Para papelones… ¿la Marina?

Para papelones nuestra Marina, sin duda. La historia es simple: al sentenciado y encarcelado en la prisión más segura del país, a cargo de la Marina, le permitían el uso libre sin problemas de varios teléfonos. Así fue como Vladimiro Montesinos armó otra conjura que, aunque tenía visos de chifladura, fue recogida por los medios, denunciada y escandalizada. Pero el golpe más duro fue para la Marina, que pasó por la vergüenza de admitir a medias su clamoroso error.

El famoso caricaturista Carlos “Carlín” Tovar del diario La República recogió la historia el 1ro. de julio en una graciosa y oportuna viñeta en la que, como vemos, muestra a Montesinos instalado con toda frescura en la oficina de un alto miembro de Marina, ambos, oficial y delincuente, sonrientes, contentos… Pero al lado del oficial Carlín había colocado el estandarte de la institución. ¿De la institución? Sí, de la institución, de la Marina.

No tardó la institución en protestar.

La República del 3 de julio La República publicó cumplidamente una carta del Director de Información de la Marina en la que, cortésmente, protestaba por “la representación de la Marina de Guerra del Perú, afectando la imagen institucional”. Y al final decía: “Agradeceré a usted rectificar, en un plazo prudencial, dicho gráfico por el mismo medio”.

 Los colegas recordarán que hemos sido testigos de casos parecidos en los que se hizo la “rectificación” y los presuntos afectados terminaron haciendo el ridículo. Quizá algunos recuerden el caso de la hoy fujimorista Patricia Juárez, en El Comercio. También recordamos un caso en Ecuador cuando un caricaturista de oposición protestó con una viñeta en la que se veía a los soldados saqueando agresivamente su casa “en busca de pruebas”. El Ejército exigió rectificación y entonces el artista publicó otra en que se autorretrataba acogiendo a los soldados y pidiéndolos “por favor, tengan la bondad, llévense todo, muchas gracias, disculpen lo poco que hay.”. Por supuesto todos rieron… menos los militares.

Eso ha pasado con don Carlín. Rectificó al día subsiguiente retiró la insignia institucional pero la reemplazó con una justificada “K” porque la Marina al consentir los teléfonos a Montesinos estaba de alguna manera avalando sus maniobras profujimoristas. Y la bandera que se merecía aquel oficial era la “K”.

Alvarez Rodrich apaleó sin compasión a la Marina: “El que hoy proliferen políticos golpistas… o unos marinos fachos que no disimulan su entusiasmo por un putsch, no justifica que la gloriosa marina de guerra del Perú se manche con embates antidemocráticos, pidiendo la insólita rectificación de una caricatura”.

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