Archivo del Autor: Juan Gargurevich

Pero… ¿cuándo hubo un mejor periodismo?

Periodismo y nostalgia (II)

Nunca tuvimos un mejor periodismo que el de hoy.

Concordemos en que al calor de cada contexto ha germinado una manera de recoger, escribir, formular noticias arregladas conforme a los llamados soportes, esto es, papel, radio, televisión (y desde hace pocos años internet) de cada periodo histórico.

De acuerdo a las condiciones favorables o desfavorables de cada época, los periodistas siempre hicieron lo mejor para satisfacer al público, al mercado, a los intereses de los grupos de presión o de interés -que van desde “El Pan del Alma” hasta la concentración de medios de “El Comercio”- pasando por una multitud de periódicos de todo tipo.

Los avatares de la invasión chilena fue descrita por grandes corresponsales.

Los avatares de la invasión chilena fueron narrados por grandes corresponsales.

Interviniendo en esta amable conversa, el conocido maestro Julio Estremadoyro puntualiza: “Ni mejor ni peor… ahora es distinto” refiriéndose a que las nuevas tecnologías de la información han alterado de manera radical tanto la formación de los nuevos periodistas como la práctica misma del periodismo al exigírsele manejo experto en las llamadas “plataformas”, esto es, tinta y papel, radio, audiovisuales, etc.

Así, cada tiempo tiene, por ejemplo, sus géneros periodísticos favoritos, maneras distintas de contar las cosas tal como puede leerse en los  viejos diarios limeños cuyos reporteros ignoraban las técnicas del Qué, Quién, Dónde, Cuándo… que  reinaron por cien años en el Perú.

Pero hay un elemento más que atender y que recorre toda la historia de nuestro periodismo y que no es otro que el compromiso, que es, a nuestro entender, el mejor periodismo.

Los periodistas deben ser gremialistas, solidarios con sus colegas, atentos a los problemas sociales, hacer lo posible por ser independientes, promotores de civismo y educación; nacionalistas, patrióticos; deben guardar las formas correctas porque luego de la familia, son los medios los que ayudan a sembrar los valores elementales. El periodismo debe ser, en suma, un servicio público aun cuando esté atado a intereses determinados de los que debe advertir a sus lectores.

Un periodismo así ¿se ha practicado en nuestra historia? Un buen ejemplo de gran periodismo unido en favor de los intereses nacionales se realizó desde el principio de la invasión de Chile en 1879, primero en los diarios y luego en las hojas que la guerra permitía publicarse.

Por mucho tiempo la labor de los periodistas en aquel dramático episodio de nuestra historia fue desatendida. Hoy felizmente ya han sido recogidos los esfuerzos de grandes corresponsales, reporteros que fueron testigos de triunfos y fracasos y los narraron para un público ansioso de saber lo que pasaba en el frente de batalla.

Julio Octavio Reyes de “La Opinión Nacional”, Manuel Horta de “El Nacional”, Benito Neto de “La Patria”, Modesto Molina desde Iquique y Tacna, son algunos de los que contaron la primera fase de la invasión hasta ser acallados por la fuerza.  En la resistencia estuvieron Luis Carranza, codueño de “El Comercio”, Manuel Atanasio Fuentes en “Actualidad” acompañando a García Calderón en la Magdalena y otros que los investigadores deben rescatar del olvido.

Fue sin duda un gran periodismo comprometido. (Juan Gargurevich).

 

-Mañana: Los “Nuevos Periodismos”

 

Periodismo y nostalgia (I)

-Todo periodismo pasado… ¿fue mejor…?

Así era la redacción del diario Expreso en los años 70...

Así era la redacción del diario Expreso en los años 70…

Con alguna frecuencia un puñado de notables periodistas se reúne para conversar sobre lo que mejor saben por experiencia, esto es, el periodismo.  Todos peinan canas, están jubilados y tienen muchas historias que contar de reportajes arriesgados, dramas estremecedores, primicias, entrevistas imposibles, aventuras editoriales, colegas desaparecidos, y disfrutan de las anécdotas que todo veterano periodista tiene de sobra para contar.

Pero aparentemente tienen un problema: la nostalgia. ¿Una buena definición?

“Los psicólogos afirman que la nostalgia expresa un anhelo del pasado que suele ser poco realista ya que se encuentra idealizado. Esto quiere decir que el sujeto siente nostalgia por algo que nunca es del todo real”. (http://definicion.de/nostalgia/)

Por eso es que se molestaron mucho cuando yo afirmé en una entrevista un rotundo: “A mí no me vengan con el cuento de que el periodismo de antes era mejor” y agregué que el periodismo de hoy es largamente superior al pasado. Debo añadir que no puntualicé a qué me refería con  el “pasado” pues eso tiene muchos años, muchas etapas… que valdría la pena examinar con más cuidado.

Cuando mis queridos colegas insisten en el pasadismo, debemos preguntarnos ¿era mejor el periodismo de los años 20 y el Oncenio, el de los años 30 y el fascismo, el de los años 50 y el anticomunismo y antiaprismo, el de los 60 en que nacen Expreso y Correo, el de los 70 y los militares, el periodismo del retorno de los 80 y el Diario Marka? ¿De qué periodismo estamos hablando?

Por supuesto, el periodismo de los años 90 está excluido de la charla… por razones elementales de decencia.

Quizá prefieren tocar solamente el periodismo de los periodistas estrellas de todas aquellas épocas, apartando sus trayectorias de la política y el compromiso, relevando sus hazañas, sus entrevistas, columnas, campañas.

O sea, que tenemos que avanzar hacia una buena definición de lo que nuestros colegas consideran “buen periodismo”. Pero yo no me atrevo ahora al ejercicio intelectual que supone componer la definición de “buen periodismo en el Perú” porque se merece un esfuerzo mayor que este modesto blog.

La verdad es que nunca fue fácil ser periodista en nuestro medio y en esto deben concordar los nostálgicos. Con excepciones notables, los periodistas de la zona que yo llamo “la infantería” que es la que verdaderamente construye una publicación, somos todavía como gitanos, yendo y viniendo, sujetos a los vaivenes de la política, del mercado.

Pero persistimos en nuestra vocación temprana y en lo que a mí respecta, prefiero hoy y el futuro, guardando el debido respeto al pasado –como consta en la docena de libros que le he dedicado.

Mañana: Aquel periodismo pasado…

 

 

 

 

¿Por qué el periodismo de hoy es mejor?? (II)

 Segunda parte de la entrevista que nos hizo Maritza Espinoza, en La República, sobre temas de actualidad  relativos al periodismo. Domingo 5 de febrero.

¿Qué es lo que tiene el periodismo hoy que lo hace mejor?

El acercamiento a la realidad. Es más veraz. Los jóvenes están mejor preparados. La comunicación depende de la calidad de aprehensión de la realidad que tienen las personas y un periodista entrenado ve más que los demás, y lo escribe mejor y la información que traslada al lector es más veraz.

Maritza Espinoza, autora de la entrevista.

Maritza Espinoza, autora de la entrevista.

Se suele culpar a la prensa de todo lo que pasa. ¿Qué responsabilidad tiene realmente en lo que ocurre en el país?

Poca. La responsabilidad es de la sociedad y del país. Los periodistas interactúan con el contexto y sus apreciaciones dependen de lo que hay. En la medida en que lo recoge uno, el periodismo es bueno o no. En ese sentido, yo defiendo a los columnistas y a los periodistas. Los periodistas no pueden cambiar la realidad. Si el periodismo tuviera tanto poder, no hubiera sido elegido Trump, porque todo el periodismo norteamericano estaba a favor de los demócratas y de Clinton. Si el periodismo hubiera tenido poder en los noventa, Vargas Llosa sería presidente. ¡No me vengan con el cuento de que el periodismo puede movilizar…! No, el contexto es lo que moviliza o favorece que los periodistas actúen de una u otra manera. Pero yo insisto en que el periodismo de ahora es largamente mucho mejor que el de antes. Por ejemplo, en los sesenta, existía el diario La Prensa y muchos dicen “¡qué gran periódico!” No era verdad. Eran buenos periodistas, pero de un anticomunismo cerril.

Pedro Beltrán era la expresión misma del anticomunismo…

Sí. Y de un liberalismo a la antigua que no permitía ejercer un periodismo más allá… Igual que El Comercio, antiaprista y cerrado a otros sectores. Entonces, a mí no me vengan con el cuento de que antes se hacía mejor periodismo.

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“El periodismo es mejor ahora”

Por Maritza Espinoza

(Revista Domingo.  La República)

Periodistas de muchas generaciones lo llaman “El Profe”, aunque él prefiere que lo conozcan como “El tío Juanito”. Es que Juan Gargurevich es no sólo un maestro de periodismo, sino un periodista de raza -o “de infantería”, como le gusta señalar- y ha hecho una carrera impecable en decenas de medios. Hasta hace poco, era miembro del directorio del Diario Oficial El Peruano, pero fue destituido sin razón aparente por la nueva administración. De eso y de la prensa peruana, su tema favorito, hablamos en esta entrevista.

Foto del talentoso Renato Pajuelo, otrora Practicante de lujo en El Peruano.

Foto del talentoso Renato Pajuelo, otrora Practicante de lujo en El Peruano.

Usted ha culpado al premier Zavala de su despido… ¿Por qué?

Porque es la línea de mando directa. El nombramiento de los miembros del directorio lo maneja Fonafe (El Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado) que depende de la PCM, o sea de Zavala. De modo que las decisiones políticas en cuanto a comunicación las toma él. En todo caso, es el responsable político de mi despido.

¿Qué es lo que el gobierno quiere hacer con El Peruano?

Convertirlo en un aparato de propaganda…

¿Del presidente?

Del gobierno y, efectivamente, del presidente. Esa es la intención. No veo otra. Seguramente, desde su punto de vista, esa debe ser la función correcta. Nosotros teníamos otra visión: queríamos que El Peruano fuera un medio público, un periódico más profesional, más abierto, con más énfasis en la gente andina…

Pero la función de El Peruano siempre ha sido acariciar el narcisismo de los presidentes. ¿Eso no ocurría en el gobierno de Humala?

Menos, cada vez menos. Por ejemplo, cuando (Hugo) Coya fue presidente del directorio, él prohibió que se publicara la foto de Humala en la primera página. Lentamente, después ya se fue imponiendo el criterio de Nadine, pero a la vez se manejaba un proyecto (Hablemos) para avanzar hacia los medios públicos…

Usted suele decir que el periodismo de ahora es mejor que el de antes… ¿Qué le hace pensar eso?

Yo no soy un melancólico del periodismo. ¿Sabes por qué? Porque los periodistas actúan con el contexto y el contexto es lo que favorece o desfavorece el desarrollo del periodismo en momentos determinados. Cuando el contexto es desordenado, difícil, un poco como el de ahora, el periodismo también se desordena… Si me preguntas si el periodismo pasado fue mejor que ahora, diré que no, porque ahora todos los periodistas estudian, son magister, escriben libros de crónicas… Yo te puedo decir ahorita una docena de periodistas peruanos de primerísimo nivel, y no tienen ni treinta ni cuarenta años, que ejercen periodismo y escriben crónicas que en el pasado ni soñábamos…

Continúa mañana.

El premier Zavala ordenó botar a Gargurevich… ¿Y qué? (IV)

Prólogo Cuatro:

Llegaron el primer día como aves rapaces, posándose en los cómodos sillones del directorio… desde allí escudriñaban, olisqueaban las oficinas administrativas, la redacción, imaginando escritorios, cargos, sueldos jugosos, bonos, pero sobre todo, decidiendo a quién expulsar para ocupar el sitio. Los trabajadores los motejaron rápido como el “Club de los BuscaChamba…”

Testimonio anónimo

-La mentira como arma

¿Cómo imaginaban el premier y los nuevos ministros (Stanford, Yale, Harvard…) que eran, o son Editora Perú, el diario oficial El Peruano y su agencia de noticias Andina?

Probablemente como una oficina vetusta y polvorienta, allá por la ignota Plaza Dos de Mayo, con telarañas, con viejitos tecleando máquinas obsoletas redactando loas al gobierno, con ventanillas recibiendo fajos de dinero por los avisos oficiales… con periodistas incapaces de distinguir si un hombre muerde a un perro o un perro muerde a un hombre. Con rotativas de museo y una administración heredada de gobiernos anteriores enfrascada en rutinas de los años cincuenta…

"El Peruano" una empresa apetecible.

“El Peruano” una empresa apetecible.

Falso. Falso. Pero esa es la impresión que se ha tratado de ofrecer al nuevo gobierno para justificar la frase “hay que limpiar eso y llevar nuevos periodistas que sean unos tigres de la noticia…”.

Editora Perú es una empresa moderna, una de las estrellas del “holding Fonafe” , como cualquiera puede comprobar en las páginas web de esa entidad, que obtenía ganancias jugosas para el Estado, con una administración en constante entrenamiento y con una redacción, para el diario y la agencia Andina, de periodistas profesionales titulados hasta con maestrías.

Para nadie era secreto que Internet obligaría a un cambio dramático del modo de producción de la empresa porque ya importantes entidades habían desarrollado plataformas propias (Indecopi, Poder Judicial) buscando zafarse de los gastos de publicar en El Peruano. Y otras reclamaban lo propio… que llegaría finalmente con los decretos legislativos de PPK.

-Enemigos, amenazas, oportunidades

“Tengo a mis tigres listos” habría afirmado el nuevo Presidente del Directorio, el buen amigo de PPK. Pero no es fácil lanzar a los tigres a devorar cargos. La férrea gestión pública obliga a rigurosos sistemas de selección vigilados por Fonafe y la Contraloría. La frase “Ya hablé con PPK” no sirve en la administración pública.

Entonces se ha desatado una lamentable etapa de acusaciones, mentiras, infundios, falsedades que tienen como único objeto desvalorizar al personal gerencial y de redacción para justificar cambios y despidos. Cuentan que incluso en un evento público, Carlos Becerra calificó a los colegas del DOP y Andina como holgazanes e incapaces. No sé las palabras exactas pero pueden rectificarme.

Y debo aquí lamentar que colegas que estimaba se han sumado a la cacería de cargos sin importarles a quién botan o arriman.

Lo segundo es la amenaza para la supervivencia plena de Editora que significan los nuevos decretos legislativos que crean el Diario Oficial El Peruano Electrónico (DOPE) que, luego de reglamentados, serán los instrumentos de reemplazo del viejo DOP. Pero no de la importante Agencia Andina que convoca cientos de miles de lecturas…y mucho antes de la llegada de los “tigres”. Será sin duda una buena oportunidad para la persistencia del DOP pero ya en la “Nube”. ¿Cuántos despidos será necesario hacer para tal conversión?

Una buena pregunta para los “tigres”, sin duda.

-El futuro previsible

La visión de la nueva administración no es ya de servicio ciudadano. Lo que se desea es ganar réditos y sonrisas poniendo los buenos recursos periodísticos y técnicos al servicio de la hoy pésima comunicación gubernamental. Ya están haciendo suplementos para regalar como volantes en los viajes de PPK al interior, videos proselitistas, libros, etc. todo amparado, hasta ahora, por las sonrisas del presidente, el premier Zavala y la jefa de Fonafe Patricia Elliot.

Bueno, que les aproveche. A mí ya me botaron.

FIN  (aunque esta historia no ha terminado…)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya sabemos porqué Zavala botó a Gargurevich de El Peruano(III

Prólogo Tres

La historia del porqué el Premier Zavala ordenó botar a Gargurevich de El Peruano va llegando a su fin y la verdad presiona: malas lenguas afirman que el coleguita Carlos Becerra, nuevo Presidente de Editora Perú, se habría quejado a su amigo el presidente de que fuerzas oscuras le impedían hacer el gran cambio en El Peruano. Y dicen que PPK ordenó: “Zavala, saquen a esos directores”. Y Zavala tampoco dudó: “Patricia, bota a esos directores”. Y Patricia: “Tengan la bondad de renunciar”. Pero Gargurevich ¡no renunció

-¿Quién metió la pata? O mejor ¡el dedito!

Esta Separata pasará sin duda a la historia del peridoismo y de la ONPE.

Esta Separata pasará sin duda a la historia del periodismo y de la ONPE de Mariano Cucho

Cuando en crónica anterior hicimos una relación de las gruesas diferencias entre El Peruano y la  prensa comercial común olvidé una crucial: el Diario Oficial nunca se equivoca. Quizá omite, exagera, etc. pero tanto su edición noticiosa como los avisos legales, judiciales, etc. son sometidos a una rigurosa revisión por especialistas responsables que, luego de comprobar, corregir, editar, estampan su visto bueno y ¡a la imprenta!

La prensa comercial no se hace problemas. Miente sin rubor y si hace falta rectifica luego de la queja del agraviado. Lo vemos todos los días, pero en El Peruano… ¡jamás!

Pero hay amargas excepciones, como aquella del aciago día miércoles 2 de marzo del 2016 en que publicamos una separata especial encargada por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) que había contratado publicar una “Relación de postulantes que aprobaron..” etc. para coordinadores de oficinas del proceso electoral del 2016.

El verdadero logotipo.

El verdadero logotipo.

En Editora Perú el texto fue editado y, como de costumbre, se buscó el logotipo de la ONPE que reposaba en el banco de miles de logos de empresas públicas y privadas. Se editó, revisó, firmó, selló y envió.

En la madrugada de aquel miércoles el gerente contestó adormilado el teléfono:

-¿Ha visto El Peruano de hoy? –balbuceó uno de los jefes del turno mañanero

-No, no… ¿algo especial?

-Mire las Normas Legales, la ONPE… han cambiado el logo… una cag.. perdón….

Una bomba no hubiera hecho más efecto en el viejo local de la av. Alfonso Ugarte. En minutos, todos los teléfonos de Editora Perú repiqueteaban, en la ONPE Mariano Cucho, lívido de cólera, no podía creer lo que mostraba su separata, desde Palacio exigían explicación, pero sobre todo, medio Perú se reía a gritos porque la portada de la separata ya estaba en twitter, Facebook, etc. para nuestra vergüenza.

¿Cómo, nos interrogábamos, ha sido posible que un dibujo de Alvaro Portales realizado para tomarle el pelo a la ONPE montesinista del año 2000… llegó a Editora Perú y reemplazó el logo real?

Misterio. Se establecieron responsabilidades, se aplicaron sanciones, se agotaron averiguaciones pero nunca supimos la verdad. Así, el gran error gráfico que mancha la historia de El Peruano aguarda todavía una buena investigación. Algún día surgirá una especie de Garganta Profunda que cuente lo que pasó.

Todos los columnistas nos tomaron el pelo de lo lindo: “Ha sido uno de los más divertidos chispotazos -a su pesar- del periodismo nacional de los últimos años” dijo la Klingenberger en Publimetro. Y Marco Sifuentes remató en El Comercio: “…lo que ha provocado ese heroico diagramador de El Peruano es de una comicidad tan desmesurada, que diluye cualquier cualquier atenuante a la felicidad que provoca”. Varios más aprovecharon para vapulearnos.

Y Mariano Cucho se negó en redondo a pagarla cuenta de la separata… que la ONPE debe todavía.

Pasaron los meses, llegaron las elecciones, ganó Pedro Pablo Kuscinsky y nosotros redactamos nuestras renuncias, que depositamos en la gerencia para ser enviadas a Fonafe… a Patricia Elliot, apenas anunciaran el nuevo directorio.

¿Y a quién nombraron Presidente de Editora Perú? Al colega de Centrum, de la PUCP, Carlos Becerra Gutiérrez, amigo entusiasta del nuevo mandatario.

Mañana: “Usted se queda maestro”.

 

 

Zavala ordenó sacar a Gargurevich de El Peruano (II)

Prólogo Dos

Doña Patricia Elliot, directora de Fonafe (empresas del Estado) se convirtió sin querer queriendo en verdugo político (o ¿verduga política?) del premier Zavala. Y con inelegancia inverosímil llamó a los antiguos directores de Editora Perú para pedirles sus renuncias ¡en plena sesión de directorio! Insólito, pero son precisamente cosas así las que hacen interesante esta historia.

-El Peruano, un diario diferente

“El Peruano” Diario Oficial del Estado (DOP de ahora en adelante) sólo se parece a los demás diarios en que está impreso en papel, se distribuye todas las mañanas, tiene un precio y lleva titulares.

Alan García llevó el diario a la franela extrema.

Alan García llevó el diario oficial a la franela extrema.

Pero no es igual porque si se fijan bien… solamente tiene buenas noticias, nunca una mala, ninguna crítica, pues ese no es su rol, su encargo. Su misión es trasladar a los ciudadanos lo que el gobierno tiene que decir.

Su importancia no está en las noticias porque si siguen mirando, el DOP consta de varias partes, a saber,  el cuerpo noticioso, las Normas Legales, los Avisos de Curso Legal… todo un conjunto que a veces forma verdaderos paquetes y en especial cuando el Poder Judicial envía (o enviaba) sus sentencias.

Francisco García Calderón, venerable autor del gran Diccionario de la legislación Peruana, de 1862 describió el rol del Periódico Oficial: “…Para que las leyes sean obedecidas por todos, basta que se inserten en el periódico oficial” (p. 790). Y así es hasta hoy.

Pero en algún momento de la historia el DOP se hizo vocero del gobierno de turno hasta llegar, como en tiempos de Alan García, en la más tosca expresión de narcisismo presidencial.

El DOP era un botín, un recurso laboral para los ganadores de las elecciones, un desastre administrativo hasta fue convertido en la empresa estatal Editora Perú, en 1999 adscrita al naciente Fonafe, la poderosa entidad que hoy reúne a una cuarentena de empresas, incluyendo Sedapal, Petroperú, Essalud, etc.

Allí nació el nuevo DOP… y murió el antiguo, bohemio y desordenado, de total independencia administrativa que tenía como directores a buenos amigos del gobierno que despedían y contrataban redactores a placer. Para bien o para mal, eso se acabó.

Pero, ay, el DOP se integró el monstruo de la administración pública, donde para cada puesto hay que concursar, donde cada gasto es observado con lupa por contralores implacables que pueden hasta meterte preso, donde se gasta enorme energía en planes estratégicos, presupuestos, presentaciones a los directorios, consultas legales…

Ahí caí yo, entusiasta como siempre pero esta vez para aprender que una cosa es un diario de empresa privada –que conocía bien- y otra cosa es un diario oficial donde, sencillamente, no puedes hacer lo que te da la gana, así seas PKK o el premier Zavala.

Nunca metimos la pata, todas las decisiones que tomamos fueron absolutamente legales, formales, bendecidas por los gerentes y los abogados, reunimos una excelente redacción y comenzamos a pensar en la conversión del DOP y la ya poderosa Agencia Andina, en un  Medio Público.  Y tratamos de evitar que el diario se convirtiera en una simple caja de resonancia del gobierno para ser una buena fuente de información y cultura como puede comprobarse por la calidad de los suplementos que se hicieron, por ejemplo.

Todo esto ha fracasado ya con el nuevo gobierno pues ha nombrado como responsable a un colega que desea destinar los buenos recursos periodísticos y técnicos de Editora Perú para que sea la punta de lanza de la propaganda del gobierno. O sea, un lamentable retroceso a los viejos tiempos apristas.

Mañana: el dedito en el poto de la ONPE