Minientrada
En una esquina de la avenida Arequipa yace don Hermilio Hernández, ilustre desconocido que da su nombre a un par de cuadras de San Isidro. Si alguien sabe quién fue, avise a la Municipalidad para que, por lo menos, recojan la vieja losa que marcaba el nombre de la calle.
Anuncios
Minientrada

En la leyenda de esta histórica foto no mencionan a César Falcón. Es el moreno de leve sonrisa que está de pie, detrás de su amigo Mariátegui. Ambos, pocos años después fundarían el diario La Razón y luego partirían a Europa. Falcón se quedó en España y José Carlos marchó a Italia.

Imagen

¿Cómo contar lo que todos sabían? ¿Crónica o Pirámide Invertida?

A las 11 de la mañana todo el mundo sabía de la tragedia de Alan García. Y los periodistas afrontaban el reto de cómo contarla.


Hasta hace medio siglo la radio nos adelantaba las grandes noticias y a veces sin esperar el horario de rutina de los noticieros. La televisión nos adelantó las imágenes pero sus informes eran breves, rápidos y sin posibilidad de repetición. Para los detalles estaban los diarios, que podían dedicar páginas enteras a un suceso.

Pero ahora la noticia y luego los detalles surgen en el teléfono móvil, la Tablet, la PC, de tal manera y rapidez que la vieja “primicial” (el “scoop” del norte) ya casi ha desaparecido de los periódicos. Algo tan sonoro como el suicidio de Alan García fue conocido en breves horas en todo el mundo. Y entonces ¿qué les queda a los diarios del día siguiente si todos saben lo que ha pasado?

Los periodistas disponen de la Pirámide Invertida, una herramienta de redacción por antigua no menos eficaz y que los viejos profesores esgrimimos desde el primer día: “Reúnan los datos y contesten a las preguntas ¿Qué pasó? ¿A Quién? ¿Dónde sucedió? ¿Cómo pasó? ¿Cuándo, a qué hora? Y finalmente ¿Por qué?

La Pirámide ha reinado por años pero ahora retrocede ante La Crónica, la técnica literaria de narrar que se ha introducido en las páginas que eran santuario de la Pirámide. Y podemos comprobarlo revisando los primeros párrafos de la narración del suicidio de García.

Diarios que prefirieron la Crónica

PERU21: -Eran las 6.25 a.m., y la calle Manuel de Freyre y Santander en Miraflores, amanecía nuevamente apacible y bajo un cielo nublado. De pronto, una camioneta blanca con lunas polarizadas se detuvo frente a la vivienda de Alan García… (Alvaro Reyes Quintero).

UNO: -Como lo expusimos en la portada de ayer, AG ya estaba delirante y consumido por los nervios, debido a que por primera vez le llegarían los brazos de la justicia. Y se sucedieron algunas horas para que ocurra el desenlace fatal. (Félix Grijalba Sato)

TROME: -Prefirió la muerte antes que ir a la cárcel. En una mañana gris y fría de otoño, Alan García se disparó un balazo en la cabeza en su casa de Miraflores.(Edgar Cirilo y Mryam Beteta).

LA REPUBLICA: -Alan García había resuelto hace algunos días que terminaría con su vida antes de entregarse a las autoridades. El revólver Colt que guardaba cargado en su dormitorio lo confirma. El arma estaba a la mano, a muy corta distancia, disponible para lo que decidiera su propietario. (Doris Aguirre).

EL COMERCIO: -Cuando estaba en la escalera que conducían al segundo piso de su casa en San Antonio, Miraflores, el ex presidente Alan García Pérez fue informado -a las 6.30 de la mañana- por el fiscal Henry Amenábar Almonte, miembro del equipo especial, que venía a ejecutar una medida judicial. Esta consistía en el allanamiento, descerraje y su detención preliminar por diez días. (Giovanna Castañeda P.).

EXPRESO: -Cuando Alan García retornó de su exilio en Colombia y Francia, en el año 2001, trazó su destino en el discurso final de campaña: “No sé a dónde me lleve la vida. No sé si me lleve a la muerte, pero aquí estoy entregando todo lo que soy al servicio de la Patria”.

CORREO: -Una época de la historia del país se cerró ayer intempestivamente. Todo empezó cuando al promediar las 6 y 20 de la mañana una bala arrancada por el impulso del desasosiego atravesó el cerebro de Alan García en el instante más convulso de su vida. (Francisco Cohello).

EXTRA: -La mañana del 17de abril de 2019 difícilmente saldrá de la memoria de los peruanos. El expresidente peruano Alan García se disparó ayer en la cabeza cuando iba a ser detenido por supuestos delitos de corrupción.

Diarios que optaron por el “Lead”

OJO: -A fin de evitar ser apresado por orden judicial, a raíz de los contundentes indicios que lo vinculan con el cobro de millonarias coimas de Odebrecht, el expresidente y líder del APRA, Alan García, se descerrajó un tiro en la cabeza y murió horas después en el Hospital Casimiro Ulloa.

LA RAZON: -El expresidente Alan García falleció ayer, luego que se disparara en la cabeza cuando la Policía ingresó a su casa , en el distrito de Miraflores, para ejecutar una orden de detención preliminar por 10 días en su contra, en medio de acusaciones por haber recibido pagos ilegales de la constructora brasileña Odebrecht.

KARIBEÑA: -El ex presidente Alan García se disparó ayer un balazo en la sien, luego que un fiscal y cinco policías llegaron hasta su domicilio, en Miraflores, donde se presentaron con una orden de allanamiento para ingresar, pero luego dijeron que era para proceder a detenerlo en forma preliminar.

EL MEN: -El expresidente Alan García dejó de existir en la mañana de ayer luego que decidiera pegarse un tiro tras la llegada de una delegación de la Fiscalía de Corrupción de Funcionarios llegara a su casa para hacer efectiva la orden de detención preventiva que ya pesaba en su contra.

EL CHINO: -El dos veces presidente de la República, Alan García Pérez, falleció ayer en el hospital Casimiro Ulloa, tras varias operaciones que trataron de salvarle la vida, luego de dispararse en la cabeza en el dormitorio de su  casa en el distrito de Miraflores cuando la policía se encontraba en el interior de su vivienda para cumplir con una orden de detención preliminar dictada por el Poder Judicial por el caso Odebrecht.

Enlace

“Los arqueros mancos”, la mejor historia deportiva del mundo

No se necesita leyenda.. la imagen lo dice todo…

(No he conocido mejor historia deportiva que esta: la crónica de los arqueros mancos que escribió Sengo Pérez, uruguayo, periodista, reportero gráfico, chef, futbolista, librero, cronista, barranquino por adopción y, sobre todo amigo leal. Le he robado esta crónica para deleite de mis escasos lectores y le pido disculpas por el plagio. Aquí va. Juan Gargurevich).

Por Sengo Pérez

Lo que durante mucho tiempo pareció un cuento de cantina, desperdigado en Internet, se ha confirmado: a finales de los cuarenta, en Melo, una ciudad uruguaya, en la frontera con Brasil, se disputó un cuadrangular entre cuatro bares. El campeón: un equipo con dos arqueros mancos. Reza el autor, melense de nacimiento: “Gabo inventó Macondo, Onetti a Santa María, para hacer vivir lo que imaginaban. Si hubieran nacido en Melo no lo hubieran necesitado”.

Me lo contaron en el bar del Tuna, y fue difícil creerlo.

El bar del Tuna en Melo es diferente a todos los bares; como la ciudad de Melo, cerca del Brasil, a unos cuatrocientos kilómetros de Montevideo, es diferente a todas las ciudades de Uruguay, pero explicarlo sería otro tema. El Tuna abre cuando quiere y cuando no quiere le da la llave a los clientes para que abran. Entonces apuntan lo que tomaron, que no es precisamente jugo de naranja, en un cuaderno, y pagan después. Y además no tiene mostrador.

Un bar de hombres, de apasionadas conversaciones de política y fútbol, entre carne a las brasas, vino y whisky. A orillas de la ciudad, llegando al monte.

El año pasado estuve por ahí. Vuelvo a Melo cada vez que vuelvo a Uruguay. No hacerlo es “un volver” incompleto. Allí vive lo mejor de mí: la infancia, la inocencia, el tiempo sin decisiones y, por consiguiente, sin culpas. La ciudad donde nací.

Y mil historias saltaron, y casi todas las creía —soy felizmente crédulo, lo que me libera de la angustiante duda—. Además, como dicen por allá, “hay cosas que solo pasan en Melo… y en algunas películas”.

El Bar del Tuna en Melo abre a pedido del cliente. Solo hace falta pedir la llave y dejar apuntado el consumo. BAR DEL TUNA.

Pero esta era demasiado, por disparatada, imposible, impensable: un equipo con doce jugadores en cancha. Con dos arqueros, y los dos mancos. Inverosímil. Ni Osvaldo Soriano en San Pedro, ni Fontanarrosa en ayahuasca.

Finales de los cuarenta. Cuatro equipos se presentaron ese día, un domingo, supongo, a beneficio de una comisaría, la seccional 1ª. Pero todo legal, con árbitros vestidos de negro como correspondía para darle seriedad a la función. El negro es el color de la muerte, y, sabido es, nada puede ser más serio.

Cuatro equipos, cuatro bares.

El bar Rivero sacrificó el apellido que le daba nombre y renombre, y elegantemente, moviendo la ‘o’ desde el final al inicio, se transformó en ‘O River’, ‘El River’ en portugués. Fino.

Bares. Solo la ebriedad o ebriedades del sábado pueden explicar la sobria locura de ese domingo.

El primer sorprendido fue el árbitro, juez entonces, al ver sin el brazo derecho al arquero, José Caroleano Gómez, exjugador del Wanderers de Melo, producto de una caída de un caballo.

¿Tan malo es el suplente?, habría dicho. Ah… ¿quiere ver al suplente?, dijeron, y le presentaron a Justo González, manco del brazo izquierdo, perdido en un accidente de trabajo, entre las máquinas de un molino.

¿Y si tapan los dos?, dijo uno del equipo contrario con encomiable caballerosidad.

Y así fue. Entre los dos armaron uno. Chimpún derecho, con su media correspondiente, para el ‘Negro’ José —en esa época no se usaba afrodescendiente, un eufemismo políticamente correcto— y el izquierdo, también con su media, para el ‘Blanco’ Justo, sin eufemismos. En los pies restantes, alpargatas.

Pero en el fútbol no hay piedad, y la gentileza se olvidó al momento de rodar la pelota. Se trata de ganar. ‘El Boro’, eximio volante del equipo rival, el bar ‘Ladi Silva’, lanzaba al centro delantero con exacto pase y lo dejaba frente al arquero doble. “¡No la coloqués, tirála al medio que no hay brazos!”, gritaba insensible a la doble desgracia humana.

El equipo de los mancos ganó 3 a 1. No hay mayores detalles. Se supone que los centros al área los despejaban con los puños. Que hubieran agarrado algún balón entre los dos ya sería un exceso de imaginación. Ganaron la final también, esta por walk-over. El bar Odera no se presentó. No se sabe si por temor a perder, por caballeros o por exagerada ingesta de alcohol.

Los protagonistas y testigos se fueron muriendo, o envejeciendo, y… ¿quién va a creerle a un viejo? Más en estos tiempos donde ‘la palabra’ dejó de tener valor y la verdad se ha devaluado.

El bar Rivero cerró. La foto de los campeones, ‘el equipo de los mancos’, siempre limpia, orgullo de la pared principal, se vistió de polvo en algún depósito y el hecho se fue olvidando o recordando, pero ya como leyenda popular, como mito, mitad verdad mitad mentira.

La leyenda urbana tenía asidero.

Con cierta dificultad sí, pero lo creí desde el principio, y supe que quien no fuera nacido en Melo necesitaría pruebas. En algunos casos, muchos, las palabras que habla esta ciudad necesitan fotos para ser creíbles.

Y las fotos llegaron setenta años después del hecho. Recorrieron en segundos por esa vía llamada Internet, los más de cuatro mil kilómetros que separan a Melo de Lima para demostrar que la realidad misma, más allá de la imaginación del hombre, es capaz de escribir historias tan increíbles como ciertas.

No hay mayores detalles de estos dos partidos, pero con saber que fueron reales ya es suficiente para seguir creyendo, felizmente, que todo es posible. Gabo inventó Macondo, Onetti a Santa María, para hacer vivir lo que imaginaban. Si hubieran nacido en Melo no lo hubieran necesitado.

(Publicado en la revista ”Sudor”.

Minientrada

“Hildebrandt en sus Trece”, importante semanario político, ha tenido la gentileza de publicar un fragmento de mi libro “LA RAZÓN. Crónica del primer diario de izquierda”. Y gracias a la inesperada publicidad he recibido varios pedidos de compra.

“¿Adónde lo venden?” me preguntan. Lamento contestar: “No se vende”. Nunca lo he vendido, por lo menos esta tercera autoedición, porque las ganancias que se obtienen desde las librerías suelen ser tan raras y menguadas que pensé que sería mejor regalarlo a mis amigos.

Y asi lo hice: hicimos una presentación en el Centro Cultural de la PUCP y lo regalamos a todos los que asistieron.

Obtuve de esta manera más satisfacción y lectores. Ni más ni menos.

Todavía tengo algunos ejemplares. Pueden escribirme a este mi blog y ya veríamos.

Minientrada

Radio

…Cuando los marcianos llegaron a Portugal

Sin prever las consecuencias, Radio Braga, de Portugal, decidió repetir el 30 de octubre de 1988 la experiencia de Orson Welles en Nueva York, interrumpiendo sus transmisiones para informar que platillos voladores había aterrizado en una llanura cerca de la ciudad de Braga.

La agencia EFE informó que muchas personas huyeran de sus casas, creyendo que la emisora decía la verdad.

“Solo al final de la emisión” -informó EFE- “los responsables explicaron de qué se trataba, provocando la furia de numerosos ciudadanos que se dirigieron a la emisora para protestar por lo que consideraron una broma de mal gusto”.

“La policía de la ciudad tuvo que ser llamada para proteger las instalaciones de la emisora local, ante la creciente exaltación de parte del público”.

Se ha mencionado que una emisora ecuatoriana había ya repetido la experiencia en 1939 y con trágicas consecuencias.

–¿Y qué pasaría en Lima?

Imaginen que José María Salcedo, periodista de alto nivel de credibilidad, dijera en su programa en RPP: “Atención!! Interrumpimos esta transmisión porque tenemos un rotafono.. escuchemos..

Salcedo: -Adelante señor, lo escuchamos..

Voz trémula: -Don Chema, estoy en el Campo de Marte… acaba de bajar un platillo volador.. no ha hecho ningún ruido.. somos muchos vecinos mirando..”.

Y etc.

¿Usted le creería??

………

 

 

Minientrada

En junio de 1980 cientos de trabajadores de los grandes diarios pidieron al Gobierno la entrega de las empresas. Fue una grande e inútil marcha.

-El Marzo Negro de los periodistas

Los directores de “El Comercio”, Aurelio, Francisco y Alejandro Miró Quesada asumieron el control del diario tal como lo hicieron también los dueños de los otros periódicos.  Todos dijeron en sus discursos aquel día de julio que no habría revanchismo, venganzas, despidos…

Pero ya circulaba en las redacciones el rumor, que luego se haría certeza, de que el Gobierno de Belaunde preparaba un decreto especial que permitiría el despido de aquellos que habían pugnado por la entrega de las empresas a sus trabajadores.

El Decreto Legislativo 039 fue promulgado recién el 14 de marzo de 1981, estipulando que los diarios podrían despedir hasta el 15 por ciento del personal estable considerado “de confianza”, calificando así a “quienes integren personal administrativo y ejecutivo en la dirección y gerencia y a quienes ostenten cargos directivos en la redacción”.

Pero “El Comercio” no esperó el decreto. En setiembre del 80 el Sindicato de Trabajadores se quejó en comunicado público que la empresa había desatado un operativo de desplazamientos y despidos, centrado mayormente en los dirigentes.

“Los trabajadores de El Comercio, que estamos sufriendo estas crueles hostilizaciones y humillaciones, esperamos el apoyo de los partidos políticos identificados con el pueblo”, dijeron los sindicalistas en el comunicado.

Por ejemplo, al Jefe de Publicidad lo enviaron a la calle a vender avisos, al Jefe de Cobranzas a vender en Balconcillo, al Auditor Interno a Ciudad de Dios, y un largo etc. A los jefes de la redacción los reemplazaron y no les dieron encargo alguno, crearon un “pool” de secretarias que no hacían nada y despidieron a varias sin causal justificada.

Una historia lamentable.

Por fin, al año siguiente y al amparo legal del 039 pudieron despedir a dirigentes sindicales y de la Comunidad Industrial, sindicando como “de confianza” a personal administrativo, obreros de talleres, redactores, en tal nivel que el propio Ministro de Trabajo, el otrora periodista Alfonso Grados Bertorini planteó un mes después la creación de una “Comisión Tripartita” (empresas, gobierno, trabajadores) para revisar los despidos excesivos.

Recién dos años después, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la derogatoria del 039 y los periodistas recuperaron el derecho a la estabilidad laboral.

Y así “El Comercio” volvió a ser el de antes, con la misma mala memoria.

 

–FIN–