensará que soy un oportunista, no puedo”. Y así fue: el libro de poemas de amor de Carlos Ney Barrionuevo  nunca circuló.

Carlitos murió hace unos días y estoy redactando una crónica más o menos larga de su historia y obra periodística. Pero quería adelantarles la razón por la que, como bien dice Carlitos Aguirre, el libro es una joya difícil de encontrar.

¡Salud, Carlitos Ney!

 

 

 

 

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