Zavala ordenó sacar a Gargurevich de El Peruano (II)

Prólogo Dos

Doña Patricia Elliot, directora de Fonafe (empresas del Estado) se convirtió sin querer queriendo en verdugo político (o ¿verduga política?) del premier Zavala. Y con inelegancia inverosímil llamó a los antiguos directores de Editora Perú para pedirles sus renuncias ¡en plena sesión de directorio! Insólito, pero son precisamente cosas así las que hacen interesante esta historia.

-El Peruano, un diario diferente

“El Peruano” Diario Oficial del Estado (DOP de ahora en adelante) sólo se parece a los demás diarios en que está impreso en papel, se distribuye todas las mañanas, tiene un precio y lleva titulares.

Alan García llevó el diario a la franela extrema.

Alan García llevó el diario oficial a la franela extrema.

Pero no es igual porque si se fijan bien… solamente tiene buenas noticias, nunca una mala, ninguna crítica, pues ese no es su rol, su encargo. Su misión es trasladar a los ciudadanos lo que el gobierno tiene que decir.

Su importancia no está en las noticias porque si siguen mirando, el DOP consta de varias partes, a saber,  el cuerpo noticioso, las Normas Legales, los Avisos de Curso Legal… todo un conjunto que a veces forma verdaderos paquetes y en especial cuando el Poder Judicial envía (o enviaba) sus sentencias.

Francisco García Calderón, venerable autor del gran Diccionario de la legislación Peruana, de 1862 describió el rol del Periódico Oficial: “…Para que las leyes sean obedecidas por todos, basta que se inserten en el periódico oficial” (p. 790). Y así es hasta hoy.

Pero en algún momento de la historia el DOP se hizo vocero del gobierno de turno hasta llegar, como en tiempos de Alan García, en la más tosca expresión de narcisismo presidencial.

El DOP era un botín, un recurso laboral para los ganadores de las elecciones, un desastre administrativo hasta fue convertido en la empresa estatal Editora Perú, en 1999 adscrita al naciente Fonafe, la poderosa entidad que hoy reúne a una cuarentena de empresas, incluyendo Sedapal, Petroperú, Essalud, etc.

Allí nació el nuevo DOP… y murió el antiguo, bohemio y desordenado, de total independencia administrativa que tenía como directores a buenos amigos del gobierno que despedían y contrataban redactores a placer. Para bien o para mal, eso se acabó.

Pero, ay, el DOP se integró el monstruo de la administración pública, donde para cada puesto hay que concursar, donde cada gasto es observado con lupa por contralores implacables que pueden hasta meterte preso, donde se gasta enorme energía en planes estratégicos, presupuestos, presentaciones a los directorios, consultas legales…

Ahí caí yo, entusiasta como siempre pero esta vez para aprender que una cosa es un diario de empresa privada –que conocía bien- y otra cosa es un diario oficial donde, sencillamente, no puedes hacer lo que te da la gana, así seas PKK o el premier Zavala.

Nunca metimos la pata, todas las decisiones que tomamos fueron absolutamente legales, formales, bendecidas por los gerentes y los abogados, reunimos una excelente redacción y comenzamos a pensar en la conversión del DOP y la ya poderosa Agencia Andina, en un  Medio Público.  Y tratamos de evitar que el diario se convirtiera en una simple caja de resonancia del gobierno para ser una buena fuente de información y cultura como puede comprobarse por la calidad de los suplementos que se hicieron, por ejemplo.

Todo esto ha fracasado ya con el nuevo gobierno pues ha nombrado como responsable a un colega que desea destinar los buenos recursos periodísticos y técnicos de Editora Perú para que sea la punta de lanza de la propaganda del gobierno. O sea, un lamentable retroceso a los viejos tiempos apristas.

Mañana: el dedito en el poto de la ONPE

 

 

¿Por qué Zavala ordenó sacar a Gargurevich de El Peruano? (I)

Prólogo:

Fernando Zavala, presidente del Consejo de Ministros, ordenó a Patricia Elliot, directora ejecutiva  de Fonafe (entidad que reúne a las empresas del Estado) que los miembros del antiguo directorio de Editora Perú, debían ser forzados a retirarse, dimitir,  a irse, a mandarse mudar, porque habían perdido la confianza del gobierno. Pero Gargurevich no quiso renunciar, desafiando a la tradición. ¿Por qué?

…Eran los primeros días de enero del año que corre…

…………………………………

-Terror burocrático general…

Cuando un gobierno termina su gestión y el nuevo inicia el proceso formal de reemplazo, una simple pero ominosa y temible frase recorre ministerios, empresas del estado, organismos de todo tipo congelando los corazones de los burócratas con cargos llamados “de confianza”:

“….Acuerda…dar por concluida la designación de…”.

El presidente y sus ministros tienen en sus manos cientos de cargos de confianza que normalmente son ocupados por correligionarios, los que ayudaron al triunfo.  Por supuesto todos esos cargos están ocupados, y hay que desalojar a los antiguos y nombrar a los nuevos.

Por eso, desde que PPK asumió la presidencia, las “Normas Legales” del Peruano, se   de Resoluciones que indicaban que “se dan por concluidas” etc.  Cientos a la calle y cientos acomodándose en los escritorios por los próximos cinco años.

Siempre ha sido así y Fonafe ( Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado) reúne a una cuarentena de empresas que tienen directorios de 4 a 6 miembros. Hay que nombrar nuevos… pero hay que echar primero a los viejos.

Fonafe ha institucionalizado la saludable costumbre de invitar a renunciar. Nunca falla. Los que han perdido confianza envían su renuncia y al día siguiente El Peruano anuncia que ya no son directores.

Pero no falta algún inelegante porfiado que no quiere renunciar. Es muy raro pero está previsto y entonces una resolución lo “revoca” del cargo.

Eso es todo lo que ha pasado con Gargurevich. O sea, yo.

-Una historia para contar

No sé si estarán dispuestos a escuchar la historia completa que comenzó hace ya cinco años cuando fui invitado a formar parte del directorio de Editora Perú (El Peruano, la Agencia de noticias Andina), lo que acepté con entusiasmo porque estaría cerca de una redacción luego de muchos años y porque podríamos hace caminar el antiguo deseo de un medio público.

¿Llegará al 2021? Muy difícil.

¿Llegará al 2021? Muy difícil.

Ahora disculpen el lugar común pero ¿Cómo podría imaginar que años más tarde un mentecato me acusaría de “humalista, comunista y obstruccionista”?

Mañana: Qué de cosas que pasaron…

 

 

 

 

 

Don Ramón, candidato a Rector de San Marcos

¿Conocen al abogado Ramón Ramírez Erazo? ¿No? Mejor. Es candidato al importante cargo de Rector de la Universidad Nacional de San Marcos y deberá competir (si su candidatura es aceptada en estos días) con catedráticos tan destacados como el sociólogo Nicolás Lynch, el filósofo Zenón de Paz, el abogado Javier Villa Stein y algunos más.

Pero ninguno de sus probables futuros contrincantes luce sus méritos académicos: ¡siete maestrías y siete doctorados!! (véase ilustración adjunta).

¡Siete maestrías y siete PHD!!

¡Siete maestrías y siete PHD!!

Es verdad que ha tenido algunos tropiezos pero de poca monta. Por ejemplo, el 2010 fue descalificado como postulante al Tribunal Constitucional porque lo señalaban como promotor del infame semanario “Confidencial” (véase youtube) y luego del diario “La Nación”.  También fue descalificado como postulante a Defensor del Pueblo, en el año siguiente. Injustamente, sin pruebas, pura envidia presumimos (¡siete Phdsss!)

También en el Colegio de Abogados le tienen ojeriza. Fue suspendido por un Tribunal de Honor por dudas sobre sus doctorados.

Y así, su larga vida de profesor y estudiante eterno (¡siete maestrías!) ha tenido tropiezos varios, producto de la proverbial incomprensión criolla.

No debemos olvidar tampoco que ha publicado decenas de libros y que promete no cobrar sueldo cuando asuma el Rectorado (que no es mucho negocio, valgan verdades).

Un candidato tan señalado merece mayores líneas que estas pero no debemos olvidar que don Ramón es un maestro de la demanda, la acción de amparo, el habeas corpus y todos los instrumentos legales que existen para sacarnos del camino.

(Claro, con siete maestrías y siete doctorados no hay quien le gane).

¿Pasará la valla de precalificación para Rector? ¿Estará en el debate con los catedráticos mencionados? Hay que ver ese culebrón. No se lo pierdan.

(Siete doctorados. Qué envidia).

 

Y la Guerra Fría llegó a Tacna (Final)

Resumen de lo publicado.- Apenas localizado el avión boliviano siniestrado casi en la cumbre del volcán Tacora llegó un avión norteamericano a Tacna y un helicóptero partió al lugar. Buscaban documentos secretos que presuntamente portaban dos diplomáticos cubanos. Encontraron el maletín, devolvieron algo a las autoridades, transportaron algunos cadáveres al poblado de Charaña y se marcharon.

 -Y hubo dos tragedias más…

Médico

Luego de que los militares norteamericanos y peruanos registraron la zona del accidente, uno de los helicópteros trasladó a la cumbre al Juez de Turno y al médico legista, el distinguido tacneño Carlos Céspedes Quelopana. Ambos debían cumplir con los trámites de rigor para finalmente autorizar el traslado del medio centenar de víctimas.

Cuando decidieron volver fueron sorprendidos por la noticia de que el helicóptero no podría aterrizar por mal tiempo. La única opción –para no pasar allí la noche- era descender hasta la carretera y viajar a Tacna en automóvil.

El médico y el juez comenzaron el descenso pero apenas habían avanzado unos cincuenta metros Quelopana pareció tropezar y cayó pesadamente. Sus acompañantes corrieron a levantarlo, ayudarlo, pero el médico había muerto. El corazón no había resistido y el infarto fue fulminante. No tuvieron más remedio que embolsar el cadáver y añadirlo a la lista de cadáveres que debían llevar a Charaña.

Nuestro diario inventó irresponsablemente un final: “… enfermeros de la Guardia Civil lo atendieron de inmediato pero todo fue inútil. Céspedes había fallecido, con una sonrisa en los labios, con la satisfacción del deber cumplido”.

Pero todavía faltaba una tragedia más. Varios familiares de los muertos en el accidente habían subido hasta el lejano Charaña para identificar a sus seres queridos y entre ellos el empresario teatral chileno Oswaldo Vergara. Su esposa, Marina Osses era bailarina, “vedette” conocida y viajaba para cumplir un contrato.

Vergara reconoció inmediatamente a su esposa y se lanzó a abrazarla y costó mucho a los policías separarlo del cadáver. Luego, resignado, pidió descansar, dijo que se sentía mal y cuando llegó un médico a examinarlo lo encontró ya muerto. La altura y la emoción acabaron con su vida. Y así, otro cadáver fue añadido a los que debían llevar, unos a La Paz, otros a Arica.

Todavía hubo un episodio más en esta historia. Varios días después ingresó a Tacna el diplomático cubano Alfredo García Almeyda y aparentemente con un pasaporte chileno perteneciente a “Moisés Gómez”. Pero la policía tacneña lo conocía o fue avisada. Lo cierto es que lo urgieron a regresar a Arica por “irregularidades en su pasaporte”. Y el cubano no tuvo tiempo siquiera de decir qué iba a Tacna, donde estuvo quince minutos.

FIN

 

Y la Guerra Fría llegó a Tacna (III)

Resumen de lo publicado.- La noticia de que un avión boliviano había caído a pocas horas de Tacna rompió la monotonía de nuestro diario “Sur”. Y a las pocas horas de conocerse que se había estrellado circuló la noticia de que entre sus pasajeros había cubanos que quizá portaban documentos secretos. Al día siguiente un enorme avión llegó a Tacna portando dos helicópteros; armaron uno que partió raudo al lugar del siniestro.

 -“Los rangers están en Tacna”

Chachacomani

“¡Han llegado los rangers… ya partieron a buscar los documentos secretos de los cubanos!”. La noticia circuló por la ciudad y decenas de curiosos corrieron al aeropuerto para verlos, y nosotros entre ellos. Efectivamente, al lado de un enorme aparato “Hércules” estaba una gran carpa y un puñado de soldados trajinaba alrededor de un helicóptero alistándolo para su partida. El otro ya estaba en la zona del accidente.

Ninguna autoridad tacneña dijo una palabra, no tuvimos fuentes para averiguar nada, salvo mi contacto: “Avisaron que llegaban una hora antes… vienen de Panamá… el jefe es un coronel que salió entre los primeros…”.

Desde Tacna partieron por carretera varios periodistas pero el viaje demoraba varias horas por un camino largo y peligroso, por lo que las autoridades prefirieron esperar la ayuda norteamericana.

El lunes 18 un aparato llevó al Juez Instructor José Julio Jiménez y al médico Legista Dr. Carlos Céspedes pero no pudieron aterrizar aunque vieron que ya había una carpa de lo que llamaron “la comisión de salvamento”.

Dicha “comisión” no era otra que el grupo de militares comandados por el coronel Edward Fox y que se habían dedicado a buscar y rebuscar entre los cadáveres y los restos del aparato el maletín de los cubanos y que finalmente encontraron.

¿Hallaron documentos comprometedores, útiles para la causa anticomunista y anticastrista de los norteamericanos? No lo sabremos nunca.

Pero el avión era boliviano y el gobierno democrático de Paz Estenssoro reclamó por la ingerencia extranjera. Por eso pocos días más tarde el canciller peruano, vicealmirante Llosa, dijo a la prensa: “Había un pistola automática, dos cacerinas vacías, varios cartuchos… y ningún documento trascendente. Haremos un inventario y devolveremos todo a Bolivia”.

Y agregó: “Se ha hecho todo un alboroto alrededor de papeles sin ninguna importancia”.

El hecho es que tres días después y tan sigilosamente como habían llegado, los “rangers” desarmaron su carpa, metieron los helicópteros a la gran panza del avión y se marcharon, igual como llegaron, esto es, sin casi avisar, sin permiso, de regreso a la Zona del Canal, su base de operaciones.

La lista de pasajeros llamó mucho la atención. Estaba una reina de belleza de Cochabamba, el exjefe de la Fuerza Aérea de Suecia, varios bolivianos notables. El copiloto había pedido estar en el vuelo porque quería comprar artefactos pues se casaba en pocos días más. Una azafata perdió el vuelo porque estaba mal del estómago.Y también los diplomáticos cubanos.

Los cadáveres fueron llevados a Charaña, en Bolivia y luego unos a La Paz y otros a Arica, para su identificación y sepultura.

Mañana: la tragedia final

 

Y la Guerra Fría llegó a Tacna… (II)

Resumen de lo publicado: Era marzo de 1963. En Tacna, lejana, calurosa y soñolienta, los periodistas del novísimo diario “Sur” nos aburríamos porque no pasaba nada que pudiera satisfacer la sed de noticias del legendario Raúl Villarán, hasta que una tarde sucedió algo sensacional: un avión del Lloyd Aérea Boliviano, que había partido de Arica hacia La Paz ¡había desaparecido!

Así era el avión boliviano siniestrado en los Andes

Así era el avión boliviano siniestrado en los Andes

-La irresponsable agencia UPI

“La Paz, marzo 16, (UPI).- Tras ocho horas  de infructuosa búsqueda de un avión boliviano con 41 personas a bordo, los funcionarios a cargo de esa búsqueda comenzaron a analizar la posibilidad de que el aparato fuese tomado por los cubanos que iban a bordo, para dirigirse al Perú”.  Una vez más, la irresponsable agencia de prensa United Press International (que felizmente ya no existe), conocida por su anticomunismo sin límites, comenzó a tejer una historia más de las que han abundado en la Guerra Fría.

La UPI, por ejemplo, inundó de mentiras los diarios durante el episodio de la fallida invasión de “Bahía de Cochinos” en Cuba, en 1961. Y en sus delirios anticastristas llegó a escribir: “Miami, 20 (UPI).- El Primer Ministro Fidel Castro ha sido incapacitado por los bombardeos de los aviones el lunes pasado, con un colapso físico y mental. Se está tratando de mejorarlo”. Y también afirmó que en La Habana un submarino soviético cargado de joyas, oro y dólares aguardaba a los castristas que serían derrotados… para llevarlos a Moscú a disfrutar de su dinero. (Todo fue publicado en “La Prensa” de Lima, vocero principal del anticomunismo limeño)

Así, cualquier cosa podía esperarse de UPI, que mandó otro despacho diciendo que según los peritos de la región, el avión podría haber aterrizado en “una pista abandonada en Zorritos, 60 kms. Al oeste de Pucallpa, en la selva peruana”.

Algo más: “La teoría de la toma del avión por los cubanos partidarios del actual régimen de Cuba se basa en las circunstancias de que viajaban en el avión dos personas de esa nacionalidad y un checoslovaco”.

Lo cierto es que aquel domingo 17 de marzo una docena de aviones buscaban en las altas cumbres andinas de Chile, Bolivia y Perú, cuando ya los diarios de esos países confirmaban que entre los pasajeros iban efectivamente dos diplomáticos cubanos, Enrique Valdez y Juan Molén, quienes fueron descritos por UPI como “correos secretos”. Pertenecían a la legación cubana en Chile y viajaban en alguna misión de servicio que Cuba nunca se sintió obligada a detallar.

Finalmente la conspiración se derrumbó ese mismo día cuando uno de los aviones divisó los restos del avión: se había estrellado cerca de la cumbre del volcán Tacora pero hacia el lado boliviano cerca de un remoto poblado llamado Charaña.

No había acceso desde Bolivia y tampoco desde Chile. El única manera de llegar era por aire o por una carretera, luego trocha, que partía de Tacna. No había helicópteros en Bolivia y menos en Tacna.

Pero el lunes 19, al día siguiente del hallazgo, mi informante en el aeropuerto me llamó, agitado: “¡Ha llegado un avión norteamericano enorme, están bajando soldados americanos, les dicen rangers, están bajando dos helicópteros… ya armaron uno… está partiendo!!!”.

Mañana: La CIA busca el maletín cubano

Un avión perdido, Cuba roja, rangers, la CIA… y así la Guerra Fría llegó a la lejana y aburrida Tacna… (I)

-Memorias de periodista

Así ilustró "La Crónica" el lugar del accidente.

Así ilustró “La Crónica” el lugar del accidente.

“¡Vamos, desahuévense, quiero noticias, muertos, asesinos, catástrofes, algo debe pasar en Tacna!” nos urgía el legendario Raúl Villarán desde Lima casi a diario. Pero, ay, en la lejana y aburrida Tacna no pasaba nada, o casi nada, en aquel verano caliente de 1963.

El diario fundado por el magnate pesquero Luis Banchero Rossi todavía se llamaba “Sur” y Tacna había sido elegida como el primero de la gran cadena de “correos” que había encargado a Villarán.  Y es que los Banchero eran tacneños; poseían un pequeño viñedo y todavía vivía la anciana madre que insistía en administrar su modesta “bodega de vinos” pese a los ruegos del hijo millonario de que se mudara a Lima.

Para la redacción y taller alquilaron un local a dos pasos del céntrico Pasaje Vigil y allí instalaron un viejo linotipo al que había que rogarle para funcionara, una rotoplana que cada noche amenazaba con desarmarse y un cuartito de comunicaciones para recibir desde Lima informaciones vía alfabeto morse. De película.

A mediados de 1962 llegó el equipo de redactores estrella de la flamante Empresa Periodística Nacional (EPENSA) que se instaló en el Hotel de Turistas. Era la agresiva vanguardia de choque liderada por el propio Villarán, quien encontró que su rival era el alicaído diario “La Voz del Sur” de la familia Carbajal, que sobrevivía a duras penas gracias a los avisos judiciales.

Alborotaron Tacna, sin duda, al buscar material para los famosos “Inactuales”, reportajes que Villarán sacaba de la manga cuando no había nada que publicar, y lanzaron el diario con gran propaganda. Finalmente abandonaron la ciudad dejando deudas, corazones partidos, mesas y vidrios rotos en bares y burdeles, recuerdos de trompeaderas y borracheras fenomenales, y llegó para hacerse cargo el experimentado periodista arequipeño Jorge Hani, a quien yo reemplacé a fines de 1962.

La “vanguardia” se marchó a Piura a fundar “Correo”, al asalto de la plaza de los venerables “El Tiempo” y “La Industria”.

La paz volvió al ambiente periodístico tacneño. Cada mañana mis cuatro redactores se lanzaban como sabuesos a las calles, instituciones, a buscar “noticia”. Nada.

Téngase en cuenta que eran tiempos de dictadura militar y las fuentes informativas estaban más cerradas que nunca. El Ejército se había negado a aceptar el triunfo del Apra en las elecciones que 1962 y gobernaba la Junta Militar. Primero el general Pérez Godoy, defenestrado por el general Lindley justamente a principios de aquel 1963.

La última buena noticia era que la joven elegida como Reina del Carnaval tacneño era hija de ¡una chilena!!!! Algo inaceptable para los heroicos tacneños que la bombardearon con bolsas de tierra durante el Corso que recorrió la ciudad. Luego, nada.

Pero una tarde el operador de morse que recibía los despachos de Lima me sacó de mi siesta para informarme a gritos:

-¡Se ha perdido un avión boliviano, dicen que puede haber caído por aquí, cerca de Tacna!!

Lancé de inmediato a mis jóvenes reporteros a buscar, preguntar, indagar, a escuchar la radio. Y efectivamente, un avión de pasajeros de la empresa Lloyd Aéreo Boliviano que había partido de Arica con dirección a La Paz había desaparecido del radar sin dar cuenta de su paso por los controles. Se había excedido largamente en el horario de llegada, el pronóstico era sombrío: había desaparecido en alguna parte entre Perú Chile y Bolivia.

Mañana: Los correos secretos de Cuba