“El Comercio”… ¿Un Newseum criollo?

El hermoso edificio construido en los años para albergar al diario “El Comercio”, está hoy vacío. Sus redactores se han marchado a otras oficinas, lejanas del Centro, (¿ La Victoria, Lince?) apretujándose con los colegas de los diarios “Ojo”, “Correo”, “Trome”…

No conocemos explicación formal de las razones del traslado aunque se habla de crisis económica debido, entre otras cosas, a la elevada suma que un puñado de accionistas de La Familia cobraba por el alquiler a los otros. Puede ser.  Tampoco sabemos del destino del edificio que ahora está dramáticamente silencioso.

El grande y bello vitral de la entrada (Foto: Revista “Somos”)

Alguien ha sugerido que La Familia podría convertirlo en un gran museo del periodismo, algo así como el famoso pero ya quebrado y cerrado “Newseum” de Washington.  Era un hermoso edificio situado en el corazón de la capital norteamericana y estaba dedicado a historiar y, cómo no, a glorificar al periodismo norteamericano desde su fundación hasta nuestros días.

Pero lo visitaba poca gente. Un boleto, con derecho a dos visitas, costaba  25 dólares en una ciudad que ofrece grandes y atrayentes museos gratis. Sus visitantes eran en su gran mayoría extranjeros atraídos por la magnífica presentación.

“El Comercio” montó hace algunos años un pequeño museo de la imprenta en su gran local de la avenida Universitaria, donde imprimen el diario. Ahí está, por ejemplo, la prensa manual que compraron Amunátegui y Villota para imprimir las primeras ediciones de 1839 y varios años más.

Las máquinas que están allí podrían ser trasladadas al jirón Lampa y tendríamos así un buen lugar para mostrar a los estudiantes como era la tecnología de los viejos tiempos.

La Familia tiene muchas cosas para contar y mostrar… desde el primoroso escritorio de don Luis hasta las fotos del edificio tomado por los militares en 1974 porque aunque un sector se empeñe en ocultar la historia del conflicto con sus trabajadores, las huelgas, etc.

Y quizá también podrían devolverle el nombre al jirón  que por años se llamó “Miró Quesada” y que hoy, por inexplicable gestión del Alcalde Castañeda se llama “Santa Rosa”.

Solo he visitado “El Comercio” dos veces. La primera, en los años 50, visitando a  mi tío Luis Regal, tipógrafo, “avisero”, quien me paseó discretamente por el gran taller donde reinaban los linotipos. La segunda, en los 70, cuando era director Alfonso Tealdo, quien me mostró la oficina del legendario Tío Luis y que me dijo: “Todo esto hay que cuidarlo bien… algún día se lo devolverán a la familia y nos pedirán cuentas”.

Trabajadores (1)
Los trabajadores y los propietarios lucharon arduamente por el diario. Ganaron los antiguos dueños cuando la Revolución retrocedió. Una historia que no puede ocultarse.

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