Historias que deben ser contadas

“¡Coche a la vista!” pareciera nada más que la crónica de un fugaz episodio deportivo ya irrepetible pero es la historia de un puñado de automovilistas esforzados que debieron superar la incertidumbre provocada por el golpe militar del general Manuel Odría, en octubre de 1948. Habían sorteado muchos obstáculos desde su partida de Buenos Aires y los aguardaban en Caracas, pero nadie jamás imaginó que al llegar a Lima estarían en el medio de una tormenta política que por poco acaba con la gran carrera.

“Sendero Luminoso” llegó a poseer un periódico, “El Diario”, heredero lejano no deseado del “Diario de Marka”, una insólita aventura empresarial de unidad de la izquierda y que terminó en manos subversivas. Fue finalmente clausurado en 1989 y sus redactores perseguidos y algunos huyeron, como el director Arce Borja que estaba en Europa cuando la directora encargada, Janet Talavera, fue arrestada, juzgada y condenada. En abril de 1992 el presidente Alberto Fujimori ordenó el asalto de la cárcel de Lurigancho donde cumplían condena decenas de senderistas, hombres y mujeres. La policía desató una matanza irresponsable y desmedida asesinando a líderes y entre ella a la periodista Janet Talavera.

Efraín Ruiz Caro era político y periodista; había sido uno de los fundadores del vespertino “Ultima Hora” en 1950, luego diputado, militante destacado del Partido Social Progresista y en 1986 decidió volcar su enorme experiencia en un nuevo diario,  “La Voz”. Pero debió enfrentar a enemigos importantes como la desunión e incomprensión de las izquierdas y el boicot publicitario del gobierno de Alan García además de su desastrosa política económica. Batalló dos años. Fue el último diario de izquierda de la historia de nuestro periodismo.

Carátula de Juan Luis

La familia Cisneros ha tenido y tiene en sus filas a destacados periodistas, literatos y académicos. Es difícil decidir quién fue mejor o más influyente pero quien destacó en su porfía por manejar un diario que fuera serio y responsable fue Luis Jaime Cisneros. Lo que lo diferenciaba era su preparación académica pues era profesor importante de la Pontificia Universidad Católica del Perú y no vaciló en dirigir “La Prensa” expropiada por los militares para luego asumir con audacia la experiencia del diario “El Observador”.

Uchuraccay es el nombre de un lejano poblado ayacuchano que los periodistas nunca olvidarán porque allí fueron masacrados ocho colegas por campesinos azuzados por las fuerzas del orden en 1983, durante dura campaña contra “Sendero Luminoso”. El caso alcanzó niveles de escándalo nacional y el presidente nombró una comisión investigadora presidida por el ya renombrado Mario Vargas Llosa. Un año más tarde, un agresivo juez lo acusó de ayudar a ocultar la verdad.

En 1976 los militares revolucionarios dieron un nuevo verdadero golpe de estado, pero esta vez a la cultura cuando se concedió el importante Premio Nacional en la categoría de Arte a un gran artesano, el célebre retablista ayacuchano Joaquín López Antay. La decisión dividió al mundo del arte y se cruzaron múltiples quejas y hasta diatribas de quienes consideraban la artesanía como un arte menor.

El afán de conocer desde dentro mundos urbanos que suelen permanecer ocultos ha sido siempre un deseo de importantes periodistas. Y en nuestro medio recogimos tres experiencias tan inolvidables como enriquecedoras para los aspirantes a reporteros. Isaac Felipe Montoro pidió limosna en el centro de Lima, José María Salcedo simuló locura para introducirse en el manicomio y la intrépida Consuelo Chirre hizo de prostituta en la avenida Arequipa.

Siempre ha sido difícil reunir a los periodistas en una sola institución pero en 1917 el joven y talentoso reportero José Carlos Mariátegui, Abraham Valdelomar, César Falcón y otros lograron fundar el Círculo de Periodistas granjeándose de inmediato la ojeriza de los dueños del influyente diario “El Comercio”. Cuando un grupo de periodistas acompañaron a la bailarina Norka Rouskaya a danzar en el cementerio, se desató una avalancha de insultos y desavenencias que condujeron finalmente a la disolución de la experiencia gremial. Nunca más se unirían los periodistas en una sola institución.

Los motines en las cárceles se han repetido con cierta frecuencia. No son novedad. Pero esta vez la psicóloga Amelia Ríos y sus compañeros de trabajo debieron soportar una experiencia distinta porque la televisión logró instalarse frente al penal El Sexto transmitiendo “en vivo y directo” escenas espeluznantes, que los propios reclusos también veían en un televisor de la cárcel.  Un feroz asalto policial puso fin a la aventura, pero las heridas persiguieron a la psicóloga hasta su muerte.

En la sureña Tacna donde el magnate pesquero Banchero Rossi había fundado en 1962 el diario “Sur”, el primero de su gran cadena, no pasaba nada, no había interesante que noticiar pero un día llegó al aeropuerto un gigantesco avión del que salieron soldados norteamericanos que armaron un helicóptero que se elevó hacia las cumbres andinas. Y es que se había estrellado un avión boliviano que llevaba, entre decenas de pasajeros, a dos diplomáticos cubanos que quizá portaban secretos en un maletín que la CIA quería descubrir.

Un apreciado periodista dividía en dos tipos las historias periodísticas: las que se contaban solas por la importancia o rareza del suceso, y las que según el cronicante merecían ser contadas para que se conocieran.

¿Ejemplos de historias imbatibles que siempre serán contadas? Citemos un puñado: el naufragio del insumergible Titanic, el asesinato del presidente Kennedy, la supervivencia de los jóvenes uruguayos en los Andes, la sorprendente salvación de la joven Koepcke, la captura de Abimael Guzmán, el rescate inverosímil de los mineros chilenos, las Torres Gemelas y un largo etcétera. De historias así se han ocupado periodistas famosos que desplegaron sus mejores herramientas literarias para contarlas.

Nosotros preferimos las segundas porque son episodios breves de historias mayores que cuando un especialista las aborde no podrá ignorarlos. Así entonces, lo que proponemos en este conjunto de narraciones son instantes decisivos que forman parte de un proceso histórico que conduce de manera inevitable hacia un final dramático.

Creemos que cada una de estas historias serviría para nutrir una narración mayor, un libro. Serán los lectores finalmente quienes juzgarán su valor. Nos alegraría mucho si cumplieran tal propósito.

Algo más. La mayoría de estas historias no han conocido la tinta porque fueron publicadas en forma de capítulos breves en mi blog y a lo largo de varios años, como puede comprobarse si lo visitan:

Juan Gargurevich … cosas del periodismo:  https://tiojuan.wordpress.com

 Juan Gargurevich Regal

Lima, 2

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