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Efraín Ruiz Caro y “La Voz” (VII)

Los colegas felicitaron a Efraín Ruiz Caro por la inciativa

Efraín Ruiz Caro tenía la convicción de que la mejor manera de asegurar la vida, vitalidad y destino del diario era la participación social, de sectores que no se sentían representados en los medios privados y comerciales y que requerían de un medio de expresión. De allí que el lema del diario que propuso inicialmente fuera “Presencia Alternativa Popular”.

Entonces ideó un sistema de participación sindical a base de acciones, y lanzó su propuesta en “Sin Consignas” el 10 de junio de 1987: Aquí sus razones:

Desde mañana por la tarde, este diario, de periódico para los trabajadores se convertirá en periódico de los trabajadores. El cambio de una preposición por otra, con su sencillez, tiene sin embargo una significación trascendente. LA VOZ, desde que fue proyectado hasta hoy, es un vocero para defender los intereses de los trabajadores: empleados, obreros, campesinos. La preposición “para” significaba destino. Destinado a los trabajadores. Desde mañana, será uno de ellos. Se cambia destino por posesión, LA VOZ, diario DE los trabajadores”.

Ruiz Caro había hecho antes una serie de consultas sobre el tema y logró infundir su entusiasmo en los dirigentes. Así, en la tarde de aquel día se instaló el nuevo directorio integrado por representantes del SUTEP (maestros), FENATRAPP (petroleros), CGTP (Central de Trabajadores), FEB (empleados bancarios), y también organizaciones de Construcción Civil,  Telefónicos, Mineros y Metalúrgicos, Cafetaleros, Luz y Fuerza.

De la reunión salió una solemne Declaración de Principios que publicamos el 14 de junio: LA VOZ continuará siendo un medio de información, de expresión, de opinión y difusión, al servicio de las masas populares de nuestro país, defensor consecuente de los intereses nacionales del Perú”.

Por nuestra parte los periodistas apoyamos el proyecto: “LA VOZ es un aporte a la democratización de la información masiva en el Perú. O quiere serlo, por lo menos. Los periodistas que trabajamos en este proyecto que cumplió un año hemos atravesado ya por varias experiencias periodísticas participatorias que tenían un defecto: no tenían en cuenta al llamado ‘receptor’ del circuito clásico de la comunicación (…) Es necesario que los propios sectores populares se expresen de alguna manera…”.

En la reunión de festejo del primer aniversario estuvo toda la dirigencia gremial periodística, los líderes de izquierda e incluso Jorge del Castillo, Alcalde de Lima. Y todos congratularon a Efraín Ruiz Caro por el nuevo Directorio.

-Ni un aviso para “La Voz”

Las punzantes campañas contra la corrupción (teníamos un equipo de investigación que asesoraba y animaba Carlos Malpica, quien publicó en el diario “Los Nuevos Dueños del Perú” como primicia) tuvieron gran éxito de lectoría pero nos provocaron la ojeriza del gobierno y del propio Alan García que cometía errores garrafales –como el desastroso intento de estatizar la banca privada. Nuestro “pecado” más grave era sin embargo la campaña contra la entrega del gas cusqueño a la transnacional “Shell”.

En diciembre de 1986 la Comisión Bicameral de Presupuesto había propuesto la formulación de un “Reglamento de la Publicidad del Estado” que no tuvo respaldo pero permitió conocer que las inversiones estatales en publicidad sobrepasaban los dos mil millones de Intis que se repartían con generosidad a medios impresos que no tenían ni un tercio de los tirajes de “La Voz”.

Desatamos entonces, entre abril y marzo de 1988 una intensa campaña de reclamo y denuncia que obligó finalmente al Gobierno a disponer que se nos concediera algo de la gran suma publicitaria. Y efectivamente llegaron algunos pedidos de avisos que se publicaron pero que nunca se pudieron cobrar.

El gran “Heduardo” (Eduardo Rodríguez) nos acompañó algunos meses

-Mañana: Inflación, cerco económico, enemigos internos

 

 

 

 

 

 

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Efraín Ruiz Caro y “La Voz” (VI)

Fue una intensa campaña contra entreguismo del APRA

“Sin Consignas” fue la columna que Efraín Ruiz Caro publicó todos los días de existencia de “La Voz”. No la firmaba pero era pública y notoria su autoría y que allí estaban la línea política del diario, su espíritu, razones y juicios del acontecer cotidiano y la posición que debíamos tomar frente a los acontecimientos importantes.

De esa columna de la página dos surgieron las bases de las principales campañas siendo la principal la denuncia del entreguismo aprista del recién descubierto fabuloso yacimiento de gas en Camisea, en el Cusco, a principios de 1987.

Desde los primeros anuncios se hizo evidente que la empresa Shell maniobraba para controlar el gas cusqueño con la complicidad del gobierno de Alan García y su testaferro, el Ministro de Energía Abel Salinas. Fueron por lo menos 10 meses de campaña incesante de denuncia solitaria porque ningún otro medio nos acompañaba.

Para dar solidez a sus argumentos, Ruiz Caro contaba con la ayuda de su hija Marusia, talentosa economista, quien lo acompañó en la prolija investigación que no dejaba lugar a dudas sobre el escandaloso negociado del APRA con la Shell. Y juntos decidieron publicar sus razones y argumentos en contra del contrato en el libro “Gas de Camisea. El Futuro Traicionado” (Ediciones La Voz, julio de 1988).

El libro de Efraín y Marusia

La línea editorial que marcaba “Sin Consignas” era acompañada por las páginas siguientes (Dos y Tres) que estaban a mi cargo. Datos, caricaturas, humor (“La Noticia Imposible”), etc. En la sección editorial Manuel Miguel de Priego, de sólida formación ideológica y gran experiencia política, acompañaba y reforzaba la línea.

Para entonces las acechanzas del gobierno se hicieron más fuertes. El diario aprista “Hoy” nos lanzó la campaña de ser “el perro del hortelano”, y Alan García aprobó la negativa de concedernos los avisos publicitarios que daban a todos los demás. Probablemente la consigna fue “asfixien a La Voz”.

Las amenazas surgían también de otros bandos. Sendero Luminoso, por ejemplo, nos acusaba de “social revisionistas”, la propia Cooperativa Santa Elisa (dominada nuevamente por el APRA) nos exigió un aumento desproporcionado por el alquiler del local, negándonos además espacios en el sótano. Nos dejaron sin estacionamientos y espacio para depósito.

Y en el colmo, el Fiscal de la Nación, Elejalde, logró que sentenciaran a Ruiz Caro con seis meses de prisión condicional porque “La Voz” denunció que había favorecido a una parienta involucrada en tráfico de drogas. Nuestro diario ganó finalmente la batalla pues Elejalde fue obligado a renunciar.

La columna diaria de Efraín Ruiz Caro

La lista de campañas es  extensa: el terrorismo de Sendero y del Estado en Ayacucho, la fuga de dólares a través de los bancos, los negociados con los famosos “dólares MUC”, la solidaridad d con Nicaragua acechada por el gobierno de Ronald Reagan, el apoyo a los Países No alineados, los discutibles contratos entre PetroPerú y PetroPacífico. Y un largo etcétera.

Cuando cumplimos un año la izquierda en pleno, con sus principales dirigentes, nos acompañó en la celebración.

Mañana: Los sindicatos como accionistas de “La Voz”

 

 

 

 

 

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Efraín Ruiz Caro y “La Voz” (V)

“La Voz” en los quioscos

Cuando “La Voz” fue finalmente entregada a los vendedores de periódicos tuvo que hacerse un lugar en los quioscos pues, se recordará, hacía ya por lo menos 20 años que los diarios no se voceaban en las calles.

Aquel día de agosto de 1986 debió compartir espacio con los diarios “El Comercio” (de la familia Miró Quesada), “Expreso” y “Extra” (de Manuel Ulloa), “La República” y “El Popular” (grupo que encabezaba Mohme), “El Nacional” (de José Olaya y Lorenzo Villanueva), “Hoy” (del APRA), “Correo” y “Ojo” de la familia Agois, herederos de Banchero Rossi, “El Diario” (vocero oficioso de Sendero Luminoso).

Todos comprometidos con intereses y políticas diversas, ninguno neutral ni objetivo. Eran adversarios de “La Voz” en el difícil combate por ganar lectores y adhesiones y, sobre todo, influencia pues de esto dependería finalmente su importancia.

Pero Efraín Ruiz Caro debía enfrentar por lo menos dos enemigos principales, esto es, el APRA vencedora en las elecciones generales; y la difícil situación económica que el flamante presidente Alan García heredaba de su antecesor Fernando Belaunde quien, nos dejó, entre otras cosas, una inflación galopante que había obligado a cambiar el Sol por la nueva moneda “Inti”, en febrero de 1985. En 1986 la inflación llegó a sobrepasar el 62 %.

En las elecciones presidenciales Alfonso Barrantes de Izquierda Unida quedó en segundo lugar con 25 % del electorado y debía enfrentarse a García en una segunda vuelta. Pero decidió no hacerlo ante la sorpresa y disgusto de la izquierda que lo había seguido y se preparaba para dar la pelea al APRA. Tenía todavía Barrantes la oportunidad de la Alcaldía de Lima pero perdió frente al aprista Jorge del Castillo, en noviembre de ese año.

Pese a los gruesos errores de Barrantes, “La Voz” no dejó de apoyarlo generosamente en la campaña por la Alcaldía.

-Cada día una batalla

Para los administradores del diario los gastos eran un dolor de cabeza cotidiano pues los costos avanzaban demasiado rápido. Y a medida que se ampliaba la cobertura noticiosa, la redacción crecía. A las pocas semanas de circular ya éramos varias decenas de trabajadores. Aquí la lista de fines de 1986.

En Locales y otras secciones: Bernardino Julián, Mariela Jara, Percy Pereira, Plinio Esquinarila, William Rojas, Fernando Noroña, Julio Altmann, Norma Aguilar, Rodolfo Fuentes, Hugo Girón, Luis Ojeda, Felícita Alvarado, David Tolentino, Fanny Reyes, Denis Merino, César Rivera, Orfelia Zanabria, Gustavo Tello, Marco Kamiya, Juan Cerna, Liliana Palacios, Iván reyes, Luis Chirinos, Roxana Rodríguez, Germán Llanos, Fredy Otárola. En Deportes estaba Fernando Sea, Mamerto Fachín, Atilio Valladares, Enrique Cornejo.

De Cultura se hicieron cargo Edgardo Rivera Martínez y Jorge Valenzuela, de Espectáculos Lita Velasco, María Luisa Febres y Rossana López. Del suplemento dominical Altavoz Maynor Fryere. En Fotografía estaba Fidel Zavaleta, Enrique Huaicocha, Aldo Araníbar, Eva Castro, Rudolf Wedel. En el Archivo Irma de Moncloa, María del Carmen Gómez Sánchez, Rolando Espinoza. Hubo variaciones a lo largo de la existencia del diario pero los citados fueron los principales.

Poco después del lanzamiento llegó a la administración un personaje que ni podemos obviar: el Mayor Guevara, retirado del Ejército, sin ninguna relación con el periodismo. Inflexible y trabajador, Guevara imponía cierto orden en particular en la zona de los tipógrafos, los encargados de la Fotomecánica, el quemado de las planchas que debían partir hacia la rotativa en horas fijas, so pena de no circular al día siguiente.

Las ventas eran escasas, los sindicatos nos abrumaban con pedidos de publicación de comunicados enormes que nunca pagaban y la millonaria publicidad estatal no llegaba nunca. Pronto sabríamos que el gobierno, Alan García, el APRA habían decidido el boicot publicitario de nuestro periódico.

Mañana: “Sin Consignas” en campaña

 

 

 

 

 

 

 

 

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Efraín Ruiz Caro y “La Voz” (IV)

Acortando plazos, convenciendo, amaneciéndose en la redacción, contagiando su optimismo indeclinable, Efraín  Ruiz Caro logró que “La Voz” circulara por primera vez en Lima el martes 19 de agosto de aquel recordado 1986.

Los barrantistas y militantes del Partido Socialista Revolucionario (PSR) que habían quedado en el otro local, también se apresuraban pero no tenían el ímpetu de Efraín y recién lograron que “La Razón” apareciera el 20 de setiembre. Pero solo duraron 37 días.

El primer Editorial de “La Voz” fue claro en sus intenciones e ideas. No partidario, plural para la izquierda, defensa de los ideales socialistas democráticos. Aquí un fragmento:

“Rompiendo el silencio”

Desde este momento, el Perú tiene un periódico nuevo. LA VOZ nace para abrir un espacio que permita a las grandes mayorías silenciadas de nuestro país tener un canal donde dar libre curso a sus ideas y sentimientos: para devolverles la voz. Porque a nuestro pueblo le han venido negando de manera sistemática todo medio de comunicación masiva, especialmente hoy que se pone en evidencia cierta uniformidad de la prensa diaria, la radio y la televisión.

Manuel Miguel de Priego, Jefe de Editorial

Queremos proporcionar información veraz y seria. Que se escuche en todas partes todo lo que hoy ocultan la autocensura y la desinformación. Pero no descenderemos a la complacencia en el crimen, la sangre, el sexo distorsionado. Información de tal naturaleza será relegada o suprimida. Creemos, en cambio, que los peruanos necesitamos mucha más información y mucha más sabiduría en el plano político y en el plano económico y social, para liberarnos y crecer. De este tipo será la información que privilegiaremos en nuestras páginas”.

(…)

“Pero no confundimos independencia y pluralismo con indefinición. No carecemos de compromiso. Lo tenemos y muy sólido con los trabajadores de la ciudad y el campo –dependientes o independientes- con la intelectualidad avanzada, con los artistas populares, co n el sacerdocio del auténtico amor cristiano, con los militares patriotas.

Nuestro norte no puede ser otro que el socialismo”.

Edgardo Rivera Martínez, Editor de Cultura

-Una montaña de dificultades

Solo teníamos una línea telefónica, alquilábamos un vetusto VW para comisiones de urgencia, el simpático carpintero Pedro instaló en el fondo una minúscula cocina que inundaba todo el día la redacción de un insoportable olor a la fritanga que ofrecía su esposa. El ascensor se malograba con frecuencia aterradora lo que nos obligaba a subir y bajar nueve pisos dos o tres veces diarias, a la cooperativa le cortaban el agua por falta de pago y los baños se convertían en cámaras de gases. Y un largo etcétera.

No había suficientes máquinas de escribir para las horas “punta” cercanas al cierre, todo era poco, todo faltaba… menos la confianza de Efraín en que “La Voz” sería adoptada por públicos masivos.

Jesús Ruiz Durand hizo el original diseño de la primera página .

Pero teníamos un cuerpo de redacción envidiable. Hacíamos nuestro clásico Cuadro de Comisiones y una veintena de reporteros ganaba la calle y tornaban con noticias, reportajes, fotos, con todo lo cual hacíamos un buen diario que siempre tenía suplemento dominical, una campaña en marcha, una investigación. Y, sobre todo, cobrábamos nuestros sueldos puntualmente.

Mañana: Alan García: “La consigna, ni un aviso para La Voz”

 

 

 

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-Efraín Ruiz Caro y “La Voz” (III)

Conferencia de prensa de Efraín Ruiz Caro, el 15 de agosto de 1986. para anunciar la salida del nuevo diario

Luego de ganar su independencia política, el grupo de periodistas que lideraba Ruiz Caro enfrentó un problema vital. ¿Dónde instalarse? ¿En qué local?

La solución partió del flamante Gerente General, Oscar Holguín, quien había llamado a su cuñado, Carlos Bravo, para administrar la empresa.

-Yo he sido gerente de  la Cooperativa Santa Elisa, tienen un gran edificio, sitio libre… .yo lo consigo –aseguró Bravo.

Y así fue como cargamos escritorios, archivos, máquinas de escribir, taller de fotomecánica, etc. al noveno piso de aquel enorme mamotreto de concreto de once pisos de la cuadra 8 del jirón Cailloma, a la vuelta de La Colmena, un barrio que en la noche se convertía en tierra de nadie. Prostitutas, travestis, asaltantes, cantinas atiborradas de borrachos en el jirón Quilca.

“Santa Elisa” había sido hasta los años 70 la estrella del cooperativismo nacional y su opulencia basada en miles de socios le había permitido construir ese edificio. Pero una serie de leyes y  decretos desalentaron al cooperativismo, los socios la fueron abandonando, el Apra y Patria Roja se disputaron  la directiva hasta que, finalmente, en aquel 1986, solo quedaba el recuerdo y el edificio casi fantasmal que casi nadie visitaba.

El enorme edificio de Santa Elisa, hoy abandonado.

Ahí llegó Ruiz Caro con su entusiasmo y energía a instalar “La Voz”. Ya teníamos algunos muebles del viejo “Marka” y el gran archivo de fotos. Pero sobre todo había comprado un par de computadoras e impresoras Apple ( a precios excesivos) para ayudar a la composición de textos y abandonar las “Composer IBM”.

El diseño fue encargado al conocido Jesús Ruiz Durand, quien propuso una novedosa manera de presentación de la noticia principal, hizo el logotipo y dio al nuevo diario un estilo gráfico distinto.

Finalmente, se presentó a la prensa la empresa “Comunicación Social Alternativa S.A.” con la siguiente composición:

Director: Efraín Ruiz Caro . Sub Director: Juan Gargurevich. Gerente General: Oscar Holguín Núñez del Prado. Edición: Maynor Freyre, Segundo Llanos Horna.  Jefes de Informaciones: Oscar Campero, Arturo Cruz. Página Editorial: Manuel Miguel de Priego. Director de Arte: Jesús Ruiz Durand. Información Nacional: Iván Reyes. Información Económica: Virgilio Roel. Gerente de Producción: Ricardo Benites. Gerente de Publicidad: Blanca Burméster. Gerente de Circulación: Daniel Uzátegui. Gerente de Administración: Carlos Bravo Hermoza. Informática: Avance S.A. Servicios Cablegráficos: France Presse, Prensa Latina, Interpress-Tercer Mundo, Novosti, Xinhua, Alasei, Tanjug, Pool-NOA, Cono Press Sur, Nueva  Nicaragua.

Oficinas: Edificio Santa Elisa, Cailloma 818, noveno piso, Lima. Impreso en Impresora San Francisco S.A.

El cuadro de responsables y redactores fue cambiando, pero lo básico permaneció hasta casi el cierre del diario, dos años después.

Entonces, ya todo listo, Efraín  Ruiz Caro convocó a la prensa, a su flamante personal y anunció –para sorpresa de muchos- que todo estaba listo. Había logrado el suceso en menos de un mes, un verdadero récord.

 

Mañana: “La Voz – Presencia Alternativa Popular”

 

 

 

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“La Voz” de Efraín Ruiz Caro (II)

En algo estaban de acuerdo varios líderes de la izquierda en aquel año de 1986 : era necesario un nuevo diario porque el legendario “Marka” que tan valiosos servicios había servido a Izquierda Unida ya estaba en manos de un equipo distinto al fundador y terminaría poco después en órgano oficioso de Sendero Luminoso.

Un verdadero reto, el anuncio formal del nuevo diario que ya no sería vocero del barrantismo. (“La Crónica”. 06.08.86. p.7)

Un grupo de trabajadores había tratado de mantenerlo pero había otra facción que puso su versión en manos de la UDP. Periodistas y trabajadores de talleres se habían marchado a otras experiencias pero el grupo de la av. Salaverry logró cautelar algunas máquinas y sobre todo el valioso archivo fotográfico. La experiencia de El Observador también había terminado mal

(Debemos recordar que Alfonso Barrantes, IU,  había ganado la Alcaldía de Lima en 1983 y que Alan García (Apra) era Presidente desde julio de 1985).

En los primeros meses del 86 Efraín Ruiz Caro lideraba ya el equipo organizador del nuevo diario, “La Voz”.  Ponían esfuerzo y dinero Gustavo Mohme, Oscar Holguín Núñez del Prado, Alfonso Barrantes facilitaba aportes, y convocaban personal.

Alguien encontró una casa que podría servir, en la avenida 28 de julio, frente al Ministerio de la Fuerza Aerea. Había sido el hogar de un connotado oftalmólogo, Dr. Valdeavellano y su viuda no vaciló en rentarlo. Y “La Voz” se instaló en la casona que era totalmente inadecuada para una redacción y taller de fotomecánica. Pero había que adaptarse y se empezó a trabajar y fueron llegando periodistas y tipógrafos, de diversas vertientes políticas.

Los unía la izquierda y también el barrantismo. El menudo y carismático Alfonso Barrantes, “Frejolito”, se preparaba para competir nuevamente por la Alcaldía de Lima en elecciones que se realizarían el 9 de noviembre. Un órgano de difusión y ataque era indispensable para reunir nuevamente el espíritu que había llevado a Barrantes a la Alcaldía y que había rozado la Presidencia, derrotado por García.

El acuerdo duró poco. Barrantes impuso condiciones que Ruiz Caro rechazó y decidió abandonar el grupo llevándose bajo el brazo el logotipo, “La Voz”, que él había registrado.  Los barrantistas le devolvieron sus aportes y anunciaron que editarían el diario “La Razón” dirigido por José María Salcedo.

Quizá alguno pensó que Ruiz Caro no podría realizar su proyecto periodístico. No conocían su firmeza de principios y tenacidad para lograr metas que parecían inalcanzables, además de su carisma. Pocos se negaron a acompañarlo y en unos días ya tenía una redacción completa.

Mientras en la avenida 28 de julio avanzaban con calma para editar “La Razón”, Ruiz Caro conseguía dinero y alquilaba el noveno piso de la ya semiabandonada cooperativa Santa Elisa en la cuadra 8 del jirón Cailloma.

Y se dio el lujo de anunciar la pronta aparición de “La Voz”.

Mañana: Crónica de cómo organizar un nuevo diario

 

 

 

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“La Voz” en circulación, el 19 de agosto de 1986

“Editar un diario es como dirigir una orquesta sinfónica” bromeaba el afamado periodista Efraín Ruiz Caro cuando subíamos en el tambaleante ascensor al noveno piso del ya sórdido edificio de la Cooperativa Santa Elisa.

Y es verdad, porque en la noche anterior a la aparición de un periódico nuevo el editor debe reunir voluntades de oficios distintos pero que concurrirán en el solo objetivo, la decisión de que al día siguiente los ejemplares estarán en manos de los interesados.

No hay sección más o menos importante, todas tienen un deber, un encargo que no puede fallar. De un lado los redactores y editores que han reunido y editado el material periodístico del día, noticias, opinión, fotografías. De otro la “fotomecánica” con personal muy especializado que prepararán las planchas offset que irán a la rotativa donde está otro personal esperando para imprimir. Ya en el amanecer los distribuidores y vendedores… Luego a la calle. Todo debe estar perfectamente orquestado pues de otra manera, si se incumplen horarios, el esfuerzo fracasará. Más allá la administración, la empresa que contratará la impresión, comprará papel, tinta,

Pocos mejores preparados para este esfuerzo que Efraín Ruiz Caro por su enorme experiencia. Había estado en el nacimiento del vespertino “Ultima Hora”, en la batalla por convertir en diario el famoso semanario “Libertad” del Movimiento Social Progresista, en la fundación de los diarios “Correo”, en “Expreso”, en los esfuerzos finales de “El Observador”. Y ahora emprendía una nueva batalla, la edición del diario “La Voz”.

Ruiz Caro había decidido que la primera edición circularía el 18 de agosto de 1986 pero falló una parte de aquella “orquesta” porque la rotativa contratada no pudo imprimir y el sistema se desplomó con gran pérdida de papel pero sirvió de amarga experiencia y al día siguiente, 19 de agosto, “La Voz” circuló anunciando que traerían a juicio al general Noel, responsable de horrores cometidos en Ayacucho.

Es una  historia apasionante que contaremos por capítulos y en recuerdo y homenaje a Efraín Ruiz Caro, que abandonó esta gran redacción el 24 de diciembre del 2007.

Mañana: “La izquierda necesita un diario”