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Se afianza el rumor de que nuestro Presidente se expresa mejor en inglés que en castellano y que incluso el Consejo de Ministros lo conduce en el idioma de Wall Street. Quizá por esto es que no se entera de lo que dicen los periódicos. Aquí va una muy breve selección, advirtiendo que la muestra es mínima. La verdad es que hacía mucho que el periodismo de opinión no zarandeaba tanto a un Presidente.

Carlín, en La República, desde el principio…

“Algunas voces, con magnánimo equívoco, celebran la supuesta sagacidad de Alberto Fujimori -el gran negociador de su propia liberación- rebajando de esa manera su responsabilidad en la afrenta del insultante indulto”.

(La República. 27/12/17)

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“PPJ se hunde más en su intento de salir del hoyo. Pierde lealtades, compromete prestigios ajenos, desoye voces que pudieran atenuar la gravedad de la crisis y se rodea de un grupo de obsecuentes”.

(Fernando Vivas, El Comercio, 27/12/17).

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Heduardo” desde El Comercio

“Lo que en mi opinión caracteriza al presidente no es lo que hace sino la torpeza con que lo hace. Esta es la que ha terminado con los pocos amigos que tenía….”

(Enzo Defilippi. El Comercio. 27/12/17).

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“Si Fujimori realmente hubiese estado en cuidados intensivos no podría haber estado recibiendo visitas políticas ni grabando videos (…) Además de sus crímenes de lesa humanidad Fujimori tiene otras cuatro sentencias por corrupción comprobada (…) Aún debe pagar más de S/ 50 millones como reparación civil al Estado y sus víctimas”.

(Marco Sifuentes. El Comercio. 29/12/17)

“Los nuevos amigos de PPK son de lealtad dudosa, sus enemigos aumentan, y los estúpidos -como siempre- abundan. Quizá la canción que lo acompañe este fin de año sea ‘Hola, soledad’ de Rolando Laserie. El presidente tendrá que gobernar ahora en su zona de inconfort”

(Augusto Alvarez Rodrich.La República. 30/12/17)

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“Cuando el presidente despierte el dinosaurio seguirá ahí, salvo que esta vez estará completamente solo y listo para ser devorado”.

(Rosa María Palacios. La República. 31/12/17)

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“Más grave que indultar a Fujimori es la felonía de tergiversar el contenido de una sentencia histórica. Por si fuera poco, el patrón nos conminó a voltear la página. Y yo lo hallo norma: para él y su gente el Perú es, en lo fundamental, un territorio del cual extraerle riquezas, al cual engordarle el PBI: ¿quién necesita que esa entidad construya una historia? Pasa la página nomás cholito. Las leyes y la memoria de la República son triviales para el inversionista presidente”.

(Alberto Vergara. El Comercio. 31/12/17).

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Mechaín, desde El Otorongo, de Peru21

“PPK se equivocó brutalmente al creer que el indulto a Fujimori le daba las llaves de la gobernabilidad que tanto anhelaba desde que asumió el poder y que le era esquiva, más que por las condiciones estructurales, por su propia medianía para afrontar las tareas palaciegas”.

(Juan Carlos Tafur. El Comercio. 02/01/18).

 

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¿Saben cuánto nos ha dado la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de beneficios sociales, luego de largarnos por tener más de 80 años??

¡¡NADA!!

 

 

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(NOTA.- El artículo que sigue fue publicado en diciembre del 2007, a pocos días de la muerte de Efraín Ruiz Caro. En su recuerdo y homenaje lo repetimos parcialmente)

Lima, 25 de diciembre, 2007.- Efraín Ruiz Caro, periodista notable, político de izquierda y luchador social indeclinable, ha fallecido luego de una larga y valerosa lucha contra la enfermedad.

Desaparece así un miembro de la generación de periodistas y políticos de los años 50 que asumieron el compromiso de hacer buen periodismo ligado a las causas sociales en que creyeron y sin apartarse nunca de sus postulados.

Efraín Ruiz Caro

Ruiz Caro, miembro de una antigua familia de Cusco  inició su carrera en el periodismo, cuando no había cumplido los veinte años, reclutado para formar parte de la redacción del nuevo diario tabloide  “Ultima Hora”, y fue allí que descubrió que su vocación no era el estudio de Ingeniería, razón por la que había sido enviado a Lima.

Pero como él mismo contaba, los talleres, la redacción, la emoción de buscar noticias, el gratísimo momento de sentarse a escribir y luego ver publicado su reportaje, lo decidieron para siempre por el periodismo.

También había sentido el llamado temprano de la política en los últimos años de la secundaria en el colegio “Cienciano”, uniéndose a grupos que estudiaban textos que convocaban al cambio revolucionario.

Por eso, luego de afirmarse como periodista en el famoso tabloide popular, decidió participar en política luchando contra la dictadura de Odría  y por sus méritos fue elegido diputado por Cusco en las elecciones de 1956. Formó luego parte del grupo fundador del conocido “Movimiento Social Progresista”.

Tendría entonces oportunidad de aplicar su gran experiencia profesional en la edición del famoso “Libertad”  periódico del Movimiento que integraban también, entre otros, Alberto Ruiz Eldredge, los hermanos Augusto y Sebastián Salazar Bondy, Santiago Agurto, Francisco Moncloa, Germán Tito Gutiérrez, Humberto Damonte, todos jóvenes intelectuales decididos por la revolución socialista por la vía democrática.

Los “Progresistas” disolvieron el partido luego de las elecciones de 1962 y emprendieron caminos diversos y Efraín regresó al periodismo para integrar el equipo fundacional de la cadena de diarios que patrocinó el industrial pesquero Luis Banchero Rossi. Luego pasó al recién fundado diario “Expreso” donde asumió la jefatura de redacción, diseñando un diario muy noticioso, liberal, de fuerte impacto popular.

Luego de una etapa en que emprendió algunos negocios, fue llamado a colaborar por los militares que, liderados por el general Juan Velasco Alvarado, habían derrocado al presidente Fernando Belaunde, en octubre de 1968.

Ruiz Caro fue encargado de la promoción de la Reforma Agraria y formó parte de los equipos técnicos que recorrieron el país poniendo en práctica los mandatos de la ley que acabó con la oligarquía terrateniente del norte y el gamonalismo andino.

En 1970 se hizo cargo de la dirección de los diarios “Expreso” y “Extra”, administrándolos en colaboración con sus sindicatos y en actitud consonante con sus deseos de crear medios informativos de amplia participación gremial, sindical.

Luego de la expropiación de los diarios en 1974, Ruiz Caro se apartó del gobierno militar y marchó a Europa nominado como Secretario para América Latina de la Organización Internacional de Periodistas, con sede en Praga, capital de la entonces Checoslovaquia.

Se reconoció su constante apoyo al movimiento gremial periodístico, debiéndose recordar que también estuvo entre los fundadores de la Federación de Periodistas del Perú, en 1950 y que abrió un espacio liberal de unión de intereses gremiales para la nueva generación de periodistas. También apoyó con decisión al legendario Genaro Carnero Checa en la fundación de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP.

Desde Praga, donde permaneció más de cinco años, fue un importante promotor del periodismo latinoamericano de avanzada, promoviendo la visión crítica de los medios de información de la región, dominados mayormente por intereses de los países del norte.

Cuando regresó a Lima y fiel a su vocación de periodista comprometido, fue nombrado director del diario “El Observador”, cuando sus periodistas trataban de salvar la empresa organizándose en cooperativa, es decir, lo que Ruiz Caro había promovido siempre: la participación colectiva.

Con ese espíritu fundó el cotidiano “La Voz” en 1985, tabloide que se sostuvo casi dos años pese al boicot publicitario del gobierno y la terrible inflación del tiempo del primer gobierno de Alan García. Apoyó con decisión a “Izquierda Unida” y a sus dirigentes y convirtió el periódico en verdadera arma de combate. Todos los días seguía y comentaba la actualidad desde su columna “Sin Consignas”, con comentarios lúcidos que marcaban derroteros para la izquierda que no logró unificar esfuerzos para proyectar una presencia significativa en el escenario político de aquel tiempo.

Apartado de la política, no dejó el periodismo y empleó su vasta experiencia en la redacción y edición de revistas institucionales, trabajo que no dejó ya nunca hasta ser sorprendido por la muerte.

Efraín Ruiz Caro publicó dos importantes libros. El primero, con la colaboración  de su hija Marusia, data de 1985 y se tituló “El futuro traicionado. Gas de Camisea”. Es un documentado alegato contra las decisiones del gobierno aprista sobre los yacimientos naturales de Camisea. Más tarde, en 1990, publicó el histórico libro “La Tercera Colonización. El poder de la información  en la era tecnológica”,  libro comprometido con los postulados de la exigencia por un nuevo orden mundial de la información y en el que se detalla el sistema informativo de los países del norte, planteando como tesis central que “La comunicación, controlada por grupos transnacionales que coinciden y defienden la política exterior de Estados Unidos, es hoy el gran instrumento de colonización. La comunicación engloba todos los sistemas vinculados a la mente humana (…) Nada hay de inocente ni de imparcial en la comunicación…”.

No le alcanzó el tiempo para corregir un texto que tituló “Carta a mis nietos. Herederos de un país fascinante”, en el que recoge los logros de nuestros antepasados precolombinos.

Ruiz Caro era un hombre afable y alegre, siempre abierto a la relación, amante de la charla, que no reconocía enemigos, dedicando a todos su abrazo fraterno y generoso.

El periodismo, la política de izquierda, sus parientes y amigos, hemos sufrido una pérdida irreparable.

Diciembre del 2007

 

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La última edición de “La Voz”

Pese a que las condiciones para seguir editando “La Voz” eran cada vez menos favorables, Efraín Ruiz Caro confiaba en que podríamos seguir adelante.  La economía era el enemigo principal pero no faltaban acechanzas internas, algunas ambiciones sobre “La Voz” mismo, en sus modernas computadoras, archivos, etc.

Pero Efraín, con su optimismo a toda prueba, lidiaba con todo eso, tal como había sorteado a los extremistas de “Expreso”, a los trotskistas de “El Observador”, a la falta de solidaridad de parte de la Izquierda Unida, a las deudas de avisaje sindical, a la falta de publicidad del sector privado y estatal, a la presión de los apristas que controlaban la Cooperativa dueña del local, a los costos crecientes.

El precio del primer número de “La Voz” había sido de cuatro Intis. Dos años después era de veinte Intis, lo que da una buena idea de cómo la inflación devoraba cualquier presupuesto o inversión.

En la primera semana de 1988 el ministro de Economía Abel Salinas anunció un severo “paquetazo”, el “Plan Cero” en teoría antinflacionario pero que tuvo efectos contrarios. Un nuevo y desastroso error de la política económica de Alan García y sus irresponsables ministros.

La nueva situación económico obligó a que el 9 de setiembre “La Voz” anunciara la suspensión de la publicación. Aquí el comunicado publicado en primera página:

A NUESTROS LECTORES

Lamentamos comunicar a nuestros distribuidores y lectores del país que nos vemos obligados a suspender temporalmente la publicación de LA VOZ. El gobierno nos ha aplicado el ‘paquetazo’ con efecto retroactivo para la compra de papel. El día lunes 5, como es normal y con cheque de gerencia pedimos nuestra dotación de papel calculando el cambio a 75 intis por dólar, vigente en ese momento. Por disposición del Banco Central de Reserva, se nos envió la cuarta parte de nuestro pedido, aduciendo que el nuevo tipo de cambio era de 250 intis por dólar. Esta medida recién se publicó el miércoles 7 en El Peruano, pero a nosotros se nos ha aplicado dos días antes. Como se trata de un atropello violatorio de la Constitución y de las leyes, hemos iniciado las reclamaciones correspondientes. Pero el hecho real es que mientras éstas no sean solucionadas, nos hemos quedado sin papel. En cuanto se normalice la situación estaremos nuevamente en vuestras manos”.

-Las lecciones de “La Voz”

Efraín era un luchador políticamente solitario, sin partido –como él mismo decía- “sin tienda política”. Pero adhería con entusiasmo y sin reservas cualquier proyecto socialista que eligiera la vía democrática, a la vez que condenaba con energía el extremismo terrorista. Solo había militado, veinteañero, en el fallido Movimiento Social Progresista disuelto en 1962. Desde entonces su afán era promover la justicia social desde el lugar del periodismo, un oficio que conocía como nadie.

“La Voz” fue la culminación de sus esfuerzos por coordinar, unificar izquierdas y sindicatos en el proyecto socialista pero fue evidente que su optimismo y buena fe no tuvieron compañía incluso en parte del grupo de periodistas que convocó y depositó confianza.

“La Voz” fue un excelente diario que cubrió todo el acontecer nacional e internacional exceptuando la llamada “crónica roja”. Nunca publicó hechos delincuenciales. Sus suplementos dominicales, primero “Voces” y luego “Altavoz” fueron importantes divulgadores de la cultura, dedicando ediciones especiales a grandes personajes. El diseño que propuso Jesús Ruiz Durand fue innovador y rompió los esquemas habituales.

Una colección completa del diario “La Voz” está en la hemeroteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú a disposición de quienes deseen comprobar mi historia a la vez que imaginar el esfuerzo cotidiano que desplegábamos bajo la dirección de Efraín Ruiz Caro para hacer un diario serio, útil y responsable. Y decididamente comprometido.

Mañana: Diez años sin Efraín Ruiz Caro

 

 

 

 

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Efraín Ruiz Caro y “La Voz” (VII)

Los colegas felicitaron a Efraín Ruiz Caro por la inciativa

Efraín Ruiz Caro tenía la convicción de que la mejor manera de asegurar la vida, vitalidad y destino del diario era la participación social, de sectores que no se sentían representados en los medios privados y comerciales y que requerían de un medio de expresión. De allí que el lema del diario que propuso inicialmente fuera “Presencia Alternativa Popular”.

Entonces ideó un sistema de participación sindical a base de acciones, y lanzó su propuesta en “Sin Consignas” el 10 de junio de 1987: Aquí sus razones:

Desde mañana por la tarde, este diario, de periódico para los trabajadores se convertirá en periódico de los trabajadores. El cambio de una preposición por otra, con su sencillez, tiene sin embargo una significación trascendente. LA VOZ, desde que fue proyectado hasta hoy, es un vocero para defender los intereses de los trabajadores: empleados, obreros, campesinos. La preposición “para” significaba destino. Destinado a los trabajadores. Desde mañana, será uno de ellos. Se cambia destino por posesión, LA VOZ, diario DE los trabajadores”.

Ruiz Caro había hecho antes una serie de consultas sobre el tema y logró infundir su entusiasmo en los dirigentes. Así, en la tarde de aquel día se instaló el nuevo directorio integrado por representantes del SUTEP (maestros), FENATRAPP (petroleros), CGTP (Central de Trabajadores), FEB (empleados bancarios), y también organizaciones de Construcción Civil,  Telefónicos, Mineros y Metalúrgicos, Cafetaleros, Luz y Fuerza.

De la reunión salió una solemne Declaración de Principios que publicamos el 14 de junio: LA VOZ continuará siendo un medio de información, de expresión, de opinión y difusión, al servicio de las masas populares de nuestro país, defensor consecuente de los intereses nacionales del Perú”.

Por nuestra parte los periodistas apoyamos el proyecto: “LA VOZ es un aporte a la democratización de la información masiva en el Perú. O quiere serlo, por lo menos. Los periodistas que trabajamos en este proyecto que cumplió un año hemos atravesado ya por varias experiencias periodísticas participatorias que tenían un defecto: no tenían en cuenta al llamado ‘receptor’ del circuito clásico de la comunicación (…) Es necesario que los propios sectores populares se expresen de alguna manera…”.

En la reunión de festejo del primer aniversario estuvo toda la dirigencia gremial periodística, los líderes de izquierda e incluso Jorge del Castillo, Alcalde de Lima. Y todos congratularon a Efraín Ruiz Caro por el nuevo Directorio.

-Ni un aviso para “La Voz”

Las punzantes campañas contra la corrupción (teníamos un equipo de investigación que asesoraba y animaba Carlos Malpica, quien publicó en el diario “Los Nuevos Dueños del Perú” como primicia) tuvieron gran éxito de lectoría pero nos provocaron la ojeriza del gobierno y del propio Alan García que cometía errores garrafales –como el desastroso intento de estatizar la banca privada. Nuestro “pecado” más grave era sin embargo la campaña contra la entrega del gas cusqueño a la transnacional “Shell”.

En diciembre de 1986 la Comisión Bicameral de Presupuesto había propuesto la formulación de un “Reglamento de la Publicidad del Estado” que no tuvo respaldo pero permitió conocer que las inversiones estatales en publicidad sobrepasaban los dos mil millones de Intis que se repartían con generosidad a medios impresos que no tenían ni un tercio de los tirajes de “La Voz”.

Desatamos entonces, entre abril y marzo de 1988 una intensa campaña de reclamo y denuncia que obligó finalmente al Gobierno a disponer que se nos concediera algo de la gran suma publicitaria. Y efectivamente llegaron algunos pedidos de avisos que se publicaron pero que nunca se pudieron cobrar.

El gran “Heduardo” (Eduardo Rodríguez) nos acompañó algunos meses

-Mañana: Inflación, cerco económico, enemigos internos

 

 

 

 

 

 

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Efraín Ruiz Caro y “La Voz” (VI)

Fue una intensa campaña contra entreguismo del APRA

“Sin Consignas” fue la columna que Efraín Ruiz Caro publicó todos los días de existencia de “La Voz”. No la firmaba pero era pública y notoria su autoría y que allí estaban la línea política del diario, su espíritu, razones y juicios del acontecer cotidiano y la posición que debíamos tomar frente a los acontecimientos importantes.

De esa columna de la página dos surgieron las bases de las principales campañas siendo la principal la denuncia del entreguismo aprista del recién descubierto fabuloso yacimiento de gas en Camisea, en el Cusco, a principios de 1987.

Desde los primeros anuncios se hizo evidente que la empresa Shell maniobraba para controlar el gas cusqueño con la complicidad del gobierno de Alan García y su testaferro, el Ministro de Energía Abel Salinas. Fueron por lo menos 10 meses de campaña incesante de denuncia solitaria porque ningún otro medio nos acompañaba.

Para dar solidez a sus argumentos, Ruiz Caro contaba con la ayuda de su hija Marusia, talentosa economista, quien lo acompañó en la prolija investigación que no dejaba lugar a dudas sobre el escandaloso negociado del APRA con la Shell. Y juntos decidieron publicar sus razones y argumentos en contra del contrato en el libro “Gas de Camisea. El Futuro Traicionado” (Ediciones La Voz, julio de 1988).

El libro de Efraín y Marusia

La línea editorial que marcaba “Sin Consignas” era acompañada por las páginas siguientes (Dos y Tres) que estaban a mi cargo. Datos, caricaturas, humor (“La Noticia Imposible”), etc. En la sección editorial Manuel Miguel de Priego, de sólida formación ideológica y gran experiencia política, acompañaba y reforzaba la línea.

Para entonces las acechanzas del gobierno se hicieron más fuertes. El diario aprista “Hoy” nos lanzó la campaña de ser “el perro del hortelano”, y Alan García aprobó la negativa de concedernos los avisos publicitarios que daban a todos los demás. Probablemente la consigna fue “asfixien a La Voz”.

Las amenazas surgían también de otros bandos. Sendero Luminoso, por ejemplo, nos acusaba de “social revisionistas”, la propia Cooperativa Santa Elisa (dominada nuevamente por el APRA) nos exigió un aumento desproporcionado por el alquiler del local, negándonos además espacios en el sótano. Nos dejaron sin estacionamientos y espacio para depósito.

Y en el colmo, el Fiscal de la Nación, Elejalde, logró que sentenciaran a Ruiz Caro con seis meses de prisión condicional porque “La Voz” denunció que había favorecido a una parienta involucrada en tráfico de drogas. Nuestro diario ganó finalmente la batalla pues Elejalde fue obligado a renunciar.

La columna diaria de Efraín Ruiz Caro

La lista de campañas es  extensa: el terrorismo de Sendero y del Estado en Ayacucho, la fuga de dólares a través de los bancos, los negociados con los famosos “dólares MUC”, la solidaridad d con Nicaragua acechada por el gobierno de Ronald Reagan, el apoyo a los Países No alineados, los discutibles contratos entre PetroPerú y PetroPacífico. Y un largo etcétera.

Cuando cumplimos un año la izquierda en pleno, con sus principales dirigentes, nos acompañó en la celebración.

Mañana: Los sindicatos como accionistas de “La Voz”

 

 

 

 

 

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Efraín Ruiz Caro y “La Voz” (V)

“La Voz” en los quioscos

Cuando “La Voz” fue finalmente entregada a los vendedores de periódicos tuvo que hacerse un lugar en los quioscos pues, se recordará, hacía ya por lo menos 20 años que los diarios no se voceaban en las calles.

Aquel día de agosto de 1986 debió compartir espacio con los diarios “El Comercio” (de la familia Miró Quesada), “Expreso” y “Extra” (de Manuel Ulloa), “La República” y “El Popular” (grupo que encabezaba Mohme), “El Nacional” (de José Olaya y Lorenzo Villanueva), “Hoy” (del APRA), “Correo” y “Ojo” de la familia Agois, herederos de Banchero Rossi, “El Diario” (vocero oficioso de Sendero Luminoso).

Todos comprometidos con intereses y políticas diversas, ninguno neutral ni objetivo. Eran adversarios de “La Voz” en el difícil combate por ganar lectores y adhesiones y, sobre todo, influencia pues de esto dependería finalmente su importancia.

Pero Efraín Ruiz Caro debía enfrentar por lo menos dos enemigos principales, esto es, el APRA vencedora en las elecciones generales; y la difícil situación económica que el flamante presidente Alan García heredaba de su antecesor Fernando Belaunde quien, nos dejó, entre otras cosas, una inflación galopante que había obligado a cambiar el Sol por la nueva moneda “Inti”, en febrero de 1985. En 1986 la inflación llegó a sobrepasar el 62 %.

En las elecciones presidenciales Alfonso Barrantes de Izquierda Unida quedó en segundo lugar con 25 % del electorado y debía enfrentarse a García en una segunda vuelta. Pero decidió no hacerlo ante la sorpresa y disgusto de la izquierda que lo había seguido y se preparaba para dar la pelea al APRA. Tenía todavía Barrantes la oportunidad de la Alcaldía de Lima pero perdió frente al aprista Jorge del Castillo, en noviembre de ese año.

Pese a los gruesos errores de Barrantes, “La Voz” no dejó de apoyarlo generosamente en la campaña por la Alcaldía.

-Cada día una batalla

Para los administradores del diario los gastos eran un dolor de cabeza cotidiano pues los costos avanzaban demasiado rápido. Y a medida que se ampliaba la cobertura noticiosa, la redacción crecía. A las pocas semanas de circular ya éramos varias decenas de trabajadores. Aquí la lista de fines de 1986.

En Locales y otras secciones: Bernardino Julián, Mariela Jara, Percy Pereira, Plinio Esquinarila, William Rojas, Fernando Noroña, Julio Altmann, Norma Aguilar, Rodolfo Fuentes, Hugo Girón, Luis Ojeda, Felícita Alvarado, David Tolentino, Fanny Reyes, Denis Merino, César Rivera, Orfelia Zanabria, Gustavo Tello, Marco Kamiya, Juan Cerna, Liliana Palacios, Iván reyes, Luis Chirinos, Roxana Rodríguez, Germán Llanos, Fredy Otárola. En Deportes estaba Fernando Sea, Mamerto Fachín, Atilio Valladares, Enrique Cornejo.

De Cultura se hicieron cargo Edgardo Rivera Martínez y Jorge Valenzuela, de Espectáculos Lita Velasco, María Luisa Febres y Rossana López. Del suplemento dominical Altavoz Maynor Fryere. En Fotografía estaba Fidel Zavaleta, Enrique Huaicocha, Aldo Araníbar, Eva Castro, Rudolf Wedel. En el Archivo Irma de Moncloa, María del Carmen Gómez Sánchez, Rolando Espinoza. Hubo variaciones a lo largo de la existencia del diario pero los citados fueron los principales.

Poco después del lanzamiento llegó a la administración un personaje que ni podemos obviar: el Mayor Guevara, retirado del Ejército, sin ninguna relación con el periodismo. Inflexible y trabajador, Guevara imponía cierto orden en particular en la zona de los tipógrafos, los encargados de la Fotomecánica, el quemado de las planchas que debían partir hacia la rotativa en horas fijas, so pena de no circular al día siguiente.

Las ventas eran escasas, los sindicatos nos abrumaban con pedidos de publicación de comunicados enormes que nunca pagaban y la millonaria publicidad estatal no llegaba nunca. Pronto sabríamos que el gobierno, Alan García, el APRA habían decidido el boicot publicitario de nuestro periódico.

Mañana: “Sin Consignas” en campaña