Periodistas (I) : Rospigliosi

Alfonso, “Pocho”, Rospigliosi, el periodista más conocido por sus dotes de líder de los programas deportivos.

– “Donde está el deporte ahí está Ovación…!!”

“Alfonso ‘Pocho’ Rospigliosi es la cabeza de un aparato periodístico del deporte que, contando con más de 60 personas, se expande a través de la prensa diaria en las páginas de ‘El Comercio’; en la televisión con ‘Gigante Deportivo’, 4 horas cada sábado y domingo por Canal 5 ; los programas radiales ‘Ovación’ en radio ‘El Sol’ y la única revista deportiva, del mismo nombre…”.

Así eligieron describirlo en la revista Debate en la más larga entrevista que conocemos del conocido periodista peruano.

Cinco años después Pocho Rospigliosi murió de un ataque al cerebro dejando como herencia para el periodismo nuevas formas de informar y hacer negocios, en combinación que ha sido imposible equiparar porque su personalidad parecía haber sido hecha para eso: el deporte y la empresa.

Se inició en el vespertino La Tercera de La Crónica, gracias a la confianza extendida por Pedro Morales Blondet, nuevo jefe de redacción del diario de la familia Prado, que intentaba renovar la plana de redactores. Un grupo de veteranos manejaba los diarios en sus versiones de La Crónica de la Mañana y La Crónica de la Tarde cuando un nuevo directorio presidido por Manuel Cisneros llamó a Morales Blondet, sobrino de su esposa y le concedió amplios poderes para cambiar drásticamente.

Morales planteó varios cambios, como por ejemplo dos ediciones más, La Segunda para provincias y La Tercera para Lima y para la redacción deportiva de esta última versión contrató a Rospigliosi, que destacaba por su hiperactividad y facilidad para hacer amigos y formar equipo. Tenía ya tenía alguna experiencia porque colaboraba en la revista El Deporte  y encajó muy bien en el proyecto de Morales Blondet, quien lo hizo competir con los redactores deportivos de la mañana. Los dirigía el veterano empleado bancario Oscar Paz con calma pues llegaba a la redacción a las seis de la tarde, igual que los demás.

Y no le faltaba audacia. Se cuenta que en 1949, veinteañero, le ganó de mano a Morales Blondet en un boleto en la línea aérea “Panagra” para ir a Río, al Sudamericano de fútbol. No estaba autorizado a viajar pero comenzó a enviar material y La Crónica decidiò publicarlo… y perdonarlo. Fue su primer viaje al extranjero.

Rospigliosi, a diferencia los parsimoniosos redactores de la edición de la mañana vivía prácticamente en el diario y cuando La Crónica dejó el viejo local de la calle Pando y se trasladó al flamante edificio de la avenida Tacna, en 1953, le asignaron una amplia zona del segundo piso donde instaló a su equipo de redactores. Era un delgado deportista cuando se inició en el periodismo pero pronto su afición a la buena mesa lo convirtió en un gordito panzón de dientes de conejo que invitaba y hacía amigos en todas partes pero que no fumaba ni bebía, algo muy raro para la bohemia periodística de aquellos tiempos.

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